Programa del curso 2026-27

PROGRAMA DEL CURSO 2026-27

Carrusel programa 2025-26

sábado, 1 de abril de 2023

 

Austerlitz de W. G. Sebald

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 31 de marzo de 2023.


Por José María Giménez Martín


Winfried Georg Maximilian Sebald, conocido como W.G. Sebald o, como él prefería ser llamado, Max Sebald, fue un escritor alemán, nació el 18 de marzo de 1944 en Wertach, un pequeño pueblo de Baviera cerca de la frontera con Austria y Suiza. Fue uno de los cuatro hijos que sus padres Rosa y Georg tuvieron. Su padre se unió a las fuerzas de defensa alemanas en 1929 y pasó un tiempo en un campo de prisioneros de guerra en Francia, de donde regresó en 1947.

Comenzó a estudiar en la Universidad de Friburgo en Alemania y posteriormente se transfirió a la Universidad de Friburgo en Suiza (sin relación con la universidad del mismo nombre en Alemania). Al terminar sus estudios, se mudó a Inglaterra, en donde hizo una maestría e impartió clases en la Universidad de Mánchester. Más adelante comenzó un doctorado en la Universidad de Anglia del Este que terminó en 1973. El resto de su carrera transcurrió en esta misma universidad, donde ejerció la docencia universitaria: impartió clases de literatura alemana, idioma alemán y escritura creativa. Fue nombrado también presidente del departamento de Literatura Alemana (1987) y director fundador del Centro Británico de Traducción literaria.

Sebald se casó en 1967 con Ute Rosenbauer y tuvieron una hija, Anna, en 1972.

Desde los últimos años de vida hasta la fecha ha sido reconocido como uno de los más importantes e influyentes escritores contemporáneos. A pesar de no sentirse a gusto nunca en Alemania, dada la historia reciente, no pidió otro pasaporte ni perdió la vinculación con su tierra natal ya que toda su obra fue concebida en su lengua materna y traducida, bajo su supervisión, posteriormente al inglés. Fue miembro de la Academia Alemana de Lengua y Literatura.

Obtuvo los siguientes premios: Berliner Literaturpreis (1994), Johannes Bobrowski Medal (1994), Premio Heinrich Böll (1997), Premio Joseph Breitbach (2000), Literaturpreis der Stadt Bremen (2002).

Su muerte se produjo en 2001 cuando sufrió un ataque cardíaco mientras conducía y chocó contra un camión tras perder control del automóvil. Su hija Anna, que viajaba con él, sobrevivió al accidente.

Muchos expertos consideraron que Sebald no tardaría en recibir el premio Nobel de literatura sin embargo, su muerte lo impidió, pues éste sólo puede otorgarse a autores vivos.

Su literatura se caracteriza por el carácter híbrido de sus obras, en las que medita sobre la historia, la tragedia humana, la memoria, la escritura y la vida interior, a través de hilos narrativos fuertemente impregnados de autobiografismo y acompañados de fotografías adjuntas al texto, ya que era un devoto fotógrafo y apasionado de los archivos, supuestamente “descubrió” una nueva forma narrativa donde se funde lo autobiográfico con lo biográfico, con imágenes –fotos, mapas, dibujos–, y también que se puede competir y ganar con estilo libre asociación de ideas, generando un aparentemente estricto aparato documental. El gran tema de Sebald era la batalla de la memoria contra el olvido (“la memoria es la espina dorsal de toda literatura respetable”) y su compulsión –perfecta para un perfecto lector progre– era la de sacar a relucir los recuerdos, lo olvidado a propósito, lo desaparecido, dragar esos “océanos de silencio”: para Sebald, la culpa está para sentirla y no para negarla.

Autor de una obra excepcional, Sebald fue reconocido como escritor de primera en poco más de un decenio, de manera que pasó de ser valorado en círculos minoritarios a ser considerado como uno de los más sobresalientes autores alemanes de finales del siglo xx.

La obra de Sebald es muy diversa en cuanto a técnicas narrativas se refiere, de manera que podemos observar como utiliza de forma ecléctica en sus novelas elementos prestados de las crónicas de viajes, la narrativa, las memorias, el reportaje o el ensayo con el objetivo de presentar sus reflexiones acerca de la condición humana, la evolución de la cultura, la permanencia y el acoso de la barbarie. Él mismo llegó a definir su estilo como "ficción documental", pues sus libros mezclan realidad con ficción sin estar siempre claro cuáles son los límites entre ambas. Un elemento siempre presente en sus novelas es el viaje, de carácter espiritual o físico.

Sebald comenzó a escribir seriamente fuera de su trabajo académico hasta que llegó a sus 40 años. Su primera obra, Del natural, se publicó en 1988 cuando contaba con la edad de 43 años. Posteriormente publicó Shwindel Gefuhle(Vertigo) en 1990, pero fue con su novela Los emigrados (1992) cuando comenzó a ser reconocido: Susan Sontag mencionó que era "una obra maestra asombrosa". En 1995 publicó Die Ringe Der Saturn: Eine Englische Walfahrt(Los anillos de Saturno) y Austerlitz en 2001, novela que lo dio a conocer en el mundo de habla inglesa.

Sus trabajos tratan particularmente sobre el Holocausto y el efecto de la Segunda Guerra Mundial sobre la sociedad alemana. Por ejemplo, Austerlitz trata sobre un niño judío refugiado que fue enviado a Gales durante la Segunda Guerra Mundial, y que va en busca de su pasado. Trata estos temas también indirectamente en Los emigrados, donde escribe cuatro memorias de personajes judíos o parcialmente judíos tras haber sufrido violencia racial.

Sebald llegó a mencionar que con sus obras intentaba rendir homenaje a los artistas con los que sentía afinidad, como Franz Kafka,Friedrich Hölderlin y Vladimir Navokov. Mencionó también a Thomas Bernhard como una de sus más importantes influencias. Sebald hace referencia también a algunas obras de Jorge Luis Borges mencionadas en Los anillos de Saturno.

Con motivo del premio Joseph Breitbach (2000) dijo Andrea Kbhler que Sebald es un coleccionista y archivero de historias humanas, que todas esas fotos, relatos, encuentros, libros, artículos de periódicos imágenes y textos solo lo hubieran estado esperando a él, su narrador.

The Times lo considera el Joyce del siglo XXI.

Obras:
Literatura
Del natural, poema (Nach der Natur. Ein Elementargedicht, 1988), trad.Miguel Sáenz(Barcelona:Anagrama, 2004)
Vértigo, novela (Schwindel. Gefühle, 1990), trad. Carmen Gómez García (Barcelona: Anagrama, 2010)
Los emigrados, relatos (Die Ausgewanderten. Vier lange Erzählungen, 1992), trad.Teresa Ruiz Rosas(Barcelona: Anagrama, 2006)
Los anillos de Saturno, novela (Die Ringe des Saturn. Eine englische Wallfahrt, 1995), trad. Carmen Gómez García (Barcelona: Anagrama, 2008)
Austerlitz, novela (Austerlitz, 2001), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2002)
Campo Santo, relatos y ensayos (Campo Santo, Prosa, Essays, 2003), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2010)
Unerzählt, 33 Texte(2003)
Über das Land und das Wasser. Ausgewählte Gedichte 1964-2001, poesía (2008)

Ensayos.-
Carl Sternheim: Kritiker und Opfer der Wilhelminischen Ära(1969)
Der Mythus der Zerstörung im Werk Döblins(1980)
Die Beschreibung des Unglücks. Zur österreichischen Literatur von Stifter bis Handke(1985)
(ed.)A radical stage: theatre in Germany in the 1970s and 1980s (1988)
Pútrida Patria: Ensayos sobre literatura(Unheimliche Heimat. Essays zur österreichischen Literatur, 1991), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2005)
El paseante solitario: en recuerdo de Robert Walser(capítulo de Logis in einem Landhaus (Autorenportraits über Gottfried Keller, Johann Peter Hebel, Robert Walser u.a.), 1998), trad. Miguel Sáenz (Madrid: Siruela, 2007)
Sobre la historia natural de la destrucción(Luftkrieg und Literatur: Mit einem Essay zu Alfred Andersch, 1999), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2010)


AUSTERLITZ

Es una novela donde se relata la historia de un hombre sin pasado, sin patria ni idioma, que se siente como un intruso en todos los lugares.

Comienza en la estación de Amberes, donde el narrador se encuentra por primera vez con el protagonista de la obra, y es ahí donde comienza a fraguarse la relación entre ambos, unas veces más íntima y otras más distante. A través de encuentros casuales o acordados entre el narrador y el protagonista, Jacques Austerlitz, se va revelando poco a poco la historia del viajero solitario.

Austerlitz, niño judío refugiado en la década de 1940, llegó a Gales, donde se crió en la casa de un predicador y su mujer, personas mayores y tristes. Después de crecer largos años en un ambiente solitario, conoce su verdadero origen, lo que le hace sentirse como un extraño.

La novela, escrita en frases largas y complejas, que recuerdan el estilo de Thomas Mann, resulta ser un viaje por la historia de Europa desde el capitalismo y la industrialización, pasando por los desastres del siglo XX: la persecución y el éxodo de los judíos, sobre todo. Gira en torno a la búsqueda de la identidad, el recuerdo y el relato, que permiten saberse perteneciente a una comunidad, escapando del desarraigo que sufre Austerlitz.

"Sí, recordamos y escribimos sobre nosotros mismos a través del recuerdo y la escritura de otros", explicó Sebald un tanto obvio pero funcionalmente epigramático. Lo que no ha impedido que sus acólitos (como suele ocurrir en estos casos) prefirieran y sigan prefiriendo leer para otro lado y celebrar su ingenio popular antes que su indiscutible y mucho más exquisito genio: ese tempo y ese tono que hacen a todas y cada una de sus frases perfectos ejemplos de eficacia narrativa y de orfebrería sintáctica según la cual una encaja con otras pero que, a la vez, permite que se las pueda admirar en solitario, como si todo empezara y terminara en cada una de ellas.

Publicada en 2001, Austerlitz conformará las futuras novelas que estamos leyendo ahora. Funciona como un legado monumental que ha revolucionado la escritura del nuevo siglo. Por supuesto, la obra tiene sus detractores, pero quizás sea que no se dan cuenta del enorme significado, profundo, que posee una obra destinada a producir un cambio de paradigma estético, como explica José Carlos Rodrigo Breto en una publicación de ACHTUNG!:

“El paradigma literario, según los estudios más conservadores, se divide en clásico, barroco, romántico, moderno y posmoderno. Austerlitz abre las puertas de par en par a una nueva concepción narrativa. Conduce a la literatura desde el agonizante paradigma posmoderno al nuevo paradigma que he venido a llamar paradigma de la sobremodernidad. Ahora bien, ¿por qué Austerlitz representa a este nuevo paradigma?

