Programa del curso 2026-27

PROGRAMA DEL CURSO 2026-27

Carrusel programa 2025-26

domingo, 30 de octubre de 2022

La maravillosa vida breve de Óscar Wao

Sesión del club de lectura del
28 de octubre de 2022.


Obra: La maravillosa vida breve de Óscar Wao
Autor: Junot Díaz
Presenta: José María Giménez Martín



Texto de la presentación:

Junot Díaz, tercero de siete hermanos, nació en el barrio de Villa Juana el 31 de diciembre de 1968 en Santo Domingo, República Dominicana, tiene nacionalidad estadounidense-dominicana. Se crió con su madre y sus abuelos mientras su padre, que había sido policía del dictador Rafael Leónidas Trujillo, trabajaba en Estados Unidos. Se crió con su madre y sus abuelos mientras su padre trabajaba en Estados Unidos. En 1974 la familia se trasladó con su padre a Parlin, Nueva Jersey, pero al poco tiempo éste los abandonó, dejándolos en una complicada situación económica. Estudió la enseñanza básica en Madison Park Elementary. Desde pequeño fue un gran lector, y a menudo caminaba casi cinco kilómetros para sacar libros de la biblioteca pública. Hizo el bachillerato en el Cedar Ridge High School de Old Bridge (1987), se licenció en inglés en la Universidad Rutgers (1992) y realizó un Máster en Bellas Artes en la Universidad de Cornell. Actualmente imparte escritura creativa en la Universidad de Siracusa y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y editor de la revista Boston Review .
Cuando en abril de 2018, Junot Díaz  Premio Pulitzer por “La maravillosa vida breve de Oscar Wao”, contó en un artículo en el ''The New Yorker'' que había sido violado a los ocho años y la depresión que arrastró desde entonces, se armó un revuelo tremendo. Fue elegido presidente del Premio Pulitzer. A los pocos días, una ex-alumna suya, Zinzi Clemmons, le acusó de haberla forzado a besarlo en una ocasión. El escritor admitió haber hecho su confesión precisamente “animado” por el movimiento feminista y se prestó, en público, a hablar del tema, y de las actitudes “misóginas” que le reprocharon escritoras con las que se había cruzado a lo largo de su carrera. También dimitió como presidente del Premio Pulitzer y accedió a que se le investigara. “Yo acababa de sacarme un cuchillo y me estaban clavando otro”, dice, “pero lo importante era que yo me había sacado aquel cuchillo, que llevaba matándome desde niño”. Las dos investigaciones que se pusieron en marcha, la del Pulitzer y la del Massachusetts Institute of Technology, donde Díaz aún trabaja, concluyeron que no había pruebas suficientes que probaran los hechos que contó Clemmons. Inmediatamente luego de cerrada la investigación, Díaz fue reincorporado a su posición de presidente del Premio Pulitzer.

“La rehabilitación no es posible en el mundo de hoy. Es decir, la ferocidad con la que se me ha acusado no va a ser reparada porque, de alguna forma, se busca la culpa. Ha habido periodistas que se han acercado a mí, y sé que han hablado con todas las partes, pero nunca han publicado nada porque lo que se encontraron no era lo que esperaban. Eso sí, me han pedido que vuelva a escribir en su diario, que supongo que es su manera de decirme que no era culpable”, dice. Se refiere a The New York Times, donde publicó en febrero. “Pero no me preocupa. Me gusta esa idea de frontera. En el fondo, como emigrante, es donde vives siempre. Estás acostumbrado a no ser aceptado, o a no serlo del todo. Joe Biden ha sido acusado públicamente de cosas mucho peores, y es presidente de Estados Unidos. Al final, es una cuestión de raza, y de cultura. No sé qué impacto tendrá en mí como escritor todo esto, pero estoy preparado para cualquier cosa”, añade.

A propósito de lo que considera la cualidad más importante para un artista, Junot Díaz se refirió a su padre y a su infancia con estas palabras: "Desde mi experiencia, muy pequeña, siempre me ha parecido que lo que define el éxito de un artista no es la persistencia ni el entrenamiento, ambos necesarios, sino la compasión. Y la compasión empieza en casa. Pero vivimos en una sociedad en la que no nos enseñan la compasión. Yo vengo de una familia militar, una familia militar dominicana. Mi padre fue partidario del Trujillato. Yo estoy a la izquierda del súper progresismo porque mi padre fue directamente fascista. Es así, son cosas que pasan. Y no hay perdón en una familia militar. Esa es una terrible forma de crecer. A veces la primera reacción no debe ser culpar, sino perdonar. Pienso que, ya sea que vivas en una versión más explícita de esa cultura dominicana o menos explícita, la mayoría vivimos en un régimen de falta de perdón". “Me hice escritor para entender a mi padre. Vivimos hoy en una distopía a distintos niveles, la pandemia es el más evidente, pero lo peor es la precariedad, la vulnerabilidad”, asegura.
“Cuando llegué a Nueva York en 1974 ni siquiera había visto una fotografía de Estados Unidos. Iba a instalarme en otro planeta. Y era un planeta que no me quería. Yo vivía dentro de una novela de ciencia ficción”. Le gusta la idea de estar escribiendo para el futuro. Para alguien que ni siquiera imagina, pero al que puede echar una mano. “Tolkien no podía imaginar a nadie como yo mientras escribía y, sin embargo, me salvó la vida”, asegura.  “Lo que viví con las acusaciones fue el segundo asalto de un ataque que verdaderamente me destruyó. No sé dónde estaría sin mi terapeuta. Cuando manifesté mi opinión contraria al régimen dominicano recibí miles de amenazas de muerte. Decían que iban a descuartizar a mi familia. Sabían dónde vivía cada uno. Y nadie movió un dedo. Ni siquiera mis amigos”, considera. ¿Quiere eso decir que no importa los premios que tenga, tal vez no vuelva a publicar? “No. Aunque estoy en otro lugar. Y es uno más libre. Más parecido al que tenía cuando empecé”, responde.

“La vida es corta y es súper feroz. Y la injusticia es la norma. Pero los hechos son los hechos. Y tengo suerte. Como profesor universitario soy un privilegiado. Cuando alguien dice algo de mí, antes tiene que comprobarse que es cierto. Tengo amigos que lo han perdido todo por firmar una carta de apoyo a la causa palestina. Yo podría firmarla y no perder mi trabajo”, insiste.

Sabe a ciencia cierta que en el comité del Pulitzer había quien le quería fuera. “Porque en ocasiones he sido crítico”, dice. “Pero no lo consiguieron”, añade.

TRAYECTORIA LITERARIA
Junot —bajo el influjo de Juan Rulfo, John Christopher, Toni Morrison, Mario Vargas Llosa, Roberto Bolaño y Sandra Cisneros— describe en sus obras la dura realidad de los emigrantes hispanoamericanos en los Estados Unidos.
El primer libro que publicó fue una recopilación de cuentos titulada Drown (1996; El ahogado) —salió en España como Los boys y en Estados Unidos como Negocios—, gran parte de ellos escritos mientras hacía su maestría en Cornell y que aparecieron en diversas revistas (Story; The New Yorker, Time Out New York, The Paris Review). Se trata de historias familiares en la tradición de Denis Johnson y Morrison, e incluye los relatos «Ysrael», «Fiesta, 1980», «Aurora», «Drown», «Boyfriend», «Edison, New Jersey», «How to Date a Browngirl, Blackgirl, Whitegirl, or Halfie», «No Face» y «Negocios» (este último narra la vida del padre del autor). Es una antología de relatos sobre tensas experiencias de emigrantes dominicanos en Estados Unidos que tienen mucho de autobiográfico pero no exactamente lo que parece. “Yo me escondo cuando escribo. Me oculto a simple vista. Mis hermanos me preguntan, ¿pero quién es toda esa gente? No saben que hablo de nosotros a través de otros”, cuenta. En el apartamento de dos habitaciones donde vivía con 11 personas de niño empezó a apartarse del mundo para observarlo.
Fue descrito como «un primer libro de talento deslumbrante» por Hermione Lee de Independent on Sunday.
Junot, que utiliza una jerga anglohispánica comprensible para los anglohablantes, escribe en estos cuentos sobre un hermano abusón, un padre que maltrata a sus hijos, una madre apaleada por la vida pero siempre firme, de trapicheos en la calle, de drogas y de trabajos mal pagados, de chicas y de las diferencias entre blancos, negros, morenos y latinos. Díaz expresa la alienación de quien se siente ajeno a dos culturas, la hispánica y la estadounidense, pero también su desconcierto y admiración por el ser humano que sobrevive y se alza por sobre los problemas de ese contacto cultural.
Una década después de este volumen de relatos que había tenido buena crítica, Junot Díaz saltó a la fama con su primera novela, La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007), que ganó el Premio Pulitzer y otros seis galardones.


RESUMEN DE LA OBRA
De origen dominicano, Óscar (Wao) es un joven estudioso y retraído que vive en New Jersey al amparo de su madre y su hermana. Es un apasionado de la literatura fantástica y los juegos de rol. Su gran obsesión es deshacerse de su penosa virginidad, pero está muy lejos de encarnar el estereotipo de macho latino que demandan las mujeres.
Blanco permanente de burlas y rechazos, Óscar se refugia en su mundo interior y fantasea con convertirse en el Stephen King dominicano, pero después de graduarse regresa al hogar materno sin más expectativa que dar clases de lengua en el mismo instituto donde fue víctima de los insultos y humillaciones que arruinaron su porvenir.
Óscar parece predestinado a llevar una vida deprimente, pero el trasfondo heroico que subyace en su interior se manifiesta cuando el amor llama a su puerta y, desenterrando el pasado, decide plantarle cara a una ancestral maldición (el fukú) que afecta a su familia desde que su abuelo Abelard cayera en desgracia.
Junot Díaz parió una obra de temática plural en la que aborda la inmigración, el racismo, el desarraigo, los conflictos generacionales y los padecimientos del pueblo dominicano bajo el yugo del dictador Rafael Leónidas Trujillo.
Al comienzo de la novela se desarrolla el concepto del fukú, una antigua maldición que se instala en el seno de las familias dominicanas y se transmite como la peste a través del linaje familiar. El fukú, cual espíritu maligno o cuervo agorero, está presente durante toda la novela y da mucho que pensar.
El fukú puede extrapolarse a cualquier lugar del mundo y responde a unos patrones familiares donde la escasez, la enfermedad, el fracaso o el no merecimiento son la tónica habitual.
Por tanto, “La maravillosa vida breve de Óscar Wao” constituye una invitación a rastrear esos males recurrentes que pueden darse en nuestra familia, esos patrones heredados cuyos mecanismos nos afectan hasta extremos insospechados.

NARRACIÓN Y ESTILO
“La maravillosa vida breve de Óscar Wao” está narrada en primera persona. Dos de sus personajes (Lola y Yunior) ejercen el papel de narradores ofreciendo diferentes perspectivas. La narración es fluida y directa, con mucho lenguaje coloquial y largas anotaciones a pie de página(en la versión EPUB vienen los números pero no las notas a que corresponden)  que, sin hacerse pesadas, profundizan en el contexto social que enmarca la historia.
El tratamiento del lenguaje es uno de los puntos fuertes de la novela. Junot Díaz emplea un lenguaje fresco e innovador, rebosante de expresiones endémicas del caribe y propias del mestizaje cultural que trajo consigo la diáspora dominicana en los Estados Unidos.
Según la crítica, Junot Díaz no se limita a escribir en inglés intercalando palabras o expresiones en español, ha creado un lenguaje nuevo que abre un sinfín de posibilidades. Supongo que esto se aprecia en toda su dimensión en la versión original de la novela: The Brief Wondrous Life of Oscar Wao.
Yo no pude hacerlo, soy una nulidad en lo referente a los idiomas, pero si sabes inglés te recomiendo con envidia sana que te embarques en la lectura de la versión original.

LA TRAMA
“La maravillosa vida breve de Óscar Wao” se desarrolla en tres líneas temporales. Es una sucesión de retratos que componen la historia de Abelard Cabral, su hija Belicia y los hijos de esta (Óscar y Lola), tres generaciones que discurren paralelas a la sangrienta dictadura de Trujillo, a la diáspora posterior y a la cotidianidad de los inmigrantes dominicanos en los Estados Unidos.
La novela no sigue un orden cronológico. Comienza en Paterson, Nueva Jersey, pero el origen y epicentro de todo lo que sucede está ubicado en la República Dominicana. Allí asistiremos a la historia de Abelard, un reputado doctor que padece lo indecible por negarle a Trujillo el capricho de desvirgar a una de sus hijas.
Este trágico capítulo marca el destino de los suyos. Desde entonces se encadenan las desgracias en la familia Cabral en forma de abusos, agresiones, desamores, muertes prematuras y angustias adolescentes.
Durante la lectura, cada vez que me topaba con el nombre de Trujillo, retahílas de exabruptos desfilaban por mi cabeza. Estas palabras expresan con hondura lo atrapados que se sentían los dominicanos en la época de Trujillo:
Era como estar en el fondo del mar. Sin luz y con todo el océano arriba, aplastándonos. Pero la mayoría de la gente se había acostumbrado hasta tal punto que lo veía normal. Había olvidado que arriba había otro mundo.

Los escenarios, los saltos en el tiempo y los cambios de narrador se suceden a lo largo de la novela. Esto nos proporciona información desde diferentes ángulos y perspectivas, pero a veces resulta un tanto lioso.
En mi caso, en más de una ocasión no tuve claro a quién pertenecía la voz del narrador o en qué momento cronológico se ubicaban los hechos descritos. Nada grave, este problema lo solventa la propia lectura, que rápido se encarga de ponerte en situación.
Y ya que estamos con los puntos negativos, cerraré este capítulo señalando que la existencia incomprendida y solitaria de un nerd de la talla de Óscar Wao va de la mano, necesariamente, de una terminología plagada de superhéroes, odiseas espaciales, dibujos manga y juegos de rol que a veces resulta incompresible para los que no estamos familiarizados con la temática friki.
Por lo demás, esta tragicómica novela es un acopio de historias conmovedoras y virtudes literarias que giran alrededor de Óscar Wao, un personaje entrañable (de los que nunca se olvidan) cuya lucha por hacerse con las riendas de su vida es una oda de amor, compasión y heroicidad para todos los humillados, incomprendidos y rechazados del mundo.
No quería ese futuro, pero no veía como evitarlo, no sabía cómo salir de él. Fukú. Las Tinieblas. Algunas mañanas despertaba y no podía salir de la cama. Como si tuviera un peso de diez toneladas en el pecho.
Óscar Wao
La asfixiante realidad de Óscar es una celda sin puertas ni ventanas, pero el tipo se las arregla para convertirse en uno de los héroes de sus cómics; lanzando un órdago a la vida, se opone a un destino marcado varias décadas atrás por la injusticia y la tiranía.
El resultado es un final agridulce que nos puede saber a gloriosa victoria.

VALORACIÓN FINAL
Muchos libros dibujan sonrisas, pero pocos son capaces de provocar carcajadas, éste puede hacerlo a pesar del tema que trata.
Las aventuras y desventuras de Óscar Wao y compañía están tocadas con la varita del sentido del humor, incluso en medio de la tragedia.
Junto con Óscar, las mujeres de su familia resultan los personajes más memorables de la novela, puesto que constituyen ejemplos de fiereza de la mujer latinoamericana para sobrevivir y mantener entera las ganas de vivir, sin perder la insolencia y la soberanía de su sexo (incluso por encima de la violación y la tortura). En parte réplica, en clave popular y caribeña, de La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, a la que parodia y refuta (Urania Cabral, la protagonista de la obra de Vargas Llosa, es una mujer exitosa como profesional, pero acomplejada por la violación que padeció de joven), La maravillosa vida breve de Óscar Wao es modelo de una literatura con sentido del humor que puede construir grandes miradas sobre las desgracias de los migrantes latinos en Estados Unidos.
“Escribí Oscar Wao en un momento en que la cultura del nerd aún no había sido descubierta por el capitalismo. Como una forma de reivindicación. La ciencia ficción me ha explicado el mundo, desde el principio. Pero durante años viví en una especie de armario al respecto. Fingía que podía boxear, como mi padre, pero lo único que quería era jugar a juegos de rol. Aún sigo jugando. De hecho, es lo que más me gusta hacer. Admiro a esos escritores que no pueden evitar escribir. Yo tengo que forzarme a hacerlo”, confiesa. Lo último que publicó, “Así es como la pierdes”, es de 2012.

Aunque Díaz afirmó al diario Hoy de la República Dominicana en el 2008 que no le ilusionaba el cine, su cuento «Ysrael» fue adaptado por la directora dominicana Leticia Tonos Paniagua, que filmó un cortometraje en blanco y negro para la London Film School en 2001

OBRAS
• “Drown”, cuentos, 1996 — “Los boys”, Mondadori, Barcelona, 1996 (Debolsillo, 2009; trd.: Eduardo Lago Martínez) “Negocios”, Vintage, USA, 1997 (Mondadori sacó aparte en formato e-book, en 2012, el cuento “Fiesta”, que forma parte de esta recopilación)
• “The Brief Wondrous Life of Oscar Wao”, novela, 2007 — “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, trd.: Achy Obejas; Mondadori, Barcelona, 2008
• “Nilda”, “El sol, la luna, las estrellas”, “Otravida, otravez”, 3 relatos publicados originalmente en The New Yorker (04.10.2009; 02.02.1998; y 21.06.1999, respectivamente), trd.: Daniel Gascón; Alfabia, Barcelona, 2009
• “This is How You Lose Her”, cuentos, 2012 — “Así es como la pierdes”, trd.: Achy Obejas; Mondadori, Barcelona, 2013
• “Islandborn”, literatura infantil; con ilustraciones de Leo Espinosa, 2018 — “Lola”, trd.: Teresa Mlawer, Dial Books, 2018

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS
• Pushcart Prize XXII (1997)
• Premio Eugene McDermott (1998)
• Beca Guggenheim (1999)
• Premio de la Fundación James Beard (2007) por “He'll Take El Alto”, artículo publicado en septiembre de ese año en la revista mensual Gourmet
• Massachusetts Book Awards Fiction Award 2007 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro 2007 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio Pulitze 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio John Sargent Sr. First Novel 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Anisfield-Wolf Book Awards 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Dayton Literary Peace Prize for Fiction 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio Hurston-Wright Legacy 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Embajador Cultural de la República Dominicana ante el Mundo, título conferido por la Cámara de Diputados de ese país (2008)
• Barnes & Noble Writers for Writers Award 2010
• Beca MacArthur (2012; un total de 500.000 dólares repartidos trimestralmente a lo largo de cinco años)










martes, 31 de mayo de 2022

Un mundo feliz

Sesión virtual del Club de Lectura complementaria a la presencial
del 27-5-2022



Obra: Un mundo feliz
Autor: Aldous Husley
Presenta: José Luis Ramírez


EL AUTOR: ALDOUS HUXLEY

Nació en Inglaterra en 1894. Escritor y filósofo británico, miembro de una reconocida familia de intelectuales y conocido por sus novelas y ensayos, pero publicó también relatos cortos, poesías, libros de viajes y guiones. Trabajó también como periodista y crítico de teatro.
Su 1º obra importante fue Contrapunto en 1928. En 1932 publicó Un mundo feliz.

Tuvo un periodo místico, en 1942 ,se marchó a vivir cerca del desierto de Mojave. Aprovecha entonces el tiempo para meditar, leer y escribir El tiempo debe detenerse (1944). En esta novela es patente la influencia de la filosofía oriental, en concreto, la del Libro tibetano de los muertos.

La curiosidad intelectual le llevó a probar las drogas psicodélicas. Esto le inspiró los libros:, Las puertas de la percepción y Cielo e infierno.
Su esposa era lesbiana y no tenía inconveniente en buscarle amantes a su marido a cambio de la libertad de que disfrutaba. Posteriormente se casó con una violinista italiana.

Murió de un cáncer de lengua los 69 años y falleció el mismo día que asesinaron a John Fidgerald Kennedy.

UN MUNDO FELIZ: INTRODUCCIÓN

El primer dato que cabe destacar es que fue publicada por primera vez en 1932, por lo que las ideas expuestas en la obra por el autor son todavía más sorprendentes por su capacidad de anticipación sobre la evolución de ciertos aspectos del mundo, que él preveía.

Un mundo feliz es una novela referente, de culto que sin duda sentó las bases de lo que muchos otros luego usaron, para crear sus propuestas distópicas y de ciencia ficción especulativa Esta novela se ha interpretado como un anticipo visionario de la sociedad de consumo.

Esta novela nace por la preocupación del autor por el futuro de la humanidad, en un momento en que los totalitarismos habían acabado con más de la mitad de Europa, el peligro de la guerra atómica era patente. La excesiva industrialización, y el consumismo iban modificando la conducta humana y para Huxley eran un grave peligro
Se puede realizar un doble análisis de la obra, por un lado el estilo narrativo, el cual se puede calificar como normal, sin grandes pretensiones ni alardes, y por otro lado el brillante argumento del libro.

Es de destacar la notable capacidad descriptiva de Huxley.

Numerosos aspectos filosóficos o sociológicos también afloran en el texto de esta aparente utopía convertida en distopía.

Creo que es un libro muy apto para el debate, Podemos plantearnos por ejemplo si hay aspectos de "El mundo feliz" que se han cumplido en nuestros días o están en vías de cumplirse.

Es también un libro que incita a hacernos preguntas tales como ¿Es posible un mundo perfecto, sin guerra o pobreza, sino erradicamos antes todo aquello que nos hace humanos?

Me gusta especialmente la minuciosidad con que se exponen los pasos que se siguen para la creación de ese "mundo feliz", que objetivos pretende y por qué, que consecuencias origina ese mundo, a estos aspectos me referiré a continuación

MEDIOS QUE SE UTILIZAN PARA CREAR "EL MUNDO FELIZ"

El 'Estado mundial' del mundo feliz tiene como lema: “Comunidad, Identidad, Estabilidad”. Para conseguir ésto , el ser humano debe creer siempre, que es feliz en este mundo y con la vida que le corresponde llevar. El ‘Estado mundial’ se esfuerza en estandarizar el producto humano (homogenizarlo) y generar amor a la servidumbre, para conseguir con todo ello, estabilidad de la comunidad.
El Estado Mundial utiliza unos medios con el fin de conseguir estos objetivos:

  • Sistema científico de castas

Utilizando una reproducción in vitro, a imagen y semejanza de una cadena de montaje , se modifican los embriones genéticamente de forma que se consiguen 5 tipos de humanos del más inteligente alfa, al más imperfecto épsilon, lo que permitía a los dirigentes del gobierno destinar a cada individuo el lugar adecuado en una jerarquía social y económica dividida en esas 5 clases.

Con la reproducción mecanizada se conseguían personas semejantes cuando no idénticas, se quería evitar la diferenciación entre los humanos.

Los embriones eran condicionados según el futuro que los esperaba, para que amaran ese futuro predestinado

  • Condicionamiento de los niños

Se usan técnicas avanzadas de sugestión desde el nacimiento del individuo, como la técnica de hipnopedia o educación mediante el sueño. Mediante la cual inculcan a la población ideas , les adoctrinan en lo que deben pensar, durante las diferentes fases del sueño, ideas tales como la importancia de la casta y que no se mezclen con otras, la necesidad de consumir, lo importante es la colectividad, no el individuo, deben ser felices con lo que tienen y no desear más.

Mediante el juego les fomentan la necesidad de consumir, de entender el sexo como un simple juego sin implicaciones duraderas, el odio a los libros o a la naturaleza (esta no implica consumo), o entender la muerte como algo normal e incluso bello (una muerte individual no importa) no hay enfermedades, se muere antes pero se muere joven y se es siempre útil. Temer a la muerte es algo antisocial.

Las personas de diferentes castas están condicionadas para ser felices cumpliendo las funciones de su casta y no se relacionan con las demás castas. Sin embargo, al mismo tiempo, todos los miembros de la sociedad son instruidos de forma repetitiva con la idea de que todos son igualmente importantes en la sociedad

  • Utilización de drogas

El soma es una droga que se toma continuamente, les sumerge en un mundo ficticio de placer y acaba con los problemas , depresiones o ansiedades, les aparta del mundo real.

Todas las castas las utilizan pero se les da especialmente a las clases más bajas, que son totalmente dependientes, los hace esclavos.
También hay pastillas de sucedáneos de pasión violenta o de embarazo. Con todas ellas se consigue la estabilidad del individuo

¿QUÉ IDEOLOGÍA HAY EN EL MUNDO FELIZ Y PORQUE?

Tras una guerra atroz, los hombres querían paz y para ello  creyeron que debía manipular al hombre, para hacerlo feliz e inofensivo.
Su ideología se basaba en los siguientes puntos:

Todo el mundo pertenece a todo el mundo, no tiene sentido la familia, la relación padres-hijos, las parejas estables, no debe haber relaciones demasiado fuertes. En El mundo feliz se han destruido por completo las relaciones y los lazos que caracterizan al ser humano
La pasión ,el amor, las enfermedades, las relaciones intensas, crean sufrimiento, impiden la felicidad, crean inestabilidad individual que impedirá la estabilidad social.

El sexo es un juego, es libre, solo placer. Están mal visto las relaciones duraderas e intensas, no son necesarias ya que el sexo es siempre asequible.

Se va en contra del ente individual. A las personas solitarias se las considera peligrosas. Se ha dinamitado el individualismo. Es decir, los individuos de la sociedad de castas propuesta, no pueden obrar por su propia voluntad. En esta sociedad, el pensamiento está determinado por el sistema, el individuo ha perdido su capacidad y libertad de razonar.

La capacidad para elegir lleva a la ineficiencia, por lo que es mejor que las personas más inteligentes decidan sobre los demás. Se les inculca que la felicidad, la da el hacer lo que a uno le han indicado que debe hacer, todo está predeterminado. Han convencido a las personas que son felices con su vida predeterminada.

Los hombres no pueden ser iguales, porque deben realizar funciones distintas y si fueran iguales, nadie querría hacer los trabajos más duros, aparecerían las luchas de poder, las guerras Lo mejor es diferenciarles ya genéticamente y ya no hay que utilizar violencia contra el rebelde porque no hay rebeldes.

Para que todo funcione las personas deben ser como máquinas, Han convertido al hombre en un animal inofensivo. Están condicionados de forma que apenas pueden obrar de otro modo a como se les ha condicionado que obren y si algo falla está el soma que les aparta del mundo real.

La historia, debe ocultarse, no hay que dar a conocer otras formas de vida. El arte debe ignorarse. Las cosas bellas del mundo anterior deben prohibirse pues pueden apartarles de la vida que deben llevar, pueden generarles sentimientos.

La ciencia debió limitarse pues iba a acabar por destruir al hombre con las armas de destrucción . En esa sociedad son reacios a cualquier cambio incluso científico, pues no se sabe si esos cambios pueden generar inestabilidad. Es una sociedad estática, inmutable.

La libertad es una palabra que no tiene sentido. Es una sociedad emocionalmente infantil, son como niños con la obligación de ser felices.

El tiempo libre lo utilizan con las drogas, el sexo libre, o actividades comunitarias intrascendentes, vacías y simples que requieran consumo.
Pensar no tiene sentido. Es mejor que sigan teniendo muchas horas de trabajo pues no sabrían que hacer con más tiempo libre, podría romper la estabilidad.

En Un mundo feliz las máquinas priman por encima del ser humano, especialmente, determinan su desarrollo. Son precisamente las máquinas las que han hecho que el individuo pierda las características que lo hacen humano..

Dice el interventor Mustafa Modd: En esta sociedad se ha abolido la religión y a Dios. Se busca a Dios en la soledad, en la vejez. El sentimiento religioso nos compensa de todas las pérdidas, ahora ya no necesitan a Dios. Dios no es compatible con esta sociedad. En realidad las palabras del interventor son falsas, Ford es el dios y su doctrina es la religión de ese mundo, incluso el símbolo T se puede considerar un símbolo religioso.

Simplemente ha aparecido otra religión que tal vez no sea muy distinta a la del mundo actual.

Si pese a todo surgen personas que no se adaptan a ese mundo, personas en los que el condicionamiento no ha funcionado, que se sienten individuos propios, infelices en ese mundo, pues son apartados a islas junto con otros inadaptados, para que vivan aislados.

LOS PERSONAJES

Varios de los personajes centrales de la novela son individuos no adecuadamente condicionados.

Si analizamos los personajes aparentemente más positivos, podemos darnos cuenta del profundo pesimismo de Huxley respecto a la especie humana.

Bernard Marx es un alfa de notable inteligencia pero físicamente se parece más a personas de una casta inferior , causa por lo cual no es aceptado socialmente lo que le genera un sentido de inferioridad.

Bernard toma conciencia entonces de su propia individualidad, prefiere ser el mismo aunque sea desdichado que engañarse con el soma, quiere ser libre, sentir pasión, no actuar como un niño pero cuando Bernard triunfa socialmente gracias al Salvaje, ya no rechaza el sistema, se integra ,es feliz en él, solo lo sigue criticando porque cree que eso aumenta su importancia, no necesita ya su individualidad pues ya es parte aceptada del sistema pese a ello finalmente acabará en una isla con los inadaptados.

Helmholtz amigo de Bernard, también tiene conciencia de su individualidad, es más inteligente que los demás, el mundo le parece demasiado simple, busca algo más, no sabe el que. Cuando conoce la obra de Shakespeare queda maravillado de su técnica, de su capacidad como creador de ingeniería emocional pero es incapaz de entender el argumento de la obra, no entiende los sentimientos de personajes como Romeo y Julieta. Su amor por la belleza le llevará a otra isla de individuos no condicionados adecuadamente.

John el salvaje es un personaje clave. Hijo de padres del Mundo feliz ha vivido toda su vida en una reserva de salvajes y según las costumbres de éstos. Ha leído con pasión a Shakespeare que le ha marcado profundamente.

El Salvaje no acepta ese nuevo mundo, prefiere ser desdichado antes que gozar de esa felicidad falsa y sin alma. Dice el Salvaje "Yo no quiero comodidad, quiero poesía, peligro real, bondad, pecado, libertad, Dios", Defiende el hecho de que el dolor y la angustia son parte tan necesaria de la vida como la alegría, y que sin ellos, poniéndolo en perspectiva, la alegría pierde todo significado.

El salvaje se acaba aislado como un ermitaño y empieza una vida de penitencia, autoflagelándose por las tentaciones carnales, obsesionado por el pecado, debido a la educación recibida. La terrible conclusión es que El Salvaje es otro individuo condicionado por la sociedad primitiva en la que se ha educado, en realidad tampoco es un ser libre solo que está condicionado de otra manera, es el extremo opuesto al mundo feliz. Incapaz de integrarse acabará suicidándose.

Para mi un personaje clave es Mustafa Modd. Es uno de los hombres más poderosos del Mundo Feliz, fue antiguamente un científico amante de la verdad, inadaptado a punto de ir a una isla pero se quedó, pues está convencido que el sistema actual es la mejor solución para el hombre dada la naturaleza de este, Este sistema ha convertido al hombre en un animal inofensivo, en un niño pero pese a todo Mustafá es consciente que él no es feliz en este mundo.

Dice Mustafa: no hay guerras, ni tentaciones que vencer, las personas no pueden hacer otra cosa distinta de lo que deben hacer, su conducta está predeteminada. Debemos sacrificar la belleza, a Dios, los sentimientos,  Mustafa considera que el fin justifica los medios y las renuncias que deban hacerse.

PERSONJES SIMBÓLICOS

Debido a que el Estado Mundial representa valores procedentes de ideologías opuestas dentro del espectro político, algunos de estos personajes de Huxley combinan nombres del capitalismo y del comunismo, indicando que, para Huxley, 'los extremos se tocan'.

En la novela, el fundador legendario de la sociedad fue Henry Ford, que en la vida real fue el fabricante de coches y creador del sistema de la cadena de montaje, de hecho Ford es el dios de esta sociedad. La letra T (una referencia al Modelo T de Ford) ha reemplazado la Cruz cristiana como un símbolo casi religioso. En la obra, la palabra «Ford» es usada en lugar de la palabra «Señor», como alusión a Dios.

Bernard Marx es una referencia obvia a Karl Marx.

Sarojini Engels es una referencia a Friedrich Engels.

Benito Hoover une al líder fascista Benito Mussolini y a Herbert Hoover, presidente de los Estados Unidos a principios del siglo XX.

Lenina, referido a Lenin.

Henry Foster señala un paralelo con William Foster, un comunista estadounidense.

La metáfora que Huxley nos ofrece, no está exenta de un mensaje político o social que nos habla de desigualdad, y de consumismo, de comunismo o capitalismo

PESIMISMO ATROZ

Es claro el paralelismo de El Mundo feliz, con el mito de la caverna de Platón, en la que la gente es feliz, aunque es esclava, sin libertad en la prisión de su propia mente, creyendo que la verdad son las sombras que ven en la pared.

Tanto en el mundo feliz como en el primitivo de la reserva no se acepta al diferente, se le aísla (como a John en la reserva o a Bernard o Linda en El mundo feliz). Es algo que nunca cambia.

A lo largo de la historia el ser humano siempre ha sido condicionado por la educación recibida y las costumbres de la época y normalmente no ha sido consciente de ello.

El mundo feliz es en el fondo una irónica metáfora del futuro, de notable contenido existencialista.

LA DICTADURA PERFECTA

El propio autor considera Un mundo feliz como la dictadura perfecta. 

Dice el autor:
Una dictadura perfecta tendría apariencia de democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían la servidumbre. Esto se consigue con El Mundo feliz.

COMPARACIÓN CON EL MUNDO ACTUAL

Podríamos plantearnos si algunos de los aspectos que presenta  El mundo feliz se cumplen ya en nuestros días. Yo pienso que si.

No existe una sociedad dividida en castas pero podríamos considerar que los dueños de las multinacionales, grandes empresas, bancos o políticos del 1º mundo podrían ser los alfas y los habitantes del tercer mundo sumidos en la pobreza con sus países controlados por las multinacionales, debido a lo barata que es la mano de obra, podríamos considerarlos epsilones, los cuales intentan emigrar al 1º mundo, recibiendo el rechazo de éste.

Una sociedad actual donde el dios es el dinero, una sociedad basada en el consumismo como fuente de placer. El consumo se ha convertido en el motor de nuestro siglo con la creencia extendida de que el consumo excesivo y la obtención continua de bienes materiales nos harán más felices. La publicidad nos incita continuamente al consumo.

Los medios de comunicación manipulan totalmente a la sociedad por ejemplo, se dan solo las noticias que interesa dar (poca información de los emigrantes que mueren en el mar, o de las consecuencias reales del cambio climático o del covid ahora que no interesa, por ejemplo). La mayoría de la gente no es consciente de esta manipulación.

La importancia de la tecnología cada vez es mayor. El tiempo libre se llena con el auge de todas las redes sociales, y de actividades simples y triviales, que impliquen consumo.

Las drogas actuales son otro punto de coincidencia con el Mundo Feliz, que aleja a las personas del mundo real.

El sentido crítico y de rebeldía cada vez es menor. La sociedad actual se mueve por la comodidad y el egoísmo, cada vez más infantil .
tal vez no estemos tan lejos de EL Mundo Feliz.

PREGUNTAS PARA FORMULARNOS

Acabaría esta presentación con una serie de preguntas

¿Sería posible un mundo perfecto, sin guerras ni pobreza, si erradicamos todo aquello que nos hace humanos ? ¿Valdría la pena?

¿Queremos ser perfectos o queremos ser humanos?

¿La estabilidad es la base de la felicidad? ¿Da la felicidad, el querer solo aquello que se puede tener o la felicidad implica también intentar conseguir cosas que no tenemos con el riesgo de que a lo mejor no lo consigamos? ¿Vale más caerse que no andar?

¿Buscar siempre la verdad puede ir en contra de la felicidad?

¿Somos seres libres o somos también seres condicionados, en parte esclavos del sistema en que vivimos?

¿Cómo evolucionará el mundo en un futuro?

martes, 26 de abril de 2022

Stoner

 Sesión virtual del Club de Lectura abierta el 26 de abril de 2022

por confinamiento debido al COVID-19


Obra: Stoner
Autor: John Williams
Presenta: Carmen Guillén


«Había llegado a ese punto en el que le asaltaba, con intensidad creciente, una cuestión de una simplicidad tan aplastante que carecía de recursos para afrontarla. Se empezó a preguntar si su vida merecía la pena, si alguna vez la había merecido. Era una duda, sospechaba, que le llegaba a todo el mundo tarde o temprano. Se preguntaba si a los demás les sobrevenía con la misma fuerza impersonal que le llegaba a él. La cuestión le sumía en la tristeza, pero era una tristeza general que -pensaba- tenía poco que ver con él o con su particular destino, ni siquiera estaba seguro de que la cuestión naciera de las causas más recientes y obvias que habían trastornado su vida. Provenía, pensaba, de su mayor edad, de la cantidad de accidentes y circunstancias y de lo que había logrado entender sobre ellos.»
(pág. 158)




John Williams fue un escritor estadounidense (Texas 1922-1994) -no hay que confundir con el compositor del mismo nombre-. Entró en el ejército y estuvo en India y Birmania durante la 2ª Guerra Mundial. Profesor de las Universidades de Missouri y Denver. Fue poeta y novelista, y su obra no es muy extensa: publicó 4 novelas, de las cuales la más conocida fue "Augustus" (en España traducida como "El hijo de César"), que ganó el National Book Award de ficción en 1973.
"Stoner", de 1965, es su tercera novela, reeditada en E.Unidos en 2003 y 2006, y publicada por primera vez en España en 2010 por la editorial canaria Baile del Sol.

Tuve la oportunidad de leer esta obra en 2015 en una tertulia literaria, y confieso que hasta entonces no sabía nada de ella ni de su autor. Cuando empecé a hacer averiguaciones sobre el autor y la obra, me encontré con la crítica elogiosa de Enrique Vila-Matas, escritor que merece toda mi confianza, y que la calificaba de "obra maestra ignorada".  Su lectura supuso todo un descubrimiento para quien esto escribe, hice una reseña de ella en mi blog, y la he recomendado desde entonces en muchas ocasiones, siempre con la voluntad de compartirla, en este caso con las compañeras y compañeros del grupo de “Entrelíneas malacitana”.

Argumento:  la novela cuenta la vida de William Stoner desde 1910, fecha en la que, con 19 años, ingresa en la Universidad de Missouri para estudiar Agricultura -pues procedía de una humilde familia de granjeros- hasta 1956,  en el que muere a los 65 años. Y esta información nos la da el mismo autor al comienzo del primer capítulo a modo de resumen de lo que vendrá después.
En esos años iremos recorriendo la vida de Stoner: cómo se pasa de Agricultura a Artes y Humanidades al descubrir su verdadera vocación gracias a la influencia de uno de sus profesores, los primeros años como profesor de inglés en la misma Universidad, su matrimonio infeliz, el nacimiento de su hija, su pasión por la literatura y por su trabajo, el nuevo amor correspondido, las intrigas entre colegas...hasta la enfermedad, la jubilación y la muerte. Y como contexto toda la primera mitad del siglo XX, con dos guerras mundiales, la crisis del 29, la guerra de España...

La obra está contada por un narrador en 3ª persona, omnisciente, y se estructura en 17 capítulos más un prólogo/resumen breve de dos párrafos que en pocas líneas nos adelanta lo que va a ser la historia. Luego, a lo largo de los diecisiete capítulos la novela avanza en una secuencia lineal cronológica en un recorrido desde 1910, cuando Stoner entra en la universidad, hasta su muerte en 1956.

Tema/s: Creo que el tema fundamental para mí es ese trozo de vida, de una vida, que puede ser la de cualquiera de nosotros, pero hay también otros subtemas:
– La pasión por el trabajo bien hecho: la educación.
– El ansia de saber, de conocer.
– La felicidad / infelicidad.
– El mundo de la Universidad: rivalidades, disputas.
– La amistad (Gordon Finch, Dave Master), el amor.
– Actitud ante la vida: estoicismo.

Personajes: el protagonista indiscutible de la obra es William Stoner, que da título a la novela y que recoge algunos rasgos autobiográficos del autor. Stoner es un profesor universitario, amante del saber, un hombre corriente, resignado a veces pero honesto, un hombre “bueno”.

Otros personajes:
– Sus amigos: Dave Master. Muere en la 1ª GM, más decidido que Stoner, Gordon Finch, con una inteligencia práctica y siempre fiel a Stoner.
– Edith Bostwick, su esposa. Una vez casada le hace el vacío...¿?
– Su hija Grace, tan querida por Stoner, pero con muchos problemas.
– Hellis Lomax, profesor de la Universidad, resentido con Stoner.
– Katherine Driscoll, alumna y colega, que llegará a ser su amante y su amor...

Estilo/Valoración
Creo que el principal rasgo de esta obra es cómo Williams va metiéndose -y metiéndonos a los lectores- en la piel de sus personajes, sobre todo de su protagonista Stoner, logrando, desde la sencillez y sin alardes retóricos, ese momento mágico de emoción y conexión con la historia que se cuenta. Prosa sencilla, pero precisa, capaz de emocionarnos pero sin caer en la sentimentalidad.

Al comienzo de la lectura, uno siente a veces impotencia por un personaje que parece no reaccionar ante las dificultades, y dan ganas de "zarandearlo"... Pero, poco a poco, la figura de Stoner va creciendo ante nosotros y, vemos a un hombre bueno, honesto, apasionado por su trabajo aunque con una actitud estoica ante los reveses de la vida, con el que, gracias a la escritura de Williams y quizás porque haya también algo de autobiográfico, empatizamos, y al que acompañamos en sus fracasos y en sus pequeñas alegrías. Porque es la historia de un hombre corriente, en una vida como tantas otras -como la nuestra- que transcurre sin grandes aspavientos, con pérdidas, fracasos, y alguna alegría efímera, lo que hace inevitable una cierta melancolía. Y eso es todo... 

sábado, 2 de abril de 2022

Memorias de un antisemita

 Sesión virtual del Club de Lectura abierta el 2 de abril de 2022

por confinamiento debido al COVID-19


Obra: Memorias de un antisemita
Autor: Gregor Von Rezzori
Presenta: Araceli Callejo


Biografía y obras:
Gregor von Rezzori nació a mediados de 1914 en Chernovtsí, en la parte norte de la región histórica de Bucovina, de la Galitzia Oriental muy cerca de Rumania, actualmente Ucrania. Un territorio en el entorno de los Cárpatos, fronterizo entre el Imperio austrohúngaro y la Rusia zarista, en un momento de descomposición de ambos imperios: mes y medio después de su nacimiento se declara la Primera Guerra Mundial y tres años después la revolución bolchevique acaba con la Rusia de los zares. Territorio con una importante comunidad judía ashkenazi cuya lengua, yiddish, aprendió junto con el rumano, italiano, polaco, ucraniano, francés e inglés además del alemán que fue la lengua en la que escribió toda su obra.

De familia aristocrática por parte de madre y el padre, alto funcionario imperial de un imperio inexistente, que antepone su pasión por la caza a volver a Viena. La vida de Rezzori estuvo marcada desde un principio por el desplazamiento, por el drama de ser apátrida y el consecuente vacío existencial. Si se hubiera quedado inmóvil en su lugar de nacimiento, habría tenido tres nacionalidades: austrohúngara, rumana y soviética. Habría cruzado fronteras sin moverse. ¿De dónde es? La respuesta no resulta sencilla. Rezzori lo cuenta así: «Chernovitz, donde yo nací, era la ex capital del ex ducado de la Bucovina, perteneciente a la ex monarquía austrohúngara y situada en la parte oriental del bosque de los Cárpatos, al pie de la cordillera Tatras, que en 1775 había sido cedida a la ex Austria-Hungría imperial-real por el ex imperio otomano, como recompensa por su intervención en la guerra ruso-turca. Se anexionó primero al antiguo reino de Galitzia y luego, en 1848, pasó a formar parte de los territorios autónomos de la casa de Habsburgo. Exceptuando mi ciudad natal, cuyo nombre, por otra parte, ha experimentado numerosos cambios en el curso de su historia –del alemán Czernowitz al actual Chernovtsi en Ucrania pasando por Cernauti–, en ella todo es designado como “ex”, es decir, como no formando parte del presente, como no existiendo en realidad, lo que le confiere una especie de aura legendaria y, en consecuencia, un carácter irreal». Pero al mismo tiempo esa riqueza de vivencias surgidas de los diferentes pueblos, regiones y culturas que poblaban la Europa del pasado siglo la va reflejando en sus obras. 

Estudió ingeniería minera en Leoben, después paso a la arquitectura y a la medicina en la Universidad de Viena, al final de su formación se graduó en Artes. De personalidad polifacética, al margen de su actividad novelística fue periodista e ilustrador y realizó incursiones en la radio, la televisión y el cine como guionista y como actor. Viajero por el mundo, vivió en Roma, París, Berlín, Viena y muchas otras ciudades, se casó tres veces, una de ellas con una judía, ejerció todo tipo de oficios para sobrevivir. Puede hacer pensar que la visión cosmopolita que adquiere con las circunstancias, o por propia voluntad, puede cambiar definitivamente el carácter de una persona, pero no es así: Gregor Von Rezzori fue siempre un antisemita, como reza el título de su novela, aunque no ejerciera como tal. Lo fue por nacimiento o por crianza, y esto nos hace pensar, que todos somos como él, seres llenos de prejuicios que ejercemos o no, quizás, por pura azar.

Rezzori como actor intervino en una docena de películas en Francia, Italia y Alemania participando en la producción de varias de ellas, así como de sus guiones. Fue dirigido, entre otros, por Louis Malle en “Una vida privada” y “Viva María”.

Como escritor sus obras son la antítesis del minimalismo, pero sin embargo no son farragosas ni suntuosas, son para leer despacio y con concentración, pero no tanto por su estilo como por la naturaleza reflexiva que domina en toda la narración y la dificultad de esa mezcolanza de pueblos, regiones y culturas que poblaban la Europa del pasado siglo: la Bucovina, Galitzia, reino de Rumania, el imperio austrohúngaro, los goyim... 

Comenzó su carrera como escritor de novelas ligeras, pero tuvo su primer éxito en 1953 con las Historias de Maghrebinia, una colección de historias y anécdotas divertidas de un país ficticio llamado "Maghrebinia" , que reunió en clave grotesca y parodia las principales características navideñas de su país multicultural, el Bucovina, la desaparecida Austria-Hungría y el Bucarest de su juventud. A lo largo de los años, Rezzori publicó otras Historias de Maghrebinia, un hecho que benefició su reputación como virtuoso de la lengua y un espíritu libre, que escribió con ingenio, profundidad y elegancia. Otras novelas, La muerte de mi hermano Abel, Edipo gana en Stalingrado, o Pistas en la nieve, describen el mundo en declive en el momento de las guerras mundiales, han sido elogiadas por su prosa descriptiva efectiva, matices y estilo. Tiempo más tarde publica Un armiño en Chernopol, Flores en la nieve, Caín, su última novela, y Un forastero en Lolitalandia. El último relato de Von Rezzori es en realidad un reportaje escrito para la revista Esquire en 1987 en el décimo aniversario de la muerte de Nabokov. Esquire encargó al escritor que siguiera los pasos de Humbert Humbert y realmente es una meditación sobre Lolita, sobre Nabokov y sobre Estados Unidos con una honrada confesión sobre las diferencias como artista: “No soy tan engreído como para no ver nuestras considerables diferencias, tanto de género como en la calidad”

En 1979 publicó Las Memorias de un antisemita. En 2009 Anagrama reedita Las Memorias haciendo una edición especial que reunía tres de sus novelas más autobiográficas bajo el título de La Gran Trilogía que prologa Claudio Magris, otro escritor germanista que sabe de territorios de frontera e identidades fronterizas por su origen triestino. Junto a Memorias, Un armiño en Chernopol y Flores en la nieve. El lector que se adentre en el libro entrará en el cogollo del mundo mitteleuropeo, anterior y posterior al derrumbe de la monarquía austrohúngara, a través de las diversas etapas de la vida de su autor. Rezzori también hizo uso de su notable talento para la sátira, lo que hizo no ser reconocido por unanimidad como gran autor en el área de habla alemana por motivos no literarios, aunque podría tener un lugar al lado de Günter Grass o de Robert Musil.

Pero Rezzori no se tomaba la literatura demasiado en serio y critica las bases del pensamiento alemán, su crítica, a menudo corrosiva e inmisericorde, trasciende lo coyuntural para dirigirse a toda la mentalidad alemana, negándole su valor sagrado. Y se mofó del canon y del mundillo literario alemán. En una entrevista, dijo que había escritores a los que admiraba tanto que le quitaban las ganas de escribir, como Musil o Nabokov En cambio, añadió, "Tomas Mann, con su sentido del humor casi de colegial, me desafía a ser un poco más sutil e irónico". Y en esa misma entrevista a la clásica pregunta sobre el contenido autobiográfico de sus libros, dijo: "No puedes eliminarte por completo, a menos que seas Shakespeare"

Su enfrentamiento con el poder cultural alemán no evitó, como es natural, que su obra fuera mejor leída fuera, en países como Italia o Estados Unidos. Hoy España empieza a reconocer al gran escritor que fue Rezzori, un autor que escapa a la idea que se tiene aquí (en parte fundada) de la solemne literatura germana. "El canon alemán ha descubierto el humor, la ironía, el cinismo y la mofa hace muy poco, con toda una nueva hornada de autores que tienen todos antecedentes migratorios -señala José Aníbal Campos, su traductor-. Rezzori es un autor que escribe en alemán, pero no es alemán. Su uso de la lengua alemana como una plastilina lo debe también al distanciamiento del apátrida que siempre fue".

¿Por qué la obra de Gregor von Rezzori despierta un mayor interés y goza de una popularidad creciente en países de América Latina y en el mundo latino en general, todo lo contrario de lo que sucede, por ejemplo, en Alemania, donde parece ser un gran olvidado?

Contexto cultural y sociopolítico.
A juicio de sus traductores y críticos, Juan Villoro y José Aníbal Campos, hay tres aspectos en la obra literaria de Rezzori que explican ese interés y esa popularidad: en primer lugar, el intento por construir la memoria de un sitio de fronteras difusas en el tiempo y en el espacio, lo que Rezzori llama Magrebinia y que abarca toda la Mitteleuropa. En segundo lugar, el tono desacralizador de su literatura, su escepticismo hacia el arte en general o hacia la capacidad de la literatura de reflejar la realidad (para lo cual emplea un sentido del humor que pocos autores pueden ofrecer). Y, como tercer aspecto, la crítica furibunda del presente, desde la perspectiva del hombre que va arrastrando consigo varias épocas, casi como una dolencia, como una enfermedad, y que hizo decir a alguien que Rezzori era como un Balzac furibundo. 

Rezzori proviene de esta cultura, pero sufre un desplazamiento. Se instala en Italia cuando Europa central es una patria perdida. Los novelistas, pintores, psicoanalistas y filósofos que vivieron en Mitteleuropa desde principios del siglo XX hasta el periodo de entreguerras tuvieron una relación muy conflictiva con el conservadurismo vienés, pero fueron altamente valorados en París, Londres o Berlín. Los grandes vieneses habían tenido que emigrar. Rezzori llegó tarde y no fue asimilado a ese grupo de autores emigrados. En el inmenso catálogo de la exposición de 1986 en el Centro Georges Pompidou de París: Vienne 1880-1938. L’Apocalypse Joyeuse, había textos de Claudio Magris, Carl E. Schorske y otros notables germanistas. Se hablaba del enorme legado de la cultura austrohúngara, pero el nombre de Rezzori, que entonces estaba muy activo, no aparecía por ninguna parte. Es complicado no tener una patria tangible.

Sus traductores y críticos retoman la reflexión sobre la extraterritorialidad que en Rezzori pasa con suma frecuencia a ser transterritorialidad, un constante traspaso de fronteras. Si hay algo que marca la vida de Rezzori (tanto su vida real como sus ficciones) es el viaje, la peregrinación: la propia historia de su nacimiento (una de sus tantas ficciones personales) lo sitúa en un coche de posta camino de Chernivtsi. Una breve ojeada a los términos con los que él mismo solía definirse nos proporciona un inventario del desarraigo geográfico y temporal (déraciné, extranjero profesional, apátrida, decía: “Estoy casi más acostumbrado a [los] presentes que flotan libremente en el espacio temporal que no a un presente definido, atado al pasado y al futuro […] No hace falta ningún avión que me lleve de continente en continente para enseñarme la falta de relación entre mi pasado y mi futuro. Sé que en el mejor de los casos soy un eco tanto de este como de aquel.” Escribió como si el campo cultural en el que había crecido siguiera vivo. Hay una evidente vocación nostálgica en sus textos. Narra como si Broch, Musil y Kafka estuvieran vivos y como si fuera a encontrarlos, sin hacerles demasiado caso, en el Café Central de Viena.

Antes de la guerra y aun durante la contienda, Rezzori es un joven dandi que aprecia la buena vida, privilegia la mejor ropa, corteja a las mujeres y seduce en las tertulias. Creció rodeado de mujeres que lo mimaron (a causa de eso, según dijo, sobrestimaba las virtudes de la virilidad). Sus primeras novelas, de corte sentimental y aventurero –tradicionales en la forma–, tienen éxito entre el público y le permiten mantener su tren de vida (siempre trató de vivir por encima de sus posibilidades). Disfrutaba enormemente cuando una lectora le decía: “anoche me acosté con usted”, refiriéndose a que no había podido soltar una novela suya en toda la noche. Este hombre simpático, elegante y sibarita, pierde la Bucovina pero se desplaza a Berlín, que es el centro cultural de Europa. En un principio, el peligro y la incertidumbre no parecen afectarlo, pero poco a poco el horror de la guerra lo cambia para siempre. Esto debe ser destacado, pues en ocasiones se considera que fue pasivo ante el nazismo y que tuvo acomodaticias simpatías con ese régimen.

La vulgaridad y la barbarie nazi son condenadas sin disimulo por Rezzori. Además, la guerra lo sume en un silencio literario que dura prácticamente ocho años. Aprovecha el tiempo para leer y se deslumbra con El hombre sin atributos. La novela de Musil le parece una narración tan absoluta que durante un tiempo juzga imposible volver a escribir. Esta admiración fue duradera. En 1994, a los ochenta años, en una entrevista del Der Spiegel: “Leo diez páginas de El hombre sin atributos y no puedo escribir en dos meses.” Pero se repuso de esta admiración paralizante y al terminar la guerra modificó su estilo. 

En el ámbito del contenido de Memorias de un antisemita, Rezzori, con su ironía característica, recordaba que el antisemitismo no era un fenómeno exclusivo del nazismo, sino que había existido siempre un antisemitismo subliminal, de baja intensidad, que entonces parecía haber desaparecido después de la guerra en el discurso público (como si se tratase de un prejuicio que pudiera borrarse con la desaparición del nazismo o con la obtención de uno de los llamados los certificados de desnazificación. Se celebraba la bocanada de aire fresco de la novela entre los libros que se publicaban por esa fecha en la “patria de la seriedad brutal”. Rezzori, que incluye en el libro algunos de sus apuntes tomados durante los procesos de Núremberg, en los que actuó como reportero, se adelanta al concepto de Hannah Arendt de la “banalización del mal” en la medida en que critica la demonización de los capitostes nazis como la forma menos eficaz, a largo plazo, de ir al fondo de la cuestión de la barbarie nacionalsocialista. 

Los tres libros son, de un modo u otro, más o menos autobiográficos; más elaborado como ficción el primero y decididamente memorialístico el último; en medio, queda una historia de juventud que navega entre las dos posiciones anteriores. Y el autor deja claro, apoyado en tamaño bloque de páginas, que elige hablarnos del mundo austrohúngaro desde la perspectiva de un hombre nacido prácticamente con el siglo que mira hacia atrás para moverse hacia delante. Lo primero que conviene aclarar es que no hay un gramo de nostalgia y sí una exigencia a la memoria para que sea ésta la que narre y la que se atribuya la conciencia lúcida de la mirada al pasado desde el presente. Lo segundo es que con esa constante vivencia de «ex» a la que sarcásticamente se refiere en la presentación, se coloca en la mencionada posición de apátrida que le permite una versatilidad excelente para abordar con la distancia adecuada el mundo en que se mueven cada uno de los tres libros de La gran trilogía.

Memorias de un antisemita, quizá su obra más celebrada, es una historia de juventud que comienza con la descripción de la vida en el pueblo, la jubilosa naturaleza que él percibe y la soledad sentida como algo grato. De allí saldrá hacia su primer trabajo serio y hacia otra clase de soledad, más ingrata. Su relación con dos mujeres (una viuda judía y una muchacha sentada en una silla de ruedas, crudamente real la primera y ensoñada la segunda) le darán la vuelta como persona y, en su incomodidad, cala en su mente la idea de pangermanismo (a partir de la influencia de su tío Hubert y de la compleja lealtad a su padre, lealtad que cabalga sobre la línea Carlomagno-Sacro Imperio-Habsburgo). La idea hace cuerpo en él y lo impregna plenamente, pero no de manera agresiva o violenta, sino de forma paulatina, como una segunda naturaleza, de manera que nuestro antisemita lo es sobre todo por mor de las circunstancias y mientras su vida personal va oscureciéndose hasta convertirlo en el chevalier servant y osito de peluche de su vecina Minka. La clave del relato está en ese momento en que el pangermanismo del personaje se ve desbordado por la realidad: la anexión de Austria por los nazis, el Anschluss. Lo que descoloca al yo del personaje es la presencia de esa realidad atroz a la que no puede sustraerse porque la feliz y encantadora frivolidad de la vida de familia de aquellos niños del Armiño en Chernopol se convierte en la cruda verdad de una situación estremecedora y la novela en la representación de ese dejarse llevar, de ese desmoronamiento personal que explica, de forma admirable, cómo el veneno nazi se bebió por una sociedad entera incapaz de reaccionar ante el horror, personas sensatas, agradables, razonables incluso, que se dejaron llevar sin resistencia por el prejuicio antijudío sin calcular sus verdaderas consecuencias. La consecución literaria de esta evolución personal, reflejo de la evolución histórica y social, es lo que otorga a esta novela su calidad de obra maestra.

Memorias de un antisemita está dividida en cinco partes. Las cuatro primeras, centradas en la infancia y la juventud, nos relatan la reconstrucción de la vida de un hombre, de aristocrática familia, nacido durante la primera guerra europea que destruyó el imperio austrohúngaro, a través de cinco relaciones significativas con personas judías. esa juventud donde el amor equivocado y la descomposición inicialmente inadvertida del yo del personaje desembocan en el desconcierto y el vacío que crea en él la anexión de Austria. La quinta parte, titulada Pravda, tiene un cambio de narrador, un cambio de perspectiva porque toda la consideración moral que lo acompaña y que es su esencia proviene ahora de alguien que habla mucho tiempo después, ya en el comienzo de la senectud. Este cambio de posición cambia la perspectiva: «Y ahora, con la distancia de los sesenta y cinco años, aunque con la misma ingenuidad en la mirada azul celeste, que forma parte de su encanto incontenible, siente que empieza a disminuir su fuerza para reinventar la realidad, disminuye su capacidad de inventar un presente verosímil y un pasado de cuentos de hadas». 

El antisemitismo del protagonista, en el que es reconocible el propio autor, no tiene nada que ver con el de los nazis. Se trata más bien de una suerte de desconfianza y de inquietud respecto a la «diferencia» de los judíos, una condición histórica y social que crea una ambigüedad en los sentimientos: "Cuando decíamos que odiábamos a los judíos no estábamos actuando conforme a la más pura verdad. Más que nada se trataba de una costumbre, una de tantas expresiones irreflexivas… Esta clase de expresiones adquirían, a fuerza de repetirse durante décadas, cierto matiz de realidad." (Página 245) una mezcla de atracción y de repulsión, de odio y de amor, que distingue esas cinco relaciones del protagonista relatadas en la novela, cada una de las cuales representa una etapa fundamental de su existencia, desde la amistad infantil con un niño judío al matrimonio fracasado con una mujer salvada de las persecuciones raciales.

El libro nos descubre el germen, la semilla de ese "odio" o desconfianza hacia "los otros", los judíos, que rige la vida del protagonista y que quedará marcada de una u otra forma por las relaciones que va teniendo con personas judías; pero esos "los otros" son muchos más: "Mi padre no se relacionaba con los rumanos, que lo consideraban miembro de una minoría donde los judíos también estaban incluidos, ni con los polacos de la Bucovina, que odiaban a todos los austriacos, ni con los rutenos, que se consideraban eslavos y en consecuencia formaban parte, al lado de los rusos, de la mitad traidora del imperio, ni con los alemanes de la Bucovina…"  Pero a continuación a esta reflexión “seria” introduce el toque irónico y sarcástico "(…) ni con los alemanes de la Bucovina, que se habían quedado en esa tierra por intereses materiales y no por un motivo tan noble como el suyo, es decir, la cacería."

Su creencia de que los judíos habían usurpado el sueño europeo de Carlomagno con sus ideas hebreas de un Dios soberbio y vengativo marca un carácter tímido y casi depresivo en el niño que se cría en las llanuras de Rumanía. La sensación de la pérdida, de algo que ha sido arrebatado y que, en un momento dado, puede pasar a manos de una raza ajena a esa tierra, es tan fuerte que el propio autor se califica en el título como antisemita, sentimiento que está lejos de tener.

jueves, 24 de febrero de 2022

Los asquerosos

 Sesión virtual del Club de Lectura abierta el 25 de febrero de 2022

por confinamiento debido al COVID-19


Obra: Los asquerosos
Autor: Santiago Lorenzo
Presenta: Araceli Callejo



Biografía:

Santiago Lorenzo nació en Portugalete, Vizcaya, en el año 1964. Hijo de profesores y educado en sus primeros años en un colegio del Opus Dei de la margen derecha bilbaína. Se trasladó a Valladolid para iniciar su formación universitaria. En 1985 se trasladó a Madrid para completar su formación académica. Estudió imagen y guión en la Universidad Complutense y dirección escénica en la RESAD. Inmediatamente empezó su carrera de cinematográfica escribiendo guiones, dirigiendo y produciendo cortos y algún largometraje.  El primero de todos fue Bru, ficción en la que Enedino Martín «Bru», un joven escritor del Centro de Artes de Valladolid, termina suicidándose. Después vendrían otros ambientados en la ciudad vallisoletana. El fin de esta etapa dedicado a los cortometrajes le llegó con Caracol, col, col, dirigido y producido por el propio Santiago Lorenzo, con el que en 1995 obtuvo el Premio Goya al mejor corto de animación. 

Después de este periodo inicial, dirigió su primer largometraje: Mamá es boba (1999), drama con el que abordó el acoso escolar de un menor, un tema por entonces novedoso. La película fue nominada al premio que concede la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) en el Festival de Cine de Londres. 

Dos años después, en 2001 creó en Madrid –junto a Mer García Navas, directora de arte– el taller Lana S.A. dedicado al diseño y fabricación de escenografías y maquetas para cine, teatro y televisión. Algunas de estas creaciones y piezas aparecieron en cortos producidos por el propio Santiago Lorenzo en diferentes películas de Santiago Segura o en anuncios de televisión. Incluso, parte de este atrezo pudo verse en las exposiciones «Juguetería» y «Museo de Antigüedades recientes». 

En 2007 volvió a dirigir su segunda y última película: Un buen día lo tiene cualquiera, una comedia centrada en la imposibilidad de encontrar un hogar, de la que reniega debido a las discrepancias creativas que tuvo con la productora. 

Primero miró, luego observó, después filmó y ahora escribe. En todas esas etapas vivió y en ninguna hizo lo que hacen los actores: actuar. Denle una goma de borrar Milan y unas tijeras y les creará un mundo. Aunque hace tiempo que con un teclado hace lo mismo y mejor. Este artista pretecnológico de pulsaciones lentas (quizás por su corazón grande) vive a caballo (o a autobús de varios caballos) entre Madrid y un taller que ha elegido en una aldea de Segovia que podría servir para ejemplificar la recurrente expresión “alejado del mundanal ruido” (blackiebooks.org).

Después de una dura etapa, harto de los tejemanejes del mundo del cine, y de superar una adicción al alcohol, Santiago Lorenzo, sustituyó el mundo cinematográfico por el mundo de la literatura. En 2010 publicó la novela Los millones uno de los libros del año con un tono cómico y un golpe más bien trágico: a uno del GRAPO le toca la lotería primitiva; no puede cobrar el premio porque carece de DNI. A partir de entonces, ha escrito Los Huerfanitos (2012), Las ganas (2014), 9 chismes (2017), y en 2018 Los asquerosos.

Desde agosto de 2012 viven en un pequeño pueblo de 23 habitantes de la provincia de Segovia. El día 1 de agosto se trasladó con “el armario grande” No conduce, viaja en autobús y vuelve a la ciudad, Madrid, cada 15 días, llevando una vida caracterizada por la sencillez y la austeridad. De las entrevistas que he leído hechas a raíz de sus éxitos editoriales se presenta como una personalidad controvertida, radical y un tanto “destroyer”. 

Pero por otro lado suele caer bien a la gente, ver por  ejemplo la entrevista hecha en el programa de televisión La resistencia. Lo que sí es cierto es que no responde al estereotipo de escritor con éxito y metido en la rueda del mundo editorial.

Los asquerosos

Cuando leí por primera vez Los asquerosos me encontré con una historia que empezaba por ser un thriller o una novela negra y luego derivaba hacia una historia a lo Robinson Crusoe. Un personaje que se ceñía a los estándares de un joven profesional, ingeniero de telecomunicaciones, en medio de una terrible crisis económica donde cada cual se ponía a salvo como podía, utilizando las argucias más insospechadas. Un joven ingeniero que necesitaba del contacto y la amistad de sus colegas, de sus vecinos, de sus allegados. Un “Manuel” corriente e inexistente para el aparato y los canales informados del Estado, que paga su alquiler en negro, que sobrevive con contratos de trabajo precarios y mal pagados, que bracea para sobrevivir en el tsunami provocado por la crisis financiera de las últimas décadas. Una crisis que se saldó, si es que ha terminado, llevándose por delante la clase trabajadora, la clase media y los más desfavorecidos, a base de restricciones y austeridad. Pero austeridad para qué? Recortes sociales para quién? Para los de siempre? Para los asquerosos? Parece que para estos últimos no. 

La novela tiene un narrador omnisciente, el tío del protagonista que asume el papel de abogado del diablo, el que soluciona las primeras necesidades de Manuel y el que va contando de forma amena y sencilla la evolución que va teniendo su sobrino, el personaje principal: cómo deriva desde un perseguido por la Ley a un hombre que encuentra en la soledad y el aislamiento la mejor forma de vida.

El personaje, Manuel, sale huyendo de Madrid por el incidente con el policía al cual cree que ha matado, y se convierte en un prófugo ayudado por su tío que organiza todo la infraestructura para que su sobrino pueda vivir escondido mientras se aclara el  infortunado incidente: nada de móviles, nada de tarjetas de crédito, nada online, es decir, nada de dejar rastro electrónico o telemático que pudiera ser localizado o encontrado por las autoridades, ningún rastro de la modernidad. 

Manuel sobrevive y alimenta su espíritu con los libros de la Colección Austral que encuentra en la casa que okupa, y se alimenta con lo que le suministra Lidle. Desarrolla sus habilidades manuales (influencia del maquetista Santiago Lorenzo) solucionando los problemas cotidianos con aplicaciones “modernas” Una especie de Robinson Crusoe que se va entusiasmando con la soledad, el silencio, la naturaleza recién descubierta. Y se da cuenta de que cuanto menos tiene, menos necesita y va derivando hacia una misantropía que, desde mi opinión, no aparece en los primeros capítulos y que se ve acentuada con la aparición del agente inmobiliario y la “Joaqui”. 

Pero su plácida y solitaria vida se ve alterada cuando aparecen los “mochufas”. Santiago Lorenzo hace una crítica feroz a esas clases medias, que son bajas pero que quieren llegar a ser altas. El autor crea en esta narración un micro mundo posible, Zarzahuriel. Y ahí, intenta conseguir que el lector acabe convencido de que puede habitar en la utopía, y para ello recurre a innumerables neologismos que te interrogan ¿Qué es un mochufa?. Y el autor empieza por: “La Mochufa ensucia todo el día: con los motores de sus coches, que parecían carros de combate; con sus artilugios eléctricos, sin los que no eran capaces de batir un huevo; con las calderas de sus calefacciones anticipadas, no fueran a coger un catarro mientras no estaban. […] este enguarramiento pertinaz era acción criminal. […] Pero estas prácticas hacían que le entrechocaran las costillas. Tanto amor que los mochufas adultos declaraban a los hijos y nietos, y con qué saña les estaban dejando una decoración aérea amarilla ferrugino como para coger todos los enfisemas.[…] El domingo por la tarde, a eso de las seis, se volvían a sus casas con expresión de haber quedado transidos de naturaleza e imbuidos de experiencia agreste. Como quien se va de putas y vuelve creyéndose un conquistador”. 

Vista la opinión que tiene de los mochufas se entiende la guerra de guerrillas que inicia contra ellos. Sabotea y destruye aquellas comodidades que estos consideran indispensables para poder ir los fines de semana a un pueblo como Zarzahuriel. Sus conocimientos de ingeniería y su propia experiencia los pone a disposición de su venganza. “Antes de eso sintió una profunda alegría por haber cumplido con la gran máxima estratégica: media victoria es que el enemigo no sepa que tú lo eres suyo. Y victoria entera es que el enemigo no sepa ni siquiera que tú existes”. 

Los terminas odiando y empiezas a estar convencido de que puedes ser el próximo Manuel, quien se desprende de lo material, primero por obligación y luego por devoción. Cuando no se tiene nada todo sobra: “Él ya tenía de todo sin necesidad de más”. Así se refiere el narrador a la austeridad del sobrino. 

Santiago Lorenzo resuelve la trama eliminando todos los condicionantes que deberían haber llevado a Manuel a una vida de prófugo y clandestino. Ahora es libre de vivir como él quería, la tecnología le ayudaba a proveerse de ingresos suficientes y a vivir apartado del mundo real al que considera asqueroso y lleno de asquerosos, aunque se cuestiona si el más asqueroso de todos, “el que más” sea él. Pero al menos nadie tendrá que sufrir su asquerosía, no habrá perjudicados.

miércoles, 26 de enero de 2022

La buena suerte

Sesión virtual del Club de Lectura abierta el 26 de enero de 2022,

por confinamiento debido al COVID-19


Obra: La buena suerte
Autora: Rosa Montero
Presenta: Isabel Anaya



Rosa Montero reparte su labor profesional entre el periodismo y la novela, por ambas trayectorias acumula numerosos galardones, entre ellos el Premio Primavera del 97 y el premio Internacional de Periodismo Manuel Alcántara 2017, por citar algunos.

Breves datos biográficos.
La autora que comentamos, procede de familia humilde y cuenta que hacia los cinco años se despertó en ella la afición por la escritura. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y posteriormente Periodismo. En 1970 y con diecinueve años, Rosa Montero comenzó a trabajar en los más importante periódicos de la época. Se casó en 1988 con el periodista Pablo Lizcano, fallecido en 2009.

Obra  
La escritora ha cultivado todos los géneros literarios; el cuento, el relato, la literatura infantil y juvenil. Es en la novela donde Rosa Montero más se ha prodigado, entre la primera, “Crónica del desamor” publicada en1979, hasta la última que comentamos, “La buena suerte” del 2020, cuenta con nueve novelas entremedias: La función Delta, Te trataré como a una reina, Amado amo, Temblor, Bella y oscura, La hija del caníbal, el corazón del tártaro, La loca de la casa, Historia del rey transparente, Instrucciones para salvar el mundo, Lágrimas de lluvia, La ridícula idea de no volver a verte, El peso del corazón, La carne, y Los tiempos del odio. Si tenemos en cuenta, además, sus cuentos y relatos, comprobaremos que es una escritora muy prolífica. Su obra periodística, desarrollada mayormente en El País, ha tenido el reconocimiento de la prensa internacional y sus numerosos ensayos han motivado que sus textos se estudien en la Universidad como modelo de comunicación escrita. Sus obras han sido traducidas a veinte idiomas.

Estilo literario   
Como corresponde a una periodista de oficio, Rosa Montero se expresa con frases concisas y de claro contenido. Huye del exceso de adjetivos y metáforas. En su escritura dominan las oraciones simples, usando los puntos por encima de las comas, lo que le confiere agilidad al relato. Entre las oraciones compuestas prefiere las coordinadas, salvo que pretenda mostrar un razonamiento complejo y, entonces, recurre a las oraciones subordinadas y yuxtapuestas, quedando bien patente el mensaje que quiere transmitir, sus hipótesis y conclusiones.
Sus novelas se desarrollan en la época actual en un marco sociológico bien definido, al igual que se preocupa por dibujar el perfil psicológico de sus personajes y la complejidad de las relaciones entre ellos. 

                                        LA BUENA SUERTE

Esta novela se publicó en agosto del 2020 por la editorial Alfaguara y, en palabras de la autora, trata sobre el bien y el mal, de la luz que hay en las sombras y de las sombra que hay en la luz. Escrita en tercera persona, el narrador omnisciente empieza la novela describiendo una escena, desarrollada en el trayecto en AVE Madrid/Málaga, y una sucesión de sensaciones entorno a un protagonista varón del que no se dice su nombre, pero sí aporta una descripción pormenorizada de él. También parece cobrar extraño protagonismo la fea fachada de un piso con un cartel de “se vende”. Esta junto a la vía del tren, en un  lugar siniestro e insignificante: Pozo Negro, un pueblo cerca de Puerto Llano arruinado por la crisis de la minería. El hombre no llega a Málaga, se baja del AVE en Córdoba, coge un autobús y va a Pozo Negro donde compra el piso que vio que se vendía, de una forma imperiosa y precipitada. No se nos da explicación a los lectores de este absurdo proceder, se nos mantiene en la intriga con respecto a las circunstancias del protagonista y sus motivaciones. Pasado un buen número de páginas, nos enteramos de que el protagonista se llama Pablo, que es un arquitecto viudo y famoso. Se camufla en un empleo en un supermercado de Pozo Negro que le ha conseguido su vecina
Raluca, la otra protagonista de la novela. El calor de agosto cobra protagonismo en la obra, cargando la novela con un ambiente asfixiante y pesado, como el pasado de Pablo, que poco a poco se va revelando. A cuenta gotas, descubrimos que es víctima de una extorsión de unos individuos siniestros y a la que se somete sin oponer resistencia. La autora va soltando cabos de intrigas paralelas, pero que parten de Pablo y hacia él vuelven a converger; unas se van desvelando, pero dejando en suspensión la principal, que gira en torno a su único hijo, un sicópata que comete crímenes de una perversidad que avergüenzan a Pablo y de los que, en cierto modo, se siente responsable por cierta dejadez de sus responsabilidades de padre persiguiendo el éxito profesional.

Raluca es la antagonista de Pablo; una rumana criada en un orfanato con una vida desgraciada, pero de carácter alegre y sencillo. Es su vecina y se enamora de Pablo siendo rechazada por él, hasta que Pablo termina reconociendo que ella es la luz que le falta a su vida, llena de sombras. Raluca encarna el bien al que se agarra el protagonista, absorbido por el mal que su hijo ha traído a su vida, del que buscó refugio en el culo del mundo; Pozo Negro.

Los personajes secundarios están muy bien tratados, sosteniendo eficazmente la trama principal. Destacan el anciano minero solterón que vive en el mismo bloque de Pablo, Felipe, al que atiende Raluca. Felipe aporta a la novela su bagaje vital de desencanto político, una reflexión sobre la situación social de una clase obrera que ha asistido al desmantelamiento industrial y a las crisis económicas. Otra vecina del bloque, Ana Belén, madre que cría sola a su única hija y a la que maltrata. Por medio de ella, la autora pone el foco de atención en los malos tratos a la infancia. La gótica del pueblo, a quien la autora no le da nombre, es otra secundaria interesante y representa a la juventud desorientada y sin esperanza. En Benito, que fue quien le vendió el piso a Pablo, tenemos al avaro oportunista. Es un personaje oscuro y malévolo que se nos revelará como un delincuente que se une a los extorsionistas de Pablo.

La obra se resuelve de un modo policiaco e inesperado y con cierta justicia poética; los delincuentes que extorsionaban al arquitecto incitado por su hijo, han sido capturados, aunque el hijo consiguió escapar.  Pablo y Raluca encuentran en Madrid un lugar para ser felices juntos y esperan, ilusionados, el nacimiento de su bebé. El arquitecto ha retomado su trabajo y Raluca ha logrado que la cadena de supermercado donde trabajaba, la haya trasladado a Madrid. Solamente una sombra se cierne sobre el futuro de la pareja; el hijo prófugo de la justicia que puede reaparecer en cualquier momento arrastrando su estela de maldad.

Valoración de “La buena suerte”  
En su inicio, la novela se continua leyendo por la confianza depositada en la calidad literaria de Rosa Montero, porque resulta confusa y anodina. Aparecen personajes que son antihéroes, fracasados sociales en un ambiente gris y sin alicientes. Sin embargo, la intriga en torno a Pablo va enganchando al lector a medida que continuamos con la lectura de la novela y su negrura se va iluminando en cuanto Raluca va tomando peso en la trama. La ternura de la rumana, su alegría vital y su actitud de ayuda a sus desvalidos vecinos, nos devuelve la confianza en los seres humanos.

En la novela se compagina la ficción y la realidad, aportada por noticias escabrosas de nuestra reciente actualidad, como la quema de varios mendigos que dormían en un cajero, que sucedió en Madrid hace varios años. La autora mete en ese trágico suceso al hijo de Pablo y le sirve para analizar otros hechos de crueldad similar para analizar los perfiles de la personalidad del sicópata, las causas biológicas y los desencadenantes sociales. Se hace notar así, la trayectoria periodística de Rosa Montero.

En mi opinión, La buena suerte es una buena novela, de las mejores que he leído de la autora. Consigue sacar el atractivo de los ambientes más intrascendente, la luz de los personajes banales y la bondad de unas criaturas a las que la vida nos les ha dado motivos para que sean buenas. La esperanza en las personas y en la sociedad, a pesar de las tragedias que pueden desencadenar la ambición y la maldad de unos pocos, es el principal mensaje de La buena suerte. 



 




lunes, 29 de noviembre de 2021

El largo adiós

 Sesión virtual del Club de Lectura abierta el 29 de noviembre de 2021,

por confinamiento debido al COVID-19


Obra: El largo adiós
Autor: Raymond Chandler
Presenta: Aurelio Pardo


Vida

Raymond Thornton Chandler nació en Chicago un 23 de Julio de 1888. Siendo niño se trasladó con su madre a Inglaterra. Estudió en Upper Norwood y en el Dulwich College de Londres, una escuela privada donde se formó en literatura clásica (1900-1905). Viajó a Francia y Alemania (1905-1907) y se nacionalizó británico en 1907.

Trabajó en el Almirantazgo y como reportero para el London Daily Express y la Bristol Western Gazette (1908-1912). En ese periodo publicó 27 poemas y un relato: The Roe Leaf Romance.

Regresó a los EE.UU. (1912) viviendo una temporada en San Francisco donde estudió contabilidad y luego con su madre en Los Ángeles (1913).

En la primera guerra mundial luchó en los Gordon Highlander de Canadá en el frente francés. De regreso a California, trabajó como empleado de banca y como ejecutivo de una compañía petrolera.

Tras la muerte de su madre, se casó en 1924 con Pearl Cecily Bowen, mujer divorciada 18 años mayor que él.

Debido a problemas de alcohol y faldas perdió su buena posición laboral pasando a desempeñar ocupaciones eventuales en el armado de raquetas de tenis o en la cosecha de albaricoque, sintiendo en sus propias carnes el efecto de la gran depresión.

En la revista pulp Black Mask, donde aparecían relatos policíacos con un renovado y mejorado estilo y de la que era devoto lector, publicó su primer relato: "Los chantajistas no matan" , al que se añadieron un total de 20 en los siguientes 5 años.

Posteriormente dio el salto a la saga de novelas negras protagonizado por su alter ego Philip Marlowe con la publicación del "Sueño eterno" en 1939 y que le reportó gran reconocimiento por parte del público.

También trabajó como guionista en la industria cinematográfica e incluso probó con el género del ensayo.

Tras la muerte de su mujer, R. Chandler entró en un serio declive vital que le hizo atravesar dos intentos de suicidio y un internamiento en una clínica psiquiátrica. A veces se le veía subir a sus 27 gatos en su viejo oldsmobile descapotable para contemplar el crepúsculo en la bahía de San Francisco. Falleció de neumonía el 26 de marzo de 1960 en La Jolla (EE.UU.). Contaba con 71 años de edad.

Obra

Raymond Chandler continuó la estela abierta por Dashiell Hammett (quien también publicó en Black Mask) en el intento de dignificar la novela negra y hacerla trascender de un mero puzle a resolver.

Al igual que Hammett, aprovecha el esclarecimiento de un caso, ya sea una desaparición o un asesinato, para hacer una reflexión de la sociedad norteamericana, ahondando en sus miserias, frustraciones y miedos. Al respecto, R. Chandler expone lo siguiente en su ensayo "El simple arte de matar":

«El relato policial, por varias razones puede ser objeto de promoción en muy raras ocasiones. Por lo general se refiere a un asesinato, y por lo tanto carece del elemento promocionable. El asesinato, que es una frustración del individuo y por consiguiente una frustración de la raza, puede poseer —y en rigor posee— una buena proporción de inferencias sociológicas. Pero existe desde hace demasiado tiempo como para constituir una noticia. Si la novela de misterio es realista (cosa que muy pocas veces es), está escrita con cierto espíritu de desapego; de lo contrario nadie, salvo un psicópata, querría escribirla o leerla. La novela de crímenes tiene también una forma deprimente de dedicarse a sus cosas, solucionar sus problemas y contestar sus preguntas. Nada queda por analizar, aparte de si está lo bastante bien escrita como para ser buena literatura de ficción, y de todos modos la gente que contribuye a las ventas de medio millón de dólares nada sabe de esas cosas. La búsqueda de la calidad en la literatura es ya bastante difícil para aquellos que hacen de esa tarea una profesión, sin tener que prestar demasiada atención a las ventas anticipadas.»

Con un tono menos impresionista y más cáustico que Hammett, R. Chandler nos acerca a las contradicciones de la naturaleza humana. Sin necesidad de una exuberancia descriptiva, consigue con estilo sobrio y un manejo económico de las situaciones, una fuerza narrativa que fluye desde la primera página. A través de sus metáforas, muchas veces bombas fétidas destinadas a disuadir de una observación insípida, y de sus diálogos, en ocasiones fuegos de artificio con réplicas y contrarréplicas que elevan la temperatura del sarcasmo, R. Chandler nos muestra una galería de situaciones por el que deambulan unos personajes (algunos de ellos arquetípicos) al que nos obliga acercarnos narrando en primera persona.

El caso de Raymond Chandler es paradigmático en cuanto a su dedicación tardía a la literatura. De carácter obsesivo e inseguro, habitualmente solía trocear lo que tenía escrito y volvía a ensamblarlo bajo un nuevo enfoque. El vértigo, sobre todo al principio, de la inseguridad económica convirtió su labor creativa en un proceso agónico.

De su época como guionista, comentó con cierta sorna, que fue un escritor lo suficientemente bueno para que Hollywood lo llamara, pero no tanto para rechazar la oferta. Y es que en aquella etapa salieron a flote sus demonios personales de abuso de alcohol y citas clandestinas con secretarias. Tampoco llevó muy bien la lucha de egos que mantuvo con los directores con los que trabajó. A Hitchcock lo consideró demasiado controlador y a Wilder lo tachó de déspota. En cuanto a la difícil tarea de adaptar una novela, desentrañó el arte del guión con estas palabras:

«El truco de escribir para el cine está en decir mucho con poco, y después suprimir la mitad de ese poco y aún así seguir conservando un efecto de soltura y movimiento natural.»

Su producción literaria resumida es la siguiente:

Historias cortas
Cinco asesinos (1944)
Trouble is my business (1950)
Pickup on noon street (1953)
Asesino bajo la lluvia (1964)
The smell of fear (1965)

Ensayos
El simple arte de matar  
El simple arte de escribir 
A mis mejores amigos no los he visto nunca

Guiones
Perdición (novela de James M. Cain dirigida por Billy Wilder, 1944)
La dalia azul (dirigida por G. Marshall 1946)
Extraños en un tren (novela de Patricia Highsmith dirigida por Alfred Hitchcock, 1951)

Novelas
El sueño eterno (1939)
Adiós, muñeca (1940)
La ventana siniestra (1942)
La dama del lago (1943)
La hermana pequeña (1949)
El largo adiós (1953)
Playback (1958)

Philip Marlowe

El detective creado por Raymond Chandler es un personaje complejo que une contrarios. Duro pero sentimental. Solitario pero amistoso. Escéptico pero actuando como si creyera. A través de Marlowe, R. Chandler nos muestra su particular visión del mundo.

El humo de la pipa o la lente deformada de un vaso de alcohol no impide a ambos detectar que las apariencias representadas probablemente no son mejores que la realidad subyacente y no sorprende si la verdad escondida es la más grosera de todas las posibles.

Marlowe asume el mundo que le rodea sin juzgarlo. Y lo hace con una vuelta de tuerca. Ejerciendo la honestidad en un mundo de hipocresía y mezquindad. No deja (no se lo puede permitir) que la desesperanza y la resignación que encuentra a su alrededor le afecte. Manda a la papelera la última batalla perdida y vuelve a comenzar de nuevo. Es como un verso libre en una página de renglones torcidos.

Su modus operandi, que podría parecer poco pragmática (la honestidad) es para Marlowe un instrumento de legitimación. Le ayuda a no claudicar. La ética de Philip Marlowe no es utilitarista (en base a beneficios específicos de actos particulares), sino más bien kantiana, formal, poco flexible que le sirve de ancla en una marea de tentaciones y dudas.

Sabe que podría llevar una vida más acomodada. Y a veces fantasea con las oportunidades que el destino le presenta (observando un billete de cinco mil dólares que guarda en su caja fuerte, o escuchando una oferta de matrimonio de una mujer rica que le gusta). Pero siempre se acaba imponiendo su carácter estoico. Podría tener una existencia mejor, si no fuera por el detalle de obviar su propia naturaleza. Para Philip Marlowe, lo que es, es todo lo que tiene.

El largo adiós

En esta novela, considerada su obra más madura, Raymond Chandler muestra Los Ángeles como una ciudad palpitante, en continua tensión, a punto de estallar.

Pone su atención especialmente en miembros de una clase alta incapaces de ser felices. Philip Marlowe los observa, trata con ellos y comprueba poco a poco su incoherencia (lo que dicen, lo que en el fondo piensan, y lo que finalmente hacen). Asiste sin perplejidad a un juego hipócrita de apariencias y representaciones que traslucen los síntomas de una sociedad enferma. Y constata una vez más, el poder omnipresente que el dinero otorga a unos pocos. De cómo sus influencias acaban comprando voluntades en cualquier institución.

Philip Marlowe vuelve a ser aporreado por individuos con mucha testosterona y poco cerebro (con o sin uniforme), engañado por rostros angelicales y amenazado por tipos con diferente poder.

No juzga, pero no exime de responsabilidad los actos ajenos, aunque estén condicionados por estructuras que los preceden. Así, por ejemplo, en una conversación con un policía amigo, éste le expresa su rabia por las multinacionales del juego y el alcohol que está echando a perder la decencia del norteamericano medio. Marlowe responde ante esta perspectiva idealizada, que no se puede dejar de fabricar automóviles, por el hecho de que existan accidentes de tráfico.

La novela discurre a veces por situaciones algo surrealistas protagonizadas por personajes peculiares, como el infructuoso esfuerzo de un gánster por hacerse respetar, la presencia de un criado que igual te sirve una copa como te lanza un cuchillo, o la hilaridad provocada por el ridículo comportamiento de un presuntuoso médico de Boston.

Cosas como éstas, se va encontrando Philip Marlowe cuando se ve envuelto en dos tramas en apariencia sin conexión, cuyos enigmas parecen muy difíciles de resolver.

Pero sobre todo, esta novela trata el tema de la amistad. La de Philip Marlowe y Terry Lennox. Dos tipos diferentes unidos por la casualidad. No se conocen mucho (no lo pretenden), pero aprecian la compañía del otro y suelen quedar para tomar un gimlet en su bar fetiche.

Y Raymond Chandler nos recuerda que la amistad es una realidad milagrosa que necesita de una alineación única de lugares y momentos para que nazca. Por lo demás, al igual que cualquier otra, puede verse amenazada por dudas, por la percepción de una reciprocidad desigual o por el difícil ejercicio de la empatía.

Pero en este caso, contra todo pronóstico, es una amistad que no sólo pone a prueba la lealtad, sino que es capaz de crear nostalgia. Es lo que tiene un pacto entre caballeros.