Programa del curso 2025-26

PROGRAMA DEL CURSO 2025-26

Carrusel programa 2025-26

miércoles, 17 de junio de 2026

Los girasoles ciegos

 

Los girasoles ciegos (Alberto Méndez)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
29 de mayo de 2026.


Por Miguel Ángel Muñoz


Nos toca la presentación de un libro singular sobre la guerra incivil española del escritor Alberto Méndez, y digo singular porque se trata de la única obra que publicó el autor y por estar compuesta por cuatro relatos en principio independientes y que en la reelaboración posterior muy dilatada en el tiempo les daría cohesión en aspectos fundamentales que la significarían como lo que es, una obra cumbre de la literatura española.

Alberto Méndez nació en Madrid en 1941 por lo que fue un niño de la posguerra y falleció en la misma ciudad en diciembre de 2004 pocos meses después de la publicación de la novela. Su padre era un alto funcionario de la FAO en Roma, gran lector y traductor, tenía una enorme biblioteca e influyó poderosamente en la vocación literaria y lectora de su hijo.

Desde 1955 hasta 1960 los pasará con su familia en Roma, serán cinco años de “felicidad plena”, según dirá a sus amigos, en una ansiada libertad y alejado de la España rancia y casposa a la que acabará volviendo para iniciar sus estudios de Filosofía y Letras en la Complutense madrileña  con compañeros como Chicho Sánchez Ferlosio, Jesus Munárriz, el citado Carlos Piera, Lourdes Ortiz o el cineasta Manuel Gutiérrez Aragón entre otros muchos. Mantuvo una vinculación grande con el mundo editorial, ahí está su paso por la prestigiosa Ciencia Nueva, que cerraría el entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga, o Grijalbo entre otras. Fue editor, empresario, guionista, traductor y alguna cosa más, por ejemplo, escritor de unos cuentos que incluidos juntos en un libro a la manera de relatos diferenciados le darían fama internacional. Sintió un intenso amor por Italia y su cultura. Le apasionaba su poesía, sus pensadores, el cine, en especial Passolini. Hizo traducciones hoy día consideradas memorables de autores como Eugenio Montale o Cecco Angiolieri. 

Perteneció al Partido Comunista de España en la clandestinidad y una de sus referencias ideológicas más importantes fue Antonio Gramsci. Unos meses antes de morir le escribió a un amigo: “Mi vida ha sido, y así pretendo que sea, una vida oscura y oscurecida por mi dedicación al trabajo y a la familia. El resto ha sido mi militancia política, la clandestinidad, y una obcecación tan fracasada como enfermiza por contribuir a la caída de la dictadura. Lo malo es que, además de no caer, me arrojó encima toda la excrecencia que dimanaba”.

Con el segundo relato del libro quedaría finalista en el Premio Internacional de Cuentos Max Aub en 2002. Dos años después conseguirá el primer Premio Setenil al mejor libro de cuentos en la localidad murciana de Molina de Segura. A raíz de esta distinción escribiría un texto breve donde entre otras cuestiones referidas al cuento señalaba a Borges, Cortázar y Carver como sus autores preferidos en esta materia. Al año siguiente, en 2005, se le concedieron el de la Crítica y el Nacional de Literatura, poco después de morir. Nunca se había dado este premio a un autor fallecido y con una sola obra publicada. El último relato fue adaptado al cine por el director José Luis Cuerda también guionista junto a Rafael Azcona pero con dudoso acierto según algunos. Y fue además finalista este mismo año del Salambó que finalmente se le concedió a 2666 de Roberto Bolaño de manera póstuma ya que falleció en 2003.

La novela se inicia con una cita de la “Introducción” que Carlos Piera, íntimo amigo y compañero de universidad de AM, escribió para la antología poética de Tomás Segovia En los ojos del día. 
Comento  un pequeño detalle, Tomás Segovia era ahijado de Emilio Prados, nuestro poeta ilustre tan poco leído y mencionado y por el que siento un afecto especial que va más allá de lo literario. TS, ya fallecido y magnífico poeta, escritor de relatos y memorialista vino a Málaga en 1999 para hablar de quien era casi su padre con motivo del centenario de Emilio Prados. Hay una placa en el Instituto Vicente Espinel que recuerda esta efeméride. Ambos vivieron el exilio en México.

Gracias a una Jornada de homenaje celebrada en la Universidad de Zurich el 06.10.2014, diez años después de la publicación de Los girasoles ciegos, se conocen muchos datos de la biografía de AM y del resto de su escasa bibliografía. También, como en una introducción a la publicación de estas jornadas en la editorial Antonio Machado Libros, Carlos Piera dirá: “La premisa esencial y más distintiva del trabajo de Alberto Méndez es la decisión de abordar directamente la tragedia. Y la tragedia es un modo que se caracteriza porque no tiene sentido. De una tragedia no se saca ninguna conclusión, sino sólo pasmo aterrado, pesadumbre y algo así como una dolorida humildad”. En otro lugar observará que la obra trata “sobre la dignidad y es de una extraordinaria calidad literaria…… el escritor refleja con maestría a personajes normales que en situaciones excepcionales son capaces de mantener la cabeza alta. No hay que olvidar que España sufrió una tragedia que no ha tenido el duelo que requiere y que, entre otras cosas, no se ha sabido ver que lo que produjo es irreparable”.

En Los girasoles ciegos se muestran cuatro relatos que transcurren entre 1939 y 1942, en ellos se expresa el horror de nuestra guerra incivil pero no de lo ocurrido en el campo de batalla sino del efecto que produjo en las personas, de cómo, una vez acabada esta contienda, los derrotados lo fueron con inquina y con aplastamiento ahondando en la desolación de todo un país con la posguerra como telón de fondo. Sus protagonistas son seres anónimos y desorientados que a pesar de las circunstancias mantienen la dignidad hasta al último instante. Alberto Méndez trabajó gran parte de su vida en torno a estas cuatro historias de relatos reales que oyó y anotó durante años y que iría reelaborando y puliendo en una labor callada y persistente en el tiempo. Buscó no caer en el maniqueísmo fácil de buenos y malos pero tampoco en la equidistancia al mostrar el horror que el golpe militar provocó, y que luego continuaría el nacional catolicismo. Esta obra advierte que sin el duelo del que habla Carlos Piera en la nota inicial del libro, sin un reconocimiento público de que la guerra franquista lo fue de castigo para el pueblo que una vez acabada la guerra vivió en silencio, los sin voz, con las privaciones a las que se le sometió, sin esa restitución simbólica no se podrá superar el trauma histórico colectivo que se produjo. Cada uno de los protagonistas de estos relatos acaba aceptando la muerte, su inminencia, o provocándola, se trata de suicidios reales o simbólicos antes que pactar con un Orden criminal y cómplice fundamentado en la violencia ideológica. Es la única decisión que tienen en sus manos, la de escoger la manera de morir.

Los protagonistas de cada una de las historias son seres ilustrados: el Capitán Alegría es profesor de Derecho Natural, el adolescente del segundo relato es un poeta en ciernes, Juan Senra es un joven estudiante de música y de medicina, también escritor y Ricardo Mazo, profesor y traductor de autores ingleses: Milton, Keats…. Este hecho da cohesión al conjunto, y con ello parece como si Alberto Méndez hubiese querido enfrentar la razón y el corazón contra la barbarie y su consigna principal, matar o ser matado, y advertir que cuando se impone la ignorancia unida a la crueldad se truncan vidas personales, las de toda una comunidad y queda despedazada la cultura y enterrado el conocimiento junto a los muertos. Walter Benjamín afirmará en uno de sus escritos que “no hay documento de la civilización que no sea al mismo tiempo un documento de la barbarie”. En estos relatos los protagonistas elegirán morir antes que perder la dignidad. Este aspecto será el que le aporte la mayor unidad al libro y le dé una profunda significación moral. Se trata, según Aurora Intxausti, de “perdedores políticos, pero de ganadores de sí mismos por su fidelidad a la ética y a la honestidad y por su renuncia a la falsedad y la impostura”. Frente al viva la Muerte de Millán Astray, la decencia del Conocimiento, la dignidad de la Inteligencia, una mirada humanista donde el hombre es el elemento principal y permanente por encima de ideologías, y que afecta no solo a los vencidos sino también a los contrarios, por ejemplo en la manera en la que el coronel Eymar y sobre todo su esposa-madre, se humanizan conforme escuchan el relato de Juan Senra al que llegan a alimentar y abrigar como si vieran en él la sombra del propio hijo. Estamos ante una escritura compasiva que se observará en distintos momentos del libro. En definitiva, como afirma Jesús Ruiz Mantilla en uno de sus comentarios sobre esta obra, se trata de una “….narración insólita, trazada en tiempo lento y estado de gracia que sigue creciendo hoy por todos los rincones del mundo”.

Sólo algún breve comentario sobre cada uno de los relatos:

Primera derrota: 1939 o Si el corazón pensara dejaría de existir: Un narrador escribe cómo se ha documentado para contar la historia, lo que le añade veracidad a la misma y cuenta cómo el Capitán Alegría decide el mismo día de la victoria rendirse al ejército republicano: “no soy un desertor, soy un rendido” dirá mientras reconoce haber luchado con quienes les mueve más llenar los cementerios de odio y de muertos: “luchamos por la usura”. Acabará en terreno de nadie y condenado “por traidor y criminal de lesa patria”. Sobrevive al fusilamiento, su primera muerte, pero acabará quitándose la vida, su segunda muerte, hecho este que aparece en el tercer relato donde aparece con el sobrenombre de El Rorro. En el bolsillo del pantalón encontrarán unas notas con esta reflexión: «¿Son estos soldados que veo lánguidos y hastiados los que han ganado la guerra? No, ellos quieren regresar a sus hogares adonde no llegarán como militares victoriosos sino como extraños de la vida, como ausentes de lo propio, y se convertirán, poco a poco, en carne de vencidos. Se amalgamarán con quienes han sido derrotados, de los que sólo se diferenciarán por el estigma de sus rencores contrapuestos.». En la entrevista citada que en 2004 le hace César Rendueles declara: “El protagonista del primer relato comprende —y este es un asunto sobre el que me atrevo a pronunciarme porque lo he estudiado con detenimiento— que Franco pudo tomar Madrid mucho antes pero, como le pareció que aquello iba a ser poco sangriento, decidió cercar la ciudad. Por eso, cuando le preguntan en el juicio por las motivaciones de sus actos, responde que obró como obró “porque no queríamos ganar la guerra, queríamos matar”.