En primer lugar deberíamos atender al cronotopo sebaldiano de Austerlitz. El cronotopo es la forma en que determinado autor trata la conexión entre el tiempo y el espacio en su literatura. Es un término acuñado por el estudioso ruso Mijaíl Bajtín. En las novelas actuales, este cronotopo es completamente diferente porque los personajes se ubican en aquello que el antropólogo francés Marc Augé denominó, en 1993, no-lugares.

Un no-lugar (también puede ir sin guion), fundamentalmente, es un espacio de anonimato, casi siempre referido a las habitaciones de los hoteles, los bares, los transportes colectivos, los aeropuertos, las salas de espera… Los protagonistas de un texto de este nuevo paradigma suelen transitar muy a menudo por estos espacios de un modo impersonal, sin establecer ningún tipo de conexión afectiva, identitaria o de pertenencia.

Una de las características de la narrativa que podemos llamar brevemente novela de la post-postmodernidad (porque luego la cambiaremos a novela de la sobremodernidad) es la pérdida de la identidad y el desarraigo de los personajes. Por eso, casi todos los lugares narrativos que aparecen en estas nuevas novelas son no-lugares. Y todo ello nos conduce a lo que he denominado delirio de sobremodernidad.

En los no-lugares como las salas de espera, los aeropuertos o los hospitales…, existe una percepción del tiempo completamente distinta y arbitraria. Así, el tiempo hospitalario lento viene marcado por una serie de rutinas (la administración de las medicinas, el horario de las comidas) y el tiempo de, por ejemplo, una discoteca, puede acelerarse por la música, el alcohol…; de esta forma, tampoco serán tiempos similares los de una sala de espera del aeropuerto o el transcurrido en el interior de un ascensor, que podríamos llamar micro no-lugar, o el tiempo detenido en un atasco. Estas percepciones distintas del tiempo —muchas con un componente cuántico— conforman el nuevo cronotopo de la sobremodernidad.

El acceso a los no-lugares se produce mediante el despojo de la identidad personal. El delirio de la sobremodernidad consiste en el intento de acceder a lugares que son no-lugares, ubicaciones de anonimato como hoteles, discotecas, campos de fútbol, pabellones de eventos, aviones…, etcétera, ante las cuales necesitamos identificarnos obligatoriamente. Para acceder a estos sitos se nos arrebata la individualidad (en un avión solo somos un numero de asiento, en un hotel el número de habitación, en un espectáculo un número de butaca) y ya no la recuperamos hasta que abandonamos ese espacio.
Una vez inmersos en estos lugares pasamos a formar parte de una masa anónima en cuyo seno nos integramos, pero que, paradójicamente, nos mantiene totalmente aislados. Y es enorme nuestra ansia por pertenecer, cuanto antes, a esa masa que nos despersonaliza. Esto es el delirio de sobremodernidad, y una de las características de los personajes de las novelas del nuevo paradigma.

Así que, después de la vanguardia, de la post vanguardia, del post modernismo, el post postmodernismo, hemos llegado a un nuevo periodo literario. Las novelas que se están escribiendo y publicando ahora reúnen las siguientes características: un cronotopo cuántico, una acción de los personajes que atraviesan no-lugares, una percepción distinta del tiempo en función del no-lugar en el que se encuentren, junto a cierto componente autoficcional o a la inmersión del propio autor en la narración, y la gran influencia de la casualidad y la coincidencia para desarrollar las tramas.

Todas estas novelas escritas desde el año 2001, pertenecientes a escritores como Murakami, DeLillo, Auster, Palahniuk, Easton Ellis…, son novelas acuñadas en un nuevo periodo que denomino sobremodernidad y que fue, no puedo afirmar que inaugurado —porque en la literatura no existen este tipo de fronteras ni de blancos y negros, todo son matices difusos—, pero sí remodelado y perfeccionado por Sebald en Austerlitz.

Ahora ya puedo responder a la pregunta formulada antes: ¿por qué Austerlitz representa este nuevo paradigma de la sobremodernidad? La novela reúne un cronotopo repleto de no-lugares que se concreta en estaciones de tren, salas de espera, salones de hoteles, bares y cafés, todos ellos lugares de anonimato, junto a una búsqueda desesperada de la identidad por parte de Jacques Austerlitz, producto de un desarraigo; tenemos, además, una compleja concepción cuántica del tiempo, interviene continuamente un gran elemento de casualidad y la obra está narrada desde un marcadísimo carácter autoficcional.

El nuevo paradigma de la sobremodernidad puede verse muy claramente en el tratamiento del espacio en Austerlitz, creo que esta es su principal característica —junto a la narrativa fotográfica de la que me ocuparé después—. Austerlitz, que trata de la búsqueda de identidad de su protagonista, como buena paradoja sobremoderna, se desarrolla toda ella en lugares de anonimato, como una prolongación de la no-identidad del protagonista. Así, muestra la imposible relación, vehiculizada mediante saltos temporales producto de la casualidad, que el narrador llegará a mantener con él.

La función de este narrador en la novela es fundamental para conseguir la sensación de desarraigo que experimenta Jacques Austerlitz. Porque su historia, la historia del intento de recuperar o reimplantarse una personalidad extraviada, al sernos narrada mediante la voz del narrador y no por parte del protagonista, logra esa impresión de extrañamiento. En ese sentido, Jacques Austerlitz hereda la tradición de personajes literarios como el portero Bloch de Handke o el Mersault de El extranjero (Alianza Editorial), y terminará proyectando esta pérdida de identidad en otras novelas del siglo XXI, como las de Houellebecq, por ejemplo. Los personajes houellebecquianos experimentan una desconexión con el presente y una obsesión por recuperar el pasado mediante el recuerdo, esfuerzos muy similares a los intentos de Jacques Austerlitz por dotar de significado a su vida del ahora, recuperando la identidad que le fue robada en el pasado. Austerlitz es, mediante este recurso narrativo de contar a través de otro, la novela de la duda, de la restauración incompleta, de la personalidad alienada, de la identidad dañada irremisiblemente.

Gracias a este juego de narradores nos encontramos con un elemento determinante de la sobremodernidad, la carga de autoficción (puesto que se supone que el narrador es el autor del texto, es decir, quizás, el propio Sebald), que desemboca en la falsa biografía. Aquí es donde el novelista, o el narrador, llevarán a cabo el despliegue de todos los elementos de ficción para inventarse la vida de un personaje que nos hará pasar por verdadero.

Aunque Sebald ha puesto en marcha este recurso en todas sus obras, las fotografías que acompañan al texto en Austerlitz son cruciales a la hora de comprender la novela; de esta forma, el artefacto literario que se nos ofrece es una combinación de narrativa más narrativa fotográfica o visual. Se trata de un complejo estilo compuesto de palabras e imágenes en donde unas no pueden ser sin otras, y viceversa. Evidentemente, este rasgo estilístico de Austerlitz es una de sus principales características, llevada en esta novela al extremo, perfeccionada hasta el punto de que la imagen proporciona una nueva mirada para el lector, muy diferente a lo que acaba de leer, y ya no sabe a qué debe atenerse. Aquí, el narrador no confiable, es el fotográfico.

Todo, en Austerlitz, puede ser puesto en duda desde la perspectiva de sus imágenes, que lejos de mostrarnos a un autor obsesionado por la documentación, nos presenta a un escritor que pone en pie un trampantojo en donde los límites genéricos se disuelven para alcanzar más allá de lo normativamente aceptado.

Así, puede acecharnos una interesante cuestión: ¿Por qué motivo Austerlitz está escrita, compuesta, de esta manera? ¿A qué obedece este tipo de arquitectura? Creo que la respuesta podemos extraerla de la tesis de Adorno, la máxima que afirma que tras Auschwitz era imposible escribir poesía.
Evidentemente, Adorno no se refiere literalmente a esa imposibilidad, sino a que la crisis ontológica que representan los terribles acontecimientos del siglo XX ha terminado por arruinar el proceso humanista-renacentista y el hombre ha pasado de ser una utopía a una distopía. Por tanto, se hace más necesaria que nunca la construcción de una poesía distinta. Gelman y Zurita, por ejemplo, lo entendieron, o Juan Carlos Mestre, pero se necesita de otra narrativa, que comprenda el dolor y busque repararlo con dignidad. Y aquí nos topamos con la narrativa de Sebald.

¿Qué tiene de nuevo esta literatura? La reparación, la restitución, mediante la memoria y el recuerdo, de las víctimas de un desastre que nos ha convertido a todos en seres inhumanos. Hemos heredado la inhumanidad y, ahora, esta es la nueva función de la literatura que insinúa Adorno, perfectamente comprendida y realizada por Sebald en Austerlitz. Una obra que hereda el sufrimiento del siglo, pero sabe mirar hacia adelante resarciendo a las víctimas.

Os he ofrecido una serie de motivos por los cuales considero, hasta la fecha, Austerlitz de  Sebald como la novela más importante del siglo XXI, pero como el Angelus Novus de Klee  que reinterpretó Benjamin en su Ángel de la Historia, está escrita con un ojo mirando a la escombrera del Siglo XX. Esto es lo que resulta definitorio para su propio carácter de sobremodernidad y, no lo neguemos ya más, por favor, de obra maestra”.


lunes, 27 de febrero de 2023

 

La cena de Herman Koch

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 24 de febrero de 2023.


Por Carmen Sánchez Valdivia


Biografía de Herman Koch

Además de escritor es actor. Ha actuado para radio, televisión y cine. Nació en Holanda en el 53 y está casado con una extremeña. En su faceta de actor ha desarrollado una notable carrera, tanto en la radio como en la televisión o el cine, participando en populares series cómicas de su país, así como en varias películas con papeles menores. Además, es un colaborador habitual en prensa escrita, donde mantiene dos columnas de opinión.

En lo literario, es conocido por sus relatos cortos, con los que ha publicado varias antologías, así como por sus novelas, logrando un gran éxito con La cena (2009) obra que se llevó el Premio del Público en Holanda y que ha sido traducida a más de 20 idiomas. Ha recibido sendas adaptaciones tanto en teatro como en cine y ha vendido casi un millón de ejemplares.

Desde entonces ha publicado varias novelas más, algunas de ellas tan importantes como Casa de verano con piscina (2012),  Estimado señor M. (2016) y Sospechas (2019). Todas recibidas con el mismo entusiasmo por el público y la crítica, que destacó la honestidad y el valor con el que Koch plantea temas de compleja ambigüedad. Desde entonces se ha convertido en uno de los narradores europeos más provocadores y estimulantes, y sus libros, cuyos derechos de traducción se han vendido a más de cuarenta idiomas son un fenómeno internacional. 


LA CENA

¿Hasta dónde es capaz de llegar un padre para encubrir a un hijo que comete un delito injustificable? ¿Debe prevalecer el instinto de protección paterna o la lealtad a unas normas sociales que garantizan la coherencia y la fortaleza del grupo? 

