Programa del curso 2025-26

PROGRAMA DEL CURSO 2025-26

Carrusel programa 2025-26

viernes, 27 de marzo de 2026

La figurante

 

La figurante (Abrahám B. Yehoshúa)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de marzo de 2026.


Por Andrés Hueso



El autor

Abraham B. (Bili) Yehoshúa —Jerusalén 1936-Tel Aviv 2022—. Nacido en el seno de una familia de origen sefardí, sirvió en el ejército israelí como paracaidista. Después se licenció en Literatura Hebrea y Filosofía en la Universidad hebrea de Jerusalén. Tras ejercer durante algún tiempo la enseñanza se marchó a Francia, donde además de continuar con la docencia, fue secretario general de la Unión Mundial de Estudiantes Judíos.

A partir de 1972 fue catedrático de Literatura Comparada y Literatura Hebrea en la Universidad de Haifa. También fue profesor visitante en varias universidades americanas, y su obra recibió numerosos e importantes premios.

El autor formó parte del movimiento pacifista israelí. Es autor de relatos cortos, ensayos y fundamentalmente obras de teatro y novelas.

Contexto socio-económico del autor: El Estado de Israel

Nuestra compañera Araceli Callejo ha incluido en su comentario sobre “JERUSALÉN la ciudad imposible" de Meir Margalit algunos datos sobre el nacimiento del Estado de Israel. Yo aquí voy a dar solo alguna información para entender el “tamaño” de este Estado.

Superficie 21.900 Km2. La provincia de Badajoz tiene 21.766 Km2 y la comunidad Valenciana 23.255 Km2.

Distancia más larga de N a S: 424 kms. —como de Madrid a Badajoz—, de E a O 115 kms., pero la más estrecha es de 15 kms., —entre Netanya y la frontera con Cisjordania— «la cintura de Israel».

Población: < 10 M. de habitantes; densidad: 450 hab./km2.

PIB: 500.000 Millones $, per cap. 55 mil $ (España 1,89 Millones $, (14ª del mundo) per cap. 38,5 mil $)

Ingresos del gobierno: 59.662 Millones $; Gasto público: 107.541 Millones $.

Religión: judaísmo: 74%; islamismo: 18%; cristianismo: 2%; Drusos: 1,6%.

Su ejército se considera como un “ejército de ciudadanos”. Servicio militar obligatorio 3 años hombres, 2 años mujeres, desde los 18 años; reservistas hasta los 51 años.

Inversión en I+D: 5% del PIB —UE 2,2% y Esp. 1,4%—.

Considerado como una “Start-up Nation”. Gran presencia de Fondos de capital Riesgo de EEUU. Tel Aviv tiene más “startups” que todo Silicon Valley.

Novelas de Abraham B. Yehoshúa

Me trajo a este autor: Aharon Appelfeld (Stara Zhadova, Rumanía, 16-2-1932) / Petaj Tikva (Israel), 4-1-2018) por sus obras: “Badenheim 1939” y “El tren".

Y éste me ha llevado a Arnold Zweig (1887-1968 alemán, judío) “Una muerte en Jerusalén”; “De Vrient vuelve a casa”.

Novelas
El amante —Hama'hev, 1977—
Un divorcio tardío —Gerushim Me'uharim, 1982—
Cinco estaciones / Moljo —Moljo, 1987—
El señor Mani —Mar Mani, 1990—
Cantar del fuego —Open Heart / Ha-Shiva Me-Hodu, 1994—
Viaje al fin del milenio —Massa El Tom Ha-Elef, 1997—
La novia liberada —Ha-Kala Ha-Meshrarereth, 2001—
Una mujer en Jerusalén —Mission of the Human Resource Man / Shlihuto Shel Ha-Memune Al Mash'abey Enosh, 2004—
Fuego amigo —Esh Yedidutit, 2007—
Retrospectiva —Hasasniyot / Spanish Charity, 2011—
La extraña —The Extra / Ha-Nitsat, 2014—
El túnel —Ha-Minhara, 2018—
La hija única —Ha-Bat Ha-Yajida, 2021— –Su última novela publicada en vida.

Breve reseña de las que he leído.

“Divorcio tardío” —1982—
Un estilo que recuerda al de William Faulkner —por ejemplo en “Mientras agonizo” o “El ruido y la furia”— Crea personajes ricos y complejos cuya vida interior se despliega a través de monólogos y contrapuntos narrativos que estructuran un conjunto de perspectivas alternadas.
No se narra solo una historia familiar, sino también un retrato social y psicológico de individuos en conflicto con sus propias expectativas y las realidades que los rodean, abordando los temas universales de amor, fracaso, identidad y búsqueda de sentido. Se ha destacado esta novela por su profundidad emocional, su humor sutil y su inteligente disección de las complejidades de la vida familiar y social en Israel.

«le pregunté si en América había sido ya el ‘malqosh’ entonces él dijo en América no hay ‘malqosh’ no es más que una invención de Israel y parecía enfadado con Israel por eso.»

“Una mujer en Jerusalén” —2004/6—
Combina parábola y realismo para explorar temas universales: la muerte, la identidad, la responsabilidad humana y la compasión en contextos marcados por la violencia. Convierte la misión del protagonista en un espejo de las tensiones éticas de una sociedad que vive entre la vida y la muerte, la indiferencia y el compromiso. La transformación del narrador refleja la posibilidad de humanidad incluso en situaciones extremas. Una obra memorable por su capacidad de hacer visible lo invisible en la vida cotidiana. 

«el embrollo humano creado entre dos pueblos que viven en una misma patria».

"El túnel" —2018—
Mezcla humor, sensibilidad y complejidad emocional. La voz de Zvi, con sus fallos de memoria y sus repentinos destellos de lucidez, ofrece una exploración profunda de la vejez, la identidad personal y las tensiones entre generaciones. La construcción del túnel funciona como símbolo de la introspección y del paso de lo superficial a lo profundo en la vida y la memoria. El autor despliega aquí una mirada madura y compasiva sobre el paso del tiempo y el significado del trabajo, el amor y la memoria. 

«Una empresa gubernamental no pertenece a sus empleados sino al Estado y, en el Estado, lo personal puede fácilmente llevar a la corrupción. “Nosotros −continúa el presidente−, somos una institución que mueve millones, e incluso billones, ante contratistas y fábricas para los que el soborno es el combustible moral.”»

"La figurante" —2014— – La extraña – The extra
La prosa de Yehoshúa —cuidada y reflexiva— se caracteriza por una elegantísima precisión estética que conjuga la contemporaneidad de Jerusalén —mercados, tensiones urbanas, radicalismos religiosos— con reflexiones sobre la música, el matrimonio, la maternidad, el papel de la mujer y el peso de la historia personal. Así pues combina momentos cotidianos con profundas introspecciones psicológicas y dilemas existenciales. El autor construye una protagonista compleja: Noga es alguien que ha elegido un camino distinto al socialmente esperado —renunciar a la maternidad, priorizar su carrera— y, al regresar a su ciudad natal, se enfrenta a las voces interiores y exteriores que intentan definir su identidad y propósito.

La narrativa de la novela utiliza la imagen de la figuración en cine y televisión como una metáfora clave: Noga, al ocupar papeles secundarios, cuestiona el significado de protagonismo, identidad y autoafirmación frente a los roles impuestos. Ese juego entre lo observado y lo que permanece en el fondo —esa aparente simplicidad en los micro-roles filmados— refleja también su relación con el pasado, con Jerusalén y con la memoria de quienes la rodean. 

Elementos comunes entre “La figurante” y las otras tres novelas citadas.

Exploración del yo y de las relaciones: Al igual que en Divorcio tardío, La figurante se centra en personajes que enfrentan decisiones personales con consecuencias profundas para sus relaciones cercanas.

Fuerza del contexto social: Como en "Una mujer en Jerusalén", la ciudad —Jerusalén— y la sociedad que la habita no son solo telón de fondo sino actores que influyen en la narrativa y en la identidad de los personajes.

Temas universales con sensibilidad cultural: “El túnel” reflexiona sobre la memoria y la vejez. “Una mujer en Jerusalén” sobre la responsabilidad humana en contextos de violencia. “Divorcio tardío” sobre la familia fracturada. Y “La figurante” sobre la identidad, la maternidad, el arte y el papel que desempeñamos en nuestra vida o el que otros quieren que desempeñemos. Y aquí se combina la intimidad psicológica con una mirada crítica a las normas culturales.

Tramas de intensidad creciente, con numerosos giros de guión y finales abiertos.

La familia. Los divorcios como un hogar destruido en "Divorcio tardío", "La figurante", "Una mujer en Jerusalén".

La madre. Como conciencia reprobatoria omnipresente. Papel de la mujer; maternidad, ….

La hostilidad de los barrios religiosos, incluso los no ultraortodoxos.

Jerusalén como una «amarga realidad»; pero no solo ella: en El túnel, un personaje, Noga, le pregunta al protagonista —Luria— «... ¿pero tú realmente crees en esta tierra?».

Referencias musicales: 9ª sinfonía de Bruckner —calificado en la novela como un católico medieval— en "Una mujer en Jerusalén". Quinteto para piano de Brahms en "El túnel". Concierto para flauta y arpa de W.A. Mozart y El mar de Debussy en "La figurante".

