Programa del curso 2026-27

PROGRAMA DEL CURSO 2026-27

Carrusel programa 2025-26

domingo, 9 de febrero de 2020

El ardor de la sangre. Irèné Nemirovsky




Sesión del Club de Lectura del 31 de enero de 2020.

Notas de Andrés Hueso Iranzo



1)     Irèné Nemirovsky
Nació en Kiev el 11-febrero-1903, murió el 17 de agosto de 1942 en el campo de concentración de Bikernau.
Hablaba ruso, polaco, inglés, francés, vascuence y finlandés; entendía el yiddish (idioma de los judíos asquenazies del este europeo).
Tuvo una infancia solitaria y desdichada. Debido probablemente a que su infancia y adolescencia estuvo confiada al cuidado de niñeras, tutoras o internados, la violencia o las relaciones antinaturales entre madre e hija, son referentes importantes en su obra.
Su padre, Lèon Nemirovsky (Kirovogrado, Ucrania 1868-1932 Niza, Francia), fue primero comerciante de grano y después uno de los banqueros más ricos de Rusia.
Los retratos de judíos que nos ofrece están expresados en los términos más crueles y despreciativos «¡Ah, cómo odio vuestros melindres de europeos! Lo que llamáis éxito victoria, amor, odio, ¡yo lo llamo dinero! ¡Se trata de otra palabra para designar las mismas cosas!» No obstante, esa acerba crítica no le impide reconocer su pertenencia a la estirpe. «Ésos son los míos; ésa es mi familia.»
Tras la revolución bolchevique, en 1918 fue puesto precio a la cabeza de su padre, lo que los obligó a una huida que pasó por Finlandia y Suecia hasta que en 1919 embarcaron en un carguero que los llevó a Ruán.
Afincados en París, Irèné Némirovsky se matriculó en La Sorbona donde se licenció en Letras meritoriamente; por su parte, Lèon Némirovsky pudo recomponer su fortuna.
En 1926 con 23 años —ya había publicado varios relatos en revistas y alguna novela corta— se casa con Michel Epstein, ingeniero, empleado en el Banque des Pays du Nord.
Tuvieron dos hijas, Denise nació en 1929 y Élisabeth en 1937
En 1929 publicó David Golder (la terrible tempestad que habían sufrido en la travesía hacia Ruán, probablemente inspiró la del final de esta novela).
A pesar de su notoriedad —sus biógrafos dicen que ganaba el triple que su marido en el banco— y de su gran predilección por Francia y de su sociedad, no consiguió la nacionalidad francesa. En 1939 tuvo lugar su conversión al cristianismo y correspondiente bautizo, seguramente en un intento de conseguir la nacionalidad.
El 1 de septiembre 1939, víspera de la II Guerra, los Epstein-Némirovsky llevan a sus hijas a Issy-l’Evêque con su niñera.
Entre 1940 y julio de 1942, a consecuencia de las sucesivas promulgaciones de leyes que reducen los derechos de los judíos, el matrimonio Epstein-Némirovsky quedó en una situación muy difícil de sobrellevar. Michel Epstein no pudo continuar trabajando en el banco. Irèné, no obstante, consiguió continuar escribiendo hasta el final e incluso publicar algunas novelas cortas bajo dos seudónimos, Pierre Nérey y Charles Blancat. Se fueron de París y se reunieron con sus hijas en Issy l’Eveque, ya allí Irèné Némirovsky emprendió la ambiciosa Suite Francesa, que no pudo concluir: el primer título o capítulo, Tempestad en junio, constituye un conjunto de cuadros sobre la debacle de la invasión; el segundo, Dolce, está escrito en forma de novela. Lo concibió como un libro de 1000 páginas compuesto como una sinfonía en cinco partes, en función de los ritmos y tonalidades.
Ya en vísperas de su detención redactó un testamento a favor de la tutora de sus hijas, con un detalle preciso de sus instrucciones. Sin una palabra de rebeldía y expresando la simple constatación de la situación desesperada en la que se encontraba escribió a su director literario, Albin Michel: «Querido amigo… piense en mí. He escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero ayuda a pasar el tiempo.»
El 13 de julio de 1942, los gendarmes franceses detuvieron a Irèné. El 16 es internada en el campo de concentración de Pithiviers, al día siguiente es deportada a Auschwitz. Tras ser recluida en Bikernau y su paso por la enfermería — debilitada por su asma y las condiciones atroces de todo— es asesinada el 17 de agosto de 1942.
Michel Epstein desesperado, se queda con sus hijas en Issy l’Éveque. Escribe al mariscal Petain para explicar que Irene tiene una salud delicada y solicita su permiso para ocupar su lugar en el campo de concentración. La respuesta es su arresto en octubre de 1942. Le confiscan 8.500 francos y tras varios internamientos es deportado a Auschwitz el 6 de noviembre de 1942 y ejecutado al llegar.
Tras una azarosa época de huida y ocultación y habiendo podido recibir ayuda en ciertas ocasiones, sus hijas Denise y Elisabeth consiguieron eludir la persecución de la gendarmería. Después de la guerra y perdida la esperanza del regreso de sus padres, fueron a Niza donde su abuela ha pasado aquellos años entre las mayores comodidades. Pero ni les abrió la puerta y les gritó del otro lado que si sus padres habían muerto se fueran a un orfanato. Murió a los 102 años en un gran piso de la avenida President-Wilson de París.