Estas y otras preguntas de igual calibre surgen durante la lectura de La cena, una novela ácida y provocadora que apunta sin miramientos a toda una clase social acomodada de los Paises Bajos, y por extensión a toda Europa, instalada en una inercia de autosatisfacción y complacencia, e indiferente hacia el devenir de la generación que ha de sucederla.

Sinopsis.
Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda o sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante tema que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años que, según algunos indicios, podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia. 

Narrada en primera persona por el  personaje principal, Paul, esta novela nos lleva a una reflexión crítico-social en la que, a  medida que avanzan los platos, va mejorando, creando más intriga y ganando en intensidad e interés. 
Paul, lucha por tener una familia normal y feliz y todo lo que desea es que su hijo lo reconozca como padre.

Los personajes de Michel y Rick, así como del hijo adoptivo están perfectamente trazados. 
Magníficamente construida y con una prosa de gran calidad, el autor nos va adentrando en los hechos, mostrándonos toda la humanidad y monstruosidad del ser humano, creando en el lector una tensión inquietante.

 

Los desorientados de Amin Maalouf

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 27 de enero de 2023.


Por Carmen Sánchez Valdivia




AMIN MAALOUF. Nació el 25 de febrero 1949 BEIRUT (Líbano)
No vengo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy el hijo del camino ... todas las lenguas y todas las oraciones me pertenecen. Pero no pertenezco a ninguno de ellos

Familia
Criado en el seno de una familia greco-católica, fue el segundo de cuatro hijos de Odette y Ruchdi. Su abuelo fue un racionalista anticlerical, probablemente masón, y se negó a bautizar a sus hijos.

Su madre, una católica acérrima, insistió en que entrara en el Collège Notre Dame de Jamhour.

Cursó estudios de francés con los jesuitas y después ingresa en la Facultad de Sociología en la francófona Universidad Saint-Joseph de Beirut.

A los veintidós años, Amin Maalouf comienza a ejercer como articulista para un periódico libanés, llegando a corresponsal de guerra en el extranjero, lo que le dio la oportunidad de viajar y conocer otras culturas: Bangla Desh, Vietnam, Etiopía, América del Sur...

Trabajó como director del diario con sede en Beirut An-Nahar hasta el comienzo de la guerra civil libanesa en 1975, cuando se trasladó a París, que se convirtió en su hogar permanente para su familia. Allí también trabajó como periodista.

OBRAS:  Novelas
En 1983 aparece su primer libro Las cruzadas vistas por los árabes. (ensayo)
Después vendrían:
León el africano, Samarcanda, Los jardines de la luz, El primer siglo después de Beatrice, La roca de Tanios, Las escalas de Levante, Origenes, Los desorientados (2012), Nuestros inesperados hermanos 2020 


ENSAYOS : Identidades asesinas, El desajuste del mundo.


En posesión de numerosos premios, entre ellos el Maison de Presse, (La casa de la Prensa) Amin Maalouf es uno de los escritores que más atención prestó a la cultura mediterránea.

En 1993, ganó el prestigioso Premio Goncourt, el más importante galardón de la literatura francesa por su novela La roca de Tanios, y fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010.

El 23 de junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Sus obras se han traducido a más de treinta idiomas.

RESUMEN DE LOS DESORIENTADOS 

Una llamada rompe la monotonía de Adam, un profesor árabe de historia, exiliado en París. Un viejo amigo está muriéndose y quiere verlo. Adam regresa a su tierra natal después de veinticinco años. Todo sigue igual, no ha pasado el tiempo por los lugares que frecuentó. Aquel “paraíso perdido” de la montaña blanca va asociado al Círculo de los Bizantinos, el grupo de amigos de juventud que pretendían cambiar el mundo y fueron ellos los que terminaron cambiando por una guerra que los separó. Por vías poco aceptables para Adam, pero ¿quién es él para juzgarlos cuando vivió un exilio “dorado” mientras ellos se vieron abocados a una situación sin elección posible?

Los desorientados es la novela más personal y emotiva de Amin Maalouf. La que condensa su manera de ser, de pensar. La clave de todas sus ideas literarias y políticas que ha volcado en sus obras.  
Narrada en dos voces,(un narrador omnisciente y otro en primera persona, a través del diario que va creando Adam, el personaje principal) esta historia, dura y tierna a la vez, es una reflexión universal sobre la amistad, el amor, la memoria, el exilio, la guerra, la identidad y el choque de culturas y creencias entre oriente y occidente, (siempre presente en su obra), El islamismo, La mujer en un país árabe, La involución de los países árabes, que desde hace siglos no consiguen salir de donde están, El conflicto de Israel y Palestina…. 

….A través de unos personajes que un día se vieron en la encrucijada de decidir qué hacer, si irse o quedarse, o suicidarse, cuando las bombas caían a su alrededor, allá por los años 70, jóvenes universitarios cuyos ideales se movían entre el comunismo y las libertades. 
Unos se marcharon, otros se quedaron y los lazos se rompieron en buena parte… pero siempre queda algo. Las amistades que fueron fuertes no se rompen con facilidad, aunque algunas haya que “recuperarlas” después de un ejercicio de reflexión e incluso en el lecho de muerte.
En este viaje iniciado con la muerte de uno de los miembros de su “círculo bizantino”, Adam va a recuperar a los amigos ausentes, la pasión prohibida que no pudo en su día consumarse, el llanto por los que ya se fueron, las raíces, los olores, los sueños y las esperanzas. Un viaje de reconciliación con todo lo que olvidó al pasar página. Incluso la pasión por escribir. Este libro es también una reflexión de Maalouf a la fractura actual entre Oriente y Occidente y un canto nostálgico a la convivencia de tres culturas: cristiana, árabe y judía. 

domingo, 4 de diciembre de 2022

La fea burguesía de Miguel Espinosa

 

La fea burguesía de Miguel Espinosa Gironés

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 25 de noviembre de 2022.


Por Andrés Hueso Iranzo


• Acerca de Miguel Espinosa Gironés.

Nació en Caravaca de la Cruz (Murcia) en 1926 y murió en Murcia el 1 de abril de 1982, a consecuencia de un infarto de miocardio. Las obras que se publicaron cuando vivía, lo hicieron años después de ser escritas, pero la mayoría lo han sido de forma póstuma.

Hay que considerar a Espinosa como un escritor vocacional, no profesional. Las dificultades económicas, que le persiguieron durante toda su vida, no le permitieron dedicarse a lo que, sin duda, fue su auténtica vocación, vivida además con una intensa pasión.

La muerte de su padre dejó a la familia económicamente desamparada, y Espinosa se vio obligado, con sólo 17 años, a hacerse cargo de las representaciones comerciales del padre. En 1944 finalizó el Bachillerato y emprendió la carrera de Derecho en la Universidad de Murcia, donde parece que pronto adquirió fama de alumno rebelde. Probablemente aquí surgió ya un principio de la desavenencia individuo-institución (cualquier institución) que recorrerá buena parte de sus obras más emblemáticas.

El 3 de noviembre de 1951 se casó con Teresa Artero Aréu, joven aprendiz de modista que había conocido tiempo antes y con la que tuvo dos hijos: Juan y Maravillas. Por esa época ya había escrito algunos ensayos y la novela Prometeo encadenado; y en 1954 comenzó a escribir la primera versión de la que sería su obra más emblemática, Escuela de Mandarines.

Su primera publicación fue Reflexiones sobre Norteamérica, en 1957. 

En 1961 su precaria situación económica lo movió a trasladarse a Madrid, a la búsqueda de mejorarla. Allí entró en contacto con intelectuales de referencia de aquella época: Tierno Galván, Ridruejo, Aranguren, etc., aunque pronto se alejó de aquella colectividad y del ámbito artístico de la época en un ejercicio de extrañamiento o autoexilio intelectual. En esta etapa madrileña escribió dos nuevas obras: Asklepios el último griego, que permaneció inédita hasta 1985, y Forma y revelación del mundo (Filosofía de elucidaciones), que aún hoy sigue inédita.

Su estancia en Madrid duró 7 años. En 1964, regresó a Murcia y en esta nueva etapa escribió la tercera y definitiva versión de Escuela de Mandarines. Con grandes dificultades consiguió que la editorial barcelonesa Libros de la Frontera se la publicara en 1974, 20 años después de su primera concepción. Un año después esta obra fue premiada con el Premio Ciudad de Barcelona 1975.

En 1980 publicó La Tríbada falsaria, primera parte de lo que sería su libro Tríbada. Theologiae Tractatus, propiciando un gran revuelo en Murcia (más adelante explico los motivos), comparable con la gran estima literaria con la que fue acogida esta obra.


• Cronología de la obra de Miguel Espinosa.

o Editada en vida: 1957 (con 36 años)- Las Grandes Etapas de la Historia Americana (Bosquejo de una Morfología de la Historia Política Norteamericana), reeditado como Reflexiones sobre Norteamérica; 1974 (con 48 años) Escuela de mandarines; 1980 (54 años) La tríbada falsaria.

 o Póstuma: 1984 La tríbada confusa; 1987 Tríbada. Theologiae tractatus (Edición conjunta de las dos tríbadas); 1985 Asklepios el último griego; 1990 La fea burguesía; 2004 Canciones y decires (coedición de Mercedes Rodríguez y Javier Marín Ceballos), 92 poemas, Editorial Alfaqueque; 2012 Historia del eremita (primera versión de Escuela de Mandarines, 512 págs.); 2017 Cartas a Mer-cedes, colección de más de 400 cartas de Miguel Espinosa a Mercedes Rodríguez (fruto de su larga relación epistolar desde 1954 hasta 1981), Editorial Alfaqueque.

o Inédita: Prometeo encadenado (escrita hacia 1951); Conversaciones con Europeus; Gentes y estilos; Forma y Revelación del Mundo (Filosofía de elucidaciones); Prepos-terius (lenguaje filosófico); Cartas morales; Falsos años.

  

• Estudios críticos y recepción académica de la obra de M.E.

Sin llegar a explorar demasiado en Internet, sobre la obra de Miguel Espinosa se pueden encontrar:
• 10 libros de ensayo-crítica-estudio 
• 5 tesis doctorales terminadas sobre la misma; años 1996, 2000, 2001, 2006 y 2017.
• He encontrado, además, unos 20 estudios complementarios. Habrá más en los repositorios universitarios a los que no puedo tener acceso.
• En noviembre de 1991 hubo un Congreso Internacional en la Universidad de Murcia, que reunió a más de 60 estudiosos de su obra. Pero aunque lo he intentado, no he podido conseguir las actas o conclusiones que se hayan publicado.
• 2006 se celebró un ciclo de charlas y conferencias, que alumbró el texto La imposible teología del burgués. Los tratados de Espinosa, que recoge 18 ponencias, comunicaciones o colaboraciones. 