Segunda derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido: Da cuenta de un breve diario donde su protagonista, como dice el editor del manuscrito al final: “Se llamaba Eulalio Ceballos Suárez. Si fue él el autor de este cuaderno, lo escribió cuando tenía 18 años y creo que esa no es edad para tanto sufrimiento”. Este padre adolescente detalla en poco tiempo el recorrido entre la juventud, la madurez y la muerte con una velocidad que estremece, y habla de la lucha llena de miedo por mantener vivo a su hijo recién nacido, perdidos los dos en el monte y acompañados del doloroso recuerdo de la joven madre recién muerta cuando huían hacia Francia. Un verso de la quinta estrofa de la Fábula de Polifemo y Galatea, de Góngora que aparece pintado en la pared junto al cuaderno y los cadáveres de ambos, cierra este relato: «Infame turba de nocturnas aves». En una entrevista que le hace César Rendueles declaró: “Lo del poeta escondido en las brañas también es cierto. Yo hablé con el pastor que encontró los esqueletos en 1940, en los altos de Somiedo. Me contó que en la cabaña había una bandera republicana pero yo lo eliminé (del relato)”.

Tercera derrota: 1941 o El idioma de los muertos: Narra el suicidio del Capitán Alegría, El Rorro. Sus últimas palabras son toda una declaración de intenciones: “Tú y yo vivimos de prestado. Tenemos que hacer algo para no deberle nada a nadie”. Continúa con la patética imagen del coronel Eymar juzgando desde un tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo al reo Juan Senra, profesor de chelo, comunista y masón y que por encargo de Fernando Claudín debía atentar contra el coronel Casado. Eymar, de manera grotesca y violenta a la vez, intenta imponer una autoridad que su propia mujer, también en la sala, se encarga de ignorar convirtiendo el juicio en un asunto privado y donde ahora como madre pregunta desesperanzada al detenido por su hijo, en busca de un consuelo imposible: son mentiras piadosas que Violeta, la madre, necesita creer para apaciguar su dolor y el detenido utiliza para evitar la muerte pero también movido por la compasión que llega a sentir por una madre que ha perdido a su hijo. Esta historia plantea el problema de la supervivencia y esa «zona gris» de la que hablaba Primo Levi que da lugar al complejo de culpa cuando entras en ella. Pero el fusilamiento del joven inocente que acompaña a Senra en la celda y en la que se sobreentiende una amistad entre ellos provoca un giro inesperado. La resolución del relato engrandece todo el libro.

Cuarta derrota: 1942 o Los girasoles ciegos: Está conformado en tres voces, la de un narrador en tercera persona, la del niño de siete años Lorenzo, ya mayor, que recuerda los hechos ocurridos mientras su padre, Ricardo Mazo, vivía escondido en una falsa pared de su casa desde donde oían y observaban el acoso al que se veía sometida su mujer, su madre, por un diácono lascivo. Le dirá a Elena, su mujer: “-No es eso, Elena, es estupor. No por haber perdido una guerra que ya estaba perdida el día en que empezó, es otra cosa…. Que alguien quiera matarme no por lo que he hecho sino por lo que pienso…. y, lo que es peor, si quiero pensar lo que pienso, tendré que desear que mueran otros por lo que piensan ellos. Yo no quiero que nuestros hijos tengan que matar o morir por lo que piensan”. Y por último la carta que el Hermano Salvador envía a su superior, una voz exculpatoria de la ideología y la moral que expone, subvertidas ambas por una iglesia tan alejada del dios que predica. Alberto Méndez decía que el libro expresa “la derrota de todo un país…., un homenaje a la memoria de quienes padecieron la Guerra Civil”

En definitiva, se trata de cuatro relatos sencillos, fácil de llegar a ellos pero a la vez de una gran profundidad en múltiples aspectos, llenos de realismo pero de una carga simbólica evidente donde la violencia de cualquier signo queda imperativamente denunciada y proscrita.

Quiero advertir sobre unas jornadas que a finales de este enero se celebraron en Sevilla y que estaban principalmente avaladas y presentadas por Arturo Pérez-Reverte, que se denominaron 1936: ¿La guerra que todos perdimos? En una entrevista en la radio, la periodista Cristina Monje afirmó: “Con interrogación o sin ella podemos considerar el título como un insulto a la inteligencia además de obviar que esta guerra no fue inevitable como tantas veces se nos quiere hacer creer y sí producto de un levantamiento militar, de un golpe de estado. Y aún estamos en estas….”

Hoy la guerra nos tiene a todos sobrecogidos pero no menos que hace un año, ni diez o cincuenta, o cientos de años, siempre, la guerra siempre, esta tiniebla instalada en el centro de nuestro corazón y de la que no hemos sido capaces de librarnos hasta atrevernos a preguntar si hay ser vivo en el mundo más cruel y sanguinario que el humano. Podemos decir con seguridad que si aún existimos se debe a los ángeles, llamemos de esta manera a las personas decentes que hacen de sus vidas un tránsito sensible, generoso, justo y benevolente por este bendito mundo.

En otra ocasión comenté la costumbre desde hace años de escribir al final de los libros que leo alguna apreciación personal a vuela pluma. Quiero, y será esta la primera vez que lo haga y os pido disculpas de antemano por el atrevimiento, acabar esta presentación con la emoción y el sentir que en su día me produjo este libro maravilloso: “Por acotar el tiempo como sólo el pensamiento sabe hacerlo, de un año a hoy habré leído algunos buenos libros pero no más de dos o tres magníficos que me vienen ya a la memoria. Pero puedo decir que Los girasoles ciegos es el mejor de los últimos meses. No me extraña que le llevara a A.M. casi toda su vida elaborarlo. ¿Por qué no he leído ninguna crítica que hable de una auténtica obra maestra cuando lo es de cabo a rabo? ¿Por qué Los girasoles ciegos? ¿Qué quiere decir este título imposible? Cuando se terminan de leer estos cuatro relatos perfectos a los que no les sobra ni una letra parece vislumbrarse la respuesta a esa insistente pregunta, la sangre se congela en las venas, el tiempo se detiene y surge un hermoso valle, enorme de verdor, que acoge una mancha grande de girasoles. Me acerco como ave que vuela a ellos para mirar cómo miran a la vida que brota cada mañana de nuevo y saluda al mundo, agradecidos al sol por la luz y su calor, pero estos contravienen a pesar del cielo limpio y celeste la ley primordial de la creación, de la naturaleza, y permanecen inmóviles, inmutables, desorientados, insensibles al mundo. Sus ojos, que habitan en ellos igual que los nuestros ya no ven. El motivo de esta iniquidad es el mismo que asola esta tierra desde que el hombre, ángel caído y desalmado, resuelve pudrir los caminos y destruir cuanto le rodea atendiendo a la parte más abyecta y despreciable que habita en él. 
Pena de este hombre, Alberto Méndez, seguro que tenía más libros que decir. 
En Málaga, 08.12.2005”

miércoles, 15 de abril de 2026

El mago del Kremlin

 

El mago del Kremlin (Giuliano da Empoli)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
30 de enero de 2026.


Por Carmen Guillén





Introducción

Leí esta obra a finales de 2024 porque alguien especialista en Comunicación política me la recomendó expresamente. Su lectura me pareció apasionante porque ponía de manifiesto aspectos de la historia reciente de Rusia y de Putin que desconocíamos, o de los que teníamos una información parcial o solo intuitiva.

G. da Empoli era conocido entonces solo en los ambientes de estudios de geopolítica y de interpretación del mundo, pero pocos meses después su novela ha traspasado esos límites llegando a un público muy amplio, y con gran éxito.
El hecho de que esté contada en 1ª persona por uno de los asesores más importantes de Putin le da un enfoque especialmente interesante.

Sobre el autor

Giuliano da Empoli (París, 1973), de origen italosuizo. Estudió Sciences Po en París. Fue vicealcalde de cultura en Florencia, y asesor político del primer ministro italiano Mateo Renzi (de 2014 a 2016). Vive en París, dirige el “think tank”Volta en Italia, y participa en la prestigiosa revista Le Grand Continent, creada en 2019, que trata temas geopolíticos y de debate intelectual.

Es autor de numerosos artículos, ensayos:
”La peste et l'orgie” (2006)
“Le Florentin” (2016)
“Los ingenieros del caos” (2019)
“La hora de los depredadores” (2025)
y de la novela “El Mago del Kremlin” (2023), que nos trae hoy aquí y de la que ahora hablaremos a continuación. Pero antes quiero comentar dos de sus ensayos, que considero muy interesantes para entender el mundo actual.

Los ingenieros del caos (2019)

Es un ensayo político en el que el autor analiza la trastienda del populismo (Brexit, “5 estrellas”, Trump, Salvini...) y cómo detrás del aparente desmadre del carnaval populista se oculta el meticuloso trabajo de propagandistas, ideólogos, científicos y expertos en Big Data, que tratan de reinventar las reglas del juego político. Los líderes populistas han contratado a “ingenieros del caos” ('spin doctors', ideólogos, y también científicos y expertos en Big Data) para canalizar la ira popular contra las élites y la UE para su propio beneficio. Las campañas electorales se basan ahora      en    un  algoritmo.

Empoli habla en la introducción de entender la ola populista para combatirla, y cómo se instrumentaliza la ira de la clase trabajadora en favor del populismo.

A lo largo de los 6 cap. de que consta la obra nos va desvelando a algunos de estos “ideólogos” y su función en las estrategias políticas del mundo actual: S.Bannon, G.Casaleggio, A.Breithart, Arthur Finkelstein...

En la era del narcisismo tecnológico “los malos han comprendido algo que los buenos no saben” (cita de Woody Allen al inicio del  libro).   Los ingenieros del caos han recurrido en ocasiones a medios ilegales, por ej. en el Brexit.

En una crisis patrimonial de las fuerzas moderadas y progresistas, la irrupción de Internet y las redes sociales en la política han transformado las reglas del juego. Hay un cambio de paradigma: de la física de Newton a la física cuántica. En la política cuántica la versión del mundo que cada uno ve permanece oculta a los demás, lo que dificulta cada vez más los consensos.

