Programa del curso 2026-27

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martes, 25 de marzo de 2014

Diez escritores de los que deberías haber oído hablar


Como lógica continuación a lo publicado en el blog hace unos días, sobre escritoras noveles, reproducimos esta reseña sobre diez escritores masculinos de novedosa actualidad.

Publicado en
 
 

Jóvenes autores como Tao Lin, Ben Brooks, Noah Cicero, Miqui Otero o Jesús Cañadas están revolucionando el panorama editorial con libros valientes y de gran calidad literaria

      

1 Tao Lin

 

 

JAIME GARCÍA
El escritor Tao Lin

Tao Lin (Nueva York, 1983) tituló «Eeeee Eee Eeee» su primer libro y llamó «Richard Yates» a una de sus novelas por el autor de «Revolutionary Road». Ni rastro de complejos, por tanto, en este joven escritor estadounidense de origen taiwanés que, sin pretenderlo, se ha convertido en el estandarte de eso que algunos se empeñan en denominar «Alt Lit» y que él se niega a definir porque solo se trata de «escribir». Escribir en la época post Web 2.0 y hacerlo con las herramientas que todos manejamos en el mundo virtual y que solo algunos aceptan como válidas en la Literatura. Pero, más allá de etiquetas, lo cierto es que Tao Lin ha logrado graduarse con nota en su nueva novela, «Taipéi», un libro más allá de la autobiografía que refleja la ansiedad de la juventud de nuestros días por experimentar sin llegar a sentir.

2 Blake Butler

 


ABC
 
El escritor Blake Butler

Autor de la colección de relatos «El atlas de ceniza» y de las novelas «Ever» (2009) y «There Is No Year» (2011), Blake Butler (1979) ocupa ya un lugar más que destacado entre los nuevos escritores de la joven narrativa norteamericana. Alabado por su estilo visceral y la erudición que desprenden sus libros, coordina el blog literario «HTML Giant» y las revistas «Lamination Colony» y «No Colony».

 

3 Javier Gutiérrez

 

ABC
El escritor Javier Gutiérrez

En 2012, Javier Gutiérrez (1974) publicó «Un buen chico», su tercera novela. Ganador del certamen de narrativa breve José Saramago (2008) y finalista del Premio Tiflos de libro de relatos (2010), pese a que Gutiérrez es licenciado en Economía e incluso ha trabajado como economista, siempre tuvo claro que su vocación estaba del lado de la Literatura. Con su novela «Lección de vuelo» logró el Premio Opera Prima Nuevos Narradores.

 

4 Ben Lerner

 


MATT LERNER
El escritor Ben Lerner

Finalista del prestigioso National Book Award y becado por la Howard Foundation, en 2011 Ben Lerner (1979) fue el primer escritor norteamericano que obtuvo el premio Münster for International Poetry. Autor de tres libros de poesía («The Lichtenberg Figures», «Angle of Yaw» y «Mean Free Path»), Lerner es profesor de escritura en el Brooklyn College. El año pasado, Mondadori publicó en España «Saliendo de la estación de Atocha», su primera novela. Un libro redondo que logró el elogio unánime de la crítica.


5 Justin Taylor

 


ABC
El escritor Justin Taylor

Justin Taylor (1982) debutó con «Aquí todo es mejor», un sorprendente libro de cuentos que viaja con sobresaltos líricos y futuristas al corazón de la actual juventud. Después llegaría «El evangelio de la anarquía», una novela hermosa y brutal que le confirmó como un autor en mayúsculas. Además de haber editado libros de relatos de varios autores, Taylor colabora en «The Believer», «The Nation» o «Time Out New York».

 

6 Ben Brooks

 

INÉS BAUCELLS
El escritor Ben Brooks

Ben Brooks (Gloucestershire, 1992) publicó si primera novela con 16 años, pero fue con «Crezco», traducida en 2012 por Blackie Books, cuando descubrimos a este vivaz e irreverente cronista de la adolescencia. Ahora, con apenas 22 años, publica su quinta novela, «Lolito», nueva vuelta de tuerca a ese universo de quinceañeros confusos y atolondrados con la que aborda con total naturalidad y gran sentido del humor el desamor, las relaciones «prohibidas» en la era digital y, en fin, los desmanes que acompañan a ese oficio triste que es crecer. De «Lolito» Nick Cave ha dicho que es una de las novelas más divertidas que ha leído nunca aunque, cosas de la edad, a Brooks no le impresiona que lo diga el Cave músico, sino que se queda con el Cave autor de «La muerte de Bunny Munro».