 

• Su “musa” Mercedes Rodríguez García

Mercedes Rodríguez es la destinataria de las cartas objeto de publicación en 2017 y la considerada casi unánimemente como su "musa”; condición que ella niega. Su encuentro, según una entrevista publicada en el Diario La Verdad de Murcia 14-5-2004, con ocasión de la publicación de Canciones y decires: 90 poemas de M.E. fue como sigue:

Estamos en Murcia en 1954. «Llegué a Murcia para terminar la carrera de Química, que no había forma de finalizar en Madrid por culpa de una asignatura. Yo era una persona solitaria, lectora, visitadora de cafés. Me acerqué al bar Santos, que estaba aislado de las zonas de paso, y una de las tardes vi a un señor que estaba escribiendo; me gustó el aire que tenía y su concentración. Me levanté y le dije: “Oiga, déjeme leer qué está escribiendo porque si dice cosas profundamente interesantes, usted es el hombre de mi vida”. Dije esa bobada con toda tranquilidad. Él me invitó a sentarme y me leyó un texto. Me hizo una impresión tremenda. Así, poco a poco, comencé a conocerle, incluso durante una temporada no sabía que estaba casado. Pese a mis escasísimas posibilidades económicas, era tal su nece-sidad que en alguna ocasión me pidió algún dinero prestado. En ese tejemaneje, siempre que me lo devolvía, tomábamos café y hablábamos.»

Mercedes fue para Espinosa algo más que una inspiración. «Eres la juventud y la belleza; también la bondad y la dulzura. Eres lo que yo no quiero perder nunca». Cuando esto escribió en 1956, Miguel estaba ya casado y mantenía a dos familias (esposa y dos hijos; madre y tres hermanas), y se hallaba acuciado por problemas económicos, según la reseña publicada en La Opinión de Murcia el 27-12-2017, anunciando la publicación de Cartas a Mercedes por la Edit. Alfaqueque.

Aunque el amor desmesurado de Espinosa por Mercedes no disminuyó, su situación económica no mejoraba y Mercedes acabó casándose con Francisco Guerrero, amigo de ambos. Esto fue un duro golpe para él, que lo sumió en el desencanto y la melancolía. Guerrero dejó de ser entonces el amigo querido de antes y pasó a ser un peligroso rival al que empezó a odiar.

Mercedes es Azenaia Parzenós en Escuela de Mandarines. Egle (una de las hijas de Asklepio y Lampetia en la mitología griega) en Asklepios el último griego. Juana en la Tríbada y Clotilde en La fea burguesía.
Algo de la forma en que se conocieron Miguel Espinosa y Mercedes Rodríguez y de su relación, está reflejado en La fea burguesía: Camilo y Clotilde, fragmento 6 El trovador (pág. 133 de la edición de 2006 de Alfaguara).


• La obra de Miguel Espinosa

M.E. es un autor, novelista y ensayista, poco conocido por el gran público, pero muy celebrado por la crítica y en el ámbito académico.

La 1ª versión de Escuela de Mandarines la concibió entre 1954/56, con 512 páginas, lo que luego será Historia del eremita que publicará su hijo Juan. Así que tenemos un periodo de veinte años (1954-1974) entre la primera concepción de esta obra y su publicación definitiva, tras varias revisiones y reescrituras; por su parte, La fea burguesía, aunque se publicó en 1990, fue concebida alrededor de 1972/75. Merece la pena, pues, tener una mera aproximación al contexto literario alrededor de las fechas citadas. Algunos de los títulos más significativos de la novela experimental que se produjo en España, como superación del realismo social, son: 

Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín Santos. Señas de identidad (1966), de Juan Goytisolo. Cinco horas con Mario (1966), de Miguel Delibes. Volverás a Región (1967), de Juan Benet. Parábola del náufrago (1969), de Miguel Delibes. La saga/fuga de J.B. (1972), de Torrente Ballester. San Camilo 1936 (1969), de Cela. 

Y de la narrativa latinoamericana, por esos años se publican títulos fundamentales como La ciudad y los perros (1962) de Mario Vargas Llosa, La muerte de Artemio Cruz (1962) de Carlos Fuentes, Rayuela (1963) de Julio Cortázar y Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez 

La obra de M.E. compone un corpus escueto en títulos, pero muy ambiciosa en contenido; además de compleja, imprevisible, enigmática, dotada de una personalísima originalidad. Parte de una visión personal de rechazo de la modernidad que le tocó vivir que se manifiesta en un severo enjuiciamiento de esa modernidad y para ello conjuga narración, descripción y meditación.

Su legado es el de un profundo pensador, de alguien con una inmenso dominio del idioma; de un amante del lenguaje (rasgos semejantes a los de Juan Benet —aunque en Benet encontramos metáforas tan elaboradas como piezas de orfebrería, que Espinosa no emplea en absoluto—. Para él no existían sinónimos, decía que cada palabra tenía su estricto significado.

La potencia de la literatura de M.E. nace de profundas reflexiones filosóficas y ético-políticas. La dicotomía entre apariencia y autenticidad atraviesa toda su obra; intenta socavar la pared de lo meramente aparente, para buscar una posibilidad de sujeto auténtico, una vuelta al Ser. 

Quizá pueda apreciarse un exceso de virtuosismo en su pensamiento y en la exigencia de sus planteamientos, donde sólo los heterodoxos, los personajes cultos, dedicados al arte y que no participan del Poder y que viven de espaldas a él, podrían salvarse de caer en la banalidad, que es la cara externa del Mal. Los valores del intelectual, la defensa feroz de su autonomía, son mostrados con orgullo.

Asklepios el último griego, es un modelo de composición de carácter lírico es algo así como una autobiografía mítica. Aparece la constatación de que su ser estaba desplazado en el mundo que estaba viviendo. La suya era la cultura del mundo del saber y no la de los hechos. Y este podría ser el germen de toda su producción literaria.

Escuela de mandarines es un modelo de composición de carácter épico. Una obra de 714 páginas cuyo índice de personajes alcanza un cardinal de 487. Su protagonista, el Eremita, es un personaje de claros tintes quijotescos. La estructura, los relatos dentro del relato, el humor, la utilización de un referente ideal, Azenaia Parzenós, (como la Dulcinea en el Quijote), son evidentemente rasgos cervantinos. Como nos sucede con El Quijote, podemos abrir el libro al azar y la lectura de lo que encontremos nos atrapará todo el tiempo de que dispongamos, sea cual sea su cantidad. La obra se puede entender como la descripción de una genealogía del poder. Para M.E. este poder es una representación del Mal. Una relación Poder-Mal que tuerce el lenguaje y lo convierte en retórica para perpetuarse. Las mujeres en la obra de Espinosa se-rán remedos de Beatriz o de Laura.

La Tríbada falsaria es un modelo de composición de carácter dramático. El personaje principal, Damiana tiene 583 apelativos (o nombres) distintos y el personaje de Lucía 245. Está estructurado fundamentalmente de forma epistolar: Cartas de la amiga íntima y ex amante al marido de la esposa-amante adúltero-tribádica. En palabras de Mercedes Rodríguez, en este libro hay algo que le resulta terrible: que una amante suya no es que se vaya con otro sino que se acuesta con otra señora, y lo que le parece demoledor es la idea de que parece haber sido por frivolidad y no por un cambio de deseos profundos, que el origen sea un cambio de costumbres, un ahora voy a ver qué pasa con una señora; que fuera una consecuencia más de la banalidad del mundo.

Es fácil entender el escándalo que esta publicación provocó en su momento en la sociedad murciana. En la vida real, Marta Fernández Crespo, que había tenido con M.E. una relación continuada por unos ocho años, lo abandonó por otra mujer. Era el año de 1980 (la ley del divorcio su aprobó en 1981). Aunque los personajes principales, Daniel (M.E.), Damiana (Marta Fernández) y Juana (Mercedes Rodríguez) toman nombres ficticios, las situaciones, profesiones o actividades y descripciones son absolutamente reales; otros personajes secundarios aparecen con sus nombres verdaderos. Además, la trama sucede en Murcia, como Murcia; no en las seudo ficticias Vetusta (Oviedo) de Clarín o la Mágina (Úbeda) de Muñoz Molina.


• La fea burguesía

El propio título: un determinante, un adjetivo y un sustantivo, ya prefigura el juicio al que vamos a asistir con esta lectura. La obra fue escrita entre 1972-1975, responde pues a los intentos renovadores que perseguían acabar con la retórica de la cultura generada durante el franquismo y constituye un retrato de la moral e interioridad de las clases sociales que prosperaron bajo aquel sistema.

Así, el modelo de composición es de carácter cuentístico, donde se desgranan cuentos, casos o parábolas, lo que constituiría un ejemplario (forma narrativa breve medieval, destinada a ilustrar los sermones, de la que extraer una enseñanza moral, y que podían contener dos formas el ‘exemplum’ —suceso narrado— o la ‘descriptio’ —retratos de costumbres—).

En esta obra no hay argumento, sino un TEMA, ni mucho me-nos una estructura canónica de planteamiento, nudo y desenlace.

Aunque no lo parezca, La fea burguesía tiene un censo de 222 personajes. La sátira es despiadada, para lo que utiliza recursos a veces desmesurados, no exentos de humor burlón, por lo que podríamos decir que presentan rasgos rabelesianos.

Los no poderosos no tienen voz en esta narrativa porque la voz pertenece sólo al Poder, que la retuerce a su antojo. La distinción que el existencialismo francés hiciera entre sujetos auténticos e inauténticos.
El tedio se presenta en la novela como sinónimo de vacío o signo de clase. Relación del tedio con el vacío existencial; así como del círculo demoníaco: tedio-consumo-búsqueda de lo nuevo-viaje.

Construye una crítica de la moral y del comportamiento ético de esa actitud ante la vida que define como “burguesa” y lo hace mediante una mirada irónica, satírica y distanciadora de la realidad. Puede observarse una conjunción entre ética y estética y así la obra se presenta como un proyecto artístico y filosófico y no como mero instrumento narrativo.

Se muestra un mundo en el que lo que predomina es el materialismo, la mundanalidad, la falta de auténtica libertad y la carencia de avidez de cultura.

El contraste de la actitud ética del autor y el pragmatismo burgués permite presentar el comportamiento de la burguesía como espectáculo de las apariencias y una desmesurada afición a los bienes materiales. El intelectual que disecciona la realidad del ser burgués no encuentra sino la nada y el vacío. La novela va desvelando la fealdad moral de una sociedad mediante la presentación de una mediocridad generalizada.

El recurso utilizado por M.E. en la presentación del pensamiento burgués de esas figuras se fundamenta en tres aspectos básicos: quiénes son, qué hacen y cómo viven; es decir cuáles son sus valores, y se entretiene en su enumeración sistemática.

'La Feliz Gobernación', ente superior y acreedor de toda pleitesía en Escuela de Mandarines, se concreta en La fea burguesía en la figura del Gran Benefactor, nombrado en ocasiones llanamente como Dictador. Aunque es imposible evitar ver una referencia directa a Franco, esta sería solo una de las muchas referencias posibles. La obra no describe un momento ni situación concretos, sino toda una categoría de circunstancias, seres y aconteceres. En toda época ha habido, y, con toda y fatal probabilidad, seguirá habiendo seres encumbrados y seres marginados; y estas son las categorías que encontramos en La fea burguesía.