Es necesario, pues, reinventar forma y contenidos de la política.                                                                                                                                 

La hora de los depredadores (2025)

En este último ensayo de Empoli, de apenas hace unos meses, el autor pone el foco en la IA, en manos de los magnates de la tecnología, que usan esta sin ningún control, al margen de las instituciones, derechos humanos... Es la “hora de los depredadores”, nuevos líderes que están desmantelando el orden mundial y que manejan la realidad a su antojo.

El libro se abre con una cita de Curzio Malaparte: “Entre los héroes cuyas vidas ejemplares nos cuenta Plutarco, los caballeros escasean”, y se organiza en 12 capítulos cortos que como título llevan nombre de lugar y fecha (New York, sept.2024, Riad, nov.  2024...), y que recogen situaciones diferentes, unas que él ha vivido de 1ª mano, otras de las  que tiene conocimiento, o algunas que se remontan a otras décadas: la Asamblea General de la ONU de sept. De 2024, Nayid Burkele, MBS en Riad, Elon Musk...

Estamos en una nueva época, en la que los magnates de la tecnología se han adueñado del poder sin ningún tipo de control ni de respeto por las instituciones y los derechos humanos, civiles...manejando a los autócratas a su antojo.

Esto lo acabamos de ver con el 2º mandato de Trump, y esa foto de todos estos magnates sentados a la mesa: Zuckerberg, Peter Thiel, Sam Altman, Bill Gates... diciendo lo que iban a invertir sus empresas en E.Unidos, y rindiendo pleitesía a Trump.

A propósito de este tema hay un documental muy interesante: Trump y el tecnofeudalismo (“Trump and the Tech Titans”) de 2025, y que se puede ver actualmente en Movistar Plus, en el que se pone de manifiesto el inmenso poder que ejercen en E.Unidos los antiguos fundadores de Paypal (Peter Thiel, Elon Musk... “la mafia del Paypal”, y otros multimillonarios tecnológicos, que han financiado esta 2ª campaña de Trump a la Casa Blanca, como es el caso de Peter Thiel, y que ha colocado al ultraconservador J.D.Vance como vicepresidente.


El mago del Kremlin

Edit. Seix Barral Barcelona 2023
(Traducción del francés por Adolfo García Ortega)  335 pág.

Es la primera novela de G. da Empoli. Publicada en Francia en 2022, y en España en 2023 por Seix Barral. Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, Premio Honoré de Balzac, y finalista del Premio Goncourt. Ha tenido mucho éxito, tanto en Francia, como en otros países, y ha sido traducida a más de 30 idiomas.

La novela se ha llevado al cine en una producción francesa de 2025, dirigida por Oliver Assayas y con guión de él mismo y del escritor Enmanuel Carrère. Presentada en el reciente Festival de Venecia, estrenada en enero de 2026 en Francia, y en marzo en España.

“El Mago del Kremlin” está basada en hechos reales, recreando la Rusia de finales del s.XX, y el siglo XXI, hasta prácticamente la actualidad: se centra fundamentalmente en la situación política y el juego de poder en el país, y tiene como protagonista a Vadim Baránov, que representa, en realidad al que ha sido durante 20 años asesor e ideólogo de Putin: Vladislav Surkov.

Tema/s
  • Reflexión sobre el poder y sus mecanismos (tema central)
  • Cambios en el país: de la URSS al capitalismo salvaje de los 90, y a la mano dura de Putin.
  • La figura del asesor, o “spin doctor”,o  ideólogo: personaje clave en la esfera del poder.
  • La personalidad inescrutable de Putin (KGB-FSB). El Zar
  • Conceptos de “democracia soberana” (=controlada), Vertical del poder. El caos, enfurecer a todos (alambres de hierro que se retuercen).
  • La política como teatro.
  • Los oligarcas en los 90: Berezovski, Mihail Jodorkovski, Prigozhin (fundador del grupo Wagner en 2024).
  • Stalin: administración de la ira. Explosiones en edificios de vecinos...
  • Ucrania en 2004...protestas. Guerra del Dombás

Cita inicial:
“La vida es una comedia en la que hay que actuar seriamente” (Alexandre Kojève)

Narrador
Hay 2 narradores en 1ª persona: 
1- Un profesor universitario extranjero investiga en Moscú la obra del escritor Zamiatin, y logra contactar con Vadim Baranov (Nicolás Brandeis en redes sociales).
2 - Vadim Baranov cuenta su historia y su relación con Putin.

Estructura
La obra está organizada en 31 capítulos: 
  • Cap. 1-2: investigador, y encuentro con Baranov
  • Cap. 3-30: Baranov cuenta su historia, desde su origen familiar (abuelo aristócrata, padre...sus estudios de teatro, la relación con Knesia, amistad con Jodorkovski, el teatro, la tv, los antiguos amigos, Putin, su trabajo para él, Chechenia, el poder, intervención en Ucrania, sus entrevistas con Berezovski, Prigozhin...los Juegos Olímpicos de Sochi en 2014. Guerra del Dombás...hasta su dimisión (o destitución) en 2020.
  • Cap. 31: Fin del relato de Baranov. Habla el narrador 1º.

Estilo, género. Valoración
El politólogo y ensayista Empoli ha decidido en esta ocasión atreverse con el género narrativo para hablar de unos temas que él conoce bien, y lo ha hecho en forma de novela, por la libertad que le da la ficción -así lo ha dicho él- a la hora de meterse en la cabeza, en los pensamientos de su protagonista, Vadim Baranov (Vladislav Surkov). El personaje al que representa es alguien que ha tenido mucho poder en la Rusia reciente y que ha estado junto a Putin durante 20 años.

Llevar las ideas centrales de Surkov/Baranov a la novela, y hacer creíble su discurso es algo que Empoli hace bastante bien, profundizando en él y dándolo a conocer.

Es verdad que hay temas que no se tocan, y que algunos perfiles están menos desarrollados...no se trataba de hacer una Historia de Rusia desde el 90, ni siquiera una intrahistoria, pero lo que cuenta es apasionante: la visión del poder desde alguien que lo maneja directamente. Y creo que en la situación mundial actual este tema nos interpela a la mayoría, y nos ayuda a entender un poco mejor el mundo en el que vivimos, si es que esto es posible dada la deriva en la que estamos.

De hecho, Empoli en menos de dos años ha pasado de ser alguien desconocido fuera de los ámbitos intelectuales y de estudios geopolíticos a ser traducido y leído en muchos países y ganar premios de novela en Francia.

Algunas citas:
1. Si partes de la idea de que no son las cosas, sino el juicio que nos hacemos de ellas lo que nos hace sufrir, entonces puedes aspirar a tomar las riendas de tu vida. (el abuelo a Baranov, cap.3 pág. 46).

2. La única cualidad para un hombre con poder es la capacidad de aprovechar las circunstancias. No pretender dirigirlas, sino apoderarse de ellas. (cap.11).

3. Nuestros primeros propagandistas serán precisamente los que nos acusen de conspirar contra la democracia, en Europa y E.Unidos. Ellos serán quienes construyan el mito de nuestro poder...Nuestro poder pasará de la leyenda a la realidad. Es lo bueno de la política: todo lo que haga creer que eres fuerte aumenta tu fortaleza. (Baranov a Prigozhin  cap.24).

4. Yo fui el 1º en marcharse, simplemente. No me dejé engañar por la familiaridad. La confianza de un príncipe no es un privilegio sino una condena: quien revela su secreto a alguien se convierte en esclavo, y los príncipes no soportan la esclavitud”. (cap. 29)

5. La verdad es que siempre he conspirado a favor del poder, nunca en contra. Está en mi naturaleza...Es cierto que alrededor de los poderosos siempre hay personas que piensan en ocupar su puesto. Pero el auténtico asesor pertenece a una raza totalmente diferente de la del poderoso. En realidad es un vago. Murmuradas al oído del príncipe, sus palabras producen el máximo impacto sin tener que pasar por la agobiante fatiga de medrar. Luego regresa tranquilamente a su biblioteca, mientras las bestias feroces siguen desgarrándose unas a otras bajo la superficie del agua... (cap.29).

viernes, 27 de marzo de 2026

La figurante

 

La figurante (Abrahám B. Yehoshúa)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de marzo de 2026.


Por Andrés Hueso



El autor

Abraham B. (Bili) Yehoshúa —Jerusalén 1936-Tel Aviv 2022—. Nacido en el seno de una familia de origen sefardí, sirvió en el ejército israelí como paracaidista. Después se licenció en Literatura Hebrea y Filosofía en la Universidad hebrea de Jerusalén. Tras ejercer durante algún tiempo la enseñanza se marchó a Francia, donde además de continuar con la docencia, fue secretario general de la Unión Mundial de Estudiantes Judíos.

A partir de 1972 fue catedrático de Literatura Comparada y Literatura Hebrea en la Universidad de Haifa. También fue profesor visitante en varias universidades americanas, y su obra recibió numerosos e importantes premios.

El autor formó parte del movimiento pacifista israelí. Es autor de relatos cortos, ensayos y fundamentalmente obras de teatro y novelas.

Contexto socio-económico del autor: El Estado de Israel

Nuestra compañera Araceli Callejo ha incluido en su comentario sobre “JERUSALÉN la ciudad imposible" de Meir Margalit algunos datos sobre el nacimiento del Estado de Israel. Yo aquí voy a dar solo alguna información para entender el “tamaño” de este Estado.

Superficie 21.900 Km2. La provincia de Badajoz tiene 21.766 Km2 y la comunidad Valenciana 23.255 Km2.

Distancia más larga de N a S: 424 kms. —como de Madrid a Badajoz—, de E a O 115 kms., pero la más estrecha es de 15 kms., —entre Netanya y la frontera con Cisjordania— «la cintura de Israel».

Población: < 10 M. de habitantes; densidad: 450 hab./km2.

PIB: 500.000 Millones $, per cap. 55 mil $ (España 1,89 Millones $, (14ª del mundo) per cap. 38,5 mil $)

Ingresos del gobierno: 59.662 Millones $; Gasto público: 107.541 Millones $.

Religión: judaísmo: 74%; islamismo: 18%; cristianismo: 2%; Drusos: 1,6%.

Su ejército se considera como un “ejército de ciudadanos”. Servicio militar obligatorio 3 años hombres, 2 años mujeres, desde los 18 años; reservistas hasta los 51 años.

Inversión en I+D: 5% del PIB —UE 2,2% y Esp. 1,4%—.