 

7 Miqui Otero

 

INÉS BAUCELLS
El escritor Miqui Otero

Elevación, elegancia y entusiasmo. Lo dejó dicho Francisco Casavella y lo suscribe, punto por punto, el periodista y escritor barcelonés Miqui Otero (Barcelona, 1980), señalado por muchos como el heredero natural del autor de «El secreto de las fiestas». Se estrenó como Talento FNAC en 2010 con «Hilo musical», relato generacional y crónica de esa tropiezo continuo que es crecer, y en 2012 se atrevió a reinventar y actualizar el formato «Elige tu propia aventura» con «La cápsula del tiempo», novela de formación «deformada» con 37 finales posibles, humor a flor de piel y el fracaso como glorioso mecanismo de aprendizaje. Presente en la antología de nuevos narradores «Última temporada», Otero es también profesor de periodismo y literatura en la UAB y uno de los responsables, junto a Kiko Amat, del festival literario-musical-vivencial Primera Persona.

 

8 Jesús Cañadas

ABC
El escritor Jesús Cañadas

La gran esperanza de la literatura fantástica y, con permiso del algo más mayor Marc Pastor, uno de los autores que mejor ha sabido centrifugar aventuras, ciencia-ficción y referentes culturalmente dispersos. Firma habitual de revistas de género como «Asimov Magazine», «Miasma» o «Aurora Bitzine»,Jesús Cañadas (Cádiz, 1980) publicó en 2011 su primera novela, «El baile de los secretos», con la que resultó finalista de los Premios Scifiworld. E 2013, mucho antes de que «True Detective» llenase las redes sociales de espontáneos admiradores de Lovecraft, el autor gaditano ya se había liado la manta a la cabeza para remezclar y reinventar la vida del escritor estadounidense en la trepidante, demencial y adictiva «Los nombres muertos», su estreno en el sello fantástico de Mondadori.

 

9 Noah Cicero

 
 

ABC
El escritor Noah Cicero

Empezó a publicar a los 23 años, y aunque actualmente apenas suma 34, ya está considerado el padrino de la Alt Lit y uno de los autores más influyentes de su generación. Inédito por el momento en España, Noah Cicero (Ohio, 1980) prepara su entrada en el mercado editorial español de la mano de Pálido Fuego con su sexta novela, «Best Behavior», un retrato inclemente sobre eso que se ha llamado Generación Y y que no es más que ese grupo de jóvenes nacidos entre 1980 y 1985 que acumulan tantas expectativas como falta de oportunidades. El propio Cicero, autor de títulos como «The Human War», «The Condemned» y «The Insurgen», se define como un escritor político, existencialista y obsesionado con escribir una novela capaz de definir a su generación.

 

10 Juan Soto Ivars

 

algaida
Juan Soto Ivars

Juan Soto Ivars (Águilas, 1985) es, además de uno de los pocos nombres que se repiten en «Bajo treinta» y «Última temporada», las dos antologías recientes sobre nuevos narradores, un prometedor heredero de la tradición satírica y burlesca de la literatura española. Se estrenó en 2010 con «La conjetura de Perelman» y un año más tarde publicó «Siberia», pero ha sido «Ajedrez para un detective novato», novela que le valió el Premio Ateneo Joven de Sevilla de Novela 2013, la que le ha descubierto como aplicado discípulo de Jardiel Poncela y Eduardo Mendoza.

 

 



Octavio Paz, recordado por Elena Poniatowska

El próximo día 31 de marzo, será el centenario del nacimiento del Premio Nobel Octavio Paz.
Se reproduce esta reseña publicada en

 
"Octavio Paz fue un hombre que vivió para las letras" (Elena Poniatowska)

 

La escritora mexicana, y biógrafa del Nobel de Literatura de 1990, recuerda al poeta

Elena Poniatowska Lisbeth Salas

 
México  (EFE/Paola Martínez Castro).- El poeta Octavio Paz fue "un hombre que vivió para las letras", que unió a México con otras naciones y estuvo ligado a las causas sociales, destacó la escritora mexicana y biógrafa del Nobel de Literatura de 1990, Elena Poniatowska, en una entrevista con Efe.

"Fue un hombre puente porque unió a México con Japón, unió a México con Francia", y al ganar el Premio Nobel "situó a México en un punto muy importante", señaló la autora de "Octavio Paz: la palabras del árbol" (2009), una biografía donde recupera las entrevistas y las charlas que mantuvieron durante años.

Para cualquier país latinoamericano, ganar e Nobel es "aparecer de pronto en el mapa; para Colombia, Gabriel García Márquez ha sido providencial", comentó la ganadora del Premio Cervantes 2013.

La autora de "La noche de Tlatelolco" recordó que conoció a Paz (1914-1998) cuando era muy joven en una "gran cena" que el también escritor Carlos Fuentes ofreció en 1953 en honor del poeta al regreso de este al país después de una misión diplomática.

"Allí lo conocí y se veía (...) muy feliz", aunque en aquella época "no se vestía bien como cuando se casó con Marie José Tramini, quien lo empezó a vestir como un dandi", recordó la novelista y añadió que era "un hombre guapo y lo sabía".

