Programa del curso 2026-27

PROGRAMA DEL CURSO 2026-27

Carrusel programa 2025-26

martes, 21 de enero de 2020

HOMERO, LA ILIADA

Sesión del club de lectura del 29 de noviembre de 2019



BARICCO. LA ILÍADA. COMENTARIOS
Manolo Mellado


Licenciado en Filosofía, se convirtió en un fenómeno literario mundial con la publicación de la novela Seda en 1996, traducido a diecisiete idiomas. Sólo en España ya ha superado las 40 ediciones.
Detesta conceder entrevistas, al extremo de que cuando tuvo que promocionar uno de sus libros, City, se «enclaustró» en Internet (cabe destacar que Salinger tuvo una actitud similar, aunque aún más extrema).
También ha trabajado en televisión. En 1993 presentó el programa L’amore è un dardo, dedicado a la lírica. En 1994 fue el ideador y presentador de un programa dedicado a la literatura denominado Pickwick, en el cual se trataban tanto la lectura como la escritura, junto con la periodista Giovanna Zucconi. Fue, tras estas experiencias televisivas, cuando fundó en Turín, junto con otros asociados, una escuela de técnicas de escritura a la que le dio el nombre de Holden (como el protagonista de la novela El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger).
En 2003 colaboró con el dúo francés de música electrónica Air en el disco City reading (Tre storie western), en el que él leyó fragmentos de su novela City.

Obras

Novela

Las novelas de Baricco oscilan siempre entre lo real y lo onírico. Se sirve de entornos irreales y personajes forzosamente imposibles, cuyo denominador común en última instancia es la incesante búsqueda y consecución de deseos y sueños para, paradójicamente, explorar y revelar a través de ellos con toda su crudeza los rincones del alma humana. La consecución de un sueño más allá de la razón.
La imagen surrealista de su obra (3) es siempre presentada por un narrador quien no hace un juicio de sus personajes; y solo presenta a cada cual con la ilusión de ser comprendidos por el lector. Reúne el reino consciente con el inconsciente, uniendo el mundo racional con el mundo de los sueños.
•               1991: Tierras de cristal (Título original: "Castelli di Rabbia", Premio "Selezione Campiello" y "Prix Médicis Étranger", 1991).
•               1993: Océano mar (Título original: "Oceano mare", Premio "Viareggio", 1993).
•               1996: Seda.
•               1999: City.
•               2003: Sin sangre.
•               2004: Homero, Ilíada.
•               2007: Esta historia.
•               2009: Emaús. (Título original: "Emmaus", Premio "Giovanni Boccaccio", 2010)
•               2011: Mr. Gwyn
•               2012: Tres Veces al Amanecer
•               2016: La Esposa Joven
Todas ellas traducidas al español y publicadas por Ed. Anagrama.

Teatro

•               1994: Novecento, monólogo.
•               1995: Davila Roa, puesto en escena por Luca Ronconi en el 1996 (no publicado).
•               2003: Partita spagnola, Audino Editore (sin traducción al español).

Ensayo

•               1988: Il genio in fuga. Sul teatro musicale di Rossini. Il Melángolo (1988) - Einaudi (1997), no editado en español.
•               2002: Next (sobre la globalización y el mundo que viene), Editorial Anagrama.
•               2003: El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin, Ediciones Siruela.
•               2008: Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación, Editorial Anagrama. En Los Bárbaros el autor plantea el diálogo entre el centro de poder y la periferia desde diversos puntos de vista: la música clásica, la cultura editorial, los vinos y el fútbol. En el caso de la música, Baricco plantea cómo en su momento la música de Beethoven, en especial el Himno de la Alegría, fue considerada por la audiencia como obra incomprensible. Esto se debió, principalmente a cambios en la realidad social y cultural de los tiempos, cambios que muchas veces las clases regentes o más tradicionales se resisten a integrar a sus vidas.

Filmografía

•               2008: Lezione 21, dirigida por el propio Baricco.
•               1998: La leyenda del pianista en el océano, basada en la obra de teatro Novecento.
•               2007: Seda, basada en su obra del mismo nombre.