Asuntos destacados en "La figurante"

Identidad y retorno: el regreso sentimentalmente normalizado a la ciudad natal se ve dificultado hasta hacerse imposible, por las transformaciones personales y sociales a las que tiene que enfrentarse.

La condición femenina: a través de la protagonista, la novela cuestiona el mandato social de la maternidad. 

(Más adelante profundizo sobre esto).

Convivencia y radicalismos: el choque entre lo secular y lo ortodoxo sirve como fondo para la reflexión política y social.

Música como leitmotiv: el arpa articula una memoria estética y emocional, contrapesando la narrativa realista con su halo poético. Un símbolo clave como extensión del yo de Noga: instrumento de expresión, pero que al regresar a Jerusalén se convierte también en motivo de aislamiento, ya que queda relegada a una figura secundaria —figurante— en el escenario de su propia vida.

Sentido de la vida propia frente a las expectativas sociales: “La figurante” invita a reflexionar sobre el valor del recuerdo y sobre cómo las decisiones personales, incluso tomadas con convicción, pueden reaparecer y replantearse cuando se mira la vida desde otra perspectiva. Su tono delicado, a la vez que firme en las preguntas que plantea, la convierte en una obra muy intimista, desarrollada con sensibilidad literaria, pero densa psicológicamente.

En el estilo narrativo lo íntimo no solo revela lo humano, sino también lo político y lo colectivo. La novela insiste en la idea de que cualquier retorno es incompleto, porque el sujeto ha cambiado y la patria también. Una propuesta humanista y crítica.

Tensiones troncales y subyacentes 

Tensiones que subyacen en una prosa aparentemente sencilla, pero elegante, profunda, lírica —sobre todo en los comentarios musicales— y empática con los personajes pues todos, sin excepción, están ennoblecidos.

Troncales
1.- El encuentro entre Noga y Urías en el piso de la madre.
2.- La insólita propuesta de la madre a Noga de darle un hijo a Urías.

(Más adelante desarrollo estos dos apartados).

Subyacentes
1.- La del deber familiar —reclamo del hermano— que implica la renuncia a “su” concierto. 
2.- La de la convivencia entre los ortodoxos y los laicos —invasión de los niños para ver la TV incluida—.
3.- La de la transformación de Jerusalén. Insoportable para una parte de los propios israelitas. Presión de ocupación de barrios por los israelitas religiosos.
4.- La de la madre, ante la decisión que le impone su hijo, con éste y con Noga.
5.- La de su hermano y su madre con respecto a Urías.
6.- La de Noga, ante la amenaza a que pierda, además, su oportunidad de ser solista en el viaje a Tokio.
7.- La incertidumbre al sobrevenirle el sangrado, precisamente en el momento culminante del viaje.
8.- La que se genera en Noga al ver al anciano arpista japonés.
9.- La que la narrativa del autor aporta a las descripciones musicales.


La complejidad de Noga.


Elementos simbólicos reconocibles en el relato:

Jerusalén.
Jerusalén no es solo un escenario en la novela, sino un personaje simbólico que presiona a los protagonistas en sus encuentros. La ciudad actúa como una caja de resonancia para la tensión entre lo tradicional o material —Urías, madre y hermano— y lo etéreo —Noga—.

Jerusalén es una ciudad construida sobre capas de historia, religión y expectativas familiares. Noga viene de la ligereza y el anonimato de los Países Bajos —y, circunstancialmente, de la modernidad de Tel Aviv—. En Jerusalén se siente obligada a enfrentarse a las raíces.

La ciudad exige materialidad, y la negativa de Noga a tener hijos se siente más radical en un lugar donde la continuidad generacional es casi un mandato sagrado.

A diferencia de los grandes escenarios donde Noga trabaja como figurante —o los de las salas de conciertos donde actúa como arpista—, durante sus charlas los espacios en Jerusalén suelen ser cerrados o cargados de una atmósfera densa.

En Jerusalén, Urías se siente en casa, respaldado por la norma, pero Noga se siente como una intrusa en su propia biografía.

Yehoshúa suele utilizar la luz dura y el aire seco de Jerusalén para enfatizar la claridad brutal de sus diálogos. No hay sombras donde esconderse.

La casa.
La casa donde se instala Noga no es realmente suya. Simboliza una identidad prestada. Añade, además, una capa de responsabilidad hereditaria que intenta evitar.
Vive en un espacio ajeno, igual que vive una vida un poco en pausa. No termina de apropiarse del lugar. Refleja su dificultad para apropiarse de su propia vida.
También transmite: provisionalidad y desarraigo emocional. Es como si estuviera ensayando una vida, no viviéndola del todo.

El trabajo como figurante (símbolo central de la novela).
Ser figurante es como estar presente sin protagonismo: Noga participa, pero no decide. Está en la escena, pero no tiene voz real.

Esto conecta directamente con: sus relaciones personales, su forma de evitar conflictos, su tendencia a no tomar decisiones definitivas. Lo importante es que no es solo una circunstancia laboral: es una metáfora de su identidad. 

(De la figuración sin centro como exilio interior, me ocupo más adelante).

El silencio.
A lo largo de la novela hay muchas cosas que no se dicen: conversaciones evitadas, emociones contenidas, decisiones aplazadas … Simboliza: la incapacidad —o negativa— de confrontar; el miedo a cambiar el equilibrio de su vida. Pero también tiene otra cara: es un espacio donde todo podría decirse… y no se dice. 

El mundo del cine.
Introduce la idea de repetir escenas una y otra vez.  Esto refleja: la sensación de vida en bucle;  la dificultad de avanzar realmente. Noga repite patrones: en su relación con su pasado; en su manera de vincularse con los demás.

El látigo.
Su significado simbólico puede interpretarse en varias capas:

Noga vive una vida marcada por la pasividad y el dejarse llevar. El látigo sugiere una tensión interna: el deseo de ejercer control frente a una existencia en la que ella suele ser secundaria.

Puede leerse como una alusión a una dimensión erótica o de deseo no expresado. Noga es un personaje contenido, y el látigo introduce una energía más corporal, incluso provocadora, que contrasta con su comportamiento habitual.

El título de la novela gira en torno a la idea de ser secundaria en la propia vida. El látigo rompe esa lógica: es un objeto asociado a quien dirige, no a quien obedece o permanece en segundo plano.

Yehoshúa utiliza con frecuencia en sus novelas elementos desconcertantes para generar una sensación de desplazamiento. El látigo encaja en ese tono: algo fuera de lugar que obliga al lector a cuestionar lo que ve como normal.

El látigo, pues, no tendría un único significado cerrado, pero funciona como una señal de fisura en la identidad de Noga: sugiere impulsos, deseos o tensiones que no encajan con su papel de observadora pasiva. un movimiento psíquico de la pasividad al borde del cambio; un anticipo de transformación.

Durante casi toda la novela, Noga vive en suspensión: acepta ser figurante —alguien sin protagonismo—; ocupa espacios que no son del todo suyos; evita tomar decisiones definitivas —especialmente en lo afectivo y familiar—.

El látigo aparece como una anomalía dentro de esa pasividad. Es un objeto que no encaja con su forma de estar en el mundo. Todo lo que hace es por mandato ajeno, cuando les dice a su hermano, su exmarido …, que lo ha comprado, llama su atención lógicamente, como una afirmación de su deseada —y no conseguida— libertad; es significativo que, al final, no tenga muy claro qué destino darle.

Aunque Noga no se convierte de repente en alguien dominante, el gesto de comprar el látigo sugiere una grieta en su identidad de espectadora. Es como si, por un momento: imaginara otra versión de sí misma y explorara —aunque sea simbólicamente— la posibilidad de actuar en lugar de observar.

El final de la novela no presenta una transformación radical ni épica; Yehoshúa evita ese tipo de cierre. Pero sí deja algo claro: Noga no es exactamente la misma que al inicio. Ha atravesado experiencias que la obligan a posicionarse, aunque sea de forma ambigua.

En ese sentido, el látigo funcionaría como un símbolo de posibilidad, no de realización. No significa que Noga tome el control de su vida de forma plena, sino que: la idea de control ha aparecido en su horizonte; ya no es completamente inconsciente de su papel pasivo.

El látigo está relacionado con un asunto central de la novela: ¿hasta qué punto elegimos nuestro papel en la vida? E introduce una respuesta existencialmente trascendente: tal vez podríamos elegir más de lo que creemos… pero no siempre damos el paso.

El látigo rompería con esos símbolos; frente a:

La casa prestada es un objeto elegido activamente.
Ser figurante es un símbolo de quien dirige.
Al silencio es provocador, casi “ruidoso” simbólicamente.
A la repetición introduce algo inesperado.

Yehoshúa construye la novela alrededor de una pregunta sutil: ¿Qué nos impide dejar de ser figurantes en nuestra propia vida? Y la respuesta es compleja: no es por falta de oportunidades, sino una combinación de costumbre, miedo, ambigüedad…

El encuentro con Urías.

Analizar el largo encuentro de ambos en el piso de la madre, es adentrarse en el corazón de la herida que define la novela. Este diálogo no es realmente reencuentro, sino un duelo dialéctico entre dos formas opuestas de entender la libertad personal y el compromiso biológico.

La conversación gira en torno a la renuncia de Noga a la maternidad. Urías no busca simplemente una explicación racional, sino que intenta descifrar si esa negativa fue un acto de crueldad hacia él o una necesidad existencial de ella.