2)     El milagro de que podamos haber leído El ardor de la sangre
Los manuscritos de esta novela y de Suite Francesa, quedaron al precario cuidado de sus dos hijas y su tutora, durante todo el tiempo que duró la ocupación alemana y la persecución que sufrieron y que dificultosamente lograron esquivar. Mucho tiempo después los manuscritos fueron confiados al conservador del Institut Mémoire de l’Edition Contemporaine
De El ardor de la sangre, había unas hojas mecanografiadas por Michel Epstein —que llegan hasta la página 48 de la edición impresa de Salamandra—. Los actuales biógrafos de Irèné Némirovsky encontraron entre los escritos confiados al mencionado instituto unas páginas «de apretadas líneas, sin apenas tachaduras» que se correlacionaban con las hojas mecanografiadas ¿No es un milagro?

3)     El escenario de El ardor de la sangre
Es real, es Issy-l’Eveque —región de Borgoña, departamento de Saona y Loira—. Es el mismo escenario que en la segunda parte de Suite Francesa (Dolce) se encuentran las familias obligadas a acoger a los oficiales alemanes que mandan la tropa que ha ocupado el territorio. Irèné Némirovsky había estado allí en 1938, según anotó en su diario de trabajo. De modo que podemos entender que la entrada de Silvio (págs. 44-55) en la sala del café del Hotel des Voyaguers y la contemplación de su rostro reflejado en el espejo, es la de la propia Irèné.
No cambió el nombre del hotel ni el del Molino Nuevo, junto al estanque. No podemos saber si lo hubiera hecho, de haber podido revisar la obra y publicarla en vida.

4)     Personajes
Hay un triángulo que configura la esencia del drama: Colette —hija de François y Hèléne—, Brigitte y Marc Ohnet, amante simultáneo de ambas cuando están casadas.
François y Hélène, padres de Colette —y de otros cuatro hijos más—.
Cécile, hermanastra de Hélène.
Jean Dorin —del Molino Nuevo, casa con Colette.
Silvio, narrador. Contempla con la distancia y relativismo el relativismo que proporciona la edad y la mirada de quien ha empleado su vida y consumido su fortuna, haciendo lo que ha querido. Cínico con frecuencia. No se implica porque se niega a participar de los problemas y sentimientos ajenos. No está dispuesto a prestar ayuda o consejo, ni siquiera cuando se lo solicitan directamente.
La sociedad ya sea la burguesa o la campesina adquiere en la prosa de Irèné Némirovsky, características de personaje. No sería posible entender el comportamiento de sus criaturas sin las precisas imágenes con que nos describe el mundo social en el que se mueven. Otro tanto cabe decir de la utilización del paso estacional del tiempo, en relación con los sucesos del drama, cuya tensión parece quedar cuidadosamente ajustada a la suavidad o dureza meteorológicas.