"Yo estaba escandalizadísima con él porque (en 'Libertad bajo palabra') escribió que el sexo de la mujer era el horno donde se fabricaban las hostias y yo era una niña que me persignaba a cada rato y pedía perdón todo el día".

En aquel primer encuentro, "le dije que le decían el becerro de oro porque todos lo adoraban", un comentario que cree que no le gustó "tanto".

"Luego nos quisimos mucho", pero después de muchos años "él se enojó cuando hice la novela de Tina Modotti ("Tinísima", 1992)" pues, en su opinión, "no tenía por qué dedicarle un solo esfuerzo a una comunista y a una estalinista".

"A mí no me distanció, pero yo creo que él no estaba contento con eso", dijo Poniatowska, quien recordó que conserva poemas que Paz le corrigió. "Todavía está ahí su letra, tengo que buscarlos porque todo está en cajas", agregó.

Recordó que Paz escribió el prólogo de "La Noche de Tlatelolco", que narra la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968, un episodio que llevó al poeta a renunciar a su puesto de embajador en la India.

Paz "había visto fotografías y cosas que nunca vimos en México porque fueron censuradas y prohibidas" y renunció a su cargo en rechazo a la represión del Gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Además de la labor de Paz como diplomático y traductor, Poniatowska destacó su papel como editor al fundar varias revistas, entre ellas Plural y Vuelta, en las que promovió a muchos jóvenes como Alberto Ruy Sánchez, Enrique Krauze y Christopher Domínguez.

Declinó decantarse por el Paz poeta o por el ensayista porque "los dos se complementan", y señaló que su obra cumbre es "El laberinto de la soledad" (1950), un análisis de México en que habla "de la chingada, nuestra madrecita que se entregó a Hernán Cortés", y de que "somos un pueblo inseguro y gritón".

"Fue un hombre enlace, puente, que liga a los países entre sí", insistió Poniatowska tras recordar que "se interesó muchísimo por Japón, tradujo y escribió él mismo haikús (poemas cortos de origen japonés)".

"También se interesó muchísimo por traer a México el surrealismo", aunque André Breton, uno de los más grandes exponentes de este movimiento, ya había estado más de tres meses en el país en 1938.

La periodista recordó que después de que ganó el Nobel en 1990, Paz se convirtió en "el intelectual que el país presentaba al mundo". Cuando llegaban los presidentes, el escritor era el "interlocutor verdadero".

Era "la gran figura" que México podía ofrecer. "Supongo que no se puede sustraer a este pedestal en el que te colocan; era como el santo, el intelectual (...), era todo", dijo Poniatowska, quien consideró "muy difícil criticarlo en ese sentido".

Reconoció que el poeta tuvo un "desencanto" con la izquierda como lo tuvieron muchísimos otros, un tema difícil para ella porque, dijo, ella ha estado siempre "del lado de las causas de los más débiles y de los más abandonados, y eso -dijo- es estar del lado de la izquierda".

Sin embargo, apuntó, fue un hombre cercano al pueblo, "que tomaba en cuenta a los demás" y que "estuvo ligado incluso a las causas de los indígenas".

Ahí está su poema circular "Piedra de sol" y "Magia de la Risa", un libro "de una enorme alegría sobre las caritas sonrientes" de los indígenas totonacas.

"México lo amó muchísimo" y merece este homenaje con motivo del centenario de su natalicio, que se cumple el 31 de marzo. "Es un hombre que vivió para las letras" y que "ha sido importantísimo para México", remató.

 

OCTAVIO PAZ: UN SIGLO DE POESÍA Y PENSAMIENTO »

El próximo día 31 de marzo, será el centenario del nacimiento del Premio Nobel Octavio Paz.
Se reproduce esta reseña publicada en
 

Octavio Paz: el intelectual total y su puesta en claro del idioma


Poeta, ensayista, traductor y pensador, es una de las figuras clave de literatura en español

Su gran instrumento fue la lengua de todos los días. Una y otra vez renovó su idioma en el acervo popular





Octavio Paz en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en 1989.

Borges generó la ilusión de que había leído todos los libros y revisado todas las bibliotecas. Su erudición parecía tan absoluta que, en su caso, el olvido era una forma de la cercanía y la espontaneidad. Importa poco saber si sus alusiones se basaban en conocimientos reales. Su destreza literaria nos hizo sentir que así era. Lo singular es que ese intrincado universo dependía de certezas y pasiones cotidianas. En su último relato, La memoria de Shakespeare, el protagonista hereda los recuerdos del tumultuoso autor inglés y descubre, asombrosamente, que son tan comunes como los de todos los hombres. Ya Beatriz Sarlo señaló con acierto que el Borges metafísico, tan discutido, se sustenta en el Borges orillero, menos valorado.