Estructura

Se desarrolla en dos partes: 

I.- Clase media. Aunque en ningún momento sepamos en qué época estamos, en qué ciudad, ni cuándo se producen los hechos presenta unidad de tiempo, espacio y acción.

Contiene cuatro capítulos, cada uno tiene unidad narrativa, titulados por el nombre de las parejas matrimoniales que los protagonizan, que no están desconectados lineal ni estructuralmente. Los machos tienen nombre y apellido y las hembras solo nombre.

Presenta cuatro perspectivas, cuatro tipos representados mediante un distanciamiento y un proceso de abstracción. Todos en su ascenso social, han asumido las exigencias del sistema: ascenso, consentimiento; individualismo, insolidaridad y envidia. Junto al análisis de sus propias palabras, nos encontramos con una gama de valores asumidos por todos ellos (ya he citado lo de la enumeración sistemática). Hay una identificación en estos burgueses entre actualidad y realidad (posesión emocional y sensorial) lo que provoca vivir en continua ansiedad y deseo.

La disección de la pareja burguesa es digna del mejor cirujano: El macho es la víctima de la hembra, y señor de ella; la hembra es posesión del macho y dominadora de su vida; el macho actúa y después él mismo queda fetichizado por la hembra, que lo convierte en un medio para sus apetencias banales. En sus conversaciones todo se reduce a charlas sobre viajes, objetos, etc. etc.

Atendiendo a lo dicho de ejemplario el 1º Castillejo y 3º Krensler constituirían una narración-cuento y el 2º Clavero y 4º Paracel, una descripción-retrato.

Y II.- Clase gozante.

Titulada Camilo y Clotilde, se subdivide en 46 fragmentos, que podríamos considerar como “monodiálogos” cada uno con su título, que son otras tantas invectivas «esclafadas» durante 7 días por parte de Camilo hacia su pasivo oyente Godínez. Espinosa juega con la figura del narrador en esta parte. El narrador es el “mudo” Godínez” que apenas nos menciona los gestos de Camilo y nos señala cuando empieza a hablar y cuando calla.

Los fragmentos 45 El salmo y el 46 El magnificat, constituirían “cantos”. El resto, más o menos, serían una mitad narrativos y la otra descriptivos. 

El 47 y último, El silencio, aparentemente, sólo aparentemente, parece no tener nada con todo lo precedente. Es lo único escrito en cursiva en todo el libro. Viene a ser la sublimación de todo lo que hemos presenciado desde Clase gozante hasta Clase media (habría muchas digresiones que hacer sobre este fragmento, tan breve pero tan intenso, pero ya es suficientemente largo este comentario como para extenderlo en ello; si alguien quisiera hablar sobre él, estaré encantado en hablarlo).

Camilo, el máximo representante de la moral burguesa, integrado totalmente en su sistema de valores, sin escrúpulos, es a su vez representativo de la corrupción; en Camilo hay impureza y maldad. La radicalidad con la que Espinosa aborda a este personaje se explicaría en que él mismo llegó a decir que la propia sociedad estaba desbordando lo que había escrito en sus obras.

Finalmente, hay un apéndice con dos aquilatados retratos, el de José López Martí y el de Juan Eugenio; dos figuras arquetípicas con las que M.E. parece querer dejar una especie de corolario del pensamiento expuesto.


Lenguaje, estilo

El lenguaje utilizado contiene abundantes elementos arcaizantes en sustantivos o adjetivos (ingenio de televisión, mostración modisteril) o uso de pronombre enclítico (allegose, honrose). Podemos preguntarnos si es esto sólo un rasgo de estilo de Espinosa o una significación de la ranciedad de los personajes, de sus vidas y del reflejo de la estructura social de la que son los grandes beneficiados; creo que ambas cosas a la vez. M.E. utiliza una intensa intertextualidad en todas sus obras, por tanto, es un evidente rasgo de estilo, pero simultáneamente su lenguaje sirve muy eficazmente a su propósito satírico.

El lenguaje es sólo aparentemente económico y barroco en forma paródica. Las ideas son expresadas directamente, sin ambages, no hay una sola metáfora en todo el libro, ni figuras retóricas, elipsis, u oraciones subordinadas. Tampoco hay descripción de paisaje o escenario que enmarque a los personajes. Lo que M.E. quiere contar lo hace de forma llana y contundente, pero con ese barniz elegante y distante que emana de su discurso aparentemente anacrónico —introduce cultismos en desuso, pero también neologismos— de una inmensa riqueza intertextual.

En contraste con esto, Espinosa no duda en recurrir a modismos populares o diminutivos familiares en algunos pasajes, sobre todo puestos en boca de los detentadores de poder cuando se refieren a los inferiores: Lanosilla, por Lanosa; Godinillo por Godínez…, en una mezcla de familiaridad concedida por el poderoso, que sirve simultáneamente a su desdén hacia el referido, pues con frecuencia presentan connotaciones negativas —ya en Escuela de Mandarines hacía un uso muy destacado del diminutivo—. Mientras que en Clase media se aplican a los burgueses y a los objetos que acumulan, en Clase gozante son empleados por Camilo —un integrado— para hacer referencia a los marginados y a sus escasas posesiones. En el primer caso implican crítica contra la forma de vida y los valores de los acomodados, y en el segundo muestra la insignificancia y miseria de quienes han sido excluidos de la estructura social. 

También se luce —y es seguramente un rasgo del humor irónico de M.E., —“seriedad irónica” en palabras de su hijo Juan— en el empleo de apodos que, en el caso de los poderosos son referidos a su época de niñez o juventud, cuando aún no eran nadie. Estos apodos son de tipo jocoso o castizo: el Furcias, el Esteras, el Lamemanteles; o extravagante: el Marsupial …

Una misma cuestión es tratada con insistencia en varias ocasiones, dando lugar a reiteraciones de asunto, de sintaxis e incluso de forma. Estas reiteraciones son el resultado de la rigurosidad con la que Miguel Espinosa se aproxima al objeto de estudio y han sido buscadas conscientemente para poner de manifiesto la rutina de la existencia burguesa. El escritor escruta desde diferentes puntos de vista su objeto de análisis, para quedar expuesto ante el observador en toda su desnudez, desprendiéndose de cualquier falsa apariencia; a lo que contribuye la precisión lingüística.

Utiliza extensos, quizá algo agotadores —rabelesianos—, listados de términos, a través de las cuales muestra el autor el exagerado y absurdo deseo de los burgueses de acopiar bienes, amistades prestigiosas y proyectos para el futuro. Y, por otra parte, aparecen también algunos motivos muy del gusto del autor: el bolso, el calendario, el automóvil, las cenas en restaurantes lujosos, las vacaciones estivales en la costa, o los viajes; estos motivos caracterizan a la clase privilegiada muy eficazmente.


Características generales de los personajes

Los personajes son caracterizados según sus actividades cotidianas. En la relación de unos personajes con otros se muestra complacencia con los semejantes y cosificación de los marginados.

Mediante la enumeración reiterada de los valores de cada uno, se ayuda a comprender la íntima unión de los burgueses con la mate-rialidad y alejamiento de toda comparecencia con lo trascendente; el verbo comparecer y comparecencia (acción de comparecer), están empleados con gran profusión.

Los juicios que sobre un determinado personaje emiten otros, no rebasan nunca el límite de las apariencias, que cobran en la sociedad que se aferra a lo inmediato una inusitada importancia, convirtiéndose en una formidable herramienta de diferenciación respecto de los marginados.

A lo largo del relato se mantiene constante un método de análisis sistemático en el acercamiento a los personajes que contribuye al distanciamiento respecto de lo narrado y, a la vez, pone de manifiesto la monotonía y la invariabilidad de la existencia de quienes siguen el dictado del presente.


Acerca del tipo de narrador

En la primera parte, Clase media, 4 primeros cuentos, hay un narrador omnisciente en tercera persona que es casi la única vía por la que se nos traslada la caracterización de los personajes y, por tanto, quien condiciona la visión final que acabaremos teniendo de ellos. 

En la segunda parte, Clase gozante, hay un narrador-personaje principal —Godínez— y otro secundario —Camilo—, pero es el segundo el protagonista narrativo, por cesión del primero. Esto tiene consecuencias en la configuración de lo narrado —personajes y sus circunstancias—, pues sea un personaje u otro el que hable, su discurso está limitado al no ser omnisciente.

En los diferentes cuentos aparecen personajes con nombre y apellido, que opinan sobre el protagonista del relato que ejercen como narradores auxiliares (Domingo Alberola, Juan Pérez Valenzuela, y otros), a los que Espinosa les asigna la función enjuiciadora y valorativa que niega al narrador —o sea, a sí mismo—. 

El caso de su amigo en la vida real José López Martí es significativo, ejerce a veces como narrador, a veces como comentador u opinador sobre otros personajes; J.L.M. es más omnisciente incluso que M.E. porque conoce no sólo los hechos de los personajes, sino también lo que estos piensan del mundo y de sí mismos.


Crítica a las instituciones

Miguel Espinosa introduce en su obra una crítica directa a instituciones, tales como la Iglesia, la Universidad y el Estado, con una visión desolada y pesimista en cuanto a las expectativas de cambio. El Estado aparece representado, sobre todo, por los burgueses de Clase gozante, que son, en muchos casos, miembros destacados de su estructura; la crítica a la Iglesia se hace manifiesta, por ejemplo, en el retrato de esos acomodados que son miembros de una "secta católica" denominada "Causa de Dios" (evidente trasunto del Opus Dei) o, en otra parte, la referencia explícita a la Acción Católica; o en la explicación de un comerciante de cómo ha decaído la compraventa de objetos litúrgicos. Pero es la Universidad como institución del saber al servicio del Poder la que recibe una de las críticas más severas por parte del escritor; de ahí que la figura del catedrático sea abordada, siempre de manera negativa y en reiteradas ocasiones a través de distintos personajes.


Consideración final

Una importante conclusión es la de que la burguesía no es una clase social, sino una forma de estar en el mundo, la comúnmente aceptada y asumida por la mayoría de personas. El dominio de la concepción burguesa de la existencia implica la muerte de Dios y el nacimiento de la figura del Benefactor, fuente primera de la que emana toda riqueza, y la prioridad de lo tangible e inmediato sobre el espíritu y lo trascendente, al igual que de la acción sobre la reflexión; lo que trae como consecuencia que las relaciones humanas estén condicionadas a priori por valores como el prestigio social, el poder o la capacidad económica, que serán los que hagan que las relaciones sean de una u otra clase. Por otra parte, en la sociedad burguesa también se debe incluir a quienes han sido apartados de su estructura, pues por oposición o integración, todos están vinculados a ella. Además, la burguesía desaparecería si no existiesen quienes no forman parte de la misma y no gozan de sus privilegios.