5)     Un drama rural atemporal
Hay pocos personajes, pero extraordinariamente bien perfilados que se mueven en un ambiente de campesinos y burgueses en el que se vive de puertas adentro. Todo el mundo sabe, pero apenas se habla. «Realmente, esta región perdida y montaraz, opulenta y recelosa, tiene algo que recuerda tiempos pretéritos.»
Con un estilo elegante y conciso, tiene una lectura atemporal, nos presenta un mundo y unos personajes con los vicios y contradicciones propios de la naturaleza humana. Irèné Némirovsky los contempla con una ternura muy particular, no toma partido, pero tampoco elude entrar en los recovecos más profundos de su comportamiento; la autora parece tener presente la frase de Terencio «soy un hombre, nada humano me es ajeno»
Cabe preguntarse si el final resulta un poco precipitado, algo brusco, pero es que también podemos preguntarnos si estamos ante una obra acabada; en todo caso, lo seguro es que no ha sido revisada, dado que una parte se encontró mecanografiada y la otra manuscrita sin tachaduras.

6)     Extensión del campo semántico relacionado con el título: “ardor” y “sangre”.
Palabras como “fuego”, “calor”, “chispas”, “llamarada”, “llamas”, “consumir”, “arder”, “fiebre”, con su asociación con “locura” o “rabia”, se utilizan, al menos 70 veces.

7)     Proceso de creación
Según sus biógrafos, la idea de El ardor de la sangre surgió el 6 de diciembre de 1937; Irèné Némirovsky dudaba entre construirlo como un relato o una novela y en un título alternativo Jeunes et Vieux y consideran que hay paralelismos entre esta y los esbozos que se conservan de Captivité, que hubiera sido la tercera parte de Suite Francesa.

8)     Cuando el drama está completamente servido ¿de qué depende que el desenlace se incline a un lado u otro?
No de sus protagonistas, sino del silencio de toda la congregación, pero no se trata de un silencio frágil, sino una especie de poderoso acuerdo tácito de no querer saber nada de la vida de los convecinos. «… La gente vive metida en casa, encerrada en su propiedad, desconfía del vecino, recoge su trigo, cuenta su dinero y no se ocupa de nada más.»

9)     François, el corazón blanco de esta novela
Es el único personaje que no tiene secretos y, por tanto, motivos para arrepentirse de nada, aunque se verá obligado a adoptar la conveniencia de la salvadora hipocresía que le demandarán su hija Colette y su mujer Hélène. El narrador Silvio, su primo, lo encuentra demasiado formal:
«Cuando dejes este mundo, no tendrás que echarlo de menos, […] Como no te gusta ni el vino, ni la caza ni las mujeres, no echarás nada de menos.»
«mi primo François…un burgués respetuoso de la ley …»
«El bueno de François tiene un solo defecto: su falta de mundo hace que, cuando algo le afecta profundamente, se exprese, como dice la gente, “como un libro abierto”…»
Así que François se encuentra contra todos y todos están contra François. Hasta su propia hija Colette, espera de él —y de su madre— el silencio: «… saben callar tan bien … y será como si esta espantosa historia jamás hubiese ocurrido».
De modo que se pretende que el silencio actúe como sustituto de lo cierto, como anestesia del dolor provocado por la tragedia.

10)  Tranquilidad como lo opuesto al ardor
La tranquilidad se contempla como paradigma de la felicidad. Todas las imágenes de felicidad están referidas a la tranquilidad; «tranquilidad es su palabra favorita; para ellos es sinónimo de felicidad, o más bien sustituye a la falta de felicidad.»
Y a esto se añade la retranca rural, como la voz del vecino Jault: «nadie se moverá si no lo hace la familia … es mejor que vendan y que se vayan».

11)  La voz del narrador
La novela está contada por Silvio desde la distancia de la edad, de quien ha vivido mucho. ¿Es el relativismo que se agarra y agranda con la edad como un parásito, o simplemente es cansancio hasta que un leve soplo parece capaz de avivar el rescoldo?
Silvio está fuera de lugar. Es testigo sin intervención. No presta ayuda ni siquiera cuando se la piden. Cínico e hipócrita. Su discurso va perdiendo alejamiento y frialdad y ganando calor, violencia y velocidad a partir de la revelación de Hélène a François.
Y es a partir de ese momento cuando le asaltan algunos ramalazos de melancolía recordando o, tal vez, imaginando el pasado: «si nos volviéramos a él, hacia su suprema dulzura…» Me pregunto si Irèné Némirovsky tuvo ocasión de conocer la poesía de Konstantino Kavafis, pero algunas de las frases en las que Silvio vuelve su pensamiento hacia el pasado juvenil me han recordado el aliento melancólico de algunos de sus poemas que incluyo seguidamente con referencia a dos pasajes de la novela en las que se desvelan sus recuerdos (indico también el año del poema y en números romanos la numeración de la edición de Hiperión 1997):