Considerado como una “Start-up Nation”. Gran presencia de Fondos de capital Riesgo de EEUU. Tel Aviv tiene más “startups” que todo Silicon Valley.

Novelas de Abraham B. Yehoshúa

Me trajo a este autor: Aharon Appelfeld (Stara Zhadova, Rumanía, 16-2-1932) / Petaj Tikva (Israel), 4-1-2018) por sus obras: “Badenheim 1939” y “El tren".

Y éste me ha llevado a Arnold Zweig (1887-1968 alemán, judío) “Una muerte en Jerusalén”; “De Vrient vuelve a casa”.

Novelas
El amante —Hama'hev, 1977—
Un divorcio tardío —Gerushim Me'uharim, 1982—
Cinco estaciones / Moljo —Moljo, 1987—
El señor Mani —Mar Mani, 1990—
Cantar del fuego —Open Heart / Ha-Shiva Me-Hodu, 1994—
Viaje al fin del milenio —Massa El Tom Ha-Elef, 1997—
La novia liberada —Ha-Kala Ha-Meshrarereth, 2001—
Una mujer en Jerusalén —Mission of the Human Resource Man / Shlihuto Shel Ha-Memune Al Mash'abey Enosh, 2004—
Fuego amigo —Esh Yedidutit, 2007—
Retrospectiva —Hasasniyot / Spanish Charity, 2011—
La extraña —The Extra / Ha-Nitsat, 2014—
El túnel —Ha-Minhara, 2018—
La hija única —Ha-Bat Ha-Yajida, 2021— –Su última novela publicada en vida.

Breve reseña de las que he leído.

“Divorcio tardío” —1982—
Un estilo que recuerda al de William Faulkner —por ejemplo en “Mientras agonizo” o “El ruido y la furia”— Crea personajes ricos y complejos cuya vida interior se despliega a través de monólogos y contrapuntos narrativos que estructuran un conjunto de perspectivas alternadas.
No se narra solo una historia familiar, sino también un retrato social y psicológico de individuos en conflicto con sus propias expectativas y las realidades que los rodean, abordando los temas universales de amor, fracaso, identidad y búsqueda de sentido. Se ha destacado esta novela por su profundidad emocional, su humor sutil y su inteligente disección de las complejidades de la vida familiar y social en Israel.

«le pregunté si en América había sido ya el ‘malqosh’ entonces él dijo en América no hay ‘malqosh’ no es más que una invención de Israel y parecía enfadado con Israel por eso.»

“Una mujer en Jerusalén” —2004/6—
Combina parábola y realismo para explorar temas universales: la muerte, la identidad, la responsabilidad humana y la compasión en contextos marcados por la violencia. Convierte la misión del protagonista en un espejo de las tensiones éticas de una sociedad que vive entre la vida y la muerte, la indiferencia y el compromiso. La transformación del narrador refleja la posibilidad de humanidad incluso en situaciones extremas. Una obra memorable por su capacidad de hacer visible lo invisible en la vida cotidiana. 

«el embrollo humano creado entre dos pueblos que viven en una misma patria».

"El túnel" —2018—
Mezcla humor, sensibilidad y complejidad emocional. La voz de Zvi, con sus fallos de memoria y sus repentinos destellos de lucidez, ofrece una exploración profunda de la vejez, la identidad personal y las tensiones entre generaciones. La construcción del túnel funciona como símbolo de la introspección y del paso de lo superficial a lo profundo en la vida y la memoria. El autor despliega aquí una mirada madura y compasiva sobre el paso del tiempo y el significado del trabajo, el amor y la memoria. 

«Una empresa gubernamental no pertenece a sus empleados sino al Estado y, en el Estado, lo personal puede fácilmente llevar a la corrupción. “Nosotros −continúa el presidente−, somos una institución que mueve millones, e incluso billones, ante contratistas y fábricas para los que el soborno es el combustible moral.”»

"La figurante" —2014— – La extraña – The extra
La prosa de Yehoshúa —cuidada y reflexiva— se caracteriza por una elegantísima precisión estética que conjuga la contemporaneidad de Jerusalén —mercados, tensiones urbanas, radicalismos religiosos— con reflexiones sobre la música, el matrimonio, la maternidad, el papel de la mujer y el peso de la historia personal. Así pues combina momentos cotidianos con profundas introspecciones psicológicas y dilemas existenciales. El autor construye una protagonista compleja: Noga es alguien que ha elegido un camino distinto al socialmente esperado —renunciar a la maternidad, priorizar su carrera— y, al regresar a su ciudad natal, se enfrenta a las voces interiores y exteriores que intentan definir su identidad y propósito.

La narrativa de la novela utiliza la imagen de la figuración en cine y televisión como una metáfora clave: Noga, al ocupar papeles secundarios, cuestiona el significado de protagonismo, identidad y autoafirmación frente a los roles impuestos. Ese juego entre lo observado y lo que permanece en el fondo —esa aparente simplicidad en los micro-roles filmados— refleja también su relación con el pasado, con Jerusalén y con la memoria de quienes la rodean. 

Elementos comunes entre “La figurante” y las otras tres novelas citadas.

Exploración del yo y de las relaciones: Al igual que en Divorcio tardío, La figurante se centra en personajes que enfrentan decisiones personales con consecuencias profundas para sus relaciones cercanas.

Fuerza del contexto social: Como en "Una mujer en Jerusalén", la ciudad —Jerusalén— y la sociedad que la habita no son solo telón de fondo sino actores que influyen en la narrativa y en la identidad de los personajes.

Temas universales con sensibilidad cultural: “El túnel” reflexiona sobre la memoria y la vejez. “Una mujer en Jerusalén” sobre la responsabilidad humana en contextos de violencia. “Divorcio tardío” sobre la familia fracturada. Y “La figurante” sobre la identidad, la maternidad, el arte y el papel que desempeñamos en nuestra vida o el que otros quieren que desempeñemos. Y aquí se combina la intimidad psicológica con una mirada crítica a las normas culturales.

Tramas de intensidad creciente, con numerosos giros de guión y finales abiertos.

La familia. Los divorcios como un hogar destruido en "Divorcio tardío", "La figurante", "Una mujer en Jerusalén".

La madre. Como conciencia reprobatoria omnipresente. Papel de la mujer; maternidad, ….

La hostilidad de los barrios religiosos, incluso los no ultraortodoxos.

Jerusalén como una «amarga realidad»; pero no solo ella: en El túnel, un personaje, Noga, le pregunta al protagonista —Luria— «... ¿pero tú realmente crees en esta tierra?».

Referencias musicales: 9ª sinfonía de Bruckner —calificado en la novela como un católico medieval— en "Una mujer en Jerusalén". Quinteto para piano de Brahms en "El túnel". Concierto para flauta y arpa de W.A. Mozart y El mar de Debussy en "La figurante".

Asuntos destacados en "La figurante"

Identidad y retorno: el regreso sentimentalmente normalizado a la ciudad natal se ve dificultado hasta hacerse imposible, por las transformaciones personales y sociales a las que tiene que enfrentarse.

La condición femenina: a través de la protagonista, la novela cuestiona el mandato social de la maternidad. 

(Más adelante profundizo sobre esto).

Convivencia y radicalismos: el choque entre lo secular y lo ortodoxo sirve como fondo para la reflexión política y social.

Música como leitmotiv: el arpa articula una memoria estética y emocional, contrapesando la narrativa realista con su halo poético. Un símbolo clave como extensión del yo de Noga: instrumento de expresión, pero que al regresar a Jerusalén se convierte también en motivo de aislamiento, ya que queda relegada a una figura secundaria —figurante— en el escenario de su propia vida.

Sentido de la vida propia frente a las expectativas sociales: “La figurante” invita a reflexionar sobre el valor del recuerdo y sobre cómo las decisiones personales, incluso tomadas con convicción, pueden reaparecer y replantearse cuando se mira la vida desde otra perspectiva. Su tono delicado, a la vez que firme en las preguntas que plantea, la convierte en una obra muy intimista, desarrollada con sensibilidad literaria, pero densa psicológicamente.

En el estilo narrativo lo íntimo no solo revela lo humano, sino también lo político y lo colectivo. La novela insiste en la idea de que cualquier retorno es incompleto, porque el sujeto ha cambiado y la patria también. Una propuesta humanista y crítica.

Tensiones troncales y subyacentes 

Tensiones que subyacen en una prosa aparentemente sencilla, pero elegante, profunda, lírica —sobre todo en los comentarios musicales— y empática con los personajes pues todos, sin excepción, están ennoblecidos.

Troncales
1.- El encuentro entre Noga y Urías en el piso de la madre.
2.- La insólita propuesta de la madre a Noga de darle un hijo a Urías.

(Más adelante desarrollo estos dos apartados).

Subyacentes
1.- La del deber familiar —reclamo del hermano— que implica la renuncia a “su” concierto. 
2.- La de la convivencia entre los ortodoxos y los laicos —invasión de los niños para ver la TV incluida—.
3.- La de la transformación de Jerusalén. Insoportable para una parte de los propios israelitas. Presión de ocupación de barrios por los israelitas religiosos.
4.- La de la madre, ante la decisión que le impone su hijo, con éste y con Noga.
5.- La de su hermano y su madre con respecto a Urías.
6.- La de Noga, ante la amenaza a que pierda, además, su oportunidad de ser solista en el viaje a Tokio.
7.- La incertidumbre al sobrevenirle el sangrado, precisamente en el momento culminante del viaje.
8.- La que se genera en Noga al ver al anciano arpista japonés.
9.- La que la narrativa del autor aporta a las descripciones musicales.


La complejidad de Noga.


Elementos simbólicos reconocibles en el relato:

Jerusalén.
Jerusalén no es solo un escenario en la novela, sino un personaje simbólico que presiona a los protagonistas en sus encuentros. La ciudad actúa como una caja de resonancia para la tensión entre lo tradicional o material —Urías, madre y hermano— y lo etéreo —Noga—.

Jerusalén es una ciudad construida sobre capas de historia, religión y expectativas familiares. Noga viene de la ligereza y el anonimato de los Países Bajos —y, circunstancialmente, de la modernidad de Tel Aviv—. En Jerusalén se siente obligada a enfrentarse a las raíces.

La ciudad exige materialidad, y la negativa de Noga a tener hijos se siente más radical en un lugar donde la continuidad generacional es casi un mandato sagrado.