Con La fea burguesía, M.E. pretende ofrecer una contundente advertencia acerca del Mal que anida en la cotidianidad y en la norma. Estos son rasgos propios de la actualidad en la que vivimos, actualidad distinta a la descrita en La fea burguesía, pero, definitivamente, actualidad. y es conveniente comprender su verdadero poder y su carácter atemporal: devorador del pasado e ignorante del futuro y de la caduca naturaleza del presente. La lectura de esta obra, invita a no considerar que toda tentación pertenece al pasado y a la consciencia de la caducidad y banalidad de los ritos presentes.


• Clase media. 

Presenta cuatro perspectivas de parejas:

Castillejo y Cecilia. Perspectiva del vacío del triunfo.

De Cipriano Castillejo se puede destacar la intuición acerca de su propia mediocridad que sufre intensa y torturadoramente, aunque de forma transitoria y fugaz. El autor hace gala de su humor y crueldad respecto al protagonista cuando le otorga la experiencia de tres emociones:

Págs. 20/33 «Al año siguiente, apenas emprendido el curso académico, el catedrático vivió una emoción: de repente sintió tristeza,» …«Y se expresaba así porque acababa de experimentar una segunda emoción: el tedio de la vida», … y, finalmente: «Durante las seis conferencias, Castillejo vio en primera fila a su mujer, su hija y su futuro yerno. Entonces vivió su tercera emoción: la experiencia del apartamiento y de la imposibilidad de comunicación.»

Espinosa recurre a la cuantificación de los sueldos (en otros casos gastos) de sus protagonistas, mediante una relación comparativa. El resultado de la comparación no llega a establecer una dimensión cuantitativa, sino muy expresivamente cualitativa.

Hay cinco párrafos (anáfora-págs. 34, 35, 36, 38 y 40) que se inician del mismo modo «Conforme medita, Castillejo se derrumba» que van narrando el proceso de revisión de su vida por el propio personaje, aunque no es un examen del que se deriva autocrítica alguna, sino una constatación progresiva de su pobreza intelectual y del inexorable proceso de sustitución que alcanza a todos. 


Clavero y Pilar. Perspectiva de la “actualidad” como religión y sus nuevos ritos.

Hay 3 “perlas” en las págs. 42, 54/55 y 62. La pareja formada por Clavero y Pilar representa la inclinación por lo actual propia de la clase acomodada, que no desea ser consciente del carácter transitorio del tiempo y de la existencia humana. Aparece un tal Sergio Macanás como opinador.


Krensler y Cayetana. Perspectiva de la crueldad del orgullo.

Págs. 64-65 (2 orgullos) y 78. En el personaje de Krensler se hacen notorias la soberbia y la crueldad con la que trata a los marginados; es, además, el paradigma del ser que surge por negación de los otros.
Comparecencia de Domingo Alberola como comentador y 2º narrador.


Paracel y Purificación. Perspectiva de unción a lo material

Paracel y Purificación, ponen de manifiesto la estrecha unión de los burgueses con la materialidad como forma de aferrarse a la vida y negar la muerte.

Aparición de Juan Pérez Valenzuela de comentador y 2º narrador.

Pág. 87. «No podemos afirmar que la vivienda del médico resulte confortable y amable; más bien cabe sostener que ha sido configurada con el propósito de evidenciar el lujo.»

Aquí es donde se hace referencia a una secta católica “Causa de Dios”, evidente referencia al Opus Dei.


• Clase gozante

Son 47 fragmentos. Del 1 al 44, 21 son de carácter narrativo y 23 de carácter descriptivo (más abajo hay un análisis más detallado); 45 y 46 son cantos y el 47 una síntesis sublimada de todo lo leído,

Es un conjunto de cuentos: parábolas, historias, caracteres, poesías o himnos. 

En esta parte hay una mayor proximidad a lo descrito dado que es uno de sus miembros quien perfila el retrato de la clase a la que pertenece. De un punto de vista externo en la primera parte, pasamos a una perspectiva interna en la segunda.

En Camilo y Clotilde se nos presenta al grupo formado por Godínez, Lanosa y José López Martí (en ocasiones nombrados como Godinillo, Lanosilla y Lopecillo) en los que se muestra la inteligencia, la necesidad de enjuiciamiento y el amor a la verdad, lo que les instala irremediablemente en el ámbito de la marginación social y de la crítica al Poder y a sus representantes. Los tres personajes citados se constituyen en manifestación del espíritu frente a la materia, de la esencia frente a la apariencia, de lo trascendente frente a lo frívolo y de lo constante frente a lo efímero.

El gozante Camilo —diplomático— posee cualidades que no son propias de ningún otro acomodado, al menos, de los que desfilaron por la primera parte de la obra y de los que le rodean en la segunda. Está dotado de atributos que no son comunes entre los integrantes de su clase social; especialmente de inteligencia y, en particular, de capacidad de reflexión y de objetivación de sí mismo y de sus iguales. Para poder expresarse como lo hace, Miguel Espinosa lo ha dotado de un enorme cinismo y lo hace sentirse amparado por una plena impunidad, caracteres representativos del personaje, pues se dan en él con gran intensidad. Son sus propias palabras las que ponen al descubierto, sin pudor, el odio que siente hacia los marginados, el irracional culto que rinde a la materialidad, a los hechos y al prestigio, y el carácter servil de su persona y de los otros acomodados.

Y sobre todas sus características, destaca la maldad, de la que son conscientes no sólo sus críticos, sino, incluso, él mismo, hecho por el que se regocija y que le hace ser objeto de "un proceso de demonización" gracias a las propias afirmaciones de Camilo, que se define como ser contrario a la Divinidad y a sus preceptos, y como fuerza contraria a la Creación y a sus criaturas; también lógicamente, por las caracterizaciones que de él hacen los marginados reflexivos que lo observan. La irrealidad en la que vive el burgués y en cuya creación y mantenimiento parti-cipa, la arbitrariedad de sus actos y de su trato con los no gozantes y la banalidad de todo cuanto le rodea provoca que la burguesía se presenta ante nosotros como la encarnación del Mal en el mundo.

Camilo es testigo y defensor-acusador de sí mismo, conforme trata de defenderse más y más se acusa. Godínez, con su silencio ejerce como jurado y juez.


• A modo de exégesis de Clase gozante

Extractado del ensayo “La fea burguesía proceso y ejemplario” del profesor en la Universidad de Columbia (NY) Dr. Gonzalo Sobejano, publicado en 1996.

21 fragmentos narrativos y 23 fragmentos descriptivos

NARRATIVOS (21)

Narración por tres conductos: el cuento (se narra un suceso notable); la biografía (relato de una vida); y la parábola (figuración de un suceso ficticio para deducir un significado moral).
5 Cuentos: 1 La resurrección: don Gonzalillo, tendero de los ricos, resucita en el interior de un sueño de Godínez; 8 La mesa: El pudiente que llegó tarde a la muerte de su madre; 13 El entierro: Un gozante evita acudir al sepelio de su suegro rural; 18 La tumba: un hIjo no llegó a la inhumación del padre a la tumba que a éste legó su antiguo patrón; y 23 El viaje: viaje estropeado, al sentir de Camilo, por la compañía de una hermana ligada al pasado inconfesable. Casi todos estos cuentos tienen como tema central LA MUERTE.

6 Biografías: 3 Los iguales: quienes antaño fueron despreciados han llegado a triunfar; 6 El trovador: Lanosa fue el cantor de Clotilde y hoy ha dejado de serlo; 25 La fidelidad y la infelicidad: Clotilde se ha he-cho infiel a Lanosa y fiel a Camilo, mientras este empieza a ser infiel a Clotilde; 29 La inteligencia: imagina Camilo a Godínez como bufón de diplomáticos, igual que si ya lo hubiera vivido; 28 La conjura: por qué Pedrosa enloqueció su vida, su manía persecutoria, su muerte; y 43 La destrucción: para un anciano como don Jacinto y para individuo menos viejo, como Lanosa, el pasar de la edad es caminar hacia la muerte. Casi todos estos sumarios biográficos tienen como motivo cardinal EL DESTINO: el resultado de lo que fue antes en lo que ya es.

10 Parábolas (símiles morales que narrativamente dan forma a perdu-rables verdades): 5 Las banquetas: teorizadores como Godínez deberían permanecer siempre sentados en banquetas, …; 11 La eficacia: semanas de Camilo dedicado, imaginariamente, al exterminio de razas; 27 Los objetos: haber atesorado objetos raros; 30 El orden: orden como prisión pero también como resguardo; 31 La enfermedad: el padre enfermo, que prefirió al hijo importante que lo olvidaba, al hijo insig-nificante que lo cuidó; 34 El jardín: Lanosa derruido, sentado en el ban-co de un parque como Cristo clavado en su cruz; 37 El paraíso: gastar es coger sin trabajo frutas paradisíacas; 40 El automóvil: la madre de Camilo al notificar que su hijo vendrá a visitarla en coche “oficial” se transforma en la contrafigura de María; 41 El ojo: a los gozantes los mira el ojo humano, a los marginados el ojo de Dios; y 42 Los perros: adulan o muerden, por el Poder, reino en el que no habitan Lanosa ni Godínez. Casi todas ejemplifican el DUELO ENTRE EL BIEN Y EL MAL

DESCRIPTIVOS (23)

Están dirigidos al presente natural y no a un pretérito ya cumplido en la memoria o en la fantasía.
La descripción se produce en 3 formas: de menos a más abundancia: la pura descripción de objetos (cosas que se hacen presentes); la reflexión acerca de circunstancias o principios (glosa mental); y la etopeya (retratos morales)

4 Descripciones de cosas. 16 El hogar: enumeración de lo que encierra un hogar sentido como castillo defensivo; 21 El sueño: una máquina automática que solo registra en su mecanismo a los gozantes; 36 El fo-lleto: irrisión del folleto que consagra a un arribista; y 44 La mecedora: la imagen de Godinillo sentado en una mecedora, una noche de verano, frente a una vieja vecina, acrece la felicidad de no ser un Godínez. Exhiben la DIFERENCIA ENTRE GOZANTES E INDIGENTES.

5 Reflexiones o glosas ocasionales. 2 Los regalos: hacer modestos obsequios a padres y hermanos para ponerlos en su sitio, a lo lejos; 7 Las historias: sólo contadas desde el final revelan su sentido: Lanosa acabará rompiendo lo que de joven escribió a Clotilde; 9 El bolso: lleno de  dinero su bolso, la esposa acata al esposo que encarna el hecho olvidando al amador que en su palabra decía antaño la verdad; 12 Los inte-grados: gozantes bien situados contra auténticos marginados; y 35 Los dones y los sobredones: los sobredones del gozante brotan del poder que le quita al sufriente. Son paráfrasis de LA DISTANCIA El ENTRE VENCEDORES Y VENCIDOS.

