Programa del curso 2025-26

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domingo, 8 de marzo de 2026

El día de los trífidos

 

El día de los trífidos (John Windham)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de marzo de 2026.


Por Manolo Mellado




Una breve reseña del autor

Nació a principios del siglo XX. Después de una niñez y pubertad un tanto tormentosa por divorcios y juicios de los padres, comenzó a escribir el año 1925 con 22 años, principalmente novela negra y ciencia ficción y publicando en diversos medios como tiras en diarios. Hasta entonces había vivido del dinero familiar. El Día de los Trífidos la escribió con 48 años y le dio definitivamente la fama y visibilidad. Los “decorados” en que se desarrolla la novela parece que están influenciados por la actividad durante la guerra del 45 en su labor de censor del Ministerio de Información  así como en la guardia contra incendios y Guardia Nacional.

Sobre la verosimilitud de sus escritos, el diario liberal “The Guardian” afirma que “sus inofensivos telones de fondo ingleses son fundamentales para el poder de sus novelas, lo que implica que el apocalipsis podría ocurrir en cualquier momento”. Margaret Atwood reconoce que la novela “Las Crisálidas” de Windham influyó mucho en su libro “El Cuento de la Criada”. El inicio de la novela, despertar de Bill en el hospital, también ha servido como influencia para el guión de Alex Garland  de la película 28 Days Later. Por el contrario, la película del mismo título del año 1963 no fue un éxito, no tenía nada que ver con esos paisajes idílicos, aunque series televisivas posteriores sí lo han sido.

Vivió unos años en el Penn Club de Londres y parece que el contacto con la sociedad liberal e intelectual de ese entorno del momento creó su pertenencia a un modelo progresista de la sociedad. Escribió extensamente sobre la lucha con su conciencia e inevitabilidad de la guerra. Murió en el año 1969. Tras su muerte, se publicaron algunos de los trabajos no vendidos de Wyndham y se volvió a publicar su trabajo anterior. Su archivo fue adquirido por la Universidad de Liverpool.
El 24 de mayo de 2015, un callejón en Hampstead que aparece en “El Día de los Trífidos” fue nombrado formalmente Triffid Alley en su memoria.

El día de los Trífidos

Personalmente a mí no me entusiasma la ciencia ficción, pero ésta no es una novela al uso: no hay muertos vivientes; no hay marcianos extraterrestres que invaden la tierra como alguna de sus otras novelas; no hay máquinas muy inteligentes, que intenten desplazar a los humanos, ni tecnologías de navegación espacial basadas en la curvatura del espacio tiempo o aprovechando las ondas gravitacionales, etc., etc. Por el contrario, es una novela post apocalíptica, donde el fin del mundo ocurre en un entorno familiar y cotidiano. Su enfoque en la supervivencia de personas ordinarias ante eventos extraordinarios redefinió el género en las décadas de 1950 y 1960. A Wyndham le encanta describir los pueblos de la campiña inglesa, esos mismos pueblos que serán invadidos por horrorosos aliens.

La evolución es un tema siempre presente en sus obras; la mayoría de los aliens invasores podemos interpretarlos como especies mejor adaptadas que el hombre que se hacen con el control del entorno que los rodea. En esta novela el personaje villano es una plantita que no se sabe de dónde ha salido, aunque lo más probable es que se haya escapado debido a un error de un laboratorio biológico. De todas formas, la situación no hubiera creado ningún problema, porque el crecimiento de las plantas estaba controlado con una poda cada cierto tiempo y con el uso alimenticio y sanitario que se le daba a los aceites de sus ramas. Todo podría haber continuado así hasta la eternidad salvo por el hecho del paso de un cometa que deja ciego a una gran parte de los habitantes del planeta, aunque al final se deja caer la sospecha de que la ceguera sea debida a alguna arma biológica que coincide casualmente con el paso del cometa.


No es preciso extenderse en el desarrollo de la novela porque la escritura es muy sencilla, entretenida, aunque en algunos momentos se hace algo redundante.

¿Cuál es entonces la razón para proponer esta novela?

Detectar y analizar las diferencias con El Ensayo Sobre la Ceguera, de José Saramago. La obra de Saramago es posterior y tiene algunos pasajes que nos recuerdan a esta novela, aunque el estilo de Saramago no tiene ninguna comparación.