Urías ve la falta de hijos como un vacío, una anomalía que destruyó su matrimonio.

Para Noga ser una figurante forma parte de su filosofía de vida. Prefiere estar en el margen, sin la carga de protagonizar la vida de otro ser humano.

Durante su charla, queda claro que Noga utiliza su papel como extra de cine y ópera para justificar su desapego. Noga se siente cómoda siendo alguien que está pero no es. Urías, por el contrario, representa la exigencia de la realidad, del nombre propio y de la continuidad familiar —tan central en la cultura israelí—.

«Ser un extra no es una carencia, es una liberación. Es estar en la historia sin tener que cargar con el peso del guión.»

Yehoshúa utiliza esta conversación para criticar sutilmente la presión social en Israel sobre la procreación.

Urías actúa como el fiscal de la sociedad que no entiende a una mujer que elige el vacío por encima de la plenitud materna. Para él la identidad de una mujer está incompleta sin la descendencia, mientras que para Noga, su identidad se preserva precisamente al no dividirse en otros.

La insólita propuesta de su madre.

Ese es uno de los momentos más desconcertantes y cargados de significado de la novela. La propuesta de la madre de Noga no es solo una sugerencia práctica; es una transacción emocional que resume el conflicto generacional y cultural de la obra.

Para entender lo que la madre llega a pedirle a Noga: que le dé un hijo a su exmarido —ahora que él está casado con otra mujer y tiene sus propios hijos—, hay explorar con profundidad las circunstancias de los personajes.

Para la madre, el hecho de que Noga se negara a tener hijos durante su matrimonio con Urías no fue una elección personal, sino una ofensa que ha dejado una deuda pendiente, que adquiere carácter de deuda de honor. En su mentalidad, el orden natural se rompió y ella siente la responsabilidad de restaurarlo.

Al proponer que Noga sea una especie de madre de alquiler o que tenga un hijo con él ahora, intenta cerrar un ciclo de culpa que ella misma carga como madre de una hija defectuosa —según los estándares sociales vigentes—.

Lo más significativo de esta propuesta es cómo la propia madre despoja a Noga de su autonomía. Trata el vientre de su hija como una herramienta de compensación. Refuerza la idea de que Noga sea, efectivamente, una figurante incluso en su propia familia. Alguien cuyo cuerpo y presencia están ahí para servir al guion de otros —en este caso, al deseo de Urías y a la conciencia de la madre—.

«Me pides que le dé un hijo ahora, como quien devuelve un objeto extraviado años después, sin entender que mi vientre nunca fue un almacén de objetos perdidos.»

Hay una cruel ironía en esa propuesta. Urías ya ha rehecho su vida y la madre sugiere que Noga entre en esa estructura familiar como una pieza externa.

Esto entra en relación directa con la actividad de Noga de ser un extra. La madre le pide que sea una extra en la vida de Urías, proporcionando el complemento —el hijo— que faltó en la función original.

La respuesta de Noga es lo que define su marco de personaje. Al negarse, no solo le dice no a Urías, sino que corta el cordón umbilical con las expectativas de su madre. Es su acto de rebelión más puro: reclamar su derecho a no producir nada, a ser simplemente ella misma.

Esta propuesta de la madre actúa como el clímax de la presión social: si hasta tu propia madre ve tu fertilidad como un objeto de cambio, la única salida es la huida hacia el anonimato total, hacia el exilio interior.

Lectura filosófica del personaje.

¿Cómo vivimos?, cuando podríamos vivir de otra manera… pero no lo hacemos.

Si pensamos en el existencialismo —«condenados a ser libres», Jean-Paul Sartre—, la idea central es: somos libres, incluso cuando no queremos serlo.

Noga encaja perfectamente aquí, pero con un matiz clave: no está oprimida, no está atrapada, tiene margen para elegir. Y sin embargo: no ejerce plenamente esa libertad. No porque no pueda… sino porque elegir implica: renunciar, definirse, asumir consecuencias.

Sartre hablaba de la «mala fe» como una forma de autoengaño: fingir que no tenemos elección para no asumirla. Noga no se engaña de forma explícita, pero sí vive en algo parecido: se instala en situaciones provisionales, evita decisiones definitivas, mantiene abiertas todas las opciones; resultado: una vida sin errores graves… pero también sin afirmación clara.

Elegir de verdad da vértigo, aquí la novela toca algo muy humano: porque significa cerrar caminos, dejar de ser posibilidad, convertirse en algo concreto. Noga parece moverse así: mientras no decide, todo sigue siendo posible, pero justamente por eso, nada termina de ocurrir del todo.

No basta con existir, hace falta apropiarse de la propia existencia. Y ahí es donde ella se queda a medio camino. En este contexto el látigo representaría la posibilidad de afirmar la propia voluntad. Lo importante es que introduce la idea de que podrías ser otra versión de ti misma.

El autor sugiere algo incómodo: muchas vidas no fracasan… pero tampoco se eligen del todo. Y eso genera una forma de existencia muy contemporánea: sin tragedia, sin épica, pero con una ligera sensación de no estar del todo dentro de la propia vida.

Noga no representa el drama de no poder vivir. Representa algo más sutil —y más inquietante—: la posibilidad de vivir plenamente… y no hacerlo.

Lectura psicológica comparada. Otros referentes literarios.

Meursault — “El extranjero” – Albert Camus
Similitudes:
Distancia emocional.
Relación poco convencional con las normas sociales.
Sensación de vivir sin implicación total.
No reaccionan como se espera.
Generan una cierta incomodidad en el lector.

Diferencias:
Meursault está completamente separado del mundo; es radical —casi extremo—.
Noga es cotidiana, reconocible, mucho más “realista”.
Noga está a medio camino —y eso la hace más reconocible—. Esta es una diferencia fundamental.

Esther Greenwood – “La campana de cristal” — Sylvia Plath
Similitudes:
Tipo de exilio: psicológico e interiorizado.
La protagonista siente que vive dentro de una “campana” que la separa del mundo.
Relación con Noga: La barrera invisible entre una misma y la realidad.

Diferencias:
En Plath hay angustia intensa.
En Noga, el exilio es más silencioso, casi cómodo.

“Stoner” — John Williams
Tipo de exilio: Vida no elegida plenamente. Un hombre que vive sin grandes errores… pero también sin afirmación clara.
Relación con Noga:
Vida “correcta” pero no vivida como propia.
Decisiones tomadas por inercia más que por convicción.
Este es probablemente el paralelo más cercano: existir sin habitarse del todo.

Clarissa Dalloway – “Mrs Dalloway” - Virginia Woolf
Similitudes:
Exilio interior urbano: rodeadas de gente pero profundamente solas.
Vida marcada por elecciones afectivas pasadas.
Tiempo interior fragmentado, más psicológico que narrativo.

Diferencias:
Clarissa está integrada socialmente, Noga no.
Woolf trabaja el exilio como alienación dentro de la normalidad burguesa.
Yehoshúa lo presenta como fracaso de integración vital.

Charlotte – “Lost in Translation“ — Sofia Coppola
Tipo de exilio: Desubicación emocional en medio de la vida.
Similitudes:
Sensación de estar “en pausa” en la vida.
Observadora más que protagonista.
Dificultad para tomar decisiones que definan su identidad.
Ambas: están en tránsito —literal y emocional—, no están mal, pero tampoco plenamente bien.

Diferencias:
Charlotte es más consciente de su vacío.
Noga es más ambigua, más instalada en esa indefinición.

¿Qué tienen todos en común con Noga?

Son personajes que: no fracasan de forma dramática, no triunfan de forma clara, viven en un estado intermedio. Pero lo más importante: el conflicto no es qué hacer, sino atreverse a hacerlo

¿Qué tienen todas estas obras en común?

Todas hablan de personas que: No están necesariamente destruidas, pero viven con una distancia respecto a sí mismas.

Y en todas aparece la misma pregunta: ¿cuándo empieza realmente una vida a ser “propia”?

El exilio interior como categoría narrativa y existencial.

El concepto de exilio interior —muy presente en la literatura europea del siglo XX— suele referirse a: vivir separado de tu entorno… sin haberte ido físicamente. Pero en una lectura más psicológica, significa vivir separado de ti mismo.

Noga no es una exiliada política, sino existencial.

En la literatura europea y norteamericana el exilio interior suele representarse como una alienación del individuo respecto de sí mismo. Sin embargo, en “La figurante”, el exilio se inscribe también en una dimensión colectiva: la imposibilidad de la protagonista de insertarse en un proyecto vital, familiar y nacional convierte su crisis íntima en una forma de desarraigo cultural.

Desde la tradición bíblica hasta la narrativa moderna, el exilio ha sido una categoría fundacional del imaginario judío. Sin embargo, en La figurante, se desplaza la noción del exilio físico —común en la obra anterior del autor— hacia un exilio interior, más sutil pero profundamente perturbador. Este tipo de exilio no responde a la diáspora ni al desplazamiento geográfico, sino a una escisión del sujeto respecto a su propio entorno emocional, afectivo e identitario.

Inspirado tanto por la psicología moderna como por la narrativa kafkiana y proustiana, Yehoshúa sitúa en el cuerpo y la subjetividad de Noga el escenario de este exilio sin desplazamiento, sin exilio, un desarraigo tal que lo conocido se ha vuelto extraño.