A diferencia de los grandes escenarios donde Noga trabaja como figurante —o los de las salas de conciertos donde actúa como arpista—, durante sus charlas los espacios en Jerusalén suelen ser cerrados o cargados de una atmósfera densa.

En Jerusalén, Urías se siente en casa, respaldado por la norma, pero Noga se siente como una intrusa en su propia biografía.

Yehoshúa suele utilizar la luz dura y el aire seco de Jerusalén para enfatizar la claridad brutal de sus diálogos. No hay sombras donde esconderse.

La casa.
La casa donde se instala Noga no es realmente suya. Simboliza una identidad prestada. Añade, además, una capa de responsabilidad hereditaria que intenta evitar.
Vive en un espacio ajeno, igual que vive una vida un poco en pausa. No termina de apropiarse del lugar. Refleja su dificultad para apropiarse de su propia vida.
También transmite: provisionalidad y desarraigo emocional. Es como si estuviera ensayando una vida, no viviéndola del todo.

El trabajo como figurante (símbolo central de la novela).
Ser figurante es como estar presente sin protagonismo: Noga participa, pero no decide. Está en la escena, pero no tiene voz real.

Esto conecta directamente con: sus relaciones personales, su forma de evitar conflictos, su tendencia a no tomar decisiones definitivas. Lo importante es que no es solo una circunstancia laboral: es una metáfora de su identidad. 

(De la figuración sin centro como exilio interior, me ocupo más adelante).

El silencio.
A lo largo de la novela hay muchas cosas que no se dicen: conversaciones evitadas, emociones contenidas, decisiones aplazadas … Simboliza: la incapacidad —o negativa— de confrontar; el miedo a cambiar el equilibrio de su vida. Pero también tiene otra cara: es un espacio donde todo podría decirse… y no se dice. 

El mundo del cine.
Introduce la idea de repetir escenas una y otra vez.  Esto refleja: la sensación de vida en bucle;  la dificultad de avanzar realmente. Noga repite patrones: en su relación con su pasado; en su manera de vincularse con los demás.

El látigo.
Su significado simbólico puede interpretarse en varias capas:

Noga vive una vida marcada por la pasividad y el dejarse llevar. El látigo sugiere una tensión interna: el deseo de ejercer control frente a una existencia en la que ella suele ser secundaria.

Puede leerse como una alusión a una dimensión erótica o de deseo no expresado. Noga es un personaje contenido, y el látigo introduce una energía más corporal, incluso provocadora, que contrasta con su comportamiento habitual.

El título de la novela gira en torno a la idea de ser secundaria en la propia vida. El látigo rompe esa lógica: es un objeto asociado a quien dirige, no a quien obedece o permanece en segundo plano.

Yehoshúa utiliza con frecuencia en sus novelas elementos desconcertantes para generar una sensación de desplazamiento. El látigo encaja en ese tono: algo fuera de lugar que obliga al lector a cuestionar lo que ve como normal.

El látigo, pues, no tendría un único significado cerrado, pero funciona como una señal de fisura en la identidad de Noga: sugiere impulsos, deseos o tensiones que no encajan con su papel de observadora pasiva. un movimiento psíquico de la pasividad al borde del cambio; un anticipo de transformación.

Durante casi toda la novela, Noga vive en suspensión: acepta ser figurante —alguien sin protagonismo—; ocupa espacios que no son del todo suyos; evita tomar decisiones definitivas —especialmente en lo afectivo y familiar—.

El látigo aparece como una anomalía dentro de esa pasividad. Es un objeto que no encaja con su forma de estar en el mundo. Todo lo que hace es por mandato ajeno, cuando les dice a su hermano, su exmarido …, que lo ha comprado, llama su atención lógicamente, como una afirmación de su deseada —y no conseguida— libertad; es significativo que, al final, no tenga muy claro qué destino darle.

Aunque Noga no se convierte de repente en alguien dominante, el gesto de comprar el látigo sugiere una grieta en su identidad de espectadora. Es como si, por un momento: imaginara otra versión de sí misma y explorara —aunque sea simbólicamente— la posibilidad de actuar en lugar de observar.

El final de la novela no presenta una transformación radical ni épica; Yehoshúa evita ese tipo de cierre. Pero sí deja algo claro: Noga no es exactamente la misma que al inicio. Ha atravesado experiencias que la obligan a posicionarse, aunque sea de forma ambigua.

En ese sentido, el látigo funcionaría como un símbolo de posibilidad, no de realización. No significa que Noga tome el control de su vida de forma plena, sino que: la idea de control ha aparecido en su horizonte; ya no es completamente inconsciente de su papel pasivo.

El látigo está relacionado con un asunto central de la novela: ¿hasta qué punto elegimos nuestro papel en la vida? E introduce una respuesta existencialmente trascendente: tal vez podríamos elegir más de lo que creemos… pero no siempre damos el paso.

El látigo rompería con esos símbolos; frente a:

La casa prestada es un objeto elegido activamente.
Ser figurante es un símbolo de quien dirige.
Al silencio es provocador, casi “ruidoso” simbólicamente.
A la repetición introduce algo inesperado.

Yehoshúa construye la novela alrededor de una pregunta sutil: ¿Qué nos impide dejar de ser figurantes en nuestra propia vida? Y la respuesta es compleja: no es por falta de oportunidades, sino una combinación de costumbre, miedo, ambigüedad…

El encuentro con Urías.

Analizar el largo encuentro de ambos en el piso de la madre, es adentrarse en el corazón de la herida que define la novela. Este diálogo no es realmente reencuentro, sino un duelo dialéctico entre dos formas opuestas de entender la libertad personal y el compromiso biológico.

La conversación gira en torno a la renuncia de Noga a la maternidad. Urías no busca simplemente una explicación racional, sino que intenta descifrar si esa negativa fue un acto de crueldad hacia él o una necesidad existencial de ella.

Urías ve la falta de hijos como un vacío, una anomalía que destruyó su matrimonio.

Para Noga ser una figurante forma parte de su filosofía de vida. Prefiere estar en el margen, sin la carga de protagonizar la vida de otro ser humano.

Durante su charla, queda claro que Noga utiliza su papel como extra de cine y ópera para justificar su desapego. Noga se siente cómoda siendo alguien que está pero no es. Urías, por el contrario, representa la exigencia de la realidad, del nombre propio y de la continuidad familiar —tan central en la cultura israelí—.

«Ser un extra no es una carencia, es una liberación. Es estar en la historia sin tener que cargar con el peso del guión.»

Yehoshúa utiliza esta conversación para criticar sutilmente la presión social en Israel sobre la procreación.

Urías actúa como el fiscal de la sociedad que no entiende a una mujer que elige el vacío por encima de la plenitud materna. Para él la identidad de una mujer está incompleta sin la descendencia, mientras que para Noga, su identidad se preserva precisamente al no dividirse en otros.

La insólita propuesta de su madre.

Ese es uno de los momentos más desconcertantes y cargados de significado de la novela. La propuesta de la madre de Noga no es solo una sugerencia práctica; es una transacción emocional que resume el conflicto generacional y cultural de la obra.

Para entender lo que la madre llega a pedirle a Noga: que le dé un hijo a su exmarido —ahora que él está casado con otra mujer y tiene sus propios hijos—, hay explorar con profundidad las circunstancias de los personajes.

Para la madre, el hecho de que Noga se negara a tener hijos durante su matrimonio con Urías no fue una elección personal, sino una ofensa que ha dejado una deuda pendiente, que adquiere carácter de deuda de honor. En su mentalidad, el orden natural se rompió y ella siente la responsabilidad de restaurarlo.

Al proponer que Noga sea una especie de madre de alquiler o que tenga un hijo con él ahora, intenta cerrar un ciclo de culpa que ella misma carga como madre de una hija defectuosa —según los estándares sociales vigentes—.

Lo más significativo de esta propuesta es cómo la propia madre despoja a Noga de su autonomía. Trata el vientre de su hija como una herramienta de compensación. Refuerza la idea de que Noga sea, efectivamente, una figurante incluso en su propia familia. Alguien cuyo cuerpo y presencia están ahí para servir al guion de otros —en este caso, al deseo de Urías y a la conciencia de la madre—.

«Me pides que le dé un hijo ahora, como quien devuelve un objeto extraviado años después, sin entender que mi vientre nunca fue un almacén de objetos perdidos.»

Hay una cruel ironía en esa propuesta. Urías ya ha rehecho su vida y la madre sugiere que Noga entre en esa estructura familiar como una pieza externa.

Esto entra en relación directa con la actividad de Noga de ser un extra. La madre le pide que sea una extra en la vida de Urías, proporcionando el complemento —el hijo— que faltó en la función original.

La respuesta de Noga es lo que define su marco de personaje. Al negarse, no solo le dice no a Urías, sino que corta el cordón umbilical con las expectativas de su madre. Es su acto de rebelión más puro: reclamar su derecho a no producir nada, a ser simplemente ella misma.

Esta propuesta de la madre actúa como el clímax de la presión social: si hasta tu propia madre ve tu fertilidad como un objeto de cambio, la única salida es la huida hacia el anonimato total, hacia el exilio interior.

Lectura filosófica del personaje.

¿Cómo vivimos?, cuando podríamos vivir de otra manera… pero no lo hacemos.

Si pensamos en el existencialismo —«condenados a ser libres», Jean-Paul Sartre—, la idea central es: somos libres, incluso cuando no queremos serlo.

Noga encaja perfectamente aquí, pero con un matiz clave: no está oprimida, no está atrapada, tiene margen para elegir. Y sin embargo: no ejerce plenamente esa libertad. No porque no pueda… sino porque elegir implica: renunciar, definirse, asumir consecuencias.

Sartre hablaba de la «mala fe» como una forma de autoengaño: fingir que no tenemos elección para no asumirla. Noga no se engaña de forma explícita, pero sí vive en algo parecido: se instala en situaciones provisionales, evita decisiones definitivas, mantiene abiertas todas las opciones; resultado: una vida sin errores graves… pero también sin afirmación clara.

Elegir de verdad da vértigo, aquí la novela toca algo muy humano: porque significa cerrar caminos, dejar de ser posibilidad, convertirse en algo concreto. Noga parece moverse así: mientras no decide, todo sigue siendo posible, pero justamente por eso, nada termina de ocurrir del todo.

No basta con existir, hace falta apropiarse de la propia existencia. Y ahí es donde ella se queda a medio camino. En este contexto el látigo representaría la posibilidad de afirmar la propia voluntad. Lo importante es que introduce la idea de que podrías ser otra versión de ti misma.