Saramago hace un análisis y toma partido con una propuesta desde su condición de marxista. La idea que desarrolla es anteponer el poder de la colectividad contra el poder del villano representado por el otro grupo de supervivientes que se ha hecho fuerte en la otra sala del edificio que comparten y que se organiza de forma dictatorial con un control omnímodo del grupo dirigente sobre el resto.
Por el contrario, John Windham interpela al lector con varias propuestas y deja que sea el lector quien decida desde su perspectiva, aunque parece que el autor se decanta más por alguna de ellas e, incluso, la mezcla de dos de las mismas.

Las cinco propuestas son:

La del grupo de los protagonistas, Bill Mosen y Josella Plaiton, que se plantean desde el principio, el dilema de a quién ayudar y lo contestan más o menos en el viaje a Dorset. ¿Qué se podía hacer;  parar a ayudarlos y simplemente alargar la angustia? Se contestan pensando con una analogía: no parece conveniente entrar en un área sísmica mientras caen edificios; hay que iniciar el rescate cuando cesen los temblores.

En respuesta a la duda de Coker sobre por qué la gente no parece entender la obviedad, Bill le dice que: “La mayoría no ve sino aquello a lo que está habituado y se opone a cualquier cambio que entre en conflicto con los sentimientos en los que ha sido educada. No trate de hacer planes hay que improvisar. El jefe hace planes, pero tiene la prudencia de no decirlo y cuando propone cambios los da como temporales hasta que pasan a ser el orden natural de las cosas. No es posible llevar un rebaño al matadero en línea recta, pero hay formas de hacerlo”. Más o menos, la propuesta es algo así como que no se puede salvar a todos, pero nadie decide sobre quién vive y quién no. Es decir, aguantar hasta que se pueda hacer algo.

La de la señorita Durrant, que ayudan a todos los que se encuentran e intentan gestionarse sin poner en cuestión los, a su entender, valores cristianos de la sociedad anterior. Parece que está condenada al fracaso.

La del grupo del coronel y Michael Beadley que dicen que habrá unas normas y si quieren pertenecer a ese grupo las tendrán que aceptar porque lo importante es la “salvación de la raza”, decidiendo que los niños son más importantes que los maridos; de hecho, ya han comenzado robando comida. Una vez en Tynsham, el grupo de Durrant parecía más numeroso y se quedó y el de Beadley se fue sin imponer nada, aun siendo, en principio, más fuerte.

Ya en Shirning unos hombres comandados por Simpson (el que les había disparado al aire en la universidad) en un helicóptero les dicen a Bill y Josella que el grupo de Beadley llega a la isla de Wight e impone su sistema más o menos autoritario e invita a Bill a investigar sobre cómo acabar con los trífidos. Los que no estén de acuerdo se pueden ir a las otras Islas del Canal.

La del grupo de ciegos comandados por Coker, que con buenas intenciones monta un sistema para sobrevivir basado en parte de violencia y presión. Escindido del grupo numeroso al que el coronel había disparado al aire, les tendió una trampa y los cogieron prisioneros para que actuasen de lazarillos y buscara comida para unos cuantos en ciertas partes de Londres. Después de que varios de ese grupo mueren por una extraña infección, Coker reconoce que estuvo equivocado. Después de llegar a Tynsham, Coker, acusado de violento, hace una pregunta a la señorita Durrant: ¿Quiénes son más brutales, quienes ven una responsabilidad inmediata y se quedan o quienes ven una responsabilidad lejana y se dan a la fuga? Y continúa “Ya no se podrá alegar ignorancia (eso es inconsciencia) y es muy peligroso, nadie saldrá adelante. Los hombres no podrán conformarse con poner un voto en una urna y pasarle el poder a otro. A los niños habrá que educarlos en normas hechas por nosotros. La muchacha le dice que debe irse con Beadley.

La última propuesta es una especie de sistema definido por un supuesto comité de reconstrucción… y que han definido cómo se hará la vuelta al sistema anterior. Se lo cuentan 4 personas altamente armadas que dicen ser los responsables de esa zona, comandada por aquél rubio grande que ya les había disparado en uno de sus trayectos antes de preguntar nada. Cada pareja vidente se tendrá que encargar de 20 ciegos. Luego, tienen que aceptar otros 17 y Susan tiene que irse a otro grupo. El grupo estará comandado por Bill Masen Y será una especie de señor feudal y los ciegos tendrán que trabajar. Cada feudo pagará impuestos y con eso se hará un ejército para seguir imponiendo el sistema en otros países de Europa y así en adelante. Se les advierte que esto no es una propuesta sino que ya está decidido.


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