LA ILÍADA

Contexto histórico

Durante mucho tiempo se dudó de la existencia de Troya hasta que Schlieman, a final del siglo XIX, la descubrió, quizás basada en algunos detalles geográficos de la propia Ilíada que describe los 51 últimos días del décimo y último año de la guerra de Troya. Está escrita en el siglo VIII a.c por Homero, que tampoco es una persona segura.
Troya está habitada desde 3000 años a.c. Los aqueos entraron en el Ática allá por el año 1600 a.c., aunque también estaban aposentados en la costa de Anatolia al oeste de Arzawa (conocidos por Ahhiyawa, que es como los hititas llamaban a los aqueos (eolios)).
Los clásicos griegos datan la guerra de Troya VI y VII allá por el año 1200, que coincide con los datos arqueológicos actuales, que la sitúan en 1190. Hay un documento (1) de finales del siglo XIV a.c. (o sea, casi en 1300) de un tratado entre Muwatalis, rey hitita, y Alaksandus, rey de Wilusa, ciudad de Arzawa, que algunos estudiosos identifican a Ilion- Wilios (Troya) y Paris. Los licios de la antigua región de Arzawa, que parece que desaparece inicialmente con la invasión de los “pueblos del mar” a partir del 1200, están presentes en La Iliada como aliados de Troya (su rey Sarpedón y su héroe Glauco mueren en esa guerra). Hay otras fuentes de los egipcios (Ramses II) en que describen la batalla de Qadesh en que derrotan a gentes de Anatolia, allá por 1270; entre las denominaciones de los pueblos que componían la coalición figuran los weshesh —que podrían tener relación con Wilusa— y los tjeker —que se han puesto en relación con Teucro(héroe griego sobrino de Príamo, que luchó contra Troya); o sea: que en 1270 todavía no había tenido lugar la susodicha guerra. En cualquier caso, estas fechas contradicen algo los datos de la batalla del Nilo que tiene lugar allá por 1200 y se supone que es posterior porque se produce contra los pueblos del mar que ya habían destruido el imperio hitita, Arzawa, etc. También hay teorías sobre que fue destruida por los aqueos (como parte de los pueblos del mar, debido a la irrupción en 1200 de los dorios en Micenas y las islas del Egeo). Lo que sí parece una exageración son los 10 años de duración de la guerra (compárese con la destrucción de Numancia en un año con una intendencia mejor para la supervivencia de los asediadores).

La Ilíada. Baricco

El libro de Baricco muestra claramente, al igual que La Iliada: la aristocracia guerrera fiera, que ama la vida, los grandes espacios, los bienes de este mundo y, sobre todo, la gloria imperecedera.
También hace hincapié en la supervivencia del alma (obsesión por la incineración y robo de las armas).
Todo el que no pertenece a la comunidad es un potencial enemigo. Cólera, venganza y muerte de héroes individuales.

La Ilíada narra la cólera de un Aquiles que, despojado de artificios, se nos presenta como profundamente moderno. Enumera los sanguinarios combates entre unos guerreros todos ellos héroes, aqueos o troyanos. Héroes combatiendo a héroes, sin más villanos de por medio que la cruel cadena de acontecimientos que coloca a cada cual a uno u otro lado de las murallas de la ciudad, en una lucha que ya no tiene sentido pero en la que se debe seguir combatiendo, ya sea por la gloria, el botín o la simple supervivencia.

Baricco parte del texto de la Ilíada para devolverlo a un estado de oralidad adecuado a los lectores-oyentes del siglo XXI, con vistas a hacer una representación radiofónica del texto. Con respeto por la esencia del texto, pero siendo educadamente irreverente con lo que considera accesorio. Baricco consigue, pese a los cambios, retener la fuerza de la idea original.
Baricco sumerge de lleno a los lectores en lo épico del relato; a la historia profundamente actual que hay detrás del texto homérico. Fija, dentro del imaginario del lector, la imagen de Troya, sus héroes y refresca, para los que conocen el texto original, una historia que sigue bien viva.

Desaparece el conjunto de epítetos que Homero adjudicaba a héroes, dioses, objetos y naturaleza en general. Tampoco están los riquísimos símiles con los que Homero ilustraba las acciones de los aqueos y los troyanos. Buena parte de la poesía que tiene la Ilíada se ha esfumado con esas mutilaciones. Y sin embargo se trata de un texto emocionante, vibrante, épico incluso, que sabe captar el interés hacia los hechos cantados por Homero.

Finalmente, es muy interesante la apostilla sobre la guerra que el autor coloca al final del libro. En pocas líneas compara las guerras antiguas recogidas en la Ilíada y poemas épicos similares con las actuales y analiza las motivaciones de los hombres que participaban y participan en ellas. Esa reflexión acerca de la belleza que la guerra tenía para los antiguos, lleva a Baricco a compartir el deseo de encontrar otra belleza. Frente a la belleza de la guerra, el ferviente deseo de paz simbolizado y manifestado en y por los personajes femeninos: Hécuba, Helena, Andrómaca…; cada una a su manera intentan que la guerra termine, desean disfrutar de los hermosos dones de la paz. Incluso, el mismo Aquiles se resiste a la lucha, sabe que en ella encontrará la muerte y él ama, sobre todo, la vida.


RELACIÓN ENTRE LA ILÍADA (HOMERO), CON HOMERO, ILÍADA (BARICO)

La Ilíada, Homero:

Considerado el primer escritor, en La Ilíada, Homero construye el primer poema épico conocido, formado por 24 cantos, que, entre otras cosas, narra los últimos días de los 10 oscuros años de guerra entre Troya y Esparta. Por contrario a lo que se piensa, parte de la cólera de Aquiles y su conflicto con Agamenón, marcado por un oráculo. Ligado a esto, nos encontramos con el romance furtivo entre Helena y Paris, que desencadena las batallas ya conocidas y que le permiten al escritor armar un entretejido lleno de disputas entre los dioses y el destino de los mortales, cargados de pasiones y problemas humanos y universales que marcaron el inicio de la literatura.

Homero, Ilíada.

Alessandro Baricco sigue la línea estructurada por Homero, logrando tejer, así como en la obra original, una red de ira, ambición, astucia, venganza y piedad dentro del campo de batalla, que habla de lo que íntimamente nos concierne. Sin embargo, el italiano relee y reescribe la Ilíada para contemplar un nuevo enfoque, pues trae a primer plano las 21 voces de los personajes (incluyendo a Demódoco, un personaje nuevo que narra el fin de Troya, después de vivir La Odisea y La Eneida), dejando de lado el papel de los dioses para relatar, con una voz cercana, la gran guerra y la gran aventura ya conocida, que va desde el regreso de Criseida, narrado por ella, hasta el entierro de Héctor, visto con ojos y sentimientos propios, alejados de los caprichos de Zeus y marcados por la naturaleza humana, desde la subjetividad, hasta llegar al conocido episodio del caballo de Troya.

Además, quitó todas las apariciones de los dioses, dejando de lado las intervenciones mitológicas que sancionan a los mortales. Argumenta que dichas partes están ajenas a la sensibilidad moderna y rompen los paradigmas que hoy en día se manejan, considerando que ya no son necesarias. Entonces, podemos entender que, detrás del gesto del Dios en el texto homérico, hay siempre una acción humana que derrumba el gesto divino. Si hacemos una revisión a fondo, La Ilíada muestra siempre una búsqueda de la lógica teniendo al hombre en un primer plano. Por ende, si se eliminan los caprichos de Zeus, Afrodita, Atenea y un largo etcétera, nos queda una historia cargada de humanidad, en la que los hombres viven su propio destino, según las consecuencias de sus actos. El hecho de suprimir a los dioses del texto base es un mecanismo óptico para traer a la historia a la contemporaneidad en un mundo, como el nuestro, abandonado por la presencia divina.


EJEMPLOS DE LA TRANSFORMACIÓN DEL TEXTO EN MANOS DE BARICCO

La Ilíada; Canto I: La peste y la cólera.
Se narra la predicción de Calcante, que vaticina que la peste no acabará hasta que Agamenón no le devuelva a Criseida a su padre Crises, lo que desata la cólera de Aquiles que, intentando recuperar a Criseida, pierde a su amada Briseida. Al retirase de la batalla, Aquiles le pide a su madre Tetis que convenza a Zeus de que ayude a los troyanos, bajo la promesa de que no volverá a Troya hasta que la guerra no alcance a sus tropas. Es narrado en tercera persona y en verso de la siguiente manera:



































Homero, Ilíada; Capítulo I: Criseida.
Alejado de todos los adornos que Homero coloca, Baricco narra en primera persona, a través de la voz de Criseida, cómo esta fue raptada y pasó a ser esclava de Agamenón, así como el episodio de la cólera de Aquiles, luego de que le arrebatan a Briseida.












































La Ilíada; Canto IV: Los juramentos y Helena en la muralla.
Héctor discute con su hermano Paris por enamorarse de Helena y esconderse de Menelao, por ello, Paris decide desafiar a Menelao a un combate, bajo la promesa de que el ganador se quedaría con Helena. Paris es salvado por Afrodita y enviado a Troya junto a Helena, desencadenando la guerra. Homero lo narra con pocas intervenciones de la dama, centrándose en la figura de Afrodita, desde una tercera persona que lo relata tal que así:








































Homero, Ilíada; Capítulo IV: Helena.
Por contrario a la versión original, aquí Helena narra en primera persona cómo vivió el combate entre Menelao y Paris, así como la presencia de una hilandera, que sustituye a Afrodita, y que la guía en su primer encuentro con Paris.






































La Ilíada; Canto IV: Embajada a Aquiles.
Varios troyanos son enviados a la morada de Aquiles para pedirle una disculpa de mano de Agamenón, ofreciéndole regalos, la devolución de Briseida y a cualquiera de sus hijas como esposa, suplicándole que vuelva a la lucha, pero este se niega, pues ya han despertado su cólera.










































Homero, Ilíada; Capítulo IX: Aquiles.
Narra la petición de vuelta al ejército troyano y su rechazo, a través de una primera persona que expresa lo que siente y piensa.













































Por último, una visión general del inicio del único capítulo que no parte de la Ilíada, que es narrado por Demódoco:











domingo, 1 de diciembre de 2019

Federico en su balcón de Carlos Fuentes


Notas acerca de Federico en su balcón de Carlos Fuentes


Sesión del Club de Lectura del 4 de octubre de 2019.

Andrés Hueso



Introducción
Se ha escrito —y seguramente es cosa de los editores— que esta obra es el testamento literario de Carlos Fuentes. Creo que no es así como tampoco parece que lo fuera su intención, ya que murió repentinamente el 15 de mayo de 2012, antes de que pudiera hacer la presentación en la feria del libro de Guadalajara, prevista para el 7 de noviembre de ese año y ya había hecho una presentación previa en Feria del Libro de Buenos Aires, el 1 de mayo, donde dijo las siguientes palabras: «La novela que acabo de terminar, Federico en su balcón, está protagonizada por dos interlocutores: el autor de la novela y el personaje Federico Nietzsche. Como Nietzsche dijo “Dios ha muerto”, Dios, para contradecirlo, le da una segunda vida a Nietzsche, pero le permite observar un mundo donde todo es un eterno retorno.»; además, y según sus propias palabras, ya tenía preparada una nueva novela en la que se iba a poner a trabajar de inmediato.
Pero lo que sí hace Fuentes en Federico en su balcón, es regresar al tema de la Revolución, un asunto que recurrentemente había abordado desde que en 1958 publicó La región más transparente, volviendo sobre el en La muerte de Artemio Cruz, 1962; Gringo viejo, 1987; Cristóbal Nonato, 1987; y presente también en varios de sus ensayos.
La reflexión de Fuentes sobre este asunto, se ha dirigido a señalar repetidamente la reiteración trágica del final la revolución, a saber: apenas se derrota la antigua figura de la opresión, surge una nueva casta de privilegiados, que usurpa el poder; traición radical y grosera de los ideales por los cuales miles de personas han sacrificado sus vidas.
El vehículo que usa Fuentes en esta obra es un encuentro imposible: dos personajes se hablan desde dos balcones contiguos de un hotel. Uno resulta ser Federico Nietzsche y el otro ¿el narrador, un alter ego de Carlos Fuentes, él mismo, o …? Deliberadamente Fuentes no lo aclara, como tampoco el tiempo en que sucede, ni el lugar (un “Hotel Metropol”).

Estructura
Desde el principio el lector se encuentra con una estructura desconcertante. Se van alternando los diálogos entre Nietzsche y el narrador —contenidos en breves capítulos— con los que van desarrollando la trama y que se titulan con el nombre del personaje que lo va a protagonizar. Generalmente, el asunto “platicado” entre los ocupantes del balcón, uno diferente en cada breve capítulo —conversaciones más inquisitivas que declarativas y en las que se duda más que se afirma— encuentra un desarrollo, aplicación o manifestación en su capítulo subsiguiente y en lo que hablan, dicen o les sucede a los personajes. De este modo, cada asunto abordado por los dialogantes se refleja, se ilustra o se contiene mediante una historia posterior.
La notación orto tipográfica introduce —por voluntad del autor— una considerable confusión al suprimir los guiones en los diálogos, por lo que sólo a partir de la mitad de cada diálogo nos puede empezar a quedar claro quién es quién expresando sus ideas.

Personajes
Cada uno de los personajes representa una clase social. El elenco lo encabezado un trío fundamental: Saúl Mendés-Renania, místico e idealista, sin instinto de poder; Aaron Azar, abogado moralista, cobarde e incómodo con su vida y con las contradicciones que lo van a acompañar; y Dante Loredano, aristócrata revolucionario. Los tres creen ser artífices de un movimiento revolucionario y se reúnen teorizando sobre una revolución que, sin su participación, se está originando en la calle provocada por otras fuerzas y que, una vez en marcha, terminará por devorarlos.
Leonardo Loredano, hermano de Dante y reverso de él, moviéndose en medio de las fuerzas fácticas, persigue ser el que consiga controlarlas.
Gala, una mujer joven y extraña que desea instigar un trio, sin sexo ni deseo —pues para ella este es el enemigo de su pasión inmaculada—, entre ella y los hermanos Loredano.
Andrea del Sargo, militar que con pequeños actos moviliza, primero una desobediencia, y enseguida una modesta rebelión que rápidamente adquirirá unas proporciones incontrolables.
Integrantes del pueblo y, por tanto, también víctimas del sistema: Rayón Mercí, el loco pederasta asesino; Niña Elisa, asesina de sus benefactores; Basilicato, zapatero solitario que cumple muchos papeles —como los actores que representan muchos personajes en la misma obra—; Juan Colorado, gendarme solitario y más cosas. Todos transformados en verdugos gracias o a causa de la revolución.
Dorian, hermafrodita que fascina y engaña con su atractivo femenino, y que, cuando se descubre su verdadera identidad, recibe la humillación que se plasma en el trato cruel y la posesión violenta a cargo de Basilicato, quien actúa como una herramienta más del poder.

Temas
El eje narrativo central de Federico en su balcón es una fabulación relativamente abstracta sobre el poder y la desventura de las revoluciones.
El trío que pretende Gala con los hermanos Loredano, evoca el de Nietzsche, Lou Andreas-Salomé y Paul Ree.
El éxito pertenece a quien reconoce la oportunidad para mudar de personaje: las cosas deben cambiar para que todo siga igual. En la actuación de Andrea Del Sargo escuchamos un eco de las palabras del príncipe de Salina en El Gatopardo. Se cumple el ciclo fatal de revolución, corrupción y restauración.
La música de Wagner, que es el bálsamo o el clavo ardiente, agarradero en fin de la supervivencia de Dorian, según sabemos en Dorian 6. Precisa y significativamente este capítulo esta narrado por Nietzsche y en el que Gibelino desprecia con muy duras palabras —en un lenguaje que no puede ser suyo, sino opinión Nietzschetiana— su relación con Wagner, en la que el filósofo no quiere entrar a hablar en el diálogo posterior, es otro de los trasuntos aportados por Carlos Fuentes.
Encuentro un paralelismo aproximado entre el trío Saúl-Dante-Aarón y el de los nombres mas recordados de la Revolución Francesa de 1789: Marat-Saúl, sobre todo, en los males que lo aquejan y su muerte, aunque no en su pensamiento; Danton-Dante,  incluso en algunos diálogos Nietzsche llama al autor “Danton” y en la oposición ideológica que Danton mantuvo con Robespierre, quien lo llevó a la guillotina; Robespierre-Aarón, en el sostenimiento y continuidad del Terror. Y también igualdad en el orden sucesivo de sus respectivas muertes.

Momentos literarios destacados
El breve diálogo que sintetiza la confusión popular (p.124).
«¿Sabes que anoche un padre mató a toda su familia? Lo detuvieron. Lo interrogaron:
—Quería vivir solo. —¿Y su familia? —Interrumpieron mi destino. —¿Lo supieron? —No supieron nada. —¿Usted supo lo que hacía? —No, los maté sin saberlo. —¿Ellos no sabían, usted no sabía? Entonces, ¿quién sabía? —No me confundan.»
Una evocación nítida del Marat-Sade de Peter Weiss (p.123).
Los argumentos de María Águila, antes Sor Consolata, a Saúl para matarlo, acerca de la traición que le espera o que él mismo llegue a traicionarse (p.151).
Las paradojas y contradicciones del discurso revolucionario, Dante 2 (p.163).
La escena en que describe (p.183) con trazos nerviosos e intensos, rápidos y exactos, las escenas del caos que ha provocado la revolución en la ciudad, cuando la multitud se halla extraviada y sumida en sus deyecciones, el barro y las ratas, donde todos se han convertido en personajes de la picaresca, y los muertos son arrojados a fosas comunes o utilizados para practicar el tiro (p.277).
La debacle de Aarón (p.219) el hombre sumido en la contradicción de proclamarse un hombre inmaculado en su vida pública, y que vivía infringiendo la ley en su vida privada al proteger a una niña homicida.
La escena esperpéntica (p.260) en la que se describe la marcha de Aarón hacia el cadalso entre escupitajos e insultos, recibiendo sobre su cabeza un baño de excrementos y orines por parte de una multitud que se comporta como un animal herido.
El momento sublime (p.283) de la repentina pasión sexual que se da entre Charlotte Colbert —madre de los hermanos Loredano— y el militar Andrea de Sargo, cuando este acude a entregarle el cadáver de su hijo Dante.
El desenlace final, cómico, picaresco y trufado de modismos del argot mexicano de la historia de Juan Colorado o Mamerto Miércoles de Ceniza (p.289).

Niveles de lectura
Sin ser una obra que pueda considerarse de grandes complejidades ni extensión, presenta a mi juicio distintos niveles de lectura: 1) La trama, llamémosla principal, de la propia peripecia revolucionaria y que podría ser una historia casi convencional; 2) La de la psicología de los personajes de esa trama; 3) Los diálogos Nietzsche / Fuentes, a semejanza de los de Marco Polo y el Gran Khan en Las ciudades invisibles de Italo Calvino, los temas tratados en esos diálogos sobre el poder, la predestinación, la justicia, la democracia, …; preguntas sin respuesta confiable; y 4) La construcción literaria del conjunto.
En Federico en su Balcón, en fin, Carlos Fuentes despliega su capacidad de inventar lenguajes y su catálogo inagotable de personajes excéntricos y perspicacia psicológica. Los que en esta obra desfilan son esbozados en trazos soberbios, utilizando un complejo juego de códigos y modificando a su servicio los recursos narrativos para apartarse de la linealidad del relato y conseguir un auténtico retablo barroco con elementos picarescos, esperpénticos, epopéyicos, ensayísticos, de crítica social. Todo ello intemporal y, por tanto, de rabiosa actualidad.