El autor sugiere algo incómodo: muchas vidas no fracasan… pero tampoco se eligen del todo. Y eso genera una forma de existencia muy contemporánea: sin tragedia, sin épica, pero con una ligera sensación de no estar del todo dentro de la propia vida.

Noga no representa el drama de no poder vivir. Representa algo más sutil —y más inquietante—: la posibilidad de vivir plenamente… y no hacerlo.

Lectura psicológica comparada. Otros referentes literarios.

Meursault — “El extranjero” – Albert Camus
Similitudes:
Distancia emocional.
Relación poco convencional con las normas sociales.
Sensación de vivir sin implicación total.
No reaccionan como se espera.
Generan una cierta incomodidad en el lector.

Diferencias:
Meursault está completamente separado del mundo; es radical —casi extremo—.
Noga es cotidiana, reconocible, mucho más “realista”.
Noga está a medio camino —y eso la hace más reconocible—. Esta es una diferencia fundamental.

Esther Greenwood – “La campana de cristal” — Sylvia Plath
Similitudes:
Tipo de exilio: psicológico e interiorizado.
La protagonista siente que vive dentro de una “campana” que la separa del mundo.
Relación con Noga: La barrera invisible entre una misma y la realidad.

Diferencias:
En Plath hay angustia intensa.
En Noga, el exilio es más silencioso, casi cómodo.

“Stoner” — John Williams
Tipo de exilio: Vida no elegida plenamente. Un hombre que vive sin grandes errores… pero también sin afirmación clara.
Relación con Noga:
Vida “correcta” pero no vivida como propia.
Decisiones tomadas por inercia más que por convicción.
Este es probablemente el paralelo más cercano: existir sin habitarse del todo.

Clarissa Dalloway – “Mrs Dalloway” - Virginia Woolf
Similitudes:
Exilio interior urbano: rodeadas de gente pero profundamente solas.
Vida marcada por elecciones afectivas pasadas.
Tiempo interior fragmentado, más psicológico que narrativo.

Diferencias:
Clarissa está integrada socialmente, Noga no.
Woolf trabaja el exilio como alienación dentro de la normalidad burguesa.
Yehoshúa lo presenta como fracaso de integración vital.

Charlotte – “Lost in Translation“ — Sofia Coppola
Tipo de exilio: Desubicación emocional en medio de la vida.
Similitudes:
Sensación de estar “en pausa” en la vida.
Observadora más que protagonista.
Dificultad para tomar decisiones que definan su identidad.
Ambas: están en tránsito —literal y emocional—, no están mal, pero tampoco plenamente bien.

Diferencias:
Charlotte es más consciente de su vacío.
Noga es más ambigua, más instalada en esa indefinición.

¿Qué tienen todos en común con Noga?

Son personajes que: no fracasan de forma dramática, no triunfan de forma clara, viven en un estado intermedio. Pero lo más importante: el conflicto no es qué hacer, sino atreverse a hacerlo

¿Qué tienen todas estas obras en común?

Todas hablan de personas que: No están necesariamente destruidas, pero viven con una distancia respecto a sí mismas.

Y en todas aparece la misma pregunta: ¿cuándo empieza realmente una vida a ser “propia”?

El exilio interior como categoría narrativa y existencial.

El concepto de exilio interior —muy presente en la literatura europea del siglo XX— suele referirse a: vivir separado de tu entorno… sin haberte ido físicamente. Pero en una lectura más psicológica, significa vivir separado de ti mismo.

Noga no es una exiliada política, sino existencial.

En la literatura europea y norteamericana el exilio interior suele representarse como una alienación del individuo respecto de sí mismo. Sin embargo, en “La figurante”, el exilio se inscribe también en una dimensión colectiva: la imposibilidad de la protagonista de insertarse en un proyecto vital, familiar y nacional convierte su crisis íntima en una forma de desarraigo cultural.

Desde la tradición bíblica hasta la narrativa moderna, el exilio ha sido una categoría fundacional del imaginario judío. Sin embargo, en La figurante, se desplaza la noción del exilio físico —común en la obra anterior del autor— hacia un exilio interior, más sutil pero profundamente perturbador. Este tipo de exilio no responde a la diáspora ni al desplazamiento geográfico, sino a una escisión del sujeto respecto a su propio entorno emocional, afectivo e identitario.

Inspirado tanto por la psicología moderna como por la narrativa kafkiana y proustiana, Yehoshúa sitúa en el cuerpo y la subjetividad de Noga el escenario de este exilio sin desplazamiento, sin exilio, un desarraigo tal que lo conocido se ha vuelto extraño.

Noga vive un exilio sin desplazamiento físico. Su exilio es:

Afectivo: incapacidad de intimidad.
Identitario: no sabe quién es fuera de los papeles que interpreta como figurante. No se apropia de quién es.
Temporal: atrapada entre pasado —matrimonio, madre— y futuro bloqueado.

Noga como sujeto exiliado en su propia tierra.

Noga está radicada en Europa, pero debe regresar a Jerusalén por una imposición familiar. A diferencia de los relatos tradicionales de retorno —cargados de redención o reintegración—, su regreso es forzado, temporal y, sobre todo, alienante. Jerusalén no es una “patria reencontrada”, sino un espacio donde ya no se reconoce:

Regresa a Jerusalén tras años en el extranjero, pero no pertenece a ningún sitio.
Ruptura de los roles sociales esperados —divorciada, sin hijos—
Vive en la casa materna, pero no le pertenece.
Ocupa un rol vicario de su madre al cuidar el piso donde ha nacido, pero que no siente como hogar.
Está en su ciudad natal, pero actúa como figurante: un rol simbólico, mediante el cual existe a través de identidades ajenas.
Está presente en su vida, pero no la dirige.

Esta contradicción entre pertenencia formal y desvinculación afectiva es el núcleo del exilio interior. Yehoshúa señala así que la distancia con tu lugar no es siempre geográfica, sino ontológica.

La forma simbólica del exilio: la figuración sin centro.

El título, La figurante —La extraña—, es crucial para entender el desarraigo psicológico de Noga. El término refiere a quien aparece en escena sin voz ni protagonismo. En su trabajo ocasional como extra en algunas series para televisión, Noga representa con literalidad su propia posición en la vida: está presente, pero es irrelevante.

El autor convierte esta figura marginal en una metáfora existencial. La experiencia de ser figurante en el set de televisión se convierte en un espejo de su estado vital.

«Nada le pertenecía, ni los muebles, ni el guion, ni los afectos. Solo su cuerpo estaba allí, obediente.»

Este cuerpo obediente es el del exiliado interior: alguien cuya presencia es reconocida, pero cuya voz ha sido disuelta por las estructuras familiares, sociales y culturales que no admiten desviaciones del rol esperado —esposa, madre, mujer religiosa—.

La música como lugar del yo: arpa y exilio sensorial.

El arpa, instrumento de Noga, actúa como refugio pero también como frontera. Es su forma de expresión, pero también una barrera acústica contra el mundo exterior. No por azar, el autor evita escenas donde Noga toque el arpa en público en Jerusalén; el instrumento está presente pero enmudecido, tal como ella misma.

Este silencio es un eco del exilio interior. Noga se desplaza sin posibilidad de “habitar” su subjetividad: su expresión artística está suspendida, su sexualidad es ambigua, su maternidad ha sido negada, su rol social es fluctuante.

La música, entonces, no es consuelo sino memoria del lugar que ha perdido: no un país, sino una identidad afirmada.

El exilio como espejo de Israel.

Yehoshúa, como otros escritores israelíes —Oz, Grossman—, ha explorado el conflicto entre identidad individual y nacional. En La figurante, este conflicto se resuelve sin épica: el país aparece como una estructura que no sabe qué hacer con los cuerpos femeninos que no se ajustan a la norma.

Así, el exilio de Noga no es solo personal, sino social: la mujer que no es madre, que no es religiosa, que no participa del relato nacional, no tiene lugar en el guion. Es una figurante.

Conclusión.

La figurante ofrece una reflexión hondamente contemporánea: la imposibilidad de habitar el propio yo cuando el entorno exige roles ajenos. Yehoshúa transforma el espacio más íntimo —el hogar, la familia, el cuerpo— en escenario de extrañamiento.

Noga representa una forma moderna de exiliada: no la que ha perdido la tierra, sino la que ha sido desposeída simbólicamente de su lugar en el mundo. Su figura se convierte así en emblema de las subjetividades desplazadas, de aquellas identidades que no caben en los relatos dominantes.

El exilio interior, en la pluma de Yehoshúa, es elevado desde la individualidad, a la altura de toda la sociedad. No es un drama individual sino una categoría política y literaria: nos señala que el desarraigo más cruel no es el de perder el país, sino el de ya no poder habitar la vida. El exilio más difícil no es el geográfico, sino el de vivir fuera de tu propia vida sin darte cuenta.

Y la salida no es épica: empieza cuando te vuelves presente para ti mismo.

viernes, 13 de marzo de 2026

JERUSALÉN la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí

 

JERUSALÉN la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí. (Meir Margalit)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
31 de octubre de 2025.


Por Araceli Callejo



El autor:

Meir Margalit nació en Argentina en 1952, con 20 años emigró para instalarse en Israel. Soñaba con un sionismo utópico sobre el que había leído en textos y libros, además, estaba influido por las ideas de su padre, un superviviente del holocausto, quien le decía que el Estado de Israel era el único lugar seguro para los judíos.

Sirvió en el Ejército en Gaza y resultó herido en la guerra del Yom Kippur de 1973, y allí empezó a reflexionar sobre “el precio de esa Gran Israel”. El sionismo que había estudiado estaba muy lejos del sionismo que vivía: “Durante unos años fuimos un país con un Ejército. Hoy somos un Ejército que arrastra a todo un país. A este respecto asegura que una sociedad totalmente militarizada termina siendo “el lugar más inseguro del mundo para los judíos” y que “Si hay algo que esta guerra ha dejado muy claro, es que el sionismo ha sido un gran fracaso”. 

Es concejal en el ayuntamiento de Jerusalén, por el partido pacifista Meretzen dos ocasiones, de 1998 a 2002 y de 2008 a 2014. Activista israelí por la paz y los derechos humanos, muy crítico con la sociedad israelí, da un paso más allá diciendo: “Quisimos ser Atenas y nos convertimos en una Esparta”. También fue cofundador de la ONG Comité Israelí contra la Demolición de Casas. 