Algo similar sucede con Octavio Paz. La riqueza de su pensamiento suscita la impresión de que sólo se ocupó de temas complejos, fundamentales, altamente sofisticados. El inventario de sus intereses incluye las luchas sociales del siglo XX, los presocráticos, el arte tántrico, Sor Juana y Siglo de Oro, Marcel Duchamp, el mito en Mesoamérica, el estructuralismo, las vanguardias, el PRI, el erotismo, las drogas, el haikú y el expresionismo abstracto. En libros como Blanco y Ladera Este su poesía adquiere elevada temperatura intelectual: versos que son ideas. En opinión de Alejandro Rossi, fue “un enamorado de la modernidad”. No rehusó la experimentación ni el diálogo con otras disciplinas. Enciclopédico y torrencial, parecía dedicado a la desmesura de construir la civilización de un solo hombre.

Enciclopédico y torrencial, parecía dedicado a la desmesura de construir la civilización de un solo hombre

Es fácil advertir la originalidad de Borges al abordar la literatura fantástica como una rama de la filosofía. Más complicado resulta advertir ahí el eco de sus caminatas de barrio. La imaginación es como la memoria de Shakespeare: su lejano fulgor depende de una chispa que pasa inadvertida por ser demasiado próxima y que surge de las asperezas diarias. La galaxia de intereses pazianos deriva un mismo estímulo: el lenguaje que escuchó con fervor crítico.

De niño oyó a su abuelo, el editor y político liberal Ireneo Paz, y se acercó a los rumores de la plaza de Mixcoac, donde se mezclaban los feligreses de la iglesia, los vendedores ambulantes y los pregoneros de la Revolución. En la Guerra Civil española presenció una escaramuza y descubrió una lección de otredad: incluso el enemigo tiene voz humana. No es casual que se interesara en la antropología, de los Tristes trópicos de Claude Lévi-Strauss a Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castaneda.

Cazador de palabras, admiró la libertad del surrealismo, pero, como Buñuel en Los olvidados, quiso devolverlo a una realidad intervenida por el inconsciente.

Su gran instrumento fue la lengua de todos los días. No es casual que algunos de sus títulos provengan de refranes o frases hechas: Las peras del olmo, Libertad bajo palabra, ¿Águila o sol? (nuestra manera de decir “¿cara o cruz?”). Su mayor logro en esta línea fue convertir un término de electricistas en una opción intelectual: Corriente alterna.

En 1943 escribió elocuentes artículos sobre el habla popular mexicana. Ahí se ocupó del vacilón, la muy mexicana manera de bromear: “El vacilón es una especie de pinchazo que desinfla globos públicos y privados. Es una advertencia contra la vanidad y la fanfarronería, contra las posturas excesivas o patéticas”. Dedicó otro texto al ninguneo, ejercicio vernáculo que convierte a los demás en sombras, y adelantó las reflexiones que en El laberinto de la soledad dedicaría a la chingada: “Los mexicanos, en lugar de convertir a su madre en ramera, la sustituyen por otra: la nada”.

Una y otra vez renovó su idioma en el acervo popular, celebrando las “fantasías y delirios verbales de los mexicanos”

Una nota policiaca llamó su atención: el suicida Juan Camacho había muerto exclamando “qué sabroso veneno”. Esto lo llevó a una reflexión sobre los placeres de la muerte, del mismo modo en que la costumbre de vestir pulgas lo llevó a considerar que sólo un país de inmensos volcanes podía admirar tanto las miniaturas.

Una y otra vez renovó su idioma en el acervo popular, celebrando las “fantasías y delirios verbales de los mexicanos”. No es casual que escribiera el prólogo a Nueva picardía mexicana, de Armando Jiménez: “Aquí sí hay lenguaje en movimiento, continua rotación de las palabras, insólitos juegos entre el sentido y el sonido, idioma en perpetua metamorfosis”.

Algunos de sus mejores textos representan un juego de rotación entre lo culto y lo popular. En el poema Las palabras, escribe: “Dales la vuelta,/ cógelas del rabo (chillen, putas),/ azótalas,/ dales azúcar en la boca a las rejegas […]házlas, poeta/ haz que se traguen todas sus palabras”.

La consigna encarna en otros textos: “Esta vez te vacío la panza, te tuerzo, te retuerzo, te volteo y voltibocabajeo, te arranco el pito, te hundo el esternón. Broncabroncabrón. Doña Campamocha se come en escamocho el miembro mocho de don Campamocho”. Afrenta, risa, desmadre: poesía de Octavio Paz.

Su vasta obra fue, entre otras cosas, una puesta en claro del idioma. La hondura y variedad de sus ideas provocaron que en ocasiones fuera percibido como un autor de gabinete, de exclusivo interés para un círculo de selectos especialistas, un especulador ajeno al flujo de la vida. Nada más falso. Sólo alguien abierto a los misterios de la sencillez podía escribir esta estampa de Miguel Hernández: “Lo conocí cantando canciones populares españolas, en 1937. Poseía voz de bajo, un poco cerril, un poco de animal inocente: sonaba a campo, a eco grave repetido los valles, a piedra cayendo en un barranco”.