14 Etopeyas. 4 El autoretrato: definición del gozante e indirecta autocrítica del locuaz Camilo; 10 Los oficios: Camilo enumera todo aquello que él no es, para proclamarse, en fin diplomático; 14 La cena: preparativos del homenaje al decano Mariano; 15 La visita: visita de Camilo a otros gozantes con quienes comparte la posesión de la actualidad; 17 Los chiflados: Lanosa y Godinillo, antítesis de los poderosos que los excluyen; 19 El calendario: se describe el año programado por los conformistas; 20 el rostro: la riqueza magnífica de los gozadores; 22 Los negado y lo dado: a Godínez le está negado el Poder y le vino dado asistir a la enfermedad y agonía de su madre; 24 El físico: el adulador que llegó a profesor de Física, Juan Eugenio González con su esposa Lucrecia y sus hijos Geromín y Gisela (familia muy semejante a las de “clase media”); 26 Los jóvenes: cierto Santillanito joven y sus siervos; 28 Los viejos: cierto viejo don Gerónimo, poderoso y sus siervos; 32 El tren blindado: Los ricos gastan, sólo los pobres compran; 33 El libro: Juan Eugenio González da sus clases universitarias siguiendo un manual elemental que para su orientación le recomendó José López Martí, y desprecia a éste por pobre; y 39 La impunidad: los protegidos impunes contra los inermes. Estas etopeyas acentúan el ODIO DE LOS FAVORECIDOS CONTRA LOS INVÁLIDOS.

Este sería el sentido último de este libro que con tan profundo humor renueva las formas principales de la moralística: verificar el proceso al MAL moderno, mostrando su innúmero ejemplario, y exaltar, a través del silencio el eterno BIEN: la caridad. 


A modo de bibliografía: textos consultados para la elaboración de este comentario:

(De los indicados en negrita se han extractado o resumido partes de su contenido)

Biografía de Miguel Espinosa, por desconocido.
Cartas a Mercedes, por Antonio Balsalobre.
Comentario de Pilar Fraile sobre el estudio de José Luis Bellón.
Los tratados de Espinosa. La imposible teología del burgués. Varios estudios de la Universidad de Murcia, de los que consultados especialmente:
Ficción y verdad en Miguel Espinosa, por Antonio Campillo Meseguer
Tríbada la novela de nunca acabar, por Agnes Moncy
Desencanto y denuncia en La fea burguesía, por Luciano Palao Rico
Miguel Espinosa, un poeta del pensamiento. Entrevista a Mercedes Rodríguez.
Sobre Escuela de Mandarines, por Desconocido.
Cartas a Mercedes, parte 1. (8 cartas).
Escuela de Mandarines. Comentario crítico, por Desconocido.
La fea burguesía, Proceso y ejemplario, por Gonzalo Sobejano.
Miguel Espinosa, La mirada de la desolación, por Carmen Carrión Pujante.
Miguel Espinosa, La construcción de la disidencia, por Fernando R. de la Flor.
Intertextualidad en la obra narrativa de Miguel Espinosa, tesis doctoral de Carmen Martínez Peña.
Un día en la vida de Miguel Espinosa, por José Luis Martínez Valero.












domingo, 30 de octubre de 2022

La maravillosa vida breve de Óscar Wao

Sesión del club de lectura del
28 de octubre de 2022.


Obra: La maravillosa vida breve de Óscar Wao
Autor: Junot Díaz
Presenta: José María Giménez Martín



Texto de la presentación:

Junot Díaz, tercero de siete hermanos, nació en el barrio de Villa Juana el 31 de diciembre de 1968 en Santo Domingo, República Dominicana, tiene nacionalidad estadounidense-dominicana. Se crió con su madre y sus abuelos mientras su padre, que había sido policía del dictador Rafael Leónidas Trujillo, trabajaba en Estados Unidos. Se crió con su madre y sus abuelos mientras su padre trabajaba en Estados Unidos. En 1974 la familia se trasladó con su padre a Parlin, Nueva Jersey, pero al poco tiempo éste los abandonó, dejándolos en una complicada situación económica. Estudió la enseñanza básica en Madison Park Elementary. Desde pequeño fue un gran lector, y a menudo caminaba casi cinco kilómetros para sacar libros de la biblioteca pública. Hizo el bachillerato en el Cedar Ridge High School de Old Bridge (1987), se licenció en inglés en la Universidad Rutgers (1992) y realizó un Máster en Bellas Artes en la Universidad de Cornell. Actualmente imparte escritura creativa en la Universidad de Siracusa y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y editor de la revista Boston Review .
Cuando en abril de 2018, Junot Díaz  Premio Pulitzer por “La maravillosa vida breve de Oscar Wao”, contó en un artículo en el ''The New Yorker'' que había sido violado a los ocho años y la depresión que arrastró desde entonces, se armó un revuelo tremendo. Fue elegido presidente del Premio Pulitzer. A los pocos días, una ex-alumna suya, Zinzi Clemmons, le acusó de haberla forzado a besarlo en una ocasión. El escritor admitió haber hecho su confesión precisamente “animado” por el movimiento feminista y se prestó, en público, a hablar del tema, y de las actitudes “misóginas” que le reprocharon escritoras con las que se había cruzado a lo largo de su carrera. También dimitió como presidente del Premio Pulitzer y accedió a que se le investigara. “Yo acababa de sacarme un cuchillo y me estaban clavando otro”, dice, “pero lo importante era que yo me había sacado aquel cuchillo, que llevaba matándome desde niño”. Las dos investigaciones que se pusieron en marcha, la del Pulitzer y la del Massachusetts Institute of Technology, donde Díaz aún trabaja, concluyeron que no había pruebas suficientes que probaran los hechos que contó Clemmons. Inmediatamente luego de cerrada la investigación, Díaz fue reincorporado a su posición de presidente del Premio Pulitzer.

“La rehabilitación no es posible en el mundo de hoy. Es decir, la ferocidad con la que se me ha acusado no va a ser reparada porque, de alguna forma, se busca la culpa. Ha habido periodistas que se han acercado a mí, y sé que han hablado con todas las partes, pero nunca han publicado nada porque lo que se encontraron no era lo que esperaban. Eso sí, me han pedido que vuelva a escribir en su diario, que supongo que es su manera de decirme que no era culpable”, dice. Se refiere a The New York Times, donde publicó en febrero. “Pero no me preocupa. Me gusta esa idea de frontera. En el fondo, como emigrante, es donde vives siempre. Estás acostumbrado a no ser aceptado, o a no serlo del todo. Joe Biden ha sido acusado públicamente de cosas mucho peores, y es presidente de Estados Unidos. Al final, es una cuestión de raza, y de cultura. No sé qué impacto tendrá en mí como escritor todo esto, pero estoy preparado para cualquier cosa”, añade.

A propósito de lo que considera la cualidad más importante para un artista, Junot Díaz se refirió a su padre y a su infancia con estas palabras: "Desde mi experiencia, muy pequeña, siempre me ha parecido que lo que define el éxito de un artista no es la persistencia ni el entrenamiento, ambos necesarios, sino la compasión. Y la compasión empieza en casa. Pero vivimos en una sociedad en la que no nos enseñan la compasión. Yo vengo de una familia militar, una familia militar dominicana. Mi padre fue partidario del Trujillato. Yo estoy a la izquierda del súper progresismo porque mi padre fue directamente fascista. Es así, son cosas que pasan. Y no hay perdón en una familia militar. Esa es una terrible forma de crecer. A veces la primera reacción no debe ser culpar, sino perdonar. Pienso que, ya sea que vivas en una versión más explícita de esa cultura dominicana o menos explícita, la mayoría vivimos en un régimen de falta de perdón". “Me hice escritor para entender a mi padre. Vivimos hoy en una distopía a distintos niveles, la pandemia es el más evidente, pero lo peor es la precariedad, la vulnerabilidad”, asegura.
“Cuando llegué a Nueva York en 1974 ni siquiera había visto una fotografía de Estados Unidos. Iba a instalarme en otro planeta. Y era un planeta que no me quería. Yo vivía dentro de una novela de ciencia ficción”. Le gusta la idea de estar escribiendo para el futuro. Para alguien que ni siquiera imagina, pero al que puede echar una mano. “Tolkien no podía imaginar a nadie como yo mientras escribía y, sin embargo, me salvó la vida”, asegura.  “Lo que viví con las acusaciones fue el segundo asalto de un ataque que verdaderamente me destruyó. No sé dónde estaría sin mi terapeuta. Cuando manifesté mi opinión contraria al régimen dominicano recibí miles de amenazas de muerte. Decían que iban a descuartizar a mi familia. Sabían dónde vivía cada uno. Y nadie movió un dedo. Ni siquiera mis amigos”, considera. ¿Quiere eso decir que no importa los premios que tenga, tal vez no vuelva a publicar? “No. Aunque estoy en otro lugar. Y es uno más libre. Más parecido al que tenía cuando empecé”, responde.

“La vida es corta y es súper feroz. Y la injusticia es la norma. Pero los hechos son los hechos. Y tengo suerte. Como profesor universitario soy un privilegiado. Cuando alguien dice algo de mí, antes tiene que comprobarse que es cierto. Tengo amigos que lo han perdido todo por firmar una carta de apoyo a la causa palestina. Yo podría firmarla y no perder mi trabajo”, insiste.

Sabe a ciencia cierta que en el comité del Pulitzer había quien le quería fuera. “Porque en ocasiones he sido crítico”, dice. “Pero no lo consiguieron”, añade.

TRAYECTORIA LITERARIA
Junot —bajo el influjo de Juan Rulfo, John Christopher, Toni Morrison, Mario Vargas Llosa, Roberto Bolaño y Sandra Cisneros— describe en sus obras la dura realidad de los emigrantes hispanoamericanos en los Estados Unidos.
El primer libro que publicó fue una recopilación de cuentos titulada Drown (1996; El ahogado) —salió en España como Los boys y en Estados Unidos como Negocios—, gran parte de ellos escritos mientras hacía su maestría en Cornell y que aparecieron en diversas revistas (Story; The New Yorker, Time Out New York, The Paris Review). Se trata de historias familiares en la tradición de Denis Johnson y Morrison, e incluye los relatos «Ysrael», «Fiesta, 1980», «Aurora», «Drown», «Boyfriend», «Edison, New Jersey», «How to Date a Browngirl, Blackgirl, Whitegirl, or Halfie», «No Face» y «Negocios» (este último narra la vida del padre del autor). Es una antología de relatos sobre tensas experiencias de emigrantes dominicanos en Estados Unidos que tienen mucho de autobiográfico pero no exactamente lo que parece. “Yo me escondo cuando escribo. Me oculto a simple vista. Mis hermanos me preguntan, ¿pero quién es toda esa gente? No saben que hablo de nosotros a través de otros”, cuenta. En el apartamento de dos habitaciones donde vivía con 11 personas de niño empezó a apartarse del mundo para observarlo.
Fue descrito como «un primer libro de talento deslumbrante» por Hermione Lee de Independent on Sunday.
Junot, que utiliza una jerga anglohispánica comprensible para los anglohablantes, escribe en estos cuentos sobre un hermano abusón, un padre que maltrata a sus hijos, una madre apaleada por la vida pero siempre firme, de trapicheos en la calle, de drogas y de trabajos mal pagados, de chicas y de las diferencias entre blancos, negros, morenos y latinos. Díaz expresa la alienación de quien se siente ajeno a dos culturas, la hispánica y la estadounidense, pero también su desconcierto y admiración por el ser humano que sobrevive y se alza por sobre los problemas de ese contacto cultural.
Una década después de este volumen de relatos que había tenido buena crítica, Junot Díaz saltó a la fama con su primera novela, La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007), que ganó el Premio Pulitzer y otros seis galardones.


RESUMEN DE LA OBRA
De origen dominicano, Óscar (Wao) es un joven estudioso y retraído que vive en New Jersey al amparo de su madre y su hermana. Es un apasionado de la literatura fantástica y los juegos de rol. Su gran obsesión es deshacerse de su penosa virginidad, pero está muy lejos de encarnar el estereotipo de macho latino que demandan las mujeres.
Blanco permanente de burlas y rechazos, Óscar se refugia en su mundo interior y fantasea con convertirse en el Stephen King dominicano, pero después de graduarse regresa al hogar materno sin más expectativa que dar clases de lengua en el mismo instituto donde fue víctima de los insultos y humillaciones que arruinaron su porvenir.
Óscar parece predestinado a llevar una vida deprimente, pero el trasfondo heroico que subyace en su interior se manifiesta cuando el amor llama a su puerta y, desenterrando el pasado, decide plantarle cara a una ancestral maldición (el fukú) que afecta a su familia desde que su abuelo Abelard cayera en desgracia.
Junot Díaz parió una obra de temática plural en la que aborda la inmigración, el racismo, el desarraigo, los conflictos generacionales y los padecimientos del pueblo dominicano bajo el yugo del dictador Rafael Leónidas Trujillo.
Al comienzo de la novela se desarrolla el concepto del fukú, una antigua maldición que se instala en el seno de las familias dominicanas y se transmite como la peste a través del linaje familiar. El fukú, cual espíritu maligno o cuervo agorero, está presente durante toda la novela y da mucho que pensar.
El fukú puede extrapolarse a cualquier lugar del mundo y responde a unos patrones familiares donde la escasez, la enfermedad, el fracaso o el no merecimiento son la tónica habitual.
Por tanto, “La maravillosa vida breve de Óscar Wao” constituye una invitación a rastrear esos males recurrentes que pueden darse en nuestra familia, esos patrones heredados cuyos mecanismos nos afectan hasta extremos insospechados.

NARRACIÓN Y ESTILO
“La maravillosa vida breve de Óscar Wao” está narrada en primera persona. Dos de sus personajes (Lola y Yunior) ejercen el papel de narradores ofreciendo diferentes perspectivas. La narración es fluida y directa, con mucho lenguaje coloquial y largas anotaciones a pie de página(en la versión EPUB vienen los números pero no las notas a que corresponden)  que, sin hacerse pesadas, profundizan en el contexto social que enmarca la historia.
El tratamiento del lenguaje es uno de los puntos fuertes de la novela. Junot Díaz emplea un lenguaje fresco e innovador, rebosante de expresiones endémicas del caribe y propias del mestizaje cultural que trajo consigo la diáspora dominicana en los Estados Unidos.
Según la crítica, Junot Díaz no se limita a escribir en inglés intercalando palabras o expresiones en español, ha creado un lenguaje nuevo que abre un sinfín de posibilidades. Supongo que esto se aprecia en toda su dimensión en la versión original de la novela: The Brief Wondrous Life of Oscar Wao.
Yo no pude hacerlo, soy una nulidad en lo referente a los idiomas, pero si sabes inglés te recomiendo con envidia sana que te embarques en la lectura de la versión original.

LA TRAMA
“La maravillosa vida breve de Óscar Wao” se desarrolla en tres líneas temporales. Es una sucesión de retratos que componen la historia de Abelard Cabral, su hija Belicia y los hijos de esta (Óscar y Lola), tres generaciones que discurren paralelas a la sangrienta dictadura de Trujillo, a la diáspora posterior y a la cotidianidad de los inmigrantes dominicanos en los Estados Unidos.
La novela no sigue un orden cronológico. Comienza en Paterson, Nueva Jersey, pero el origen y epicentro de todo lo que sucede está ubicado en la República Dominicana. Allí asistiremos a la historia de Abelard, un reputado doctor que padece lo indecible por negarle a Trujillo el capricho de desvirgar a una de sus hijas.
Este trágico capítulo marca el destino de los suyos. Desde entonces se encadenan las desgracias en la familia Cabral en forma de abusos, agresiones, desamores, muertes prematuras y angustias adolescentes.
Durante la lectura, cada vez que me topaba con el nombre de Trujillo, retahílas de exabruptos desfilaban por mi cabeza. Estas palabras expresan con hondura lo atrapados que se sentían los dominicanos en la época de Trujillo:
Era como estar en el fondo del mar. Sin luz y con todo el océano arriba, aplastándonos. Pero la mayoría de la gente se había acostumbrado hasta tal punto que lo veía normal. Había olvidado que arriba había otro mundo.

Los escenarios, los saltos en el tiempo y los cambios de narrador se suceden a lo largo de la novela. Esto nos proporciona información desde diferentes ángulos y perspectivas, pero a veces resulta un tanto lioso.
En mi caso, en más de una ocasión no tuve claro a quién pertenecía la voz del narrador o en qué momento cronológico se ubicaban los hechos descritos. Nada grave, este problema lo solventa la propia lectura, que rápido se encarga de ponerte en situación.
Y ya que estamos con los puntos negativos, cerraré este capítulo señalando que la existencia incomprendida y solitaria de un nerd de la talla de Óscar Wao va de la mano, necesariamente, de una terminología plagada de superhéroes, odiseas espaciales, dibujos manga y juegos de rol que a veces resulta incompresible para los que no estamos familiarizados con la temática friki.
Por lo demás, esta tragicómica novela es un acopio de historias conmovedoras y virtudes literarias que giran alrededor de Óscar Wao, un personaje entrañable (de los que nunca se olvidan) cuya lucha por hacerse con las riendas de su vida es una oda de amor, compasión y heroicidad para todos los humillados, incomprendidos y rechazados del mundo.
No quería ese futuro, pero no veía como evitarlo, no sabía cómo salir de él. Fukú. Las Tinieblas. Algunas mañanas despertaba y no podía salir de la cama. Como si tuviera un peso de diez toneladas en el pecho.
Óscar Wao
La asfixiante realidad de Óscar es una celda sin puertas ni ventanas, pero el tipo se las arregla para convertirse en uno de los héroes de sus cómics; lanzando un órdago a la vida, se opone a un destino marcado varias décadas atrás por la injusticia y la tiranía.
El resultado es un final agridulce que nos puede saber a gloriosa victoria.

VALORACIÓN FINAL
Muchos libros dibujan sonrisas, pero pocos son capaces de provocar carcajadas, éste puede hacerlo a pesar del tema que trata.
Las aventuras y desventuras de Óscar Wao y compañía están tocadas con la varita del sentido del humor, incluso en medio de la tragedia.
Junto con Óscar, las mujeres de su familia resultan los personajes más memorables de la novela, puesto que constituyen ejemplos de fiereza de la mujer latinoamericana para sobrevivir y mantener entera las ganas de vivir, sin perder la insolencia y la soberanía de su sexo (incluso por encima de la violación y la tortura). En parte réplica, en clave popular y caribeña, de La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, a la que parodia y refuta (Urania Cabral, la protagonista de la obra de Vargas Llosa, es una mujer exitosa como profesional, pero acomplejada por la violación que padeció de joven), La maravillosa vida breve de Óscar Wao es modelo de una literatura con sentido del humor que puede construir grandes miradas sobre las desgracias de los migrantes latinos en Estados Unidos.
“Escribí Oscar Wao en un momento en que la cultura del nerd aún no había sido descubierta por el capitalismo. Como una forma de reivindicación. La ciencia ficción me ha explicado el mundo, desde el principio. Pero durante años viví en una especie de armario al respecto. Fingía que podía boxear, como mi padre, pero lo único que quería era jugar a juegos de rol. Aún sigo jugando. De hecho, es lo que más me gusta hacer. Admiro a esos escritores que no pueden evitar escribir. Yo tengo que forzarme a hacerlo”, confiesa. Lo último que publicó, “Así es como la pierdes”, es de 2012.

Aunque Díaz afirmó al diario Hoy de la República Dominicana en el 2008 que no le ilusionaba el cine, su cuento «Ysrael» fue adaptado por la directora dominicana Leticia Tonos Paniagua, que filmó un cortometraje en blanco y negro para la London Film School en 2001

OBRAS
• “Drown”, cuentos, 1996 — “Los boys”, Mondadori, Barcelona, 1996 (Debolsillo, 2009; trd.: Eduardo Lago Martínez) “Negocios”, Vintage, USA, 1997 (Mondadori sacó aparte en formato e-book, en 2012, el cuento “Fiesta”, que forma parte de esta recopilación)
• “The Brief Wondrous Life of Oscar Wao”, novela, 2007 — “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, trd.: Achy Obejas; Mondadori, Barcelona, 2008
• “Nilda”, “El sol, la luna, las estrellas”, “Otravida, otravez”, 3 relatos publicados originalmente en The New Yorker (04.10.2009; 02.02.1998; y 21.06.1999, respectivamente), trd.: Daniel Gascón; Alfabia, Barcelona, 2009
• “This is How You Lose Her”, cuentos, 2012 — “Así es como la pierdes”, trd.: Achy Obejas; Mondadori, Barcelona, 2013
• “Islandborn”, literatura infantil; con ilustraciones de Leo Espinosa, 2018 — “Lola”, trd.: Teresa Mlawer, Dial Books, 2018

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS
• Pushcart Prize XXII (1997)
• Premio Eugene McDermott (1998)
• Beca Guggenheim (1999)
• Premio de la Fundación James Beard (2007) por “He'll Take El Alto”, artículo publicado en septiembre de ese año en la revista mensual Gourmet
• Massachusetts Book Awards Fiction Award 2007 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro 2007 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio Pulitze 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio John Sargent Sr. First Novel 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Anisfield-Wolf Book Awards 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Dayton Literary Peace Prize for Fiction 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Premio Hurston-Wright Legacy 2008 por “La maravillosa vida breve de Óscar Wao”
• Embajador Cultural de la República Dominicana ante el Mundo, título conferido por la Cámara de Diputados de ese país (2008)
• Barnes & Noble Writers for Writers Award 2010
• Beca MacArthur (2012; un total de 500.000 dólares repartidos trimestralmente a lo largo de cinco años)