Noga vive un exilio sin desplazamiento físico. Su exilio es:

Afectivo: incapacidad de intimidad.
Identitario: no sabe quién es fuera de los papeles que interpreta como figurante. No se apropia de quién es.
Temporal: atrapada entre pasado —matrimonio, madre— y futuro bloqueado.

Noga como sujeto exiliado en su propia tierra.

Noga está radicada en Europa, pero debe regresar a Jerusalén por una imposición familiar. A diferencia de los relatos tradicionales de retorno —cargados de redención o reintegración—, su regreso es forzado, temporal y, sobre todo, alienante. Jerusalén no es una “patria reencontrada”, sino un espacio donde ya no se reconoce:

Regresa a Jerusalén tras años en el extranjero, pero no pertenece a ningún sitio.
Ruptura de los roles sociales esperados —divorciada, sin hijos—
Vive en la casa materna, pero no le pertenece.
Ocupa un rol vicario de su madre al cuidar el piso donde ha nacido, pero que no siente como hogar.
Está en su ciudad natal, pero actúa como figurante: un rol simbólico, mediante el cual existe a través de identidades ajenas.
Está presente en su vida, pero no la dirige.

Esta contradicción entre pertenencia formal y desvinculación afectiva es el núcleo del exilio interior. Yehoshúa señala así que la distancia con tu lugar no es siempre geográfica, sino ontológica.

La forma simbólica del exilio: la figuración sin centro.

El título, La figurante —La extraña—, es crucial para entender el desarraigo psicológico de Noga. El término refiere a quien aparece en escena sin voz ni protagonismo. En su trabajo ocasional como extra en algunas series para televisión, Noga representa con literalidad su propia posición en la vida: está presente, pero es irrelevante.

El autor convierte esta figura marginal en una metáfora existencial. La experiencia de ser figurante en el set de televisión se convierte en un espejo de su estado vital.

«Nada le pertenecía, ni los muebles, ni el guion, ni los afectos. Solo su cuerpo estaba allí, obediente.»

Este cuerpo obediente es el del exiliado interior: alguien cuya presencia es reconocida, pero cuya voz ha sido disuelta por las estructuras familiares, sociales y culturales que no admiten desviaciones del rol esperado —esposa, madre, mujer religiosa—.

La música como lugar del yo: arpa y exilio sensorial.

El arpa, instrumento de Noga, actúa como refugio pero también como frontera. Es su forma de expresión, pero también una barrera acústica contra el mundo exterior. No por azar, el autor evita escenas donde Noga toque el arpa en público en Jerusalén; el instrumento está presente pero enmudecido, tal como ella misma.

Este silencio es un eco del exilio interior. Noga se desplaza sin posibilidad de “habitar” su subjetividad: su expresión artística está suspendida, su sexualidad es ambigua, su maternidad ha sido negada, su rol social es fluctuante.

La música, entonces, no es consuelo sino memoria del lugar que ha perdido: no un país, sino una identidad afirmada.

El exilio como espejo de Israel.

Yehoshúa, como otros escritores israelíes —Oz, Grossman—, ha explorado el conflicto entre identidad individual y nacional. En La figurante, este conflicto se resuelve sin épica: el país aparece como una estructura que no sabe qué hacer con los cuerpos femeninos que no se ajustan a la norma.

Así, el exilio de Noga no es solo personal, sino social: la mujer que no es madre, que no es religiosa, que no participa del relato nacional, no tiene lugar en el guion. Es una figurante.

Conclusión.

La figurante ofrece una reflexión hondamente contemporánea: la imposibilidad de habitar el propio yo cuando el entorno exige roles ajenos. Yehoshúa transforma el espacio más íntimo —el hogar, la familia, el cuerpo— en escenario de extrañamiento.

Noga representa una forma moderna de exiliada: no la que ha perdido la tierra, sino la que ha sido desposeída simbólicamente de su lugar en el mundo. Su figura se convierte así en emblema de las subjetividades desplazadas, de aquellas identidades que no caben en los relatos dominantes.

El exilio interior, en la pluma de Yehoshúa, es elevado desde la individualidad, a la altura de toda la sociedad. No es un drama individual sino una categoría política y literaria: nos señala que el desarraigo más cruel no es el de perder el país, sino el de ya no poder habitar la vida. El exilio más difícil no es el geográfico, sino el de vivir fuera de tu propia vida sin darte cuenta.

Y la salida no es épica: empieza cuando te vuelves presente para ti mismo.

viernes, 13 de marzo de 2026

JERUSALÉN la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí

 

JERUSALÉN la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí. (Meir Margalit)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
31 de octubre de 2025.


Por Araceli Callejo



El autor:

Meir Margalit nació en Argentina en 1952, con 20 años emigró para instalarse en Israel. Soñaba con un sionismo utópico sobre el que había leído en textos y libros, además, estaba influido por las ideas de su padre, un superviviente del holocausto, quien le decía que el Estado de Israel era el único lugar seguro para los judíos.

Sirvió en el Ejército en Gaza y resultó herido en la guerra del Yom Kippur de 1973, y allí empezó a reflexionar sobre “el precio de esa Gran Israel”. El sionismo que había estudiado estaba muy lejos del sionismo que vivía: “Durante unos años fuimos un país con un Ejército. Hoy somos un Ejército que arrastra a todo un país. A este respecto asegura que una sociedad totalmente militarizada termina siendo “el lugar más inseguro del mundo para los judíos” y que “Si hay algo que esta guerra ha dejado muy claro, es que el sionismo ha sido un gran fracaso”. 

Es concejal en el ayuntamiento de Jerusalén, por el partido pacifista Meretzen dos ocasiones, de 1998 a 2002 y de 2008 a 2014. Activista israelí por la paz y los derechos humanos, muy crítico con la sociedad israelí, da un paso más allá diciendo: “Quisimos ser Atenas y nos convertimos en una Esparta”. También fue cofundador de la ONG Comité Israelí contra la Demolición de Casas. 

Margalit, también es historiador, es doctor en Historia Israelí Contemporánea por la Universidad de Haifa y, en cuanto a su labor docente, desarrolla su actividad en el ONO Academic College, además de impartir conferencias y seminarios en distintas universidades europeas y americanas.

Ha publicado varios libros, además de “Jerusalén, la ciudad imposible” (2017) por el que se le concedió el premio CATARATA.

(2024) El eclipse de la sociedad israelí o el oscurecimiento de la sociedad israelí.

(2008) Discrimination in the Heart of the Holy City, sobre la discriminación en el centro de la ciudad de Jerusalén.

(2010) Seizing Control of Land in East Jerusalem, sobre la apropiación de tierras en Jerusalén Este.

(2014) Demolishing Peace, sobre la destrucción de la paz.

Y el último, de 2025, El Delirio de Israel. 

Desde hace años concede entrevistas a diversos medios de comunicación como La Vanguardia, elDiario o el País. También a cadenas de radio como “la SER” sobre todo en los últimos dos años desde los atentados de HAMAS.


Antecedentes conflicto árabe-israelí.

Unos pocos antecedentes: al final de la primera Guerra Mundial y ante el desmantelamiento del Imperio Otomano, Gran Bretaña se hace cargo de los territorios de Oriente Medio, principalmente Irak y Palestina (1920-1948 aproximadamente), lo que se ha venido llamar EL MANDATO BRITÁNICO. La política británica de “divide y vencerás”, como así hizo al final de la Gran Guerra apoyando la independencia árabe frente al imperio otomano (había petróleo), y así también lo hizo en la India de la mano de Lord Louis Mountbatten, Gobernador General y Virrey de la India azuzando los conflictos entre musulmanes y brahamanistas. Así lo asegura la historiadora Margaret MacMillan en su obra “París 1919”, que analiza la Conferencia de Paz de París de 1919 y sus consecuencias. 

En 1917, Gran Bretaña, manifiesta públicamente su apoyo a dotar al pueblo judío de un “hogar” en territorios de Palestina. A continuación, se produjo una masiva migración de judíos a tierras palestinas dando origen al Estado de Israel. En 1947 la ONU aprueba una resolución con la creación de dos estados, resolución mal recibida por ambas partes, estallando una guerra entre judíos y palestinos al día siguiente de la resolución. En 1948, Israel declara su independencia, lo que desencadenó la primera guerra árabe-israelí. Después vino la guerra de los 7 días, en 1967, en la que Israel conquistó terrenos a los árabes, continuando con la expansión ilegal mediante asentamientos de colonos, tanto en Gaza como Cisjordania. A la vez, la zona Este de Jerusalén pasó también a manos judías, declarándola en su totalidad, entera y unificada, como capital legítima del estado de Israel. Conflicto de más de 58 años atravesados por guerras, atentados, intifadas, conflictos, acuerdos, tratados de paz, etc., nunca respetados por ambas partes. 

¿Por qué es tan importante Jerusalén?, pues porque la ciudad vieja alberga santuarios de suma importancia y es el centro espiritual de las tres religiones monoteístas: el islamismo, cristianismo y judaísmo.


JERUSALEN LA CIUDAD IMPOSIBLE.

El libro está estructurado en siete capítulos y un epílogo final.