Cuando Silvio recuerda sus ansias de partir tras la muerte de su padre:
«Y, efectivamente, eso era lo que yo quería: un cambio. La sangre me ardía en las venas cuando pensaba en aquel mundo inmenso que vivía la vida mientras yo seguía aquí. Me fui, y ahora no puedo comprender qué demonio empujaba a abandonar su casa a alguien tan insociable y sedentario como yo.»

FUI (1913) XL
Nada me retuvo. Me liberé y fui.
Hacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer.

Silvio recuerda el fuego avasallador de su juventud, pero también reconoce la fugacidad de la pasión, cuando se contempla desde un escenario y un tiempo en que todo ha acabado y cambiado.
«Pero a los veinte años, ¡cómo ardía! ¿Cómo prende en nosotros ese fuego? En unos años, en unos meses, a veces en unas horas, lo devora todo y después se extingue. Después puedes enumerar sus destrozos … »

AL ATARDECER (1917) LXV
De cualquier forma aquellas cosas no hubieran durado mucho.
La experiencia
De los años así lo enseña. Más que bruscamente
todo cambió.
Corta fue la hermosa vida.
Pero qué poderosos los perfumes,
en qué espléndidos lechos caímos,
a qué placeres dimos nuestros cuerpos.

Un eco de aquellos días de placer,
in eco de aquellos días volvió a mí,
las cenizas del fuego de nuestra juventud;
en mis manos cogí de nuevo una carta,
y leí y volví leer hasta que se desvaneció la luz.

Y melancólicamente salí al balcón
salí para distraer mis pensamientos mirando
un poco de la ciudad que amo
un poco del bullicio de sus calles y sus tiendas.
Silvio, en su soledad, espera el regreso de su juventud; en realidad revivir el recuerdo de ella:
«[…] El recuerdo de los años pasados nos visitaría más a menudo si nos volviéramos hacia él, hacia su suprema dulzura […]»
RECUERDA, CUERPO… (1918) LXXV
Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no solamente en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en otros ojos viste brillar
y temblaron en otras voces — y que humilló
la suerte.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
así parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos — cómo ardían,
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaban por ti, en las voces, recuerda cuerpo.

martes, 21 de enero de 2020

HOMERO, LA ILIADA

Sesión del club de lectura del 29 de noviembre de 2019



BARICCO. LA ILÍADA. COMENTARIOS
Manolo Mellado


Licenciado en Filosofía, se convirtió en un fenómeno literario mundial con la publicación de la novela Seda en 1996, traducido a diecisiete idiomas. Sólo en España ya ha superado las 40 ediciones.
Detesta conceder entrevistas, al extremo de que cuando tuvo que promocionar uno de sus libros, City, se «enclaustró» en Internet (cabe destacar que Salinger tuvo una actitud similar, aunque aún más extrema).
También ha trabajado en televisión. En 1993 presentó el programa L’amore è un dardo, dedicado a la lírica. En 1994 fue el ideador y presentador de un programa dedicado a la literatura denominado Pickwick, en el cual se trataban tanto la lectura como la escritura, junto con la periodista Giovanna Zucconi. Fue, tras estas experiencias televisivas, cuando fundó en Turín, junto con otros asociados, una escuela de técnicas de escritura a la que le dio el nombre de Holden (como el protagonista de la novela El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger).
En 2003 colaboró con el dúo francés de música electrónica Air en el disco City reading (Tre storie western), en el que él leyó fragmentos de su novela City.