Su principal gesto poético fue el de atrapar el instante como un destello cargado de otro tiempo

Paz supo oír la caída de las piedras, las voces sueltas, el oleaje de lo diario. En su discurso de aceptación del Premio Nobel se refirió a la vigencia del mundo indígena: “Nos habla en el lenguaje cifrado de los mitos, las leyendas, las formas de convivencia, las artes populares, las costumbres. Ser escritor mexicano significa oír lo que nos dice ese presente — esa presencia. Oírla, hablarla, descifrarla: decirla”.

Su principal gesto poético fue el de atrapar el instante como un destello cargado de otro tiempo. Vivimos con facilidad en el recuerdo del pasado o la anticipación del porvenir. ¿Dónde está el presente? Octavio Paz buscó ese esquivo momento. En su aniversario, el idioma cumple cien años de presente.

lunes, 17 de marzo de 2014

Diez escritoras de las que deberías haber oído hablar

A propósito de la muy reciente concesión del premio a Chimamanda Ngozi Adichie, por su obra "Americanah" en los National Book Critics Circle Awards. Se ha publicado una breve pero ilustrativa reseña sobre diez escritoras de significativa actualidad.

Se reproduce seguidamente esa reseña publicada en



Taiye Selasi, Chimamanda Ngozi, Jenn Díaz, Zadie Smith, Laura Fernández, Lara Moreno... La mujer pisa más fuerte que nunca en la industria editorial


I. MARTÍN RODRIGO / D. MORÁN
 

1 Taiye Selasi

 


La escritora Taiye Selasi

De padre ghanés y madre nigeriana, Taiye Selasi nació en Londres y se crió en Massachusetts (EE.UU.). Mientras estudiaba en la Universidad de Yale conoció a Toni Morrison, quien la animó a escribir y hasta puso un plazo de entrega para su primer manuscrito. El resultado fue el ya famoso ensayo «The Sex Lives of African Girls», publicado por «Granta». Hace apenas un mes llegó a España su primera novela, «Lejos de Ghana» (Salamandra), un friso hermoso, lírico y crudo del devenir de una familia tras la muerte del patriarca.

 

2 Chimamanda Ngozi Adichie

 


La escritora Chimamanda Ngozi Adichie

Esta misma semana, la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie logró el premio de la Crítica de Nueva York con su novela «Americanah», que Mondadori acaba de publicar en España. El siempre exquisito National Book Critics Circle decidió galardonar esta inmensa historia de amor, feminismo y racismo situada en Nigeria. Un país del que Chimamanda salió a los 19 años gracias a una beca en la Universidad de Drexel (Filadelfia). En 2003 llegó su primera novela, «La flor púrpura», y en 2007 publicó «Medio sol amarillo», con la que logró el Orange Prize.

 

3 Lara Moreno

 


La escritora Lara Moreno

Ganadora de la última edición del premio Cosecha Eñe que otorgan La Fábrica, el Círculo de Bellas Artes y el Instituto Cervantes y seleccionada como Talento FNAC de 2013,Lara Moreno (Sevilla, 1978) es probablemente la más poética de las narradoras emergentes. Especialista en el relato, la autora sevillana ha publicado los libros de cuentos «Casi todas las tijeras» y «Cuatro veces fuego», y el poemario «La herida costumbre» antes de estrenarse en la novela con «Por si se va la luz» (Lumen), título que la ha convertido en una de las autoras más prometedoras del momento

 

4 Elena Medel

 


La escritora Elena Medel

No ha llegado a la treintena, pero la carrera de Elena Medel ya es digna de elogio. Esta misma semana recogía el Premio Loewe a la Creación Joven por su obra «Chatterton», reconocimiento que viene a consolidar una trayectoria que comenzó a los 16 años, cuando ganó el premio Andalucía Joven con su primer poemario, «Mi primer bikini» (DVD). Después llegaron «Vacaciones», «Tara» y «Un soplo en el corazón» y su labor, junto a Alejandra Vanessa, al frente de la editorial La Bella Varsovia, donde han publicado Manuel Vilas, Luna Miguel o Carmen Jodra, entre otros.

 

5 Jenn Díaz

 


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La escritora Jenn Díaz

Se suele situar a Jenn Díaz (Barcelona, 1988) a la cabeza de esa nueva generación de narradoras nacidas e los ochenta, y «Es un decir», su estreno en Lumen, bien podría ser la confirmación definitiva de una autora que conecta la actualidad a la tradición de Martín Gaite y Matute. Publicó su primera novela, «Belfondo», con tan solo 23 años, y desde entonces no ha hecho más que ganar presencia al frente de la renovación literaria con títulos como «El duelo y la fiesta» y «Mujer sin hijos”. Con “Es un decir», Díaz desnuda al máximo su escritura para abordar una historia de soledades y pérdidas ambientada durante el franquismo.

 

6 Zadie Smith

 

ABC

Zadie Smith, en una imagen de archivo

Zadie Smith nació en Londres en 1975. Estudió en Cambridge y ha sido profesora en Harvard y la Universidad de Nueva York. Con solo 25 años debutó de forma sorprendente en el panorama literario con «Dientes blancos». Después vendrían «El cazador de autógrafos» y «Sobre la belleza», con la que logró el premio Orange y que fue finalista del Booker. En el campo de la no ficción ha editado «El libro de los otros» (con la participación de Nick Hornby, Jonathan Safran Foer o Dave Eggers, entre otros) y la notable selección de ensayos «Cambiar de idea». Su última novela, «Londres, NW», la confirma como una de las voces de mayor talento de la actual narrativa anglosajona.

 

7 Laura Fernández

 

inés baucells

Laura Fernández

La más divertida, irreverente e imaginativa del lote. Con novelas publicadas en Seix Barral –«Wendolin Kramer» y «La chica zombie»- y un delirio galáctico, «Bienvenidos a Welcome», con el que se estrenó en Elipsis, Laura Fernández (Barcelona, 1982) ha pasado de escribir novela negra con seudónimo a crear uno de los universos más personales y alocados de la literatura contemporánea. Además de escribir novelas, también ha participado en antologías de ciencia-ficción, ensayos sobre superhéroes y numerosas recopilaciones de relatos.

 

8 Llucia Ramis

 

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Llucia Ramis

Con solo 31 años ya ganó el Premi Josep Pla gracias al escéptico retrato de la generación digital de «Egosurfing», pero la mallorquina Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977) había dado mucho qué hablar con su primera novela, «Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys», publicada en 2008. Los ecos de su debut, un manual de instrucciones de cómo perderse en la enredadera de la treintena, se han ido apagando y Ramis ha dado un elegante volantazo para acabar llegando a «Todo lo que una tarde murió con las bicicletas» (Columna/Asteroide), quiebro literario con el que abandona el escepticismo para sumergirse en esa memoria familiar que la crisis no ha conseguido apagar.

 

9 Helen Oyeyemi

 

abc

Helen Oyeyemi, en una imagen e archivo

Seleccionada por la revista Granta como una de las mejores novelistas británicas de 2013, Helen Oyeyemi nació en Nigeria en 1984, pero creció en Londres, donde escribió su primera novela, «La niña Ícaro» (2005), mientras preparaba los exámenes de Selectividad. Un talento precoz en el que algunos críticos han detectado rastros de Henry James y Edgar Allan Poe que la ha llevado a alzarse con premios como el Somerset Maugham en 2010. Su último novela, «El señor Fox»,publicada en España por Acantilado, centrifuga el cuento de «Barba azul» para recrear de un modo peculiar la guerra de sexos.

 

10 Sheila Heti

 

ABC

Sheila Heti, en una imagen de archivo

Encontrar comentarios elogiosos de Margaret Atwood (Ottawa, 1939) y Lena Dunham (Nueva York, 1986) en la contraportada de un libro llama mucho la atención. Pero las dudas sobre la coincidencia literaria de la escritora y la creadora de «Girls» desaparecen al sumergirse en la lectura de «¿Cómo debería ser una persona?», la novela de Sheila Heti (Toronto, 1976) que Alpha Decay publicó hace unos meses en España. Actualmente, Heti es editora de la sección de entrevistas en la revista «The Believer» y hasta la fecha ha publicado cinco libros, todos ellos rebosantes de talento y frescura.

 

Los premios de la Crítica de Nueva York distinguen a África

Hace escasos días en los National Book Critics Circle Awards, ha sido galardonada la obra de Chimamanda Ngozi Adichie, "Americanah".

Reproducimos seguidamente una reseña, que incluye unos enlaces de interés, entre ellos, la descarga del primer capítulo de la obra premiada.
Está publicada en
 


Además y en otra entrada, se publican reseñas de diez escritoras de significativa actualidad.


Chimamanda Ngozi Adichie triunfa con 'Americanah', una novela sobre la raza y la identidad

Javier Marías era el único hombre entre los finalistas por 'Los enamoramientos'

 

 

Agencias Nueva York 14 MAR 2014  

La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie es la vencedora de los National Book Critics Circle Awards con su novela Americanah (que en marzo publica Random House), una historia sobre la raza y la identidad que ha sido elegida la mejor del año por esta asociación de críticos de Nueva York. El escritor español Javier Marías estaba nominado por Los enamoramientos a este premio literario, uno de los de más repercusión en Estados Unidos, y era el único hombre aspirante en una categoría en la que también competían Alice McDermott, por Someone; Ruth Ozeki, por A Tale for the time being, y Donna Tartt por El jilguero (que en marzo publica Lumen).

Americanah, una historia de amor, feminismo y racismo situada en el país de Adichie, había sido elegida como una de las mejores novelas de 2013 por The New York Times. Los enamoramientos (Alfaguara) a su vez ha sido ensalzada en las críticas de algunos de los periódicos más importantes de Estados Unidos y llegó a ser portada del suplemento The New York Times Book Review.

Portada de 'Americanah' de Adichie.

En la categoría de no ficción, el libro ganador fue de la ganadora del Pulitzer Sheri Fink, por Five days at memorial: life and death in a storm-ravaged hospital.

Los premios del National Book Critics Circle fueron creados en 1974 y reconocen trabajos en las categorías de ficción, no ficción, biografía, autobiografía, poesía y crítica publicados en Estados Unidos. A lo largo de sus cuarenta años de historia ha destacado a otros autores de prosa en español, como el chileno Roberto Bolaño por su libro 2666, o a literatos de origen latino radicados en Estados Unidos como el dominicano Junot Díaz, por La maravillosa vida breve de Oscar Wao.

Solo una novela en español ha obtenido ese premio en sus 40 años: Roberto Bolaño por 2666. Entre los ganadores figuran escritores como Alice Munro, Philip Roth, Cormac McCarthy, Louise Erdrich, Ian McEwan y John Cheever.

 

Abecedario Cortázar


Para los amantes de Julio Cortazar, reproducimos seguidamente esta reseña publicada en
 
 
 
 
Alfaguara celebra el centenario del escritor argentino con un álbum biográfico editado por Carles Álvarez Garriga y Aurora Bernárdez, viuda del escritor argentino



El 12 de febrero de 2014 se cumplen treinta años de la muerte de Julio Cortázar. Este mismo año, también, se celebra su centenario, ya que el escritor argentino nació en 1914 en Bruselas, donde su padre era diplomático. Cifras. Cifras que son, como cualquier otra excusa, buen motivo para rendirle homenaje al mayor de los cronopios. Eso es lo que han querido hacer su viuda Aurora Bernárdez (se separaron en 1967, pero al final de la vida del autor de Rayuela se reencontraron y éste la nombro su albacea y heredera universal) y Carles Álvarez Garriga. El resultado es un cuidado álbum biográfico, ordenado alfabéticamente.

No es la primera vez que colaboran Bernárdez y Álvarez. El periodista catalán (que se doctoró con una tesis sobre los prólogos del argentino) fue el que trabajó con la traductora (la viuda de Cortázar es una de las mejores traductoras de Camus o Durrell) en la publicación, también en Alfaguara, de los cinco volúmenes de la extensa correspondencia del escritor. Y en Papeles inesperados, aquel libro formado por artículos, cuentos y discursos que habían quedado olvidados en una vieja cómoda.

Cortázar de la A a la Z recupera, de alguna manera, la idea de libro-almanaque que tanto le atraía al autor. Del diseño se ha ocupado Sergio Kern, que ha conseguido simular una suerte de troquelado para que el lector se desplace por las diferentes entradas que constituyen el libro, con una portada que parece un guiño a los malabarismos alfabéticos de Brossa.

Comienza el álbum con la palabra “Abuela” –Victoria Gabel de Descotte fue muy importante para el escritor- y termina con “Zzz…”, donde vemos una instantánea en la que Cortázar descansa en el barco de regreso de Estados Unidos, en 1980, donde ha ido a impartir clases de literatura en Berkeley, clases transcritas y publicadas recientemente por la misma editorial.

De Julio Cortázar se han dicho muchas cosas, pero tal vez es su amigo Octavio Paz quien mejor definía su forma de escribir: “prosa hecha de aire, sin peso ni cuerpo pero que sopla con ímpetu y levanta en nuestras mentes bandadas de imágenes y visiones, vaso comunicante entre los ritmos callejeros de la ciudad y el soliloquio del poeta”.

Objetos, cartas, dibujos y documentos personales que, más que un fetichismo, lo que hacen es convocar al personalísimo universo cortazariano. Es un libro para leer, sí, pero únicamente bajo el orden de la pulsión. Pasamos de “Pipa” (con un fragmento de Los premios) a "Infancia" (con un poema que evoca sus primeros años) o a “Gabo" (a quien le escribe “maravillado” por Cien años de soledad).

¿Por qué un álbum para explicar una vida y una obran tan compleja? El propio Cortázar responde, sin saberlo, en el capítulo 109 de Rayuela, cuando escribe que “el libro debería ser como esos dibujos que proponen los psicólogos de la Gestalt, y así ciertas líneas inducirían al observador a trazar imaginativamente las que cerraban la figura”.

El libro, pues, es un collage lleno de citas, fotografías y recuerdos que aborda las múltiples miradas del escritor argentino, desde el humor, el culto a la amistad, o el compromiso político de su última etapa. Pero no es un libro lineal. Es una invitación a comportarnos como un lector-saltamontes. La imagen no ilustra el texto, sino que dialoga con él. El azar es, una vez más, protagonista del juego.

¿Sigue abierto el enigma?

El esfuerzo bibliográfico y antropológico de Bernárdez y Álvarez es indiscutible. El resultado, impecable. Pero es éste un libro festivo, lúdico (en la mejor acepción del término), lleno de luz, que no tiene por objetivo entrar en algunos rincones que puedan dañar la imagen de un icono de tal envergadura. Una biografía en sentido estricto, sin embargo, es lo que Miguel Dalmau iba a publicar en la editorial Circe, pero que, por incomprensibles problemas con los derechos de autor (no han autorizado la reproducción de algunos fragmentos de la obra de Cortázar), se ha quedado en un proyecto estancado (Miguel Herráez sí publicó la suya, revisada, en 2011).

Dalmau explicaba en el suplemento Cultura/s, el pasado agosto, que su objetivo era “poner en tela de juicio una telaraña de mitos”. Entre otros datos sorprendentes, asegura que el escritor abandonó Argentina por “una relación obsesiva y cuasi patológica con la figura materna y también con su hermana Ofelia, una esquizofrénica exaltada que le produjo conflictos a lo largo de la vida y le familiarizó con el suicidio, otro tema tabú”. Y analiza la importancia de Edith Aron, la mujer que inspiró el personaje de La Maga, a quien este diario entrevistó, y cuya presencia es, según el autor, “minimizada por el círculo de Aurora Bernárdez”. Lo cierto es que no se le dedica ninguna entrada en el álbum recién editado.

Parece que Cortázar, como París, no se acaba nunca.

 

Haikú de Basho

Si querías saber algo acerca del mundo del haikú y no sabías cómo ni dónde, aquí reproducimos esta reseña publicada en




Si Marguerite Yourcenar identificaba en "Opus nigrum" la búsqueda de conocimiento con un tipo humano -el viajero que se mueve hacia dentro y hacia fuera, aquel homo viator-, la poesía japonesa ofrece con Matsúo Basho (1644-1694) un ejemplo paralelo y acaso más consciente de la necesidad de echarse al camino para convertirse plenamente en lo que uno es. "Sendas de Oku" (Atalanta, edición y traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya) es el diario de viaje del poeta, en verso y en prosa, y en el que el arte del retiro del mundo se convierte en una lección de desprendimiento, pues quien no se desprende no puede recibir.
 
 

El libro cuenta los seis primeros meses de un periplo que duró dos años y medio, cuyo destino eran las regiones del norte de Japón, en el que Basho estuvo acompañado por otro poeta, Sora. El viaje, el penúltimo de Basho antes de emprender el que le llevó a Nara y Osaka, donde murió, pretendía ser una iniciación y una peregrinación espiritual, pero también un ejercicio poético: cada uno de los expedicionarios escribe un diario sembrado de versos y en muchos lugares componen junto a los autores locales esos poemas colectivos llamados haikai no renga.

El poema clásico japonés, denominado tanka o waka, está compuesto de cinco versos divididos en dos estrofas, la primera de tres y la segunda de dos, intercalando pentasílabos y heptasílabos en una distribución fija. Una sucesión de tankas, escrita generalmente por varios poetas, da origen al renga. A partir del siglo XVI, el renga adoptó un tono ocurrente, satírico y coloquial, frente a la gravedad del lirismo clásico. Y fue esta última modalidad la que se conoce con el nombre de haikai no renga. Finalmente, cuando esta estructura se disuelve en grupos de tres versos, la nueva unidad poética pasa a llamarse haikú, fusión de hakai y de hokku, nombre este último que se daba al primer poema de la secuencia del haikai.

Pero el haikú, más que una liberación particular del haikai, es sobre todo un rechazo de la estética ingeniosa dominante, plena de brillo y de vacuidad, y un regreso a las fuentes de la experiencia espiritual. El impulsor de esta nueva manera fue Basho ("No sigo el camino de los antiguos: busco lo que ellos buscaron"), que junto a Buson, Issa y Shiki, funda el Parnaso de este movimiento.

Pobreza, simplicidad, irregularidad, es decir, imitación de la Naturaleza en su modo más sencillo, son los principios que animan el haikú. No hay rima ni versificación acentual y únicamente queda la medida silábica como elemento de semejanza con la poesía occidental de su tiempo (excepto quizá la francesa). El efecto inspirado es un círculo de silencio y recogimiento en el que las palabras, escrutadas hasta sus pliegues más ocultos, son la superficie de ese pozo oscuro del que mana el mundo.

El haikú, a la antigua, busca el instante poético, la suprema iluminación (Satori) del momento fugaz a través de una anotación rápida, de una visión que es pura conjetura y que huye de la elaboración y del juego reflexivo o abstracto. Discípulo de un maestro zen, Basho desconfía de las vías disciplinarias de la iluminación y busca con sus peregrinajes la aparición de la plenitud súbita y transeúnte, el aquí y el ahora, el momento de revelación en que el tiempo del universo se detiene y desaparece con nuestro propio tiempo para siempre. Se trata de la eternidad.