En el primer capítulo, que titula la NO CIUDAD DE JERUSALEN, Margalit argumenta que Jerusalén ya no cumple con muchos de los requisitos de lo que se entiende por ciudad: unos mínimos comunes sociales, culturales, funcionales entre sus distintos habitantes, entre sus diferentes comunidades. En lugar de una cohesión mínima, lo que hay es una ciudad dividida por barreras étnicas, religiosas, nacionales, socioeconómicas, lingüísticas que conviven, pero muy separadas y profundamente tensionadas. Hay tres jerusalenes incompatibles la judía religiosa, la judía laica y la oriental o parte árabe/islámica, además de una población cristiana de no más de 12.000 habitantes. Cada comunidad tiene su lengua, sus celebraciones religiosas, culturales, lúdicas, sus planes educativos diferentes entre sí, etc. Algo que imposibilita la cohesión social, aspiraciones y objetivos. No se puede hablar de ciudad cuando sus partes no comparten derechos, recursos o reconocimiento

En el segundo capítulo repasa el marco histórico-político de la anexión por parte de Israel Este tras la guerra de 1967, y aborda la OCUPACIÓN como eje de la vida cotidiana o como él llama “la ocupación como axioma de base”, es decir: la ocupación que no es sólo presencia militar o política sobre un territorio, sino que afecta a toda la gestión municipal. Afecta al urbanismo, planificación, servicios segregados y discriminación, poniendo el acento en que para que exista ocupación, los ocupados han de sentirse así, algo así como sentirse esclavos sin que exista la esclavitud, algo que él llama EL STATE OF MIND, se sienten ocupados y discriminados independientemente de que los ocupadores lo vean así. Es una ocupación visible y una ocupación oculta, que conduce a unas desigualdades prolongadas. Pero Margalit también dice que ese estado mental atrapa y afecta a los ocupadores, a los esclavizadores, del que emana una superioridad permanente, generando una asociación simbiótica que tiende al conflicto. No es de extrañar, por tanto, que las relaciones humanas en Jerusalén sean las más virulentas del país. 

En el capítulo tercero desarrolla el concepto de JERUPACION.   

La segregación urbana y espacial de los barrios palestinos vs barrios israelíes, con infraestructura diferenciada, barreras físicas, planificación municipal que favorece claramente una parte, la judía.

Margalit a esto lo denomina “jerupación” (mezcla de Jerusalén + ocupación + urbanización) para referirse al proceso mediante el cual Jerusalén Este es absorbida, administrada y tratada no como una parte igual de la ciudad, sino como periferia, o como objeto de control, excluyendo el pleno disfrute de derechos municipales a los palestinos.

Se promueven políticas de “judaización”: la parte israelí impulsa demografía, expansión de asentamientos, infraestructura orientada a consolidar una mayoría judía, con implicaciones discriminatorias para la población palestina. Aunque Margarit no utiliza exclusivamente este término, éste está presente en análisis sobre población y urbanismo.

Cómo la identidad nacional, religiosa y urbana se ven afectadas. Los palestinos de Jerusalén no son ciudadanos, sino que tienen un estatus de “residentes permanentes” a menudo, no ciudadanos plenos; viven en una ciudad que oficialmente es “unida” pero en la práctica está dividida.

Jerusalén como ciudad santa de varias religiones, su papel simbólico y religioso añade capas de complejidad y tensión al conflicto urbano y al conflicto árabe-israelí, contribuyendo a que Jerusalén sea escenario de violentos atentados, intifadas, revueltas, etc. Conflictos acrecentados por la desigualdad imperante. 

En el capítulo cuarto, analiza los resultados de los dos gobiernos de Barkat, una primera etapa que supuso un crecimiento económico mediante la llegada de un turismo masivo, aspecto este que benefició a toda la población, pero especialmente a la parte occidental judía y en mucha menor medida a Jerusalén Este, pues los palestinos fueron la mano de obra barata que sostuvo ese crecimiento mediante trabajos precarios y bajos salarios. 

El segundo mandato, Barkat, con aspiraciones a formar parte del gobierno israelí, se alineó con los partidos más ultras, dando un rumbo diferente a sus políticas, y la paz que se había dado en la etapa anterior se quebró. Ante la inseguridad dejó de llegar turismo, la economía se contrajo y la violencia volvió a las calles.

El resto de los capítulos analiza sucesos históricos que explican y corroboran sus hipótesis de partida, como son el secuestro y asesinato de Mohamed Abú khdeir, un adolescente palestino de 16 años que dio lugar, en julio del 2014 a la tercera intifada y a los sucesivos levantamientos juveniles y al estado de excepción.

No obstante, se ha ido observando lo que se ha venido a llamar la crisis identitaria del palestino de Jerusalén o la atracción que ejerce el sistema israelí sobre la población árabe, que arrastra a los palestinos con ciertas posibilidades a, por ejemplo, enviar a sus hijos a colegios judíos o las universidades israelíes de mayor prestigio y con mayor éxito de cara a un mejor proyecto personal y laboral.   

Finalmente, Margalit no se queda solo en la crítica, sino que propone vías de transformación o al menos de visibilización de la injusticia: su experiencia como activista y como concejal da paso a reflexiones sobre la posibilidad de otro Jerusalén — una Jerusalén para todos, no fragmentada, que la ciudad sea una capital compartida por dos naciones, aunque a estas alturas es imposible dividirla. Trazar una línea tajante y dividirla físicamente es, imposible. Entonces propone una “división funcional”, es decir una ciudad abierta y sin muros ni fronteras siendo la parte oriental la capital del Estado de Palestina y la parte occidental capital de Israel, con sus ayuntamientos o municipalidades propios y administrada de acuerdo con las leyes vigentes, propias de cada país. Habría una administración conjunta que se encargaría de aquellos aspectos imposible de separar: agua, saneamiento, contaminación ambiental, etc.  Y como dice Margalit, la ciudad de momento sigue su triste historia DE CIUDAD IMPOSIBLE



Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia

 

Libre: el desafío de crecer en el fin de la historia (Lea Ypi)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de junio de 2025.


Por Araceli Callejo


La propuesta de este libro deviene del interés por los cambios que sufrieron, tras la caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989, las sociedades e individualmente los ciudadanos de aquellos países que pasaron de un orden comunista a una sociedad de libre mercado o capitalista, como por ejemplo República Checa (Praga), Berlín, Hungría (Budapest) y Albania (Tirana).

Albania declaró su independencia en 1912, tras la caída del Imperio Otomano y la Primera Guerra mundial. El país se constituyó como principado, república y reino, pero sufrió invasiones italiana y alemana durante la Segunda Guerra Mundial.  Tras la Segunda Guerra Mundial, Albania se convirtió en un estado comunista bajo el liderazgo de Enver Hoxha, caracterizado por el aislamiento y el totalitarismo. En 1991,dos años después de la caída el Muro de Berlín, el régimen comunista colapsó, dando paso a la democracia y a la apertura del país al mundo.

Lea Ypi nace en Albania, en su capital, Tirana, el 8 de septiembre de 1979. A partir de 1995 se traslada a Italia a estudiar Filosofía y Literatura en la Universidad Sapienza de Roma. En 2005 la maestría en Investigación y en 2008 obtiene el doctorado, ambos títulos por el Instituto Universitario Europeo. No ha vuelto a Albania.

Es una destacada académica, especialista en filósofa política, profesora de Teoría Política en el Departamento de Gobierno de la London School of Economics (LSE) y profesora adjunta de la Escuela de Investigación de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Australia. También ha sido nombrada Dra. Honoris Causa por la misma Universidad. Ha escrito varios libros y artículos sobre teoría política, migración, justicia global y agencia política. Su trabajo académico y su habilidad para combinar narrativa personal con reflexiones filosóficas y políticas han sido reconocidos internacionalmente. 

La biografía, sus orígenes, la procedencia familiar para los albaneses no son simples relatos de vida individuales, son herramientas poderosas para comprender la historia, construir la identidad nacional y reflexionar sobre el pasado y el presente del país y en particular en el contexto de la transición del comunismo al período post-comunista como en el caso de Lea Ypi.

Ypi es bisnieta de, Xhafer Ypi, fue primer ministro a principios de los años veinte e Inspector Principal de la Corte Real durante la monarquía instaurada en 1925 hasta la ocupación de Albania por la Italia de Mussolini en 1939. Más adelante, Ypi, se convierte en regente y entrega la Corona de Albania al rey italiano Víctor Manuel III, para pasar a ser, más adelante, ministro de Justicia del primer Gobierno colaboracionista. La sombra de esta biografía política será muy alargada y recaerá sobre su descendencia una generación tras otra: discriminación colectiva de la familia de su hijo, encarcelamiento incluido, y de la del hijo de su hijo, el padre de Lea. En Albania, durante el estalinismo, esta era la norma: se llamaba lucha de clases, y como acabo de decir, la palabra «biografía» significaba procedencia, pertenencia familiar e identidad. Era una especie de apartheid invisible que suponía, entre otras cosas, ser evitado por los demás como si fueras portador de una enfermedad contagiosa, y era, cuando menos aconsejable, evitar a estas personas en una medida que se determinaba por la proximidad familiar con el paciente cero. 

En el Sur de Albania existe la tradición de la venganza pro afrentas familiares que cuentan con sus ritos, construcciones y museos. Y en parte eso, aún en día de hoy, forma parte de sus costumbres. 

La familia materna pertenecía asimismo a esa categoría, puesto que por lo general el vínculo matrimonial no debía cruzar la línea divisoria de la discriminación. La calificación de enemigo de clase era el destino que también aguardaba a Lea dentro de ese régimen, pero ella no lo sabía. 

A la muerte de Enver Hoxka (1985) el régimen empezó a tambalearse y en 1990 se anuncia la convocatoria de elecciones generales multipartidistas.

Cuando la situación en el país empezó a cambiar, Ypi era una niña de once años, y sus padres, para protegerla psicológicamente, e incluso para protegerse en caso de que esa niña se fuera de la lengua, le ahorraron este tipo de conocimiento, educándola en lo político de acuerdo con las normas. Y esa niña creía que vivía en el único país libre del mundo. Con la caída del régimen, condenado ahora por todos, Lea descubre que lo de la “libertad” en Albania había sido una gran mentira. Pero no tarda en darse cuenta de que la libertad prometida por la democracia, por el capitalismo recién estrenado es un nuevo engaño. Esa doble experiencia, la del totalitarismo comunista y la del capitalismo salvaje, ese engaño por partida doble, parece importante para explicar el izquierdismo de Lea Ypi, algo que ha provocado la acusación de traidora o enemiga de clase.

Según Lea Ypi, la idea de libertad no se reduce a algo puramente subjetivo: la raíz se encuentra dentro de nosotros, como un «ideal moral interno», pero esa libertad necesita unas condiciones externas adecuadas, que pueden definirse como democracia con justicia social, lo que, a su vez, sería una emanación de nuestro sentido moral de responsabilidad.

Tratar de explicar el funcionamiento de un pueblo a través de su economía y política, y no de sus habitantes, de las vidas que estos ciudadanos llevan no es suficiente. La construcción del estado albanés moderno y el derrumbamiento del antiguo régimen merecen narrarse en otros términos que no puedan verse en los libros de texto o en los manuales, sino que han de verse en los testimonios orales, en las conversaciones en familia o entre vecinos, en diarios íntimos, en papelitos escondidos por la casa. Ypi analiza la experiencia cotidiana y aquello que genera la sociedad, la comunidad y entendimiento, que, como diría María Zambrano, «toda la vida humana lleva consigo una forma, un estilo».

"Libre, el desafío de crecer en el fin de la historia" de Lea Ypi es un libro que combina memorias, ensayo histórico y reflexión sociopolítica. La autora narra su experiencia personal durante el derrumbe del régimen comunista en Albania en 1990, cuando tenía apenas once años.

Está dividido en dos partes. Una primera que narra en 10 capítulos cómo era Albania hasta diciembre de 1990 y cómo el mundo a su alrededor cambiaba a gran velocidad “Lo único que recuerdo de esa época es el miedo, la confusión, la duda. Usábamos la palabra libertad a un ideal que, por fin, se había materializado igual que habíamos hecho en el pasado. [...] Las cosas cambiaron tanto que más adelante nos sería difícil decir si ese “nosotros” seguía siendo el mismo [...] Nunca sabré si la clase obrera que desfilaba el 1 de mayo era la misma que se manifestaba a principios de diciembre [...] las cosas eran de una manera y después fueron de otra”.

La segunda parte, dividida en 12 capítulos, repasa lo sucedido tanto en su familia como en el país desde el final de la época liderada por Enver Hoxha y el Partido del Trabajo de Albania, que gobernaron el país durante unos 50 años, hasta la creación de la República de Albania en 1991 y su salida del país al que no ha vuelto.

El primer capítulo, los calcetines grises, empieza con una pregunta novedosa ¿a quién va a votar tu familia? Y la respuesta fue por la libertad y por la justicia. Pero Lea no está segura de que todo lo que viene de la mano de esa “Libertad y Justicia” sea lo bueno y lo correcto, el régimen anterior no se equivocó en lo referente a Dios al decir que la religión dependía de la opinión de la gente. Ejemplo de eso es la tolerancia y convivencia pacífica entre musulmanes sunitas, católicos, ortodoxos y una minoría bektashi. 

Y en distintos capítulos relata cómo el país va cambiando: aquello que estaba seguro, ahora no lo era. Gran cantidad de albaneses emigran porque no saben qué hacer y cómo será el mañana. Vienen las pérdidas de empleo (su padre), la corrupción, los hombres del Banco Mundial, La sociedad civil, los eufemismos del nuevo lenguaje, las reformas estructurales encaminadas hacia la eficiencia.

Explora las complejidades de la transición hacia la democracia y la economía de mercado en Albania y otros países socialistas. Ypi reprocha las políticas de choque neoliberal que se implementaron en Albania después de la caída del comunismo, argumentando que estas políticas llevaron a la desigualdad, la pobreza y el colapso social en lugar de a la libertad y la prosperidad prometidas.

“Libre” es posible que sea considerado como un panfleto político. Para mí no lo es, he disfrutado con su lectura, su estructura. Esta obra incluye ideas políticas y filosóficas a través de personajes como su abuela, su madre y su padre, además de otros testimonios. Escrito desde el punto de vista de una niña primero, una adolescente después, “Libre” es una biografía que utiliza herramientas literarias, incluso con toques de humor absurdo. 

Trata temas universales como la libertad, la justicia y la identidad. A través de las experiencias de Ypi y su familia, busca el significado de la libertad y su precio en un contexto político y social cambiante.


Personajes importantes:

Los líderes comunistas: Figuras como Stalin y Hoxha, cuyos regímenes y estatuas son derribados durante el colapso del comunismo en Albania.

Figuras familiares: Un antepasado de Lea que había formado parte de un gobierno anterior al comunismo y cuya historia familiar es revelada durante la transición política.

La autora: La protagonista y narradora del libro, quien describe su experiencia personal durante el derrumbe del régimen comunista en Albania en 1990, cuando tenía apenas once años.

Los padres de Lea: Xhaferr Ypi y Vjollca Veli, juegan un papel importante en la narrativa, descubren secretos sobre su pasado y su familia durante el régimen comunista. Se revela que sus padres habían estudiado en "universidades" de manera diferente a lo que Lea pensaba y que habían vivido bajo la sombra de la represión política.

La abuela (Nini) juega un papel importante en el libro "Libre, el desafío de crecer en el fin de la historia”. Es una figura significativa en su vida, teniendo una influencia importante en la vida de Lea y su familia, especialmente en la narrativa de la historia y la memoria familiar.  Es la conexión con el pasado: La abuela es fuente de información y conexión con el pasado, importante durante la transición política en Albania.

La transición de una sociedad socialista o comunista a una economía de libre mercado puede ser un proceso complejo y desafiante para los individuos y la sociedad en general. Algunos de los aspectos que creo relevantes, para entender esta quiebra, serían:


Cambios económicos

Privatización: La transferencia de propiedad estatal a manos privadas puede generar incertidumbre y desigualdad.

Mercado laboral: La creación de un mercado laboral más flexible puede llevar a la pérdida de empleos y la necesidad de adaptarse a nuevas habilidades.

Acceso a servicios: La privatización de servicios como la educación y la salud puede afectar la accesibilidad y la calidad de estos servicios.


Cambios sociales

Valores y normas: La transición a una sociedad de libre mercado puede llevar a un cambio en los valores y normas sociales, priorizando la competencia y el individualismo sobre la solidaridad y la igualdad.

Desigualdad: La economía de libre mercado puede generar desigualdad económica y social, especialmente si no se implementan políticas para mitigarla.

Identidad: La transición puede afectar la identidad y el sentido de pertenencia de los individuos, especialmente si se sienten desconectados de los valores y prácticas anteriores.


Desafíos personales

Adaptación: La transición requiere una adaptación a nuevas reglas, prácticas y valores, lo que puede ser desafiante.

Incertidumbre: sobre el futuro y la estabilidad económica puede generar ansiedad y estrés.

Oportunidades: La economía de libre mercado también puede ofrecer oportunidades para la innovación, la creatividad y el emprendimiento, pero no todo el mundo está preparado para ello, sobre todo aquellas personas que se han educado en un sistema como el comunismo 
 



domingo, 8 de marzo de 2026

El día de los trífidos

 

El día de los trífidos (John Windham)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de marzo de 2026.


Por Manolo Mellado




Una breve reseña del autor

Nació a principios del siglo XX. Después de una niñez y pubertad un tanto tormentosa por divorcios y juicios de los padres, comenzó a escribir el año 1925 con 22 años, principalmente novela negra y ciencia ficción y publicando en diversos medios como tiras en diarios. Hasta entonces había vivido del dinero familiar. El Día de los Trífidos la escribió con 48 años y le dio definitivamente la fama y visibilidad. Los “decorados” en que se desarrolla la novela parece que están influenciados por la actividad durante la guerra del 45 en su labor de censor del Ministerio de Información  así como en la guardia contra incendios y Guardia Nacional.

Sobre la verosimilitud de sus escritos, el diario liberal “The Guardian” afirma que “sus inofensivos telones de fondo ingleses son fundamentales para el poder de sus novelas, lo que implica que el apocalipsis podría ocurrir en cualquier momento”. Margaret Atwood reconoce que la novela “Las Crisálidas” de Windham influyó mucho en su libro “El Cuento de la Criada”. El inicio de la novela, despertar de Bill en el hospital, también ha servido como influencia para el guión de Alex Garland  de la película 28 Days Later. Por el contrario, la película del mismo título del año 1963 no fue un éxito, no tenía nada que ver con esos paisajes idílicos, aunque series televisivas posteriores sí lo han sido.

Vivió unos años en el Penn Club de Londres y parece que el contacto con la sociedad liberal e intelectual de ese entorno del momento creó su pertenencia a un modelo progresista de la sociedad. Escribió extensamente sobre la lucha con su conciencia e inevitabilidad de la guerra. Murió en el año 1969. Tras su muerte, se publicaron algunos de los trabajos no vendidos de Wyndham y se volvió a publicar su trabajo anterior. Su archivo fue adquirido por la Universidad de Liverpool.
El 24 de mayo de 2015, un callejón en Hampstead que aparece en “El Día de los Trífidos” fue nombrado formalmente Triffid Alley en su memoria.

El día de los Trífidos

Personalmente a mí no me entusiasma la ciencia ficción, pero ésta no es una novela al uso: no hay muertos vivientes; no hay marcianos extraterrestres que invaden la tierra como alguna de sus otras novelas; no hay máquinas muy inteligentes, que intenten desplazar a los humanos, ni tecnologías de navegación espacial basadas en la curvatura del espacio tiempo o aprovechando las ondas gravitacionales, etc., etc. Por el contrario, es una novela post apocalíptica, donde el fin del mundo ocurre en un entorno familiar y cotidiano. Su enfoque en la supervivencia de personas ordinarias ante eventos extraordinarios redefinió el género en las décadas de 1950 y 1960. A Wyndham le encanta describir los pueblos de la campiña inglesa, esos mismos pueblos que serán invadidos por horrorosos aliens.

La evolución es un tema siempre presente en sus obras; la mayoría de los aliens invasores podemos interpretarlos como especies mejor adaptadas que el hombre que se hacen con el control del entorno que los rodea. En esta novela el personaje villano es una plantita que no se sabe de dónde ha salido, aunque lo más probable es que se haya escapado debido a un error de un laboratorio biológico. De todas formas, la situación no hubiera creado ningún problema, porque el crecimiento de las plantas estaba controlado con una poda cada cierto tiempo y con el uso alimenticio y sanitario que se le daba a los aceites de sus ramas. Todo podría haber continuado así hasta la eternidad salvo por el hecho del paso de un cometa que deja ciego a una gran parte de los habitantes del planeta, aunque al final se deja caer la sospecha de que la ceguera sea debida a alguna arma biológica que coincide casualmente con el paso del cometa.


No es preciso extenderse en el desarrollo de la novela porque la escritura es muy sencilla, entretenida, aunque en algunos momentos se hace algo redundante.

¿Cuál es entonces la razón para proponer esta novela?

Detectar y analizar las diferencias con El Ensayo Sobre la Ceguera, de José Saramago. La obra de Saramago es posterior y tiene algunos pasajes que nos recuerdan a esta novela, aunque el estilo de Saramago no tiene ninguna comparación.

Saramago hace un análisis y toma partido con una propuesta desde su condición de marxista. La idea que desarrolla es anteponer el poder de la colectividad contra el poder del villano representado por el otro grupo de supervivientes que se ha hecho fuerte en la otra sala del edificio que comparten y que se organiza de forma dictatorial con un control omnímodo del grupo dirigente sobre el resto.
Por el contrario, John Windham interpela al lector con varias propuestas y deja que sea el lector quien decida desde su perspectiva, aunque parece que el autor se decanta más por alguna de ellas e, incluso, la mezcla de dos de las mismas.

Las cinco propuestas son:

La del grupo de los protagonistas, Bill Mosen y Josella Plaiton, que se plantean desde el principio, el dilema de a quién ayudar y lo contestan más o menos en el viaje a Dorset. ¿Qué se podía hacer;  parar a ayudarlos y simplemente alargar la angustia? Se contestan pensando con una analogía: no parece conveniente entrar en un área sísmica mientras caen edificios; hay que iniciar el rescate cuando cesen los temblores.

En respuesta a la duda de Coker sobre por qué la gente no parece entender la obviedad, Bill le dice que: “La mayoría no ve sino aquello a lo que está habituado y se opone a cualquier cambio que entre en conflicto con los sentimientos en los que ha sido educada. No trate de hacer planes hay que improvisar. El jefe hace planes, pero tiene la prudencia de no decirlo y cuando propone cambios los da como temporales hasta que pasan a ser el orden natural de las cosas. No es posible llevar un rebaño al matadero en línea recta, pero hay formas de hacerlo”. Más o menos, la propuesta es algo así como que no se puede salvar a todos, pero nadie decide sobre quién vive y quién no. Es decir, aguantar hasta que se pueda hacer algo.

La de la señorita Durrant, que ayudan a todos los que se encuentran e intentan gestionarse sin poner en cuestión los, a su entender, valores cristianos de la sociedad anterior. Parece que está condenada al fracaso.

La del grupo del coronel y Michael Beadley que dicen que habrá unas normas y si quieren pertenecer a ese grupo las tendrán que aceptar porque lo importante es la “salvación de la raza”, decidiendo que los niños son más importantes que los maridos; de hecho, ya han comenzado robando comida. Una vez en Tynsham, el grupo de Durrant parecía más numeroso y se quedó y el de Beadley se fue sin imponer nada, aun siendo, en principio, más fuerte.

Ya en Shirning unos hombres comandados por Simpson (el que les había disparado al aire en la universidad) en un helicóptero les dicen a Bill y Josella que el grupo de Beadley llega a la isla de Wight e impone su sistema más o menos autoritario e invita a Bill a investigar sobre cómo acabar con los trífidos. Los que no estén de acuerdo se pueden ir a las otras Islas del Canal.

La del grupo de ciegos comandados por Coker, que con buenas intenciones monta un sistema para sobrevivir basado en parte de violencia y presión. Escindido del grupo numeroso al que el coronel había disparado al aire, les tendió una trampa y los cogieron prisioneros para que actuasen de lazarillos y buscara comida para unos cuantos en ciertas partes de Londres. Después de que varios de ese grupo mueren por una extraña infección, Coker reconoce que estuvo equivocado. Después de llegar a Tynsham, Coker, acusado de violento, hace una pregunta a la señorita Durrant: ¿Quiénes son más brutales, quienes ven una responsabilidad inmediata y se quedan o quienes ven una responsabilidad lejana y se dan a la fuga? Y continúa “Ya no se podrá alegar ignorancia (eso es inconsciencia) y es muy peligroso, nadie saldrá adelante. Los hombres no podrán conformarse con poner un voto en una urna y pasarle el poder a otro. A los niños habrá que educarlos en normas hechas por nosotros. La muchacha le dice que debe irse con Beadley.

La última propuesta es una especie de sistema definido por un supuesto comité de reconstrucción… y que han definido cómo se hará la vuelta al sistema anterior. Se lo cuentan 4 personas altamente armadas que dicen ser los responsables de esa zona, comandada por aquél rubio grande que ya les había disparado en uno de sus trayectos antes de preguntar nada. Cada pareja vidente se tendrá que encargar de 20 ciegos. Luego, tienen que aceptar otros 17 y Susan tiene que irse a otro grupo. El grupo estará comandado por Bill Masen Y será una especie de señor feudal y los ciegos tendrán que trabajar. Cada feudo pagará impuestos y con eso se hará un ejército para seguir imponiendo el sistema en otros países de Europa y así en adelante. Se les advierte que esto no es una propuesta sino que ya está decidido.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

El polaco

 

El polaco (John Maxwell Coetzee)

Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
28 de noviembre de 2025.


Por José María Giménez


VIDA Y OBRA DE J. M. COETZEE


SU VIDA

John Maxwell Coetzee (Ciudad del Cabo, 9 de febrero de 1940) es un lingüista, traductor, novelista, ensayista, libretista, guionista, profesor universitario, poeta, escritor, prosista y crítico sudafricano nacionalizado australiano en 2006; reside desde 2002 en la ciudad de Adelaida. Se le otorgó el Premio Nobel de Literatura en 2003 por «la brillantez a la hora de analizar la sociedad sudafricana», según el acta de la Academia Sueca.

Pasó su infancia y su primera etapa formativa entre Ciudad del Cabo y Worcester, además de en la provincia de El Cabo de Buena Esperanza. Se licenció en matemáticas e inglés en la Universidad de Ciudad del Cabo.

A comienzos de los años sesenta se desplazó a Londres (Inglaterra), donde trabajó durante algún tiempo como programador informático. Dejó constancia de esta etapa de su vida en su novela Juventud (2002). En 1969 se doctoró en lingüística computacional en la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.). La tesis consistió en un análisis computarizado de la obra de Samuel Beckett. Impartió clases de Lengua y Literatura Inglesas en la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo (EE.UU.) hasta 1983.

En 1984 volvió a Sudáfrica a ocupar una cátedra en Letras Inglesas en su alma máter, donde ejerció la docencia hasta el año 2002 con una breve interrupción en 1989 para trabajar como profesor visitante de la Universidad Johns Hopkins.

Desde 2002 vive en Adelaida, ciudad australiana donde es investigador en el Departamento de Inglés de la universidad homónima. Coincidiendo con la Semana Literaria de Adelaida en marzo de 2006, Coetzee recibió la nacionalidad australiana, sin que ello, según él, lo aleje de Sudáfrica, su lugar de nacimiento y donde transcurre gran parte de su obra.

Gran parte de sus escritos, marcados por un estilo simbólico y metafórico, cuestionan el régimen del apartheid y cualquier tipo de racismo, y exploran sus negativas consecuencias en el hombre y en la sociedad. Además de novelas, cuentos y ensayos, ha publicado numerosas críticas literarias y diversas traducciones. La misma Academia Sueca destacó que "su obra está fuertemente marcada por la época del apartheid lo que, lejos de darle carácter local, la convierte en universal".

Galardonado con los más importantes premios, incluido el Nobel, fue el primer escritor distinguido en dos ocasiones con el Booker, considerado el más prestigioso de la literatura en lengua inglesa, por sus obras Vida y época de Michael K (1983), la historia de un superviviente de la guerra civil sudafricana, y Desgracia (1999), que trata acerca de un profesor de literatura marginado del mundo por acoso sexual.

Algunas de sus posibles influencias son Miguel de Cervantes, Daniel Defoe, Fyodor Dostoevsky, Ford Madox Ford, Franz Kafka, Luigi Pirandello, Samuel Beckett.

Al menos tres obras suyas han sido adaptadas al cine: Dust, dirigida por Marion Hänsel en 1985, está basada en la novela En medio de ninguna parte, Disgrace (2008) dirigida por Steve Jacobs se basa en el libro homónimo y “Waiting for the barbarians” (2019) dirigida por el colombiano Ciro Guerra.

Es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y de la Real Sociedad de Literatura de Gran Bretaña (organización superior dedicada al estudio y la difusión de la literatura)


SU OBRA

Novela

o 1974 - Tierras de Poniente — 2009.
o 1977 - En Medio de Ninguna Parte —  2003.
o 1980 - Esperando a los Bárbaros — 1989.
o 1983 - Vida y Época de Michael K — 1987.
o 1986 - Foe — 1988.
o 1990 - La edad de hierro —  2002.
o 1994 - El Maestro de Petersburgo —  1996.
o 1999 – Desgracia — 2000.
o 2003 - Elizabeth Costello
o 2005 - Hombre Lento
o 2007 - Diario de un Mal Año
o 2013 - La Infancia de Jesús
o 2016 - Los Días de Jesús en la Escuela
o 2019 - La Muerte de Jesús
o 2022 - El Polaco


Novelas autobiográficas

o 1997 - Infancia: Escena de una vida de provincias I
o 2002 – Juventud: Escena de una vida de provincias II
o 2009 – Verano


Cuentos

o 2014 - Tres cuentos: El Hilo de Ariadna, 2016. Contiene «Una casa en España» (2000),                                «Nietverloren» (2002) y «Él y su hombre» (2003).

2018 - Siete cuentos morales.


Ensayo, crítica y correspondencia

o 1984 - Truth in Autobiography
o 1988 - White Writing: On the Culture of Letters in South Africa.
o 1992 - Doubling the Point: Essays and Interviews.
o 1996 - Giving Offense: Essays on Censorship — Contra la censura. Ensayos sobre la pasiónpor silenciar.
o 1999 - Las vidas de los animales. Integrado en Elizabeth Costello.
o 2001 - Costas extrañas. Ensayos, 1986-1999.
o 2007 - Mecanismos internos. Ensayos, 2000-2005.
o 2008 - Él y su hombre, discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura.
o 2013 -Aquí y ahora. Cartas 2008-2011. Correspondencia con Paul Auster.
o 2015 -The Good Story: Exchanges on Truth, Fiction and Psychotherapy
o Selección de ensayos en castellano: Las manos de los maestros.


Premios y reconocimientos

o 1983 - Premio Booker por Vida y época de Michael K
o 1987 - Premio Jerusalén
o 1999 - Premio Booker por Desgracia
o 2003 -Premio Nobel de Literatura
o 2013- Doctorado honoris causa de la Universidad Central (Colombia)
o 2014 – Doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de General San Martín
o 2015 – Doctorado honoris causa del Sistema Universitario Jesuita
o El asteroide (216591) Coetzee fue nombrado así en su honor



EL POLACO


En “EL POLACO” J. M. Coetzee cuenta de manera directa, austera y elíptica el “affaire” entre una madura mujer de Barcelona (Beatriz) y un pianista polaco (Witold); sus pocos encuentros marcados por el pragmatismo de ella y el amor romántico de él y dificultados por el idioma, ya que se ven obligados a comunicarse en un inglés que sólo ella domina razonablemente bien.

Ocurre con las novelas como con las drogas. Cuantas más te metes en el cuerpo, más fuertes tienen que ser las dosis siguientes para hacer efecto. Quiero decir con esto que leído cierto número de novelas dar con una obra que te sorprenda o emocione es cada vez más difícil. Pues bien, está novela de Coetzee es, siguiendo con el símil, droga dura. Consigue atrapar, sorprender y, desde su propuesta de máxima expresión con el menor número de palabras, emocionar.

El gran mérito de esta novela, su gran triunfo, es el lenguaje. Esta misma historia contada con menos contención, con más palabras, podría haber sido apenas una película de sobremesa de domingo. Es el lenguaje el que, al crear diferentes capas de sentido –a base de contención y austeridad expresiva− logra convertir esa trama que podría haber sido banal, en arte.

Por momentos, mientras lee, uno tiene la sensación de que Coetzee ha puesto mucho de sí en el personaje del pianista polaco, quizá de ahí la necesidad de contención, de no abrirse demasiado en canal. Es imposible no pensar en la prosa áspera e impersonal de Coetzee al leer sobre la manera de ejecutar Chopin del pianista, ese frío que emana de él y "que cancela cualquier frivolidad". La misma idea de pertenecer a otra época, de ser ya piezas de museo y sin embargo seguir vivos, trabajando y deseando, parece pertenecer también al propio Coetzee y estaba ya presente en algunas de sus últimas novelas.

Entonces lo que en los ojos de Witold sería visto como una historia de amor donde él es el hombre romántico, visto por Beatriz no existe tal amor y él es, simplemente, un pobre viejo enamorado, por ende, un ridículo y un peligro para sí mismo.

No es casualidad que Coetzee elija a un polaco como protagonista masculino. No sólo por ser un extraño, un extranjero —alguien a quien no se le pueden interpretar los gestos—, sino por lo que representa Polonia: un país atascado en el pasado. El polaco entonces es Polonia, un hombre de otra era. Y es también Chopin, es Dante, es Orfeo, es y no es Coetzee —un hombre atravesado por los siglos—. Eso explica que quiera escribir su divina comedia para mantener su amor, para conquistar el alma inmortal de Beatriz, pero, parafraseando a Jung, ahí donde Dante nada, Witold se ahoga.

El hecho de que los párrafos estén numerados, determina, para bien, la forma de leer, con múltiples elipsis que se aceptan naturalmente. Las escenas fluyen con facilidad y el libro entero transmite una sensación, así, de trabajo directo, desapasionado, sin voluntad literaria –en el sentido de que no se busca la artificialidad o el adorno−. Lo que logra, por supuesto, es hacer así una mejor literatura.

Una de las lecturas que tiene la novela es la de ser una reflexión sobre la traducción en un sentido literal y en otro metafórico. Sobre la lengua del amor y sobre el inglés como lengua franca, de frontera global: “un espectáculo cómico, ellos dos haciendo el amor en inglés, una lengua cuyos alcances eróticos son desconocidos para ambos”, dice la novela.

En un momento, bien entrada la novela, el polaco le dice a Beatriz que ella le da paz, que es su símbolo de paz, y Beatriz lo ve como algo absurdo porque, como diría Charly García, ahora todo suena diferente.

Otra lectura: la novela es el acta de defunción del amor romántico en la literatura. Un amor que comenzó con Dante y Beatrice y que, parece decir Coetzee, ya solo permanece vivo en la literatura: "el polaco mismo es una reliquia de la historia y de una época en que el deseo debía estar teñido de lo inalcanzable antes de ser considerado algo auténtico".  El único pero que se le puede poner a la novela es que este mensaje, que había quedado sutilmente disuelto en la narración, está demasiado explícito en el capítulo final, cuyo único propósito parece ser explicar esto. Sin esas pocas páginas finales la novela hubiera sido, tal vez, todavía mejor.

Beatriz se niega a ser la Beatrice de Dante. Quiere ser cortejada pero no escrita, le incomoda su papel de musa.

Cuando uno acaba la novela no puede evitar volver a los cuatro primeros puntos del capítulo inicial. Allí habla un narrador y lo hace sobre el narrador que va a contar la novela, de dónde han salido los personajes, qué sabe de ellos al principio, ¿ha llegado su hora de ser escritos? Este inicio –que recuerda a Conrad− es magnífico y abre sutilmente la novela a su dimensión de artefacto literario, sin esconderlo pero a la vez, sin que eso impida la inmersión del lector en la fábula, su credulidad.

El amor de Dante por Beatriz o el de Chopin por George Sand, las historias en fin que configuran nuestra mitología del amor, funcionan aquí como espejos en los que se miran tanto los personajes −para aceptar o rechazar ese amor convertido en cultura− como la propia novela, que contrapone el pragmatismo, realista, del amor contemporáneo –representado por Beatriz− a esos mitos que aún viven en el pianista polaco. Todo ello para interrogarse acerca de su vigencia y de su poder actual, para preguntarnos, tal vez, cómo de útiles nos siguen siendo para explicar este mundo. El pastiche como técnica posmoderna toma aquí un aspecto sutil, menos evidente, pero es clave para el mensaje meta-literario.