Obras

Novela

Las novelas de Baricco oscilan siempre entre lo real y lo onírico. Se sirve de entornos irreales y personajes forzosamente imposibles, cuyo denominador común en última instancia es la incesante búsqueda y consecución de deseos y sueños para, paradójicamente, explorar y revelar a través de ellos con toda su crudeza los rincones del alma humana. La consecución de un sueño más allá de la razón.
La imagen surrealista de su obra (3) es siempre presentada por un narrador quien no hace un juicio de sus personajes; y solo presenta a cada cual con la ilusión de ser comprendidos por el lector. Reúne el reino consciente con el inconsciente, uniendo el mundo racional con el mundo de los sueños.
•               1991: Tierras de cristal (Título original: "Castelli di Rabbia", Premio "Selezione Campiello" y "Prix Médicis Étranger", 1991).
•               1993: Océano mar (Título original: "Oceano mare", Premio "Viareggio", 1993).
•               1996: Seda.
•               1999: City.
•               2003: Sin sangre.
•               2004: Homero, Ilíada.
•               2007: Esta historia.
•               2009: Emaús. (Título original: "Emmaus", Premio "Giovanni Boccaccio", 2010)
•               2011: Mr. Gwyn
•               2012: Tres Veces al Amanecer
•               2016: La Esposa Joven
Todas ellas traducidas al español y publicadas por Ed. Anagrama.

Teatro

•               1994: Novecento, monólogo.
•               1995: Davila Roa, puesto en escena por Luca Ronconi en el 1996 (no publicado).
•               2003: Partita spagnola, Audino Editore (sin traducción al español).

Ensayo

•               1988: Il genio in fuga. Sul teatro musicale di Rossini. Il Melángolo (1988) - Einaudi (1997), no editado en español.
•               2002: Next (sobre la globalización y el mundo que viene), Editorial Anagrama.
•               2003: El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin, Ediciones Siruela.
•               2008: Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación, Editorial Anagrama. En Los Bárbaros el autor plantea el diálogo entre el centro de poder y la periferia desde diversos puntos de vista: la música clásica, la cultura editorial, los vinos y el fútbol. En el caso de la música, Baricco plantea cómo en su momento la música de Beethoven, en especial el Himno de la Alegría, fue considerada por la audiencia como obra incomprensible. Esto se debió, principalmente a cambios en la realidad social y cultural de los tiempos, cambios que muchas veces las clases regentes o más tradicionales se resisten a integrar a sus vidas.

Filmografía

•               2008: Lezione 21, dirigida por el propio Baricco.
•               1998: La leyenda del pianista en el océano, basada en la obra de teatro Novecento.
•               2007: Seda, basada en su obra del mismo nombre.


LA ILÍADA

Contexto histórico

Durante mucho tiempo se dudó de la existencia de Troya hasta que Schlieman, a final del siglo XIX, la descubrió, quizás basada en algunos detalles geográficos de la propia Ilíada que describe los 51 últimos días del décimo y último año de la guerra de Troya. Está escrita en el siglo VIII a.c por Homero, que tampoco es una persona segura.
Troya está habitada desde 3000 años a.c. Los aqueos entraron en el Ática allá por el año 1600 a.c., aunque también estaban aposentados en la costa de Anatolia al oeste de Arzawa (conocidos por Ahhiyawa, que es como los hititas llamaban a los aqueos (eolios)).
Los clásicos griegos datan la guerra de Troya VI y VII allá por el año 1200, que coincide con los datos arqueológicos actuales, que la sitúan en 1190. Hay un documento (1) de finales del siglo XIV a.c. (o sea, casi en 1300) de un tratado entre Muwatalis, rey hitita, y Alaksandus, rey de Wilusa, ciudad de Arzawa, que algunos estudiosos identifican a Ilion- Wilios (Troya) y Paris. Los licios de la antigua región de Arzawa, que parece que desaparece inicialmente con la invasión de los “pueblos del mar” a partir del 1200, están presentes en La Iliada como aliados de Troya (su rey Sarpedón y su héroe Glauco mueren en esa guerra). Hay otras fuentes de los egipcios (Ramses II) en que describen la batalla de Qadesh en que derrotan a gentes de Anatolia, allá por 1270; entre las denominaciones de los pueblos que componían la coalición figuran los weshesh —que podrían tener relación con Wilusa— y los tjeker —que se han puesto en relación con Teucro(héroe griego sobrino de Príamo, que luchó contra Troya); o sea: que en 1270 todavía no había tenido lugar la susodicha guerra. En cualquier caso, estas fechas contradicen algo los datos de la batalla del Nilo que tiene lugar allá por 1200 y se supone que es posterior porque se produce contra los pueblos del mar que ya habían destruido el imperio hitita, Arzawa, etc. También hay teorías sobre que fue destruida por los aqueos (como parte de los pueblos del mar, debido a la irrupción en 1200 de los dorios en Micenas y las islas del Egeo). Lo que sí parece una exageración son los 10 años de duración de la guerra (compárese con la destrucción de Numancia en un año con una intendencia mejor para la supervivencia de los asediadores).