Margalit, también es historiador, es doctor en Historia Israelí Contemporánea por la Universidad de Haifa y, en cuanto a su labor docente, desarrolla su actividad en el ONO Academic College, además de impartir conferencias y seminarios en distintas universidades europeas y americanas.

Ha publicado varios libros, además de “Jerusalén, la ciudad imposible” (2017) por el que se le concedió el premio CATARATA.

(2024) El eclipse de la sociedad israelí o el oscurecimiento de la sociedad israelí.

(2008) Discrimination in the Heart of the Holy City, sobre la discriminación en el centro de la ciudad de Jerusalén.

(2010) Seizing Control of Land in East Jerusalem, sobre la apropiación de tierras en Jerusalén Este.

(2014) Demolishing Peace, sobre la destrucción de la paz.

Y el último, de 2025, El Delirio de Israel. 

Desde hace años concede entrevistas a diversos medios de comunicación como La Vanguardia, elDiario o el País. También a cadenas de radio como “la SER” sobre todo en los últimos dos años desde los atentados de HAMAS.


Antecedentes conflicto árabe-israelí.

Unos pocos antecedentes: al final de la primera Guerra Mundial y ante el desmantelamiento del Imperio Otomano, Gran Bretaña se hace cargo de los territorios de Oriente Medio, principalmente Irak y Palestina (1920-1948 aproximadamente), lo que se ha venido llamar EL MANDATO BRITÁNICO. La política británica de “divide y vencerás”, como así hizo al final de la Gran Guerra apoyando la independencia árabe frente al imperio otomano (había petróleo), y así también lo hizo en la India de la mano de Lord Louis Mountbatten, Gobernador General y Virrey de la India azuzando los conflictos entre musulmanes y brahamanistas. Así lo asegura la historiadora Margaret MacMillan en su obra “París 1919”, que analiza la Conferencia de Paz de París de 1919 y sus consecuencias. 

En 1917, Gran Bretaña, manifiesta públicamente su apoyo a dotar al pueblo judío de un “hogar” en territorios de Palestina. A continuación, se produjo una masiva migración de judíos a tierras palestinas dando origen al Estado de Israel. En 1947 la ONU aprueba una resolución con la creación de dos estados, resolución mal recibida por ambas partes, estallando una guerra entre judíos y palestinos al día siguiente de la resolución. En 1948, Israel declara su independencia, lo que desencadenó la primera guerra árabe-israelí. Después vino la guerra de los 7 días, en 1967, en la que Israel conquistó terrenos a los árabes, continuando con la expansión ilegal mediante asentamientos de colonos, tanto en Gaza como Cisjordania. A la vez, la zona Este de Jerusalén pasó también a manos judías, declarándola en su totalidad, entera y unificada, como capital legítima del estado de Israel. Conflicto de más de 58 años atravesados por guerras, atentados, intifadas, conflictos, acuerdos, tratados de paz, etc., nunca respetados por ambas partes. 

¿Por qué es tan importante Jerusalén?, pues porque la ciudad vieja alberga santuarios de suma importancia y es el centro espiritual de las tres religiones monoteístas: el islamismo, cristianismo y judaísmo.


JERUSALEN LA CIUDAD IMPOSIBLE.

El libro está estructurado en siete capítulos y un epílogo final.

En el primer capítulo, que titula la NO CIUDAD DE JERUSALEN, Margalit argumenta que Jerusalén ya no cumple con muchos de los requisitos de lo que se entiende por ciudad: unos mínimos comunes sociales, culturales, funcionales entre sus distintos habitantes, entre sus diferentes comunidades. En lugar de una cohesión mínima, lo que hay es una ciudad dividida por barreras étnicas, religiosas, nacionales, socioeconómicas, lingüísticas que conviven, pero muy separadas y profundamente tensionadas. Hay tres jerusalenes incompatibles la judía religiosa, la judía laica y la oriental o parte árabe/islámica, además de una población cristiana de no más de 12.000 habitantes. Cada comunidad tiene su lengua, sus celebraciones religiosas, culturales, lúdicas, sus planes educativos diferentes entre sí, etc. Algo que imposibilita la cohesión social, aspiraciones y objetivos. No se puede hablar de ciudad cuando sus partes no comparten derechos, recursos o reconocimiento

En el segundo capítulo repasa el marco histórico-político de la anexión por parte de Israel Este tras la guerra de 1967, y aborda la OCUPACIÓN como eje de la vida cotidiana o como él llama “la ocupación como axioma de base”, es decir: la ocupación que no es sólo presencia militar o política sobre un territorio, sino que afecta a toda la gestión municipal. Afecta al urbanismo, planificación, servicios segregados y discriminación, poniendo el acento en que para que exista ocupación, los ocupados han de sentirse así, algo así como sentirse esclavos sin que exista la esclavitud, algo que él llama EL STATE OF MIND, se sienten ocupados y discriminados independientemente de que los ocupadores lo vean así. Es una ocupación visible y una ocupación oculta, que conduce a unas desigualdades prolongadas. Pero Margalit también dice que ese estado mental atrapa y afecta a los ocupadores, a los esclavizadores, del que emana una superioridad permanente, generando una asociación simbiótica que tiende al conflicto. No es de extrañar, por tanto, que las relaciones humanas en Jerusalén sean las más virulentas del país. 

En el capítulo tercero desarrolla el concepto de JERUPACION.   

La segregación urbana y espacial de los barrios palestinos vs barrios israelíes, con infraestructura diferenciada, barreras físicas, planificación municipal que favorece claramente una parte, la judía.

Margalit a esto lo denomina “jerupación” (mezcla de Jerusalén + ocupación + urbanización) para referirse al proceso mediante el cual Jerusalén Este es absorbida, administrada y tratada no como una parte igual de la ciudad, sino como periferia, o como objeto de control, excluyendo el pleno disfrute de derechos municipales a los palestinos.

Se promueven políticas de “judaización”: la parte israelí impulsa demografía, expansión de asentamientos, infraestructura orientada a consolidar una mayoría judía, con implicaciones discriminatorias para la población palestina. Aunque Margarit no utiliza exclusivamente este término, éste está presente en análisis sobre población y urbanismo.

Cómo la identidad nacional, religiosa y urbana se ven afectadas. Los palestinos de Jerusalén no son ciudadanos, sino que tienen un estatus de “residentes permanentes” a menudo, no ciudadanos plenos; viven en una ciudad que oficialmente es “unida” pero en la práctica está dividida.

Jerusalén como ciudad santa de varias religiones, su papel simbólico y religioso añade capas de complejidad y tensión al conflicto urbano y al conflicto árabe-israelí, contribuyendo a que Jerusalén sea escenario de violentos atentados, intifadas, revueltas, etc. Conflictos acrecentados por la desigualdad imperante. 

En el capítulo cuarto, analiza los resultados de los dos gobiernos de Barkat, una primera etapa que supuso un crecimiento económico mediante la llegada de un turismo masivo, aspecto este que benefició a toda la población, pero especialmente a la parte occidental judía y en mucha menor medida a Jerusalén Este, pues los palestinos fueron la mano de obra barata que sostuvo ese crecimiento mediante trabajos precarios y bajos salarios. 

El segundo mandato, Barkat, con aspiraciones a formar parte del gobierno israelí, se alineó con los partidos más ultras, dando un rumbo diferente a sus políticas, y la paz que se había dado en la etapa anterior se quebró. Ante la inseguridad dejó de llegar turismo, la economía se contrajo y la violencia volvió a las calles.

El resto de los capítulos analiza sucesos históricos que explican y corroboran sus hipótesis de partida, como son el secuestro y asesinato de Mohamed Abú khdeir, un adolescente palestino de 16 años que dio lugar, en julio del 2014 a la tercera intifada y a los sucesivos levantamientos juveniles y al estado de excepción.

No obstante, se ha ido observando lo que se ha venido a llamar la crisis identitaria del palestino de Jerusalén o la atracción que ejerce el sistema israelí sobre la población árabe, que arrastra a los palestinos con ciertas posibilidades a, por ejemplo, enviar a sus hijos a colegios judíos o las universidades israelíes de mayor prestigio y con mayor éxito de cara a un mejor proyecto personal y laboral.   

Finalmente, Margalit no se queda solo en la crítica, sino que propone vías de transformación o al menos de visibilización de la injusticia: su experiencia como activista y como concejal da paso a reflexiones sobre la posibilidad de otro Jerusalén — una Jerusalén para todos, no fragmentada, que la ciudad sea una capital compartida por dos naciones, aunque a estas alturas es imposible dividirla. Trazar una línea tajante y dividirla físicamente es, imposible. Entonces propone una “división funcional”, es decir una ciudad abierta y sin muros ni fronteras siendo la parte oriental la capital del Estado de Palestina y la parte occidental capital de Israel, con sus ayuntamientos o municipalidades propios y administrada de acuerdo con las leyes vigentes, propias de cada país. Habría una administración conjunta que se encargaría de aquellos aspectos imposible de separar: agua, saneamiento, contaminación ambiental, etc.  Y como dice Margalit, la ciudad de momento sigue su triste historia DE CIUDAD IMPOSIBLE



Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia

 

Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia (Lea Ypi)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de junio de 2025.


Por Araceli Callejo


La propuesta de este libro deviene del interés por los cambios que sufrieron, tras la caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989, las sociedades e individualmente los ciudadanos de aquellos países que pasaron de un orden comunista a una sociedad de libre mercado o capitalista, como por ejemplo República Checa (Praga), Berlín, Hungría (Budapest) y Albania (Tirana).

Albania declaró su independencia en 1912, tras la caída del Imperio Otomano y la Primera Guerra mundial. El país se constituyó como principado, república y reino, pero sufrió invasiones italiana y alemana durante la Segunda Guerra Mundial.  Tras la Segunda Guerra Mundial, Albania se convirtió en un estado comunista bajo el liderazgo de Enver Hoxha, caracterizado por el aislamiento y el totalitarismo. En 1991,dos años después de la caída el Muro de Berlín, el régimen comunista colapsó, dando paso a la democracia y a la apertura del país al mundo.

Lea Ypi nace en Albania, en su capital, Tirana, el 8 de septiembre de 1979. A partir de 1995 se traslada a Italia a estudiar Filosofía y Literatura en la Universidad Sapienza de Roma. En 2005 la maestría en Investigación y en 2008 obtiene el doctorado, ambos títulos por el Instituto Universitario Europeo. No ha vuelto a Albania.

Es una destacada académica, especialista en filósofa política, profesora de Teoría Política en el Departamento de Gobierno de la London School of Economics (LSE) y profesora adjunta de la Escuela de Investigación de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Australia. También ha sido nombrada Dra. Honoris Causa por la misma Universidad. Ha escrito varios libros y artículos sobre teoría política, migración, justicia global y agencia política. Su trabajo académico y su habilidad para combinar narrativa personal con reflexiones filosóficas y políticas han sido reconocidos internacionalmente. 

La biografía, sus orígenes, la procedencia familiar para los albaneses no son simples relatos de vida individuales, son herramientas poderosas para comprender la historia, construir la identidad nacional y reflexionar sobre el pasado y el presente del país y en particular en el contexto de la transición del comunismo al período post-comunista como en el caso de Lea Ypi.

Ypi es bisnieta de, Xhafer Ypi, fue primer ministro a principios de los años veinte e Inspector Principal de la Corte Real durante la monarquía instaurada en 1925 hasta la ocupación de Albania por la Italia de Mussolini en 1939. Más adelante, Ypi, se convierte en regente y entrega la Corona de Albania al rey italiano Víctor Manuel III, para pasar a ser, más adelante, ministro de Justicia del primer Gobierno colaboracionista. La sombra de esta biografía política será muy alargada y recaerá sobre su descendencia una generación tras otra: discriminación colectiva de la familia de su hijo, encarcelamiento incluido, y de la del hijo de su hijo, el padre de Lea. En Albania, durante el estalinismo, esta era la norma: se llamaba lucha de clases, y como acabo de decir, la palabra «biografía» significaba procedencia, pertenencia familiar e identidad. Era una especie de apartheid invisible que suponía, entre otras cosas, ser evitado por los demás como si fueras portador de una enfermedad contagiosa, y era, cuando menos aconsejable, evitar a estas personas en una medida que se determinaba por la proximidad familiar con el paciente cero. 

En el Sur de Albania existe la tradición de la venganza pro afrentas familiares que cuentan con sus ritos, construcciones y museos. Y en parte eso, aún en día de hoy, forma parte de sus costumbres. 

La familia materna pertenecía asimismo a esa categoría, puesto que por lo general el vínculo matrimonial no debía cruzar la línea divisoria de la discriminación. La calificación de enemigo de clase era el destino que también aguardaba a Lea dentro de ese régimen, pero ella no lo sabía. 

A la muerte de Enver Hoxka (1985) el régimen empezó a tambalearse y en 1990 se anuncia la convocatoria de elecciones generales multipartidistas.

Cuando la situación en el país empezó a cambiar, Ypi era una niña de once años, y sus padres, para protegerla psicológicamente, e incluso para protegerse en caso de que esa niña se fuera de la lengua, le ahorraron este tipo de conocimiento, educándola en lo político de acuerdo con las normas. Y esa niña creía que vivía en el único país libre del mundo. Con la caída del régimen, condenado ahora por todos, Lea descubre que lo de la “libertad” en Albania había sido una gran mentira. Pero no tarda en darse cuenta de que la libertad prometida por la democracia, por el capitalismo recién estrenado es un nuevo engaño. Esa doble experiencia, la del totalitarismo comunista y la del capitalismo salvaje, ese engaño por partida doble, parece importante para explicar el izquierdismo de Lea Ypi, algo que ha provocado la acusación de traidora o enemiga de clase.

Según Lea Ypi, la idea de libertad no se reduce a algo puramente subjetivo: la raíz se encuentra dentro de nosotros, como un «ideal moral interno», pero esa libertad necesita unas condiciones externas adecuadas, que pueden definirse como democracia con justicia social, lo que, a su vez, sería una emanación de nuestro sentido moral de responsabilidad.

Tratar de explicar el funcionamiento de un pueblo a través de su economía y política, y no de sus habitantes, de las vidas que estos ciudadanos llevan no es suficiente. La construcción del estado albanés moderno y el derrumbamiento del antiguo régimen merecen narrarse en otros términos que no puedan verse en los libros de texto o en los manuales, sino que han de verse en los testimonios orales, en las conversaciones en familia o entre vecinos, en diarios íntimos, en papelitos escondidos por la casa. Ypi analiza la experiencia cotidiana y aquello que genera la sociedad, la comunidad y entendimiento, que, como diría María Zambrano, «toda la vida humana lleva consigo una forma, un estilo».

"Libre, el desafío de crecer en el fin de la historia" de Lea Ypi es un libro que combina memorias, ensayo histórico y reflexión sociopolítica. La autora narra su experiencia personal durante el derrumbe del régimen comunista en Albania en 1990, cuando tenía apenas once años.

Está dividido en dos partes. Una primera que narra en 10 capítulos cómo era Albania hasta diciembre de 1990 y cómo el mundo a su alrededor cambiaba a gran velocidad “Lo único que recuerdo de esa época es el miedo, la confusión, la duda. Usábamos la palabra libertad a un ideal que, por fin, se había materializado igual que habíamos hecho en el pasado. [...] Las cosas cambiaron tanto que más adelante nos sería difícil decir si ese “nosotros” seguía siendo el mismo [...] Nunca sabré si la clase obrera que desfilaba el 1 de mayo era la misma que se manifestaba a principios de diciembre [...] las cosas eran de una manera y después fueron de otra”.

La segunda parte, dividida en 12 capítulos, repasa lo sucedido tanto en su familia como en el país desde el final de la época liderada por Enver Hoxha y el Partido del Trabajo de Albania, que gobernaron el país durante unos 50 años, hasta la creación de la República de Albania en 1991 y su salida del país al que no ha vuelto.

El primer capítulo, los calcetines grises, empieza con una pregunta novedosa ¿a quién va a votar tu familia? Y la respuesta fue por la libertad y por la justicia. Pero Lea no está segura de que todo lo que viene de la mano de esa “Libertad y Justicia” sea lo bueno y lo correcto, el régimen anterior no se equivocó en lo referente a Dios al decir que la religión dependía de la opinión de la gente. Ejemplo de eso es la tolerancia y convivencia pacífica entre musulmanes sunitas, católicos, ortodoxos y una minoría bektashi. 

Y en distintos capítulos relata cómo el país va cambiando: aquello que estaba seguro, ahora no lo era. Gran cantidad de albaneses emigran porque no saben qué hacer y cómo será el mañana. Vienen las pérdidas de empleo (su padre), la corrupción, los hombres del Banco Mundial, La sociedad civil, los eufemismos del nuevo lenguaje, las reformas estructurales encaminadas hacia la eficiencia.

Explora las complejidades de la transición hacia la democracia y la economía de mercado en Albania y otros países socialistas. Ypi reprocha las políticas de choque neoliberal que se implementaron en Albania después de la caída del comunismo, argumentando que estas políticas llevaron a la desigualdad, la pobreza y el colapso social en lugar de a la libertad y la prosperidad prometidas.

“Libre” es posible que sea considerado como un panfleto político. Para mí no lo es, he disfrutado con su lectura, su estructura. Esta obra incluye ideas políticas y filosóficas a través de personajes como su abuela, su madre y su padre, además de otros testimonios. Escrito desde el punto de vista de una niña primero, una adolescente después, “Libre” es una biografía que utiliza herramientas literarias, incluso con toques de humor absurdo. 

Trata temas universales como la libertad, la justicia y la identidad. A través de las experiencias de Ypi y su familia, busca el significado de la libertad y su precio en un contexto político y social cambiante.


Personajes importantes:

Los líderes comunistas: Figuras como Stalin y Hoxha, cuyos regímenes y estatuas son derribados durante el colapso del comunismo en Albania.

Figuras familiares: Un antepasado de Lea que había formado parte de un gobierno anterior al comunismo y cuya historia familiar es revelada durante la transición política.

La autora: La protagonista y narradora del libro, quien describe su experiencia personal durante el derrumbe del régimen comunista en Albania en 1990, cuando tenía apenas once años.

Los padres de Lea: Xhaferr Ypi y Vjollca Veli, juegan un papel importante en la narrativa, descubren secretos sobre su pasado y su familia durante el régimen comunista. Se revela que sus padres habían estudiado en "universidades" de manera diferente a lo que Lea pensaba y que habían vivido bajo la sombra de la represión política.

La abuela (Nini) juega un papel importante en el libro "Libre, el desafío de crecer en el fin de la historia”. Es una figura significativa en su vida, teniendo una influencia importante en la vida de Lea y su familia, especialmente en la narrativa de la historia y la memoria familiar.  Es la conexión con el pasado: La abuela es fuente de información y conexión con el pasado, importante durante la transición política en Albania.

La transición de una sociedad socialista o comunista a una economía de libre mercado puede ser un proceso complejo y desafiante para los individuos y la sociedad en general. Algunos de los aspectos que creo relevantes, para entender esta quiebra, serían:


Cambios económicos

Privatización: La transferencia de propiedad estatal a manos privadas puede generar incertidumbre y desigualdad.

Mercado laboral: La creación de un mercado laboral más flexible puede llevar a la pérdida de empleos y la necesidad de adaptarse a nuevas habilidades.

Acceso a servicios: La privatización de servicios como la educación y la salud puede afectar la accesibilidad y la calidad de estos servicios.


Cambios sociales

Valores y normas: La transición a una sociedad de libre mercado puede llevar a un cambio en los valores y normas sociales, priorizando la competencia y el individualismo sobre la solidaridad y la igualdad.

Desigualdad: La economía de libre mercado puede generar desigualdad económica y social, especialmente si no se implementan políticas para mitigarla.

Identidad: La transición puede afectar la identidad y el sentido de pertenencia de los individuos, especialmente si se sienten desconectados de los valores y prácticas anteriores.


Desafíos personales

Adaptación: La transición requiere una adaptación a nuevas reglas, prácticas y valores, lo que puede ser desafiante.

Incertidumbre: sobre el futuro y la estabilidad económica puede generar ansiedad y estrés.

Oportunidades: La economía de libre mercado también puede ofrecer oportunidades para la innovación, la creatividad y el emprendimiento, pero no todo el mundo está preparado para ello, sobre todo aquellas personas que se han educado en un sistema como el comunismo