La Ilíada. Baricco

El libro de Baricco muestra claramente, al igual que La Iliada: la aristocracia guerrera fiera, que ama la vida, los grandes espacios, los bienes de este mundo y, sobre todo, la gloria imperecedera.
También hace hincapié en la supervivencia del alma (obsesión por la incineración y robo de las armas).
Todo el que no pertenece a la comunidad es un potencial enemigo. Cólera, venganza y muerte de héroes individuales.

La Ilíada narra la cólera de un Aquiles que, despojado de artificios, se nos presenta como profundamente moderno. Enumera los sanguinarios combates entre unos guerreros todos ellos héroes, aqueos o troyanos. Héroes combatiendo a héroes, sin más villanos de por medio que la cruel cadena de acontecimientos que coloca a cada cual a uno u otro lado de las murallas de la ciudad, en una lucha que ya no tiene sentido pero en la que se debe seguir combatiendo, ya sea por la gloria, el botín o la simple supervivencia.

Baricco parte del texto de la Ilíada para devolverlo a un estado de oralidad adecuado a los lectores-oyentes del siglo XXI, con vistas a hacer una representación radiofónica del texto. Con respeto por la esencia del texto, pero siendo educadamente irreverente con lo que considera accesorio. Baricco consigue, pese a los cambios, retener la fuerza de la idea original.
Baricco sumerge de lleno a los lectores en lo épico del relato; a la historia profundamente actual que hay detrás del texto homérico. Fija, dentro del imaginario del lector, la imagen de Troya, sus héroes y refresca, para los que conocen el texto original, una historia que sigue bien viva.

Desaparece el conjunto de epítetos que Homero adjudicaba a héroes, dioses, objetos y naturaleza en general. Tampoco están los riquísimos símiles con los que Homero ilustraba las acciones de los aqueos y los troyanos. Buena parte de la poesía que tiene la Ilíada se ha esfumado con esas mutilaciones. Y sin embargo se trata de un texto emocionante, vibrante, épico incluso, que sabe captar el interés hacia los hechos cantados por Homero.

Finalmente, es muy interesante la apostilla sobre la guerra que el autor coloca al final del libro. En pocas líneas compara las guerras antiguas recogidas en la Ilíada y poemas épicos similares con las actuales y analiza las motivaciones de los hombres que participaban y participan en ellas. Esa reflexión acerca de la belleza que la guerra tenía para los antiguos, lleva a Baricco a compartir el deseo de encontrar otra belleza. Frente a la belleza de la guerra, el ferviente deseo de paz simbolizado y manifestado en y por los personajes femeninos: Hécuba, Helena, Andrómaca…; cada una a su manera intentan que la guerra termine, desean disfrutar de los hermosos dones de la paz. Incluso, el mismo Aquiles se resiste a la lucha, sabe que en ella encontrará la muerte y él ama, sobre todo, la vida.


RELACIÓN ENTRE LA ILÍADA (HOMERO), CON HOMERO, ILÍADA (BARICO)

La Ilíada, Homero:

Considerado el primer escritor, en La Ilíada, Homero construye el primer poema épico conocido, formado por 24 cantos, que, entre otras cosas, narra los últimos días de los 10 oscuros años de guerra entre Troya y Esparta. Por contrario a lo que se piensa, parte de la cólera de Aquiles y su conflicto con Agamenón, marcado por un oráculo. Ligado a esto, nos encontramos con el romance furtivo entre Helena y Paris, que desencadena las batallas ya conocidas y que le permiten al escritor armar un entretejido lleno de disputas entre los dioses y el destino de los mortales, cargados de pasiones y problemas humanos y universales que marcaron el inicio de la literatura.

Homero, Ilíada.

Alessandro Baricco sigue la línea estructurada por Homero, logrando tejer, así como en la obra original, una red de ira, ambición, astucia, venganza y piedad dentro del campo de batalla, que habla de lo que íntimamente nos concierne. Sin embargo, el italiano relee y reescribe la Ilíada para contemplar un nuevo enfoque, pues trae a primer plano las 21 voces de los personajes (incluyendo a Demódoco, un personaje nuevo que narra el fin de Troya, después de vivir La Odisea y La Eneida), dejando de lado el papel de los dioses para relatar, con una voz cercana, la gran guerra y la gran aventura ya conocida, que va desde el regreso de Criseida, narrado por ella, hasta el entierro de Héctor, visto con ojos y sentimientos propios, alejados de los caprichos de Zeus y marcados por la naturaleza humana, desde la subjetividad, hasta llegar al conocido episodio del caballo de Troya.

Además, quitó todas las apariciones de los dioses, dejando de lado las intervenciones mitológicas que sancionan a los mortales. Argumenta que dichas partes están ajenas a la sensibilidad moderna y rompen los paradigmas que hoy en día se manejan, considerando que ya no son necesarias. Entonces, podemos entender que, detrás del gesto del Dios en el texto homérico, hay siempre una acción humana que derrumba el gesto divino. Si hacemos una revisión a fondo, La Ilíada muestra siempre una búsqueda de la lógica teniendo al hombre en un primer plano. Por ende, si se eliminan los caprichos de Zeus, Afrodita, Atenea y un largo etcétera, nos queda una historia cargada de humanidad, en la que los hombres viven su propio destino, según las consecuencias de sus actos. El hecho de suprimir a los dioses del texto base es un mecanismo óptico para traer a la historia a la contemporaneidad en un mundo, como el nuestro, abandonado por la presencia divina.


EJEMPLOS DE LA TRANSFORMACIÓN DEL TEXTO EN MANOS DE BARICCO

La Ilíada; Canto I: La peste y la cólera.
Se narra la predicción de Calcante, que vaticina que la peste no acabará hasta que Agamenón no le devuelva a Criseida a su padre Crises, lo que desata la cólera de Aquiles que, intentando recuperar a Criseida, pierde a su amada Briseida. Al retirase de la batalla, Aquiles le pide a su madre Tetis que convenza a Zeus de que ayude a los troyanos, bajo la promesa de que no volverá a Troya hasta que la guerra no alcance a sus tropas. Es narrado en tercera persona y en verso de la siguiente manera:



































Homero, Ilíada; Capítulo I: Criseida.
Alejado de todos los adornos que Homero coloca, Baricco narra en primera persona, a través de la voz de Criseida, cómo esta fue raptada y pasó a ser esclava de Agamenón, así como el episodio de la cólera de Aquiles, luego de que le arrebatan a Briseida.












































La Ilíada; Canto IV: Los juramentos y Helena en la muralla.
Héctor discute con su hermano Paris por enamorarse de Helena y esconderse de Menelao, por ello, Paris decide desafiar a Menelao a un combate, bajo la promesa de que el ganador se quedaría con Helena. Paris es salvado por Afrodita y enviado a Troya junto a Helena, desencadenando la guerra. Homero lo narra con pocas intervenciones de la dama, centrándose en la figura de Afrodita, desde una tercera persona que lo relata tal que así:








































Homero, Ilíada; Capítulo IV: Helena.
Por contrario a la versión original, aquí Helena narra en primera persona cómo vivió el combate entre Menelao y Paris, así como la presencia de una hilandera, que sustituye a Afrodita, y que la guía en su primer encuentro con Paris.






































La Ilíada; Canto IV: Embajada a Aquiles.
Varios troyanos son enviados a la morada de Aquiles para pedirle una disculpa de mano de Agamenón, ofreciéndole regalos, la devolución de Briseida y a cualquiera de sus hijas como esposa, suplicándole que vuelva a la lucha, pero este se niega, pues ya han despertado su cólera.










































Homero, Ilíada; Capítulo IX: Aquiles.
Narra la petición de vuelta al ejército troyano y su rechazo, a través de una primera persona que expresa lo que siente y piensa.













































Por último, una visión general del inicio del único capítulo que no parte de la Ilíada, que es narrado por Demódoco: