Programa del curso 2026-27

PROGRAMA DEL CURSO 2026-27

Carrusel programa 2025-26

sábado, 4 de noviembre de 2023

El ruido y la furia

 

El ruido y la furia (William Faulkner) 


Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
27 de octubre de 2023.


Por Manolo Mellado



La elección de este libro está motivada por las referencias de todos los escritores que han analizado los escritos de Faulkner, que coinciden en que es uno de los autores que más ha desarrollado los monólogos interiores y técnicas de salto atrás en el tiempo y el espacio. En especial los autores hispanoamericanos García Márquez, Onetti, Juan Rulfo, Vargas Llosa… fueron influenciados por Faulkner. También hay ecos de temas existenciales en la novela, como sostiene Sartre en su ensayo sobre Faulkner. Incluso Borges analizó su obra y elogió su estilo. Pienso que merecía la pena leer algo de él y cuál novela mejor que ésta que parece que influyó de forma importante en la concesión del premio Nobel.


Comentarios sobre William Faulkner

Nació en New Albany, Misisipi, 25 de septiembre de 1897, aunque se crio en las cercanías de Oxford, lugar al que se trasladó la familia en 1902. Era el mayor de cuatro hermanos de una familia tradicional sureña formada por Murry Cuthbert Falkner (1870-1932) y Maud Butler (1871-1960). Tuvo tres hermanos menores: Murry Charles "Jack" Falkner, el escritor John Falkner y Dean Swift Falkner.
Premios
• Premio Nobel de Literatura 1949.
• National Book Award 1951 por Cuentos reunidos.
• Premio Pulitzer 1955 por Una fábula.
• Nacional Book Award 1955 por Una fábula.
• Premio Pulitzer 1963 por Los rateros.
Novelas
• La paga de los soldados (Soldiers' Pay, 1926)
• Mosquitos (Mosquitoes, 1927)
• Sartoris (1929). Primera versión cortada de Banderas sobre el Polvo
• Banderas sobre el polvo. Versión original sin cortes publicada en 1973.
• El ruido y la furia (The Sound and the Fury, 1929)
• Mientras agonizo (As I Lay Dying, 1930)
• Santuario (Sanctuary, 1931)
• Luz de agosto (Light in August, 1932)
• Pilón (Pylon, 1935)
• ¡Absalón, Absalón! (Absalom, Absalom!, 1936)
• Los invictos (The Unvanquished, 1938)
• Las palmeras salvajes (The wild palms - If I Forget Thee Jerusalem, 1939)
• El villorrio (The Hamlet, 1940) [Trilogía de los Snopes I]
• Desciende, Moisés (Go Down, Moses, 1942)
• Intruso en el polvo (Intruder in the Dust, 1948)
• Réquiem para una mujer (Requiem for a Nun, 1951).
• Una fábula (A Fable, 1954)
• La ciudad (The Town, 1957) [Trilogía de los Snopes II]
• La mansión (The Mansion, 1959) [Trilogía de los Snopes III]
• La escapada o Los rateros (The Reivers, 1962)



Comentarios sobre la novela

Título inicial en inglés: El Sonido y la Furia, alude a un soliloquio del acto 5, escena 5 del Macbeth de Shakespeare. El verso que inspiró al escritor describe la vida como una historia contada por un discapacitado mental, lo cual es una síntesis de esta novela.
Novela influida por Ulises de James Joyce, narra la decadencia y destrucción final de un viejo linaje del tradicionalista sur de Estados Unidos, desde el punto de vista de los últimos sobrevivientes de una familia ya decadente. Los Compson, protagonistas de la decadencia familiar, son presentados en las voces de tres de sus miembros y de Dilsey, la sirvienta negra, considerada como de la familia por la cantidad de años que lleva al lado de ellos. De este modo, cada una de las secciones del libro son algo así como el testimonio de uno de los Compson.
Existe consenso entre la crítica literaria en lo relativo a considerarla entre una de las grandes novelas norteamericanas, frecuentemente considerada entre los cien mejores libros de todos los tiempos. Recientemente fue seleccionada por la Modern Library como la sexta novela más importante en lengua inglesa del siglo XX.
El tratamiento y representación que Faulkner dio al tiempo en esta novela fue saludado, en su tiempo, como revolucionario. Faulkner sugiere que el tiempo no es una constante u objetivamente una entidad, y que los humanos pueden interactuar con él en una gran variedad de formas. Benjy, el hijo menor, no tiene conciencia del tiempo y no puede distinguir entre pasado y presente. Su discapacidad le permite encontrar conexiones entre el presente y el pasado que los otros no pueden ver. Quentin, el mayor de los hermanos, en contraste, está atrapado en el tiempo, incapaz de moverse más allá de las evocaciones de ese pasado.  Quentin sacrifica su vida entera para probar que su padre está equivocado. Después de fracasar en ello, se siente desengañado, y esto combinado con su obsesión por el tiempo, lo lleva finalmente al suicidio. Al contrario que su hermano Quentin, Jason no se preocupa por el pasado. Él está obsesionado por el presente y por el futuro inmediato. Para Jason, el tiempo solo sirve para usarlo en su provecho personal y no puede ser desperdiciado. Dilsey es quizás el único personaje que está en paz con el tiempo. Comprende que su vida es sólo una partícula en el implacable transcurso de la historia.
Como lugar de desarrollo de la novela, Faulkner eligió Jefferson el condado de Yoknapatawpha, trasunto de su Mississippi natal; territorio ficticio creado por Faulkner para marco espacial de su novela Banderas en el Polvo y reutilizado después en varias de sus obras.

Al principio, la lectura del libro se hace casi imposible, sobre todo las dos primeras partes. A partir de una primera lectura, es interesante acudir a fuentes externas que ayuden a su comprensión. En mi caso, acudí a Wikipedia donde explica las dos claves más importantes: escritura redondilla para los cambios del tiempo de la narración y la definición de los personajes (agravado el problema por la duplicación de nombres en un contexto de tres generaciones de dos familias, la protagonista y sus sirvientes). Aún con esta ayuda, resulta complicado.

Me he entretenido en analizar principalmente, de forma somera, la primera y segunda parte. Es imposible analizar todo el libro porque cada frase merece la pena estudiarla y esa tarea estaría fuera del objeto de este comentario. No hago un comentario completo, sino sólo aquello que pueda ayudar a la lectura.


La primera parte contiene los pensamientos del hijo menor de los Compson (deficiente mental), que comienza el 7 de Abril de 1928. La ayuda de las claves de Wikipedia, es suficiente para leer las frases de Benjy que son muy sencillas, retazos que forman su sencillo universo. Mezcla la primavera en que hay gente jugando al tenis en el campo de golf con la navidad en que hacía frío en la época en que ya estaba su hermano Jason trabajando en la ferretería del pueblo. Cuando aparece Caddy, la única hermana, que tiene edad escolar, todavía vive el padre. Si se hace abstracción de esas idas y venidas la mezcla resulta agradable, interesante. Como los recuerdos de Benjy van y vienen y hay varias personas que comparten nombres, el autor pone datos adicionales para entenderlo, aparte de los recuerdos en cursiva, pero no es suficiente para el entendimiento total.

Benjy cuenta de cuando Caddy tiene 7 años y están en el arroyo y quien cuida a Benjy es Versh, hijo de Dilsey. Juegan todos con el agua, menos Jason que está en el arroyo más abajo y ya aparece separado del resto, como en toda la novela. Posteriormente se ve que Jason había sido mimado por la abuela y rompía las muñecas de Benjy, o sea, que ya se le veía venir. Toda esa parte es una descripción de los caracteres de los protagonistas y de la casa donde viven. Muchas cosas de las que dice Benjy no se entienden y se van aclarando a medida que se sigue leyendo la novela. Cuando se lee por segunda vez, se comprende que el autor parece establecer una hipótesis sencilla de cómo deben de ser las mentes de los niños y se vislumbra, de alguna forma, lo que pasará después.

Como detalle, la escena de la pelea de Quentin y T.P., en la noche que murió la abuela, Benjy cayéndose de la artesa y las vacas subiendo y bajando por la colina, parecen los efectos de la zarzaparrilla que emborrachó a Benjy. Las frases deslavazadas de Benjy para contarlo producen un efecto maravilloso. De todas formas, no he encontrado nada posterior que lo aclare.

Sus pensamientos son muy simples: Cuando habla del fuego en el espejo o Caddy y Jason peleandose en el espejo, oler la enfermedad y oir el tejado puede que sólo pretenda decir cómo él sentía esas visiones y no era capaz de discernir lo que era un espejo y lo que era la lluvia en el tejado. Quizás el olor de la enfermedad era el olor de las medicinas y el almohadón. El padre olía como la lluvia. Versh huele como los perros (quizá porque le dijo que se iba a llamar Benjamín porque iba a ser un hechicero y que se lo podían comer los niños hechizados como al negro que se hizo predicador). De noche, Benjy veía la zapatilla con las manos. Huele la oscuridad y se mueve con formas suaves, como el fuego, incluso cuando Caddy dice que ha estado durmiendo (da la impresión de que los sueños eran placenteros). Imagino que oler como la lluvia era un olor agradable o le daba tranquilidad la cadencia de la caída de las gotas, quizás oler como los árboles puede dar sensación de fuerza, porque Caddy y el padre huelen así. Realmente una obra de arte.

Los recuerdos y referencias acerca de Roskus, no parecen aportar gran cosa, salvo para dar sensación de la gran fuerza de Delsy, su mujer. ¿Pretende mostrar el relativo matriarcado en la sociedad de esclavos?


La segunda parte, 2 de Junio de 1910, muestra el monólogo de los recuerdos recientes de Quentin, el mayor de los hermanos Compson, de su paso por la universidad de Harvard mientras deambula por Cambridge (Massachusets).

La primera lectura, al igual que en el capítulo 1, no entendí gran cosa. Al contrario de la primera parte, en que las frases son relativamente sencillas porque se corresponden con los sentimientos de Benjy, en esta parte las frases son de alguien que está al borde del suicidio y que, evidentemente,  no razona ni se comporta racionalmente, por lo que se muestra un monólogo lleno de frases gramaticalmente incorrectas. La segunda vez lo leí después de leer los comentarios de Wikipedia y, con los datos que proporcionaba la lectura de la primera parte por segunda vez, comencé a ver la luz, pero persistían muchas dudas, por lo que me resultó de mucha utilidad hacer una lectura aislada de los párrafos en redondilla, como ya había experimentado leyendo “Si una noche de invierno un viajero” de Ítalo Calvino. A partir de ahí la lectura se hizo mucho más fluida, sin las interrupciones de la redondilla y se entiende mejor el flujo de los pensamientos y recuerdos.

Quentin está obsesionado por cómo el tiempo pasado afecta al presente y pretende cambiar las cosas para cambiarlo. Su padre, Jason Compson, sin embargo, que llama mausoleo de la esperanza al reloj, el cuál no sirve para recordar el tiempo, sino para olvidarlo de vez en cuando, pretende no agotar las fuerzas intentando someterlo. Quentin está enganchado a él, puesto que muestra la decadencia de la familia, en parte debido al nihilismo del padre, que no cree en los valores de la virginidad (inventada por los hombres, no por las mujeres), tiempo, eternidad… y está obsesionado por el amor (filial, platónico...) a su hermana Candence (nombre real de Caddy). Por eso rompe el reloj intentando bloquear el paso del tiempo, pero no tiene éxito (nada sirve de ayuda: religión, orgullo... nada).

El monólogo está salpicado de multitud de textos en redondilla que explican de alguna forma todo lo que le pasa: desde el problema con la niña aparentemente perdida, la pelea con sus conocidos y su decisión de suicidarse. Parece que cuando está con la niña (justo cuando llega Julio, quizás el padre) él estaba pensando cómo habían poseído a Caddy, que fue culpable como la niña. Y eso le llevaba a pegarse, o pretenderlo, con todos los que tenían algo que ver con Caddy, sobre todo cuando decían que todas las mujeres son unas putas (Herbert, Dalton Ames, Shevre, Spoade, Gerald), preguntando: ¿tú tienes hermanas?


La tercera parte, 6 de Abril de 1928, se lee casi de una sentada y muestra partes del final de la historia aclarando algunos puntos no descritos y acabados en las partes 1 y 2. Aunque hay algunos cambios en el tiempo, no impiden la comprensión porque ya se tiene un conocimiento casi completo de la historia.

El capítulo no es un monólogo, sino un soliloquio de alguien obsesionado con el futuro, el “buen nombre” de una familia ya inexistente, además de racista, misógino… y por alguien, como él, con una gran valía personal, aunque, según él,  no le hayan dado ninguna oportunidad para su formación. Earl el dueño de la ferretería, tiene la misma opinión cuando le dice a Jason que puede ser un buen empresario y al final Jason triunfa, de alguna forma, con el almacén de algodón, después de haber fracasado con la inversión de sus finanzas. Parece una definición del sueño americano, a pesar de que se había quedado sin dinero con el robo por parte de la señorita Quentin.
Es curioso cómo los tres (Jason, Caroline, la madre, y Dilsey) dicen que la señorita Quentin, no hace lo que debe porque los demás no les dejan libres a cada uno de controlarla. También dicen que el padre tenía la culpa y hasta la madre habla de una maldición.


La cuarta parte, 8 de Abril de 1928, también se lee de una sentada y muestran el final de la historia aclarando algunos puntos no acabados en las partes anteriores. Me gusta el inicio con las descripciones de las dos primeras páginas y la descripción de cómo se desarrolla la vida en la casa un domingo por la mañana. Todo este capítulo está narrado de forma rápida, trepidante, como un tropel, con trozos a base de metáforas que confieren una apariencia poética.

En el epílogo, Faulkner aclara algunas cosas como el hecho de que no hubo incesto entre los dos hermanos, pero deja muchos puntos sin resolver. En general, algunos autores no aclaran los finales, pero durante el desarrollo de los escritos muestran suficientes claves para que el lector pueda descubrir el final por sí solo. Por el contrario, Faulkner deja el final abierto sin posibilidad de descubrirlo.

viernes, 6 de octubre de 2023

El aliento del cielo

El aliento del cielo (Carson McCullers) 


Comentario complemento de la sesión del Club de lectura del
6 de octubre de 2023.


Por Andrés Hueso Iranzo

«Yo tengo más que decir que Hemingway,
y Dios sabe que lo he dicho mejor que Faulkner.»

Carson McCullers


Esta autora —nacida Lula Carson Smith en Columbus, Georgia, 1917 y muerta en Nyack, Nueva York, 1967— iba para niña prodigio del piano, pues componía desde los cinco años. Así que en 1934, cuando tenía 17 años, viajó desde Columbus a Nueva York para estudiar en la prestigiosa escuela de música Juilliard. Su padre había vendido el anillo de la abuela, última herencia familiar, para que su primogénita cumpliera el sueño de convertirse en pianista. Pero el azar quiso que Carson perdiera el dinero en el metro y el proyecto musical se truncó. Decidió quedarse en Nueva York, ganarse la vida con pequeños trabajos e intentar entonces cumplir otro sueño, convertirse en escritora y, efectivamente, resultó ser un temprano prodigio literario.

La propuesta de lectura para esta sesión es una antología de la obra de Carson McCullers que contiene la totalidad de sus cuentos y las tres novelas cortas: “Reflejos en un ojo dorado”, “La balada del café triste” y “Frankie y la boda”, en una edición que incluye un brillante preámbulo y comentarios introductorios a cada uno de los títulos a cargo de Rodrigo Fresán; además de una extensa reseña biográfica de la autora, que hace innecesario reseñar aquí detalle alguno de su vida. Solo quedan fuera de su producción literaria su primera novela, “El corazón es un cazador solitario” —1940— y la última, “Reloj sin manecillas” —1961—.

El título adoptado es el del cuarto relato, con ello el editor ha seguido el mismo método que en otras antologías, donde el título de uno de los cuentos se asigna al volumen; así fue en “¿Quién ha visto el viento? - Cuentos” o en “La balada del café triste y otros cuentos”.

En 2017 con motivo de un doble aniversario —cien años de su nacimiento y cincuenta de su muerte— se publicó por Seix Barral la traducción al español de su obra completa, que incluía la de un epílogo inédito de Tenesse Williams.


Acerca del ‘gótico sureño’

Sin haberlo pretendido, este mes habremos leído a dos autores emblemáticos del “gótico sureño", el cual está considerado como un subgénero literario originario de EEUU. En él aparecen elementos sobrenaturales o extraños para configurar el argumento. A diferencia de la novela gótica tradicional, en este no se usan dichos elementos para crear tensión, sino para exponer cuestiones sociales y explorar y exponer la cultura del Sur de Estados Unidos, generalmente en los estados de Virginia, las dos Carolinas, Georgia, Tennessee, Mississippi y Alabama. Esta subcultura literaria surgió en el siglo XIX y sigue vigente.

El realismo mágico, el color local y el comentario social aunque no precisamente crítico, son elementos básicos de la literatura gótica sureña. Suelen aparecer personajes excéntricos o portadores de defectos, sucesos siniestros, sobrenaturales o fantásticos y fenómenos inexplicables. También asuntos relacionados con la raza, la clase, la decadencia tanto física como moral, la violencia, el racismo, la superstición, la familia disfuncional, los secretos oscuros y el aislamiento; personajes o situaciones “freak”, según la calificación de Domingo Fresán. 

El estilo literario es elaborado, con lenguaje poético y descripciones detalladas que desarrollan escenarios como plantaciones, a veces abandonadas o decadentes, mansiones antiguas, pantanos, pueblos rurales y casas decrépitas; lugares que se utilizan para crear atmósferas sombrías y opresivas cargadas de misterio o melancolía.


«En el Sur, como en la antigua Rusia [de los zares], se advierte a cada instante el
escaso valor que se le otorga a la vida humana. Los niños nacen y mueren
 y si no mueren luchan por sobrevivir. Los límites de un campo estéril
de apenas unos cuantos acres, una mula, una bala de algodón
pueden suponer toda la existencia y todo el sufrimiento de un ser humano.»

Carson McCullers


Algunos títulos emblemáticos de este subgénero.

“La caída de la casa Usher” – Edgar A. Poe. No era sureño, pero su influencia fue fundamental para el desarrollo de este subgénero. Sus cuentos y poemas macabros y melancólicos inspiraron a muchos escritores sureños.

“El corazón es un cazador solitario” – Carson McCullers. 1917/1967 - 1ª novela con 23 años.

“El ruido y la furia”, “Absalóm, Absalóm”, “Mientras agonizo”,  - W. Faulfner – 1897-1962

“Un tranvía llamado deseo” – T. Williams – 1911-1983

“Otras voces, otros ámbitos” – T. Capote – 1924-1984

“Sangre sabia y otros cuentos” – Flannery O’Connor. – 1925-1964 - Tormentosa rela-ción con Carson. 

“Matar a un ruiseñor” – Harper Lee – 1926-2016

“No es país para viejos”, “Hijo de Dios”, “Meridiano de sangre” – Cormac McCarthy – 1933-2023

“El camino del tabaco” – Erskine Caldwell – 1903-1987

“La conjura de los necios” – John Kennedy Tool – 1937-1969

“Beloved” – Tony Morrison – 1931-2019

“Tierra de caimanes” – Karen Rusell – 1981-


Acerca de la obra de Carson McCullers.

Influencia de su entorno nativo. En los años de su infancia en el Sur se grabaron en ella escenarios, imágenes y figuras que serán de recurrencia obsesiva en su narrativa: los veranos de luz cegadora, los pequeños cafés, los barrios venidos a menos y los extraños personajes embrutecidos por la opresión de la vida provinciana. Y los fenómenos de circo.


Contribución literaria. Su obra literaria supone una significativa contribución a la literatura estadounidense del siglo XX. Su estilo distintivo y su enfoque en temas universales como el amor, la soledad, el aislamiento y la búsqueda de la identidad han dejado una marca perdurable en el panorama literario. A través de una prosa evocadora y una exploración profunda de la psicología humana, McCullers ha logrado capturar la complejidad de las emociones humanas y ha generado un impacto duradero en la crítica literaria y en los lectores.

Destacaría como soportes de este impacto tres características: El enfoque existencial de sus argumentos; un lenguaje creador de atmósferas únicas y la construcción de personajes memorables a quienes no juzga


Enfoque existencial de sus argumentos. Otro aspecto importante es su enfoque en temas existenciales y psicológicos. A través de sus historias, explora la soledad, la identidad, la sexualidad y los anhelos de conexión humana; el amor, en suma. Sus tramas suelen estar impregnadas de un aire de desesperanza y de la búsqueda constante de significado en un mundo fragmentado y alienante. Esta profundidad temática y su representación realista de las experiencias humanas han hecho de sus obras una referencia importante en el estudio de la literatura y la psicología. El aparato gótico de la narrativa del Sur, cargado de ecos faulknerianos, deviene, en la elaboración de McCullers, un penetrante instrumento de indagación existencial.


Lenguaje creador de atmósferas únicas. Como ya se ha indicado en la referencia al "gótico sureño” en Carson Mccullers destaca su lenguaje literario y su estilo lírico y poético con el que crea atmósferas únicas y evocadoras con las que transporta al lector a los escenarios y emociones descritos. Enmarca el relato o las escenas dentro del relato, con una descripción tan detallada como delicada del ambiente natural: el cielo, el viento, el color de los árboles, hojas; las sombras; los cambios de luz en los amanece-res o atardeceres … Todo ello con una sentida profundidad poética. Y la misma precisa, descripción de los ambientes de interior, los salones, cocinas o bares en los que sus personajes se mueven. Este cuidado por el detalle y la riqueza de las descripcio-nes sensoriales contribuyen a la construcción de mundos literarios vívidos y tangibles, aunque con frecuencia se muevan en el filo de lo inverosímil —sin que resulten esperpénticas ni estrafalarias; extrañas pero totalmente creíbles— resultando en una extraordinaria capacidad para transmitir la intensidad emocional de sus personajes y la pulsión de sus historias.


Creación de personajes memorables a quienes no juzga. Detallada descripción física de sus personajes, a los que sin duda ama, dado el cuidado que pone en su construcción, a pesar de los defectos estéticos o de los actos torcidos que les asigna. Y lo consigue con una escogida y breve selección de palabras, con inclusión de alguna metáfora que, aunque a primera vista parezca extraña, resulta en realidad muy reveladora. Otro mérito es la habilidad para crear personajes memorables y psicológicamente complejos, a menudo marginados o alienados de la sociedad, pero que son retratados con empatía y comprensión, esto permite que el lector pueda conectar profundamente con ellos. Captura las luchas internas, los conflictos emocionales y las contradicciones de los personajes de una forma auténtica y conmovedora, lo que les aporta una dimensión humana de validez universal. Consigue desarrollar una profunda introspección en el carácter, sentimientos, pensamiento y vida interior de los personajes, tanto principales como secundarios —en realidad, los secundarios, con frecuencia no parecen serlo porque resultan un afinado contrapunto de los principales—. Todos ellos están o viven en los márgenes de lo convencional, pero son esencialmente humanos. 

Acierta Graham Greene —según la cita recogida en la contraportada del volumen— cuando afirma  «Prefiero Carson McCullers a William Faulkner porque escribe de modo más claro; la prefiero a D. H. Lawrence porque no tiene mensaje.» Y es que la potencia de su relato se apoya en la ausencia de cualquier juicio de valor: se limita a describir, maravillosamente, pero no juzga a sus personajes ni a sus actos. Observa y narra lo que ve.


Su formación musical asoma en muchos de los relatos. Y lo hace de tres formas:

1) Como un elemento de evocación, que provoca emociones profundas en los personajes, como en “Frankie y la boda”, “Sin título”, “El transeúnte”, entre otros. 

2) Mediante la descripción técnica o poética, como en “Wundenkind”, “El transeúnte”, “Poldi”, En el final de “La balada del café triste”, en la coda de la ‘Cuerda de presos’: entre otros.

y 3) Con su acertado recurso al contrapunto en los comentarios de sus personajes secundarios, como los de John Henry en “Frankie y la boda”, los comentarios de Billy, el hijo de Elizabeth, en El transeúnte, los de Tip Mayberry al señor Mahoney en “El arte y el señor Mahoney”, los del Leo en “Un árbol. Una roca. Una nube”.


Los asuntos de la adolescencia. Las complejas ansias e inseguridades adolescentes, están abordadas en los títulos: “Frankie y la boda”, “Sucker”, “Wunderkind”, “Así”, "Sin título”, “Correspondencia” y “Muchacho obsesionado”.


Personajes parentales desdibujados o inexistentes. Finalmente, es una constante la pobre, cuando no inexistente, presencia parental en los cuentos con niños o adolescentes. Solo en “Muchacho obsesionado” hay al final del relato una escueta conversación del padre con Hugh —demasiado escueta seguramente nos parecerá a los lectores— pero que al chico parece servirle. En el resto de relatos, como en “Sin título” o “Frankie y la boda”, la figura del padre es totalmente marginal. Y la de la madre es una figura ausente; se acercan a unas madres putativas los personajes de Berenice en “Frankie y la boda” o Vitalis en “Sin título” —o Portia en “El corazón es un cazador solitario”—. La señora Lane, madre de Constance en “El aliento del cielo”, es una figura difícil de clasificar.


Reutilización de sus propios hallazgos literarios; algunos ejemplos.

«[música] «… como un puñado de canicas derramándose escaleras abajo —en “Poldi”— o [notas]
 «... cayendo unas sobre otras … escaleras abajo.» —en “Wunderkind”—.

«La función ha terminado y el mono ha muerto» —dicho por John Henry en “Frankie y la boda”— y evocado por Marshall en “El instante de la hora siguiente”: «El espectáculo ha terminado y el mono que toca el organillo ha muerto.»

Cuando Berenice le explica a F. Jasmine —en “Frankie y la boda”,— el porqué de sus fracasos matrimoniales tras la muerte de Ludie su amado primer esposo: «Quería a Ludie y él fue el primer hombre de quien me enamoré. Por consiguiente, tuve que seguir y copiarme a mí misma para siempre, desde entonces. Lo que hice fue casarme con pedacitos de Ludie cada vez que daba con ellos. Y fue pura desgracia que todos resultaran pedazos malos.» Este argumento se correlaciona con el del hombre de la cerveza —en “Un árbol. Una roca. Una nube”—: «Ahí estaban esos sentimientos hermosos y esos pequeños placeres sueltos, dentro de mí. Y esta mujer era para mi alma algo así como una cinta de montaje. Hacía pasar por ella esos poquitos de mí mismo y salía completo. ¿Me sigues ahora?»

Reutilización del nombre del personaje Harry Minowitz —en “Sin título”— que había creado en “El corazón es un cazador solitario”, aunque con características muy diferentes.


Tramas incompletas. Cabría señalar algunas debilidades que se han reflejado por la crítica. En ocasiones, sus tramas pueden carecer de un desarrollo estructural sólido. Algunas historias parecen fragmentadas o carentes de una resolución bien acabada —en realidad casi ninguno de los títulos de este volumen llega a alcanzar lo que comúnmente entenderíamos como un final—. Esto puede dejar en el lector una sensación insatisfecha. No obstante, el impacto general de sus textos es muy significativo así como su capacidad para evocar emociones profundas en el lector.


Brevísima reseña de algunos títulos.

En su primera novela, “El corazón es un cazador solitario” (The Heart Is a Lonely Hunter, 1940), el asunto es la incomunicación, mejor dicho, la imposibilidad de comunicación, encuentra aquí la primera expresión de lo que será una de sus constantes argumentales. 

Una homosexualidad reprimida y otras pasiones incontrolables dominan el universo de “Reflejos en un ojo dorado” (Reflections in a Golden Eye, 1941), en la que la atracción entre los polos opuestos de la violencia y de la inocencia provocan la tragedia.

En “Frankie y la boda” (The Member of the Wedding, 1946), el mundo adolescente de Frankie se conmociona por el matrimonio de su hermano. Historia de un deseo y su frustración.

En “La balada del café triste” (The Ballad of the Sad Café, 1951), se enuncian algunas expresiones extrañas del amor. Quizá haya también una aproximación al asunto de lo andrógino. Es un hallazgo literario la forma dada a la voz del narrador.

En su última novela, “Reloj sin manecillas” (Clock Without Hands, 1961), afronta la cuestión de la muerte como espera de lo imposible, en una pequeña ciudad del Sur, desgarrada por el odio racial, donde un juez intenta explicar el suicidio de su hijo, mientras el nieto intenta encontrarse a través de la muerte de su padre; un adolescente negro, Sherman Pepp, ejerce como pegamento del relato.

De forma póstuma apareció “El corazón hipotecado” (The Mortgaged Heart, 1968), recopilación de cuentos juveniles.


Contexto histórico literario en la vida de Carson McCullers: primera mitad del si-glo XX

La Gran Depresión en la década de 1930 fue una crisis económica sin precedentes que afectó a millones de personas en Estados Unidos. Este contexto de pobreza y desesperanza se refleja en las luchas de muchos de los personajes de McCullers, quienes enfrentan dificultades económicas y emocionales.

Estados Unidos se vio involucrado en la Segunda Guerra Mundial en la década de 1940, lo que afectó profundamente a la sociedad y la cultura del país. Los horrores de la guerra y sus secuelas se reflejan en "El corazón es un cazador solitario", "Frankie y la boda" o "Correspondencia".

Movimientos sociales y derechos civiles. McCullers escribió en una época en la que los movimientos por los derechos civiles y la lucha contra la discriminación racial se estaban gestando en Estados Unidos. Sus obras abordan temas de racismo y segregación, mostrando cómo afectaron la vida de las personas en el sur de ese país.


Autores que han influido en su obra 

Fyodor Dostoyevsky (1821-1881): El autor ruso fue una influencia fundamental en la obra de McCullers. Su capacidad para explorar las complejidades del alma humana y los conflictos internos en novelas como "Crimen y castigo" o "Los hermanos Karama-¡zov" resonaron en las temáticas y los personajes atormentados de  McCullers.

William Faulkner (1897-1962): Como uno de los escritores más destacados del sur de Estados Unidos, influyó en McCullers a través de su estilo literario innovador y su retrato de la vida en el sur. Obras como "El ruido y la furia" y "Mientras agonizo" destacan por su exploración de la psicología de los personajes y su enfoque en asuntos regionales.

Emily Dickinson (1830-1886): La poesía introspectiva y lírica de Dickinson pudo haber inspirado el estilo poético y la atención a los detalles emotivos en la prosa de McCullers. Ambas autoras compartían una habilidad para expresar emociones complejas y sutiles en sus escritos. 

Katherine Anne Porter (1890-1980): McCullers admiraba el estilo narrativo y la habilidad de Porter para explorar la psicología de sus personajes en obras como "La nave de los locos". La influencia de Porter en McCullers se refleja en el enfoque de la introspección y los conflictos emocionales en sus propias obras.

Henry James (1843-1916): El estilo literario de James, caracterizado por su detallada psicología de los personajes y su narración compleja, puede haber influido en la obra de McCullers, por ejemplo en la sutileza de las relaciones humanas en obras como "Retrato de una dama".

Allan Poe (1809-1849): En la fascinación de McCullers por lo oscuro y lo macabro, así como su interés en la psicología humana, en obras como “La caída de la Casa Usher”, pueden rastrearse las influencias de Poe, un maestro del cuento y la poesía de lo grotesco y lo misterioso.


Otros autores contemporáneos de Carson McCullers que dejaron huella en la literatura estadounidense.

J.D. Salinger (1919-2010): Famoso por su novela "El guardián entre el centeno" (The Catcher in the Rye), publicada en 1951, que se convirtió en un ícono de la literatura juvenil y capturó el descontento de la juventud de su tiempo.

Flannery O'Connor (1925-1964): Escritora del sur de Estados Unidos, conocida por sus cuentos y novelas que exploran temas religiosos, morales y sociales con un estilo realista y a menudo grotesco. Su obra más famosa es "Cuentos completos" (Complete Stories).

James Baldwin (1924-1987): Autor afroamericano que abordó temas de raza, identidad y sexualidad en sus novelas, ensayos y obras de teatro. Algunas de sus obras destacadas son "El cuarto de Giovanni" (Giovanni's Room) y "El fuego siguiente" (The Fire Next Time).

Sylvia Plath (1932-1963): Poeta y novelista estadounidense conocida por su poesía intensamente emotiva y su novela semi-autobiográfica "La campana de cristal" (The Bell Jar), que trata temas de depresión y alienación.

Kurt Vonnegut (1922-2007): Escritor satírico y visionario que exploró temas de ciencia ficción y sátira social en obras como "Matadero cinco" (Slaughterhouse-Five) y "Cuna de gato" (Cat's Cradle).

Ralf Ellison (1914-1994): Escritor afroamericano cuya novela "El hombre invisible" (Invisible Man) ganó reconocimiento por su poderosa exploración de la identidad y la experiencia afroamericana en EEUU.

Anäis Nin (1903-1977): Escritora y diarista conocida por su estilo literario íntimo y sus exploraciones de la sexualidad y el autodescubrimiento en obras como "Delta de Venus" (Delta of Venus) y "Diarios de Anaïs Nin" (The Diary of Anaïs Nin).

Jack Kerouac (1922-1969): Figura central de la Generación Beat, conocido por su novela "En el camino" (On the Road), que capturó el espíritu de la contracultura y la búsqueda de la libertad y la autenticidad.


jueves, 29 de junio de 2023

Entre cielo y tierra

Entre cielo y tierra (Jón Kalman Stefánsson)


María Dolores Acosta Navas (Lola Acosta)


Sesión del Club de Lectura del 30 de junio de 2023.


Yo había visitado Islandia cuya naturaleza me impresionó. 

Los cuatro elementos aparecían en estado puro: Tierra, Aire, Agua y Fuego. 

El agua está presente en todos los estados posibles, podemos encontrar un lago de aguas cálidas donde bañarse junto a enormes cataratas y géiseres o vapor de agua brotando de los ríos, bajo un glaciar.

Islandia es nieve y volcán, es una tierra volcánica que impresiona al visitante.

Me sentí tan emocionada que comencé a indagar sobre la cultura islandesa, pues en una isla/ país de 340.000 habitantes, cuya población de ovejas supera a la población humana,  parecía imposible que pudiese existir una cultura interesante.

En este enlace podéis disfrutar un ratito de este país.

https://youtu.be/yR35bXtdr98

Oí hablar de diferentes autores islandeses e islandesas, pero decididamente Stéfansson y el libro del que hoy vamos a tratar era el más recomendado. Me mordió la curiosidad y lo leí y, personalmente, me parece de una belleza extraordinaria, es un monumento a la buena escritura, puro arte.

Me pareció encontrar en él una especie de poema alegórico que rinde culto al ser humano, a su ética y a la naturaleza que lo condiciona.

El primero de los libros que conforman la trilogía del muchacho y que analizaremos con detenimiento es el elegido como libro de lectura del mes: Entre cielo y Tierra.


Jón Kalman Stefánsson (17 de diciembre de 1963, Reikiavik) es un autor islandés.

Creció en Reikiavik y Keflavík. Tras acabar el colegio, trabajó en Islandia occidental como pescador, entre otros.

Estudió literatura en la Universidad de Islandia de 1986 a 1991, pero no la acabó. Durante este período dio clases en distintas escuelas y escribió artículos para el diario «Morgunblaðið». De 1992 a 1995, vivió en Copenhague. Regresó a Islandia para ocuparse de la Biblioteca Municipal de Mosfellsbær hasta 2000. 

Después sólo se ha dedicado a escribir cuentos y novelas. En 2005 recibió el Premio de Literatura de Islandia. 

Ha publicado las siguientes novelas hasta la fecha :

• Sumarið bakvið Brekkuna (1997)

• Birtan á fjöllunum (1999)

• Ýsimlegt um risafurur og tímann (2001)

• Snarkið í stjörnunum (2003)

• Sumarljós og svo kemur nóttin (2005)

• Himnaríki og helvíti (2007)

• Harmur englanna (2009)

• Hjarta mannsins (2011)

• Fiskarnir hafa enga fætur (2013)

• Eitthvað á stærð við alheiminn: ættarsaga (2015)

Sus textos describen, con gran belleza literaria y metáforas sugerentes, una Islandia rural con personajes bastante singulares siempre simpáticos y que, en el fondo, hablan de los sentimientos universales de los humanos, también de los de hoy. 

Le fue otorgado el Premio de Literatura de Islandia en 2005, por la novela Luz de verano y entonces viene la noche.

Entre cielo y tierra es el primer volumen de la trilogía del muchacho, traducida al castellano y que cuenta con los siguientes títulos:

Entre cielo y tierra (2011), La tristeza de los ángeles (2017) y El corazón del hombre (2017).

El libro que comentamos está ambientado en Lugar, un pequeño poblado imaginario, (la Macondo islandesa) ubicado entre fiordos invernales y embarcaciones pesqueras que son casi el único sustento de sus habitantes.

Este libro trata sobre la vida; pero también sobre la muerte. Trata sobre mil vidas y mil muertes. Trata sobre el bacalao, que lleva ciento veinte millones de años nadando en el fondo del mar, esperando a que el hombre, quizás el más fugaz de los habitantes de la tierra, lo hipnotice con una carnada y se lo coma, o quizás esperando no ser pescado.

Trata sobre cómo era vivir y morir, en un gélido y remoto pueblo hace más de un siglo, cuando las familias quedaban huérfanas porque los pescadores morían por cientos debido a las difíciles condiciones climáticas. Literalmente se congelaban en pleno mar abierto; con mayor razón si olvidaban sus abrigos.

Stefánsson utiliza metáforas que casi se pueden tocar; como los copos de nieve, que los compara con alas de ángeles. Una prosa impecable que nos sumerge en la fragilidad de la vida y la inminencia de la muerte que nos enfría hasta los ojos, que ya no ven más, y tiene alguien que leernos hasta el día de la segunda muerte.

Entre cielo y tierra es poesía hecha novela, o novela hecha poesía. Un aliento a vivir; aunque nos vilipendien, aunque se muera lo que más queremos. Porque las ganas de vivir siempre son mayores que las de morir.


La segunda entrega de la trilogía corresponde al libro: LA TRISTEZA DE LOS ÁNGELES

Se ha dicho: En esta obra de singular valor literario, el autor de Entre cielo y tierra explora las profundidades del alma humana con tal maestría que logra emocionarnos como sólo lo consiguen un puñado de libros en cada generación.

En esta novela, el invierno llega a su fin, pero la nieve aún lo cubre todo: el suelo, los árboles, los animales, los caminos. Luchando contra el gélido viento del norte, Jens, el cartero que recorre los aislados pueblos de la costa oeste de Islandia, se refugia en casa de Helga, donde varias personas se encuentran reunidas bebiendo café y aguardiente, y escuchando recitar Shakespeare de labios de un joven forastero que llegó a la aldea tres semanas atrás con un baúl lleno de libro, sin embargo, ni el calor del hogar ni la buena compañía retienen a Jens, que continúa la marcha para entregar el correo en uno de los fiordos más remotos de la región, sólo que esta vez lo acompañará el muchacho desconocido, con quien, atravesando tormentas y ventiscas, recorrerá los senderos que bordean los acantilados en una peligrosa travesía marcada por los encuentros con los granjeros y pescadores de la zona. Durante la dura jornada, los dos viajeros gozarán también de momentos de gran belleza, estoicismo y ternura, y sus disquisiciones sobre el amor, la vida y la muerte derretirán lentamente el hielo que los separa de sí mismos y del resto de los hombres.


La tercera entrega de la trilogía del muchacho corresponde a EL CORAZÓN DEL HOMBRE

Ambientada en Islandia a finales del siglo XIX, esta novela concluye la Trilogía del muchacho.

La historia narra el despertar a la edad adulta de su protagonista, el mismo joven sin nombre de las dos primeras partes -Entre cielo y tierra y La tristeza de los ángeles, inmerso en un microcosmos desolado e implacable, donde la geografía es un elemento determinante, experimenta en primera persona la fuerza arrolladora de dos impulsos de alcance universal, el de la supervivencia y el del amor.

El muchacho no tiene nombre ni padres ni educación, pero sí una sed insaciable de vida y un fuerte apego a la poesía y la literatura. Durante la larga travesía junto con el cartero Jens, una inesperada tormenta de primavera en un remoto fiordo noroccidental de la isla provoca un alud que sepulta a los viajeros con terribles consecuencias. Cuando el muchacho despierta, es atendido por Ólafur, el médico de la aldea, y su esposa Steinunn, pero lo que seguramente ha precipitado su regreso al mundo de los vivos son la cabellera pelirroja y los ojos verdes de la bella Álfheiður, que lo observan con interés.

Así, con la misma cadencia con que primero llega el deshielo y luego la primavera se despliega hasta fundirse en el crepuscular y fugaz verano nórdico, el muchacho irá descubriendo el amor hasta hacerse un hombre. Y una vez recuperada la salud, este nuevo hombre, aún turbado por los espíritus de los muertos, iniciará con su compañero Jens el regreso a casa, como una suerte de Ulises de los hielos

Entre cielo y tierra de Jón Kalman Stefánsson


Idioma original: islandés
Titulo original: Himnaríki og helvíti.
Traducción: Enrique Bernárdez Sanchis.
Año de publicación: 2011.
Valoración: muy recomendable

El libro, estructuralmente, está dividido en 14 capítulos donde las abstracciones del pensamiento y las acciones concretas de los personajes se van sucediendo, desarrolladas en las tres partes fundamentales de la novela:
- El muchacho, el mar y el paraíso perdido.
- El infierno es no saber si estamos vivos o muertos.
- El muchacho, Lugar y la trinidad profana.

La primera parte es una descripción de la vida en la aldea, nos habla de las costumbres que llevan implícitas reflexiones sobre la naturaleza, su fuerza en el paisaje y cómo determina la vida de los habitantes del lugar, donde se desarrolla la actividad pesquera y todo gira torno a hombres cuyos nombres son difíciles de recordar y, por tanto, es difícil distinguir y saber de quién se habla en cada momento, aquí puede residir una de las dificultades del libro, pues la estructura de los nombres islandeses que tienen un sufijo para el masculino y otro para el femenino podría desorientarnos, por lo que podemos confundir si de está hablando de un hombre o de una mujer, pero poco a poco lo vamos intuyendo. Son una serie de personajes (muchos hombres) que van a navegar al mar, a la pesca del bacalao y están haciendo los preparativos para echarse a esas gélidas aguas donde, ya dentro, ocurre un fatídico accidente que es contado desde el inicio junto con reflexiones de lo que para mí sería el tema principal, que envuelve todo el libro. 

Olvidar una prenda de abrigo puede ser de vital importancia en estas latitudes, sobre todo si se ha hecho por no dejar la lectura de un libro y olvidar una chaqueta… y, curiosamente, el libro es El Paraíso perdido de John Milton.

La segunda parte es una reflexión sobre el infierno, la vida y la muerte. Está repleta de lirismo donde la conjugación cruel del verbo vivir golpea nuestra cabeza como una maza, donde los que han perdido la vida han atravesado lo inconmensurable para presentarse ante los vivos, sin revelarnos secretos sobre la eternidad y morir es un blanquísimo movimiento.
Este lenguaje metafórico nos habla de que vivimos siempre en esa frontera entre la vida y la muerte, de que el silencio es interrumpido por los latidos del corazón y el ser humano es una máquina como una cajita de música a quien alguien da cuerda.

La tercera parte del libro continúa con la peregrinación del muchacho hacia la aldea para devolver el libro causante de una muerte, de las vicisitudes que le suceden por el camino, todas ellas relacionadas con la climatología con las nevadas y con la dificultad de sobrevivir en un paisaje tan inhóspito, es un fragmento cuya lectura también a nosotros, lectores, se nos ralentiza y leemos al ritmo de los pies del muchacho clavados en la nieve y los pensamientos sumergidos en la oscuridad de la muerte y del invierno boreal.
Se desarrolla en Lugar, el muchacho está integrado en la aldea Lugar, donde va describiendo caracteres de personajes o personas, formas de vida, apariencias físicas que dan lugar a sobrenombres concretos y con ello hay como una crítica implícita dentro de lo que es la descripción de los hechos. 
Hay frases que con muy pocas palabras hablan: de la condición humana, de la mujer, de la vida, de la ceguera, y de un larguísimo etcétera. 


Pasamos a poner ejemplos a continuación.

Comparaciones entre el hombre y la naturaleza, entre las concreciones descriptivas y las abstracciones reflexivas, entre las motivaciones del ser humano y la mirada impertérrita del mar:

Los ojos ya no miran, están en el fondo del mar. El mar, de un azul gélido, nunca en calma, es un monstruo gigantesco que respira y nos lleva en su lomo hasta que un día nos expulsa y entonces nos ahogamos. La historia del ser humano podría reducirse a eso.

El mar es un cofre lleno de oro, muchos llegan y algunos de ellos antes de marcharse, antes de regresar a su hogar o ahogarse en la travesía, dejan el color de sus ojos a una mujer.

Al principio, el temporal había entrado por el suroeste y traído lluvia; el suelo se llenó de manchas marrones allí, donde la tierra afloraba bajo la nieve. Luego el viento… 14, días de viento, lluvia y nieve; ni una barca en el mar y los peces a salvo del hombre; no pescan nada, salvo el claro de luna en la superficie del mar… han reparado todo lo que se había de reparar Ya han atado los anzuelos del bacalao al sedal y deshecho los nudos de las redes han deshecho todos los nudos menos los que unen el corazón y el deseo…. Y el horizonte sigue en su sitio, cuando sopla el viento del Oeste, el bacalao se esconde.

Sobre el conocimiento, el sentimiento:
Quiere hacer algo en la vida aprender llegar a saber si existe esa esencia, pero a veces es difícil pensar y leer cuando uno está extenuado, en este estado los pensamientos pueden ser tan pesados que uno apenas es capaz de levantarlos y entonces está años luz de la esencia… hay tantas cosas que caen en el olvido que se desvanece: también nosotros hemos aprendido a fiarnos más de los sentimientos que de la memoria.

Sobre costumbres y modos de actuar, al hablar de los dos hermanos:
Pétur, el patrón no ha salido, ha limpiado, la ropa y el cuero bien con grasa, el bueno de Pétur es un hombre cuidadoso, igual que su hermano Guðmundur, el patrón de la otra barca, solo 10 m separan sus cabañas, pero los hermanos no se dirigen la palabra hace 10 años que no se hablan y nadie parece saber por qué.

En los dos hastiales se abren sendas ventanas, una enmarcar la montaña, la otra, el mar y el cielo; ambas forman el cuadro de nuestra existencia.

La búsqueda (reflexión)
Nos pasamos la vida en busca de una solución de algo que nos consuele, que nos aporte felicidad y nos proteja de todos los males, … ya no tenemos suficiente con la mera existencia y en lugar de seguir buscando tomamos elixir chino de la vida y nos preguntamos cuál es el camino más corto hacia la felicidad, respuesta que hallamos en Dios, en la ciencia, el aguardiente o el elixir chino de la vida.

Las palabras aún tienen el poder de conmover a las personas, es increíble, quizá la luz no se haya apagado para ellas, quizá a pesar de todo, que de esperanza.

La influencia de la luna/ biografía del muchacho 
Pero aquí llega la luna, navegando, despacio, por una brecha oscura abierta entre las nubes, todas sus velas en tiras de luz blanca. El resplandor de la luna es muy distinto al del sol, hacia las sombras más negras, el mundo más misterioso.

El claro de luna puede hacernos vulnerables. La madre del muchacho le había escrito una carta donde le hablaba del claro de Luna y el universo, de la edad, de las estrellas y la distancia hasta Júpiter. Ella había sido criada entre extraños que le reprochaban su sed de conocimiento.

Los políticos: página 45
…un héroe de los mares danés, ojalá no sea un simple charlatán, otro de esos políticos, ¿sabías que poquísimas personas son capaces de mantenerse en el poder sin corromperse?


La soledad en la naturaleza
Es sano para un ser humano estar de pie, solo, en la noche; se une al silencio y siente una especie de comunión que, sin embargo, puede transformarse de repente en una dolorosa sensación de soledad.

También hay comentarios sobre la sociedad patriarcal y la mujer, pues este autor, determinados temas los trata con una pincelada profunda y breve que deja expuesto su pensamiento.

La música, el ritmo de la lluvia, de los ojos abiertos de las ventanas, de Jón, el cura violador, del peso de la incertidumbre, de las sagas islandesas, de la honradez como el placer inconfesable de los ángeles pusilánimes…

El autor esboza muchos temas de forma reflexiva, lo que nos permite descubrir que el arte de la literatura, a veces, no es tan solo contar una historia, sino, también, contar una historia llena de reflexión con el lenguaje más bello.


La crítica ha dicho sobre la literatura de Jón Kalman Stefánsson...(de la trilogía en general).

La tristeza de los ángeles es un libro de una belleza tan única y envolvente como los fúlgidos paisajes que recorren los protagonistas entre noches pobladas por los susurros de un entorno invisible e insondable. En ese medio inhóspito, cuando la línea que separa la vida de la muerte es tan frágil, sólo importa lo que realmente nos ata a este mundo.

«La pequeña Islandia se transforma, mediante la conmovedora y majestuosa escritura de Jón Kalman Stefánsson, en el paradigma de la vida terrenal, y la determinación de los dos protagonistas deviene una lucha ejemplar por dominar su propio destino y conservar la dignidad inherente al hombre.»

«Bajo cierta apariencia de tristeza, Jón Kalman integra capas de un humor sutil [...]. Y todo ello con el lenguaje más hermoso que se pueda imaginar. Sus dotes literarias son increíbles.»
Het Paroo


«Un autor que produce una honda impresión [...]. Escribe con calidez y humor sobre cuestiones universales que tocan cualquier orden social [...]. Su escritura es cuanto menos sublime.»
Flensborg Avis


«La poesía anima y alienta la prosa de Stefánsson. En El corazón del hombre se multiplican los puntos de vista sobre las más variadas existencias determinadas por la geografía. Y sobre estas blancas tierras hostiles, el alma al desnudo se describe mucho mejor.»
L'Humanité


«El corazón del hombre no tiene nada de melodrama romántico ni de puesta al día de la novela de aprendizaje, a la manera de Grandes esperanzas de Dickens. Las leyes que rigen la escritura de Stefánsson son la originalidad misma e impiden tal filiación.»
La Quinzaine Littéraire


«La gran fuerza del escritor islandés es no tener miedo a lo trágico y lo sublime. Es patético y sublime. O, más exactamente, lo es El corazón del hombre. Y casi sin defectos. Algunos lectores encontrarán un sabor extraño en esta mezcla de -alta- y -baja- literatura, de poesía y novela popular, pero eso es precisamente lo que nos encanta.»
Le Monde des Livres.


CULTURA ISLANDESA 

La cultura islandesa tiene sus raíces en las tradiciones nórdicas y su literatura es reconocida principalmente por sus sagas y sus eddas, que fueron escritas durante la Edad Media. Los islandeses consideran de gran importancia la independencia y la autosuficiencia; en una encuesta realizada por la Comisión Europea, más del 85 % de los islandeses respondieron que la independencia era «muy importante» contrastando con el promedio de la Unión Europea de 53 %, el 47 % de los noruegos y el 49 % de los daneses. También poseen algunas creencias tradicionales, principalmente compartidas con la mitología nórdica, que hoy en día continúan vigentes; por ejemplo, algunos islandeses creen en los elfos, o al menos no están dispuestos a descartar su existencia.

Islandia es un país tolerante respecto a los derechos de la comunidad LGBT. En 1996, el Althing aprobó una ley para crear uniones civiles para parejas del mismo sexo, que abarcan casi todos los derechos y beneficios del matrimonio. En 2006, por voto unánime del Althing, se aprobaron una serie de leyes que otorgaban a las parejas de mismo sexo los mismos derechos que a las parejas heterosexuales en la adopción, crianza de los hijos y con asistencia para tratamientos de inseminación artificial.
El 11 de junio de 2010, el parlamento islandés enmendó la Ley de matrimonio, legalizando el matrimonio entre personas del mismo sexo. La ley entró en vigor el 27 de junio de 2010.


Literatura



Fragmento de la Saga de Egil Skallagrímson.

Las obras literarias más reconocidas de su literatura nacional son las sagas islandesas, narraciones épicas que provienen de la época de su poblamiento.

Las más famosas incluyen la Saga de Njál, que habla acerca de una guerra épica, la Saga de los Groenlandeses y la Saga de Erik el Rojo, que describen el descubrimiento y poblamiento de Groenlandia y Vinland (actualmente Terranova). Asimismo, cabe destacar la Saga de Egil Skallagrímson, la de Laxdoela, la de Grettir, la de Súrssonar y la de Ormstungu como algunas de las obras más importantes dentro de su género.

La primera traducción de la Biblia al islandés fue publicada en el siglo XVI. Desde el siglo XV hasta el XIX las composiciones más importantes fueron los versos sacros, como los Salmos de la Pasión de Hallgrímur Pétursson, y los rímur, poemas épicos basados en rimas que presentan una aliteración.

Originados en el siglo XIV, los rímur fueron muy populares hasta el siglo XIX, cuando se dio el desarrollo de nuevos estilos literarios, provocados por la influencia del escritor romántico Jónas Hallgrímsson.
En épocas recientes, varios escritores de origen islandés han alcanzado cierto reconocimiento internacional, más notablemente Halldór Laxness quien recibió el Premio Nobel de Literatura en 1955.

Una de las obras más internacionales de uno de los padres de la ciencia ficción, Julio Verne, estuvo inspirada en la isla de Islandia; Viaje al centro de la Tierra, donde los protagonistas viajan hasta Snæfellsjökull, volcán por el que se introducen para alcanzar el corazón terrestre.

En la literatura de viajes escrita en español hay varios autores que se han sentido atraídos por la inmensidad, la soledad y el carácter solidario de la gente de Islandia: John Carlin, con Crónicas de Islandia y Jordi Pujolá, quien dedicó y ambientó tres de sus novelas en Islandia, destacando No hay tigres en Islandia.



sábado, 1 de abril de 2023

 

Austerlitz de W. G. Sebald

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 31 de marzo de 2023.


Por José María Giménez Martín


Winfried Georg Maximilian Sebald, conocido como W.G. Sebald o, como él prefería ser llamado, Max Sebald, fue un escritor alemán, nació el 18 de marzo de 1944 en Wertach, un pequeño pueblo de Baviera cerca de la frontera con Austria y Suiza. Fue uno de los cuatro hijos que sus padres Rosa y Georg tuvieron. Su padre se unió a las fuerzas de defensa alemanas en 1929 y pasó un tiempo en un campo de prisioneros de guerra en Francia, de donde regresó en 1947.

Comenzó a estudiar en la Universidad de Friburgo en Alemania y posteriormente se transfirió a la Universidad de Friburgo en Suiza (sin relación con la universidad del mismo nombre en Alemania). Al terminar sus estudios, se mudó a Inglaterra, en donde hizo una maestría e impartió clases en la Universidad de Mánchester. Más adelante comenzó un doctorado en la Universidad de Anglia del Este que terminó en 1973. El resto de su carrera transcurrió en esta misma universidad, donde ejerció la docencia universitaria: impartió clases de literatura alemana, idioma alemán y escritura creativa. Fue nombrado también presidente del departamento de Literatura Alemana (1987) y director fundador del Centro Británico de Traducción literaria.

Sebald se casó en 1967 con Ute Rosenbauer y tuvieron una hija, Anna, en 1972.

Desde los últimos años de vida hasta la fecha ha sido reconocido como uno de los más importantes e influyentes escritores contemporáneos. A pesar de no sentirse a gusto nunca en Alemania, dada la historia reciente, no pidió otro pasaporte ni perdió la vinculación con su tierra natal ya que toda su obra fue concebida en su lengua materna y traducida, bajo su supervisión, posteriormente al inglés. Fue miembro de la Academia Alemana de Lengua y Literatura.

Obtuvo los siguientes premios: Berliner Literaturpreis (1994), Johannes Bobrowski Medal (1994), Premio Heinrich Böll (1997), Premio Joseph Breitbach (2000), Literaturpreis der Stadt Bremen (2002).

Su muerte se produjo en 2001 cuando sufrió un ataque cardíaco mientras conducía y chocó contra un camión tras perder control del automóvil. Su hija Anna, que viajaba con él, sobrevivió al accidente.

Muchos expertos consideraron que Sebald no tardaría en recibir el premio Nobel de literatura sin embargo, su muerte lo impidió, pues éste sólo puede otorgarse a autores vivos.

Su literatura se caracteriza por el carácter híbrido de sus obras, en las que medita sobre la historia, la tragedia humana, la memoria, la escritura y la vida interior, a través de hilos narrativos fuertemente impregnados de autobiografismo y acompañados de fotografías adjuntas al texto, ya que era un devoto fotógrafo y apasionado de los archivos, supuestamente “descubrió” una nueva forma narrativa donde se funde lo autobiográfico con lo biográfico, con imágenes –fotos, mapas, dibujos–, y también que se puede competir y ganar con estilo libre asociación de ideas, generando un aparentemente estricto aparato documental. El gran tema de Sebald era la batalla de la memoria contra el olvido (“la memoria es la espina dorsal de toda literatura respetable”) y su compulsión –perfecta para un perfecto lector progre– era la de sacar a relucir los recuerdos, lo olvidado a propósito, lo desaparecido, dragar esos “océanos de silencio”: para Sebald, la culpa está para sentirla y no para negarla.

Autor de una obra excepcional, Sebald fue reconocido como escritor de primera en poco más de un decenio, de manera que pasó de ser valorado en círculos minoritarios a ser considerado como uno de los más sobresalientes autores alemanes de finales del siglo xx.

La obra de Sebald es muy diversa en cuanto a técnicas narrativas se refiere, de manera que podemos observar como utiliza de forma ecléctica en sus novelas elementos prestados de las crónicas de viajes, la narrativa, las memorias, el reportaje o el ensayo con el objetivo de presentar sus reflexiones acerca de la condición humana, la evolución de la cultura, la permanencia y el acoso de la barbarie. Él mismo llegó a definir su estilo como "ficción documental", pues sus libros mezclan realidad con ficción sin estar siempre claro cuáles son los límites entre ambas. Un elemento siempre presente en sus novelas es el viaje, de carácter espiritual o físico.

Sebald comenzó a escribir seriamente fuera de su trabajo académico hasta que llegó a sus 40 años. Su primera obra, Del natural, se publicó en 1988 cuando contaba con la edad de 43 años. Posteriormente publicó Shwindel Gefuhle(Vertigo) en 1990, pero fue con su novela Los emigrados (1992) cuando comenzó a ser reconocido: Susan Sontag mencionó que era "una obra maestra asombrosa". En 1995 publicó Die Ringe Der Saturn: Eine Englische Walfahrt(Los anillos de Saturno) y Austerlitz en 2001, novela que lo dio a conocer en el mundo de habla inglesa.

Sus trabajos tratan particularmente sobre el Holocausto y el efecto de la Segunda Guerra Mundial sobre la sociedad alemana. Por ejemplo, Austerlitz trata sobre un niño judío refugiado que fue enviado a Gales durante la Segunda Guerra Mundial, y que va en busca de su pasado. Trata estos temas también indirectamente en Los emigrados, donde escribe cuatro memorias de personajes judíos o parcialmente judíos tras haber sufrido violencia racial.

Sebald llegó a mencionar que con sus obras intentaba rendir homenaje a los artistas con los que sentía afinidad, como Franz Kafka,Friedrich Hölderlin y Vladimir Navokov. Mencionó también a Thomas Bernhard como una de sus más importantes influencias. Sebald hace referencia también a algunas obras de Jorge Luis Borges mencionadas en Los anillos de Saturno.

Con motivo del premio Joseph Breitbach (2000) dijo Andrea Kbhler que Sebald es un coleccionista y archivero de historias humanas, que todas esas fotos, relatos, encuentros, libros, artículos de periódicos imágenes y textos solo lo hubieran estado esperando a él, su narrador.

The Times lo considera el Joyce del siglo XXI.

Obras:
Literatura
Del natural, poema (Nach der Natur. Ein Elementargedicht, 1988), trad.Miguel Sáenz(Barcelona:Anagrama, 2004)
Vértigo, novela (Schwindel. Gefühle, 1990), trad. Carmen Gómez García (Barcelona: Anagrama, 2010)
Los emigrados, relatos (Die Ausgewanderten. Vier lange Erzählungen, 1992), trad.Teresa Ruiz Rosas(Barcelona: Anagrama, 2006)
Los anillos de Saturno, novela (Die Ringe des Saturn. Eine englische Wallfahrt, 1995), trad. Carmen Gómez García (Barcelona: Anagrama, 2008)
Austerlitz, novela (Austerlitz, 2001), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2002)
Campo Santo, relatos y ensayos (Campo Santo, Prosa, Essays, 2003), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2010)
Unerzählt, 33 Texte(2003)
Über das Land und das Wasser. Ausgewählte Gedichte 1964-2001, poesía (2008)

Ensayos.-
Carl Sternheim: Kritiker und Opfer der Wilhelminischen Ära(1969)
Der Mythus der Zerstörung im Werk Döblins(1980)
Die Beschreibung des Unglücks. Zur österreichischen Literatur von Stifter bis Handke(1985)
(ed.)A radical stage: theatre in Germany in the 1970s and 1980s (1988)
Pútrida Patria: Ensayos sobre literatura(Unheimliche Heimat. Essays zur österreichischen Literatur, 1991), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2005)
El paseante solitario: en recuerdo de Robert Walser(capítulo de Logis in einem Landhaus (Autorenportraits über Gottfried Keller, Johann Peter Hebel, Robert Walser u.a.), 1998), trad. Miguel Sáenz (Madrid: Siruela, 2007)
Sobre la historia natural de la destrucción(Luftkrieg und Literatur: Mit einem Essay zu Alfred Andersch, 1999), trad. Miguel Sáenz (Barcelona: Anagrama, 2010)


AUSTERLITZ

Es una novela donde se relata la historia de un hombre sin pasado, sin patria ni idioma, que se siente como un intruso en todos los lugares.

Comienza en la estación de Amberes, donde el narrador se encuentra por primera vez con el protagonista de la obra, y es ahí donde comienza a fraguarse la relación entre ambos, unas veces más íntima y otras más distante. A través de encuentros casuales o acordados entre el narrador y el protagonista, Jacques Austerlitz, se va revelando poco a poco la historia del viajero solitario.

Austerlitz, niño judío refugiado en la década de 1940, llegó a Gales, donde se crió en la casa de un predicador y su mujer, personas mayores y tristes. Después de crecer largos años en un ambiente solitario, conoce su verdadero origen, lo que le hace sentirse como un extraño.

La novela, escrita en frases largas y complejas, que recuerdan el estilo de Thomas Mann, resulta ser un viaje por la historia de Europa desde el capitalismo y la industrialización, pasando por los desastres del siglo XX: la persecución y el éxodo de los judíos, sobre todo. Gira en torno a la búsqueda de la identidad, el recuerdo y el relato, que permiten saberse perteneciente a una comunidad, escapando del desarraigo que sufre Austerlitz.

"Sí, recordamos y escribimos sobre nosotros mismos a través del recuerdo y la escritura de otros", explicó Sebald un tanto obvio pero funcionalmente epigramático. Lo que no ha impedido que sus acólitos (como suele ocurrir en estos casos) prefirieran y sigan prefiriendo leer para otro lado y celebrar su ingenio popular antes que su indiscutible y mucho más exquisito genio: ese tempo y ese tono que hacen a todas y cada una de sus frases perfectos ejemplos de eficacia narrativa y de orfebrería sintáctica según la cual una encaja con otras pero que, a la vez, permite que se las pueda admirar en solitario, como si todo empezara y terminara en cada una de ellas.

Publicada en 2001, Austerlitz conformará las futuras novelas que estamos leyendo ahora. Funciona como un legado monumental que ha revolucionado la escritura del nuevo siglo. Por supuesto, la obra tiene sus detractores, pero quizás sea que no se dan cuenta del enorme significado, profundo, que posee una obra destinada a producir un cambio de paradigma estético, como explica José Carlos Rodrigo Breto en una publicación de ACHTUNG!:

“El paradigma literario, según los estudios más conservadores, se divide en clásico, barroco, romántico, moderno y posmoderno. Austerlitz abre las puertas de par en par a una nueva concepción narrativa. Conduce a la literatura desde el agonizante paradigma posmoderno al nuevo paradigma que he venido a llamar paradigma de la sobremodernidad. Ahora bien, ¿por qué Austerlitz representa a este nuevo paradigma?

En primer lugar deberíamos atender al cronotopo sebaldiano de Austerlitz. El cronotopo es la forma en que determinado autor trata la conexión entre el tiempo y el espacio en su literatura. Es un término acuñado por el estudioso ruso Mijaíl Bajtín. En las novelas actuales, este cronotopo es completamente diferente porque los personajes se ubican en aquello que el antropólogo francés Marc Augé denominó, en 1993, no-lugares.

Un no-lugar (también puede ir sin guion), fundamentalmente, es un espacio de anonimato, casi siempre referido a las habitaciones de los hoteles, los bares, los transportes colectivos, los aeropuertos, las salas de espera… Los protagonistas de un texto de este nuevo paradigma suelen transitar muy a menudo por estos espacios de un modo impersonal, sin establecer ningún tipo de conexión afectiva, identitaria o de pertenencia.

Una de las características de la narrativa que podemos llamar brevemente novela de la post-postmodernidad (porque luego la cambiaremos a novela de la sobremodernidad) es la pérdida de la identidad y el desarraigo de los personajes. Por eso, casi todos los lugares narrativos que aparecen en estas nuevas novelas son no-lugares. Y todo ello nos conduce a lo que he denominado delirio de sobremodernidad.

En los no-lugares como las salas de espera, los aeropuertos o los hospitales…, existe una percepción del tiempo completamente distinta y arbitraria. Así, el tiempo hospitalario lento viene marcado por una serie de rutinas (la administración de las medicinas, el horario de las comidas) y el tiempo de, por ejemplo, una discoteca, puede acelerarse por la música, el alcohol…; de esta forma, tampoco serán tiempos similares los de una sala de espera del aeropuerto o el transcurrido en el interior de un ascensor, que podríamos llamar micro no-lugar, o el tiempo detenido en un atasco. Estas percepciones distintas del tiempo —muchas con un componente cuántico— conforman el nuevo cronotopo de la sobremodernidad.

El acceso a los no-lugares se produce mediante el despojo de la identidad personal. El delirio de la sobremodernidad consiste en el intento de acceder a lugares que son no-lugares, ubicaciones de anonimato como hoteles, discotecas, campos de fútbol, pabellones de eventos, aviones…, etcétera, ante las cuales necesitamos identificarnos obligatoriamente. Para acceder a estos sitos se nos arrebata la individualidad (en un avión solo somos un numero de asiento, en un hotel el número de habitación, en un espectáculo un número de butaca) y ya no la recuperamos hasta que abandonamos ese espacio.
Una vez inmersos en estos lugares pasamos a formar parte de una masa anónima en cuyo seno nos integramos, pero que, paradójicamente, nos mantiene totalmente aislados. Y es enorme nuestra ansia por pertenecer, cuanto antes, a esa masa que nos despersonaliza. Esto es el delirio de sobremodernidad, y una de las características de los personajes de las novelas del nuevo paradigma.

Así que, después de la vanguardia, de la post vanguardia, del post modernismo, el post postmodernismo, hemos llegado a un nuevo periodo literario. Las novelas que se están escribiendo y publicando ahora reúnen las siguientes características: un cronotopo cuántico, una acción de los personajes que atraviesan no-lugares, una percepción distinta del tiempo en función del no-lugar en el que se encuentren, junto a cierto componente autoficcional o a la inmersión del propio autor en la narración, y la gran influencia de la casualidad y la coincidencia para desarrollar las tramas.

Todas estas novelas escritas desde el año 2001, pertenecientes a escritores como Murakami, DeLillo, Auster, Palahniuk, Easton Ellis…, son novelas acuñadas en un nuevo periodo que denomino sobremodernidad y que fue, no puedo afirmar que inaugurado —porque en la literatura no existen este tipo de fronteras ni de blancos y negros, todo son matices difusos—, pero sí remodelado y perfeccionado por Sebald en Austerlitz.

Ahora ya puedo responder a la pregunta formulada antes: ¿por qué Austerlitz representa este nuevo paradigma de la sobremodernidad? La novela reúne un cronotopo repleto de no-lugares que se concreta en estaciones de tren, salas de espera, salones de hoteles, bares y cafés, todos ellos lugares de anonimato, junto a una búsqueda desesperada de la identidad por parte de Jacques Austerlitz, producto de un desarraigo; tenemos, además, una compleja concepción cuántica del tiempo, interviene continuamente un gran elemento de casualidad y la obra está narrada desde un marcadísimo carácter autoficcional.

El nuevo paradigma de la sobremodernidad puede verse muy claramente en el tratamiento del espacio en Austerlitz, creo que esta es su principal característica —junto a la narrativa fotográfica de la que me ocuparé después—. Austerlitz, que trata de la búsqueda de identidad de su protagonista, como buena paradoja sobremoderna, se desarrolla toda ella en lugares de anonimato, como una prolongación de la no-identidad del protagonista. Así, muestra la imposible relación, vehiculizada mediante saltos temporales producto de la casualidad, que el narrador llegará a mantener con él.

La función de este narrador en la novela es fundamental para conseguir la sensación de desarraigo que experimenta Jacques Austerlitz. Porque su historia, la historia del intento de recuperar o reimplantarse una personalidad extraviada, al sernos narrada mediante la voz del narrador y no por parte del protagonista, logra esa impresión de extrañamiento. En ese sentido, Jacques Austerlitz hereda la tradición de personajes literarios como el portero Bloch de Handke o el Mersault de El extranjero (Alianza Editorial), y terminará proyectando esta pérdida de identidad en otras novelas del siglo XXI, como las de Houellebecq, por ejemplo. Los personajes houellebecquianos experimentan una desconexión con el presente y una obsesión por recuperar el pasado mediante el recuerdo, esfuerzos muy similares a los intentos de Jacques Austerlitz por dotar de significado a su vida del ahora, recuperando la identidad que le fue robada en el pasado. Austerlitz es, mediante este recurso narrativo de contar a través de otro, la novela de la duda, de la restauración incompleta, de la personalidad alienada, de la identidad dañada irremisiblemente.

Gracias a este juego de narradores nos encontramos con un elemento determinante de la sobremodernidad, la carga de autoficción (puesto que se supone que el narrador es el autor del texto, es decir, quizás, el propio Sebald), que desemboca en la falsa biografía. Aquí es donde el novelista, o el narrador, llevarán a cabo el despliegue de todos los elementos de ficción para inventarse la vida de un personaje que nos hará pasar por verdadero.

Aunque Sebald ha puesto en marcha este recurso en todas sus obras, las fotografías que acompañan al texto en Austerlitz son cruciales a la hora de comprender la novela; de esta forma, el artefacto literario que se nos ofrece es una combinación de narrativa más narrativa fotográfica o visual. Se trata de un complejo estilo compuesto de palabras e imágenes en donde unas no pueden ser sin otras, y viceversa. Evidentemente, este rasgo estilístico de Austerlitz es una de sus principales características, llevada en esta novela al extremo, perfeccionada hasta el punto de que la imagen proporciona una nueva mirada para el lector, muy diferente a lo que acaba de leer, y ya no sabe a qué debe atenerse. Aquí, el narrador no confiable, es el fotográfico.

Todo, en Austerlitz, puede ser puesto en duda desde la perspectiva de sus imágenes, que lejos de mostrarnos a un autor obsesionado por la documentación, nos presenta a un escritor que pone en pie un trampantojo en donde los límites genéricos se disuelven para alcanzar más allá de lo normativamente aceptado.

Así, puede acecharnos una interesante cuestión: ¿Por qué motivo Austerlitz está escrita, compuesta, de esta manera? ¿A qué obedece este tipo de arquitectura? Creo que la respuesta podemos extraerla de la tesis de Adorno, la máxima que afirma que tras Auschwitz era imposible escribir poesía.
Evidentemente, Adorno no se refiere literalmente a esa imposibilidad, sino a que la crisis ontológica que representan los terribles acontecimientos del siglo XX ha terminado por arruinar el proceso humanista-renacentista y el hombre ha pasado de ser una utopía a una distopía. Por tanto, se hace más necesaria que nunca la construcción de una poesía distinta. Gelman y Zurita, por ejemplo, lo entendieron, o Juan Carlos Mestre, pero se necesita de otra narrativa, que comprenda el dolor y busque repararlo con dignidad. Y aquí nos topamos con la narrativa de Sebald.

¿Qué tiene de nuevo esta literatura? La reparación, la restitución, mediante la memoria y el recuerdo, de las víctimas de un desastre que nos ha convertido a todos en seres inhumanos. Hemos heredado la inhumanidad y, ahora, esta es la nueva función de la literatura que insinúa Adorno, perfectamente comprendida y realizada por Sebald en Austerlitz. Una obra que hereda el sufrimiento del siglo, pero sabe mirar hacia adelante resarciendo a las víctimas.

Os he ofrecido una serie de motivos por los cuales considero, hasta la fecha, Austerlitz de  Sebald como la novela más importante del siglo XXI, pero como el Angelus Novus de Klee  que reinterpretó Benjamin en su Ángel de la Historia, está escrita con un ojo mirando a la escombrera del Siglo XX. Esto es lo que resulta definitorio para su propio carácter de sobremodernidad y, no lo neguemos ya más, por favor, de obra maestra”.


lunes, 27 de febrero de 2023

 

La cena de Herman Koch

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 24 de febrero de 2023.


Por Carmen Sánchez Valdivia


Biografía de Herman Koch

Además de escritor es actor. Ha actuado para radio, televisión y cine. Nació en Holanda en el 53 y está casado con una extremeña. En su faceta de actor ha desarrollado una notable carrera, tanto en la radio como en la televisión o el cine, participando en populares series cómicas de su país, así como en varias películas con papeles menores. Además, es un colaborador habitual en prensa escrita, donde mantiene dos columnas de opinión.

En lo literario, es conocido por sus relatos cortos, con los que ha publicado varias antologías, así como por sus novelas, logrando un gran éxito con La cena (2009) obra que se llevó el Premio del Público en Holanda y que ha sido traducida a más de 20 idiomas. Ha recibido sendas adaptaciones tanto en teatro como en cine y ha vendido casi un millón de ejemplares.

Desde entonces ha publicado varias novelas más, algunas de ellas tan importantes como Casa de verano con piscina (2012),  Estimado señor M. (2016) y Sospechas (2019). Todas recibidas con el mismo entusiasmo por el público y la crítica, que destacó la honestidad y el valor con el que Koch plantea temas de compleja ambigüedad. Desde entonces se ha convertido en uno de los narradores europeos más provocadores y estimulantes, y sus libros, cuyos derechos de traducción se han vendido a más de cuarenta idiomas son un fenómeno internacional. 


LA CENA

¿Hasta dónde es capaz de llegar un padre para encubrir a un hijo que comete un delito injustificable? ¿Debe prevalecer el instinto de protección paterna o la lealtad a unas normas sociales que garantizan la coherencia y la fortaleza del grupo? 

Estas y otras preguntas de igual calibre surgen durante la lectura de La cena, una novela ácida y provocadora que apunta sin miramientos a toda una clase social acomodada de los Paises Bajos, y por extensión a toda Europa, instalada en una inercia de autosatisfacción y complacencia, e indiferente hacia el devenir de la generación que ha de sucederla.

Sinopsis.
Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda o sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante tema que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años que, según algunos indicios, podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia. 

Narrada en primera persona por el  personaje principal, Paul, esta novela nos lleva a una reflexión crítico-social en la que, a  medida que avanzan los platos, va mejorando, creando más intriga y ganando en intensidad e interés. 
Paul, lucha por tener una familia normal y feliz y todo lo que desea es que su hijo lo reconozca como padre.

Los personajes de Michel y Rick, así como del hijo adoptivo están perfectamente trazados. 
Magníficamente construida y con una prosa de gran calidad, el autor nos va adentrando en los hechos, mostrándonos toda la humanidad y monstruosidad del ser humano, creando en el lector una tensión inquietante.

 

Los desorientados de Amin Maalouf

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 27 de enero de 2023.


Por Carmen Sánchez Valdivia




AMIN MAALOUF. Nació el 25 de febrero 1949 BEIRUT (Líbano)
No vengo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy el hijo del camino ... todas las lenguas y todas las oraciones me pertenecen. Pero no pertenezco a ninguno de ellos

Familia
Criado en el seno de una familia greco-católica, fue el segundo de cuatro hijos de Odette y Ruchdi. Su abuelo fue un racionalista anticlerical, probablemente masón, y se negó a bautizar a sus hijos.

Su madre, una católica acérrima, insistió en que entrara en el Collège Notre Dame de Jamhour.

Cursó estudios de francés con los jesuitas y después ingresa en la Facultad de Sociología en la francófona Universidad Saint-Joseph de Beirut.

A los veintidós años, Amin Maalouf comienza a ejercer como articulista para un periódico libanés, llegando a corresponsal de guerra en el extranjero, lo que le dio la oportunidad de viajar y conocer otras culturas: Bangla Desh, Vietnam, Etiopía, América del Sur...

Trabajó como director del diario con sede en Beirut An-Nahar hasta el comienzo de la guerra civil libanesa en 1975, cuando se trasladó a París, que se convirtió en su hogar permanente para su familia. Allí también trabajó como periodista.

OBRAS:  Novelas
En 1983 aparece su primer libro Las cruzadas vistas por los árabes. (ensayo)
Después vendrían:
León el africano, Samarcanda, Los jardines de la luz, El primer siglo después de Beatrice, La roca de Tanios, Las escalas de Levante, Origenes, Los desorientados (2012), Nuestros inesperados hermanos 2020 


ENSAYOS : Identidades asesinas, El desajuste del mundo.


En posesión de numerosos premios, entre ellos el Maison de Presse, (La casa de la Prensa) Amin Maalouf es uno de los escritores que más atención prestó a la cultura mediterránea.

En 1993, ganó el prestigioso Premio Goncourt, el más importante galardón de la literatura francesa por su novela La roca de Tanios, y fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010.

El 23 de junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Sus obras se han traducido a más de treinta idiomas.

RESUMEN DE LOS DESORIENTADOS 

Una llamada rompe la monotonía de Adam, un profesor árabe de historia, exiliado en París. Un viejo amigo está muriéndose y quiere verlo. Adam regresa a su tierra natal después de veinticinco años. Todo sigue igual, no ha pasado el tiempo por los lugares que frecuentó. Aquel “paraíso perdido” de la montaña blanca va asociado al Círculo de los Bizantinos, el grupo de amigos de juventud que pretendían cambiar el mundo y fueron ellos los que terminaron cambiando por una guerra que los separó. Por vías poco aceptables para Adam, pero ¿quién es él para juzgarlos cuando vivió un exilio “dorado” mientras ellos se vieron abocados a una situación sin elección posible?

Los desorientados es la novela más personal y emotiva de Amin Maalouf. La que condensa su manera de ser, de pensar. La clave de todas sus ideas literarias y políticas que ha volcado en sus obras.  
Narrada en dos voces,(un narrador omnisciente y otro en primera persona, a través del diario que va creando Adam, el personaje principal) esta historia, dura y tierna a la vez, es una reflexión universal sobre la amistad, el amor, la memoria, el exilio, la guerra, la identidad y el choque de culturas y creencias entre oriente y occidente, (siempre presente en su obra), El islamismo, La mujer en un país árabe, La involución de los países árabes, que desde hace siglos no consiguen salir de donde están, El conflicto de Israel y Palestina…. 

….A través de unos personajes que un día se vieron en la encrucijada de decidir qué hacer, si irse o quedarse, o suicidarse, cuando las bombas caían a su alrededor, allá por los años 70, jóvenes universitarios cuyos ideales se movían entre el comunismo y las libertades. 
Unos se marcharon, otros se quedaron y los lazos se rompieron en buena parte… pero siempre queda algo. Las amistades que fueron fuertes no se rompen con facilidad, aunque algunas haya que “recuperarlas” después de un ejercicio de reflexión e incluso en el lecho de muerte.
En este viaje iniciado con la muerte de uno de los miembros de su “círculo bizantino”, Adam va a recuperar a los amigos ausentes, la pasión prohibida que no pudo en su día consumarse, el llanto por los que ya se fueron, las raíces, los olores, los sueños y las esperanzas. Un viaje de reconciliación con todo lo que olvidó al pasar página. Incluso la pasión por escribir. Este libro es también una reflexión de Maalouf a la fractura actual entre Oriente y Occidente y un canto nostálgico a la convivencia de tres culturas: cristiana, árabe y judía. 

domingo, 4 de diciembre de 2022

La fea burguesía de Miguel Espinosa

 

La fea burguesía de Miguel Espinosa Gironés

Comentario complemento de la sesión del Club de Lectura del 25 de noviembre de 2022.


Por Andrés Hueso Iranzo


• Acerca de Miguel Espinosa Gironés.

Nació en Caravaca de la Cruz (Murcia) en 1926 y murió en Murcia el 1 de abril de 1982, a consecuencia de un infarto de miocardio. Las obras que se publicaron cuando vivía, lo hicieron años después de ser escritas, pero la mayoría lo han sido de forma póstuma.

Hay que considerar a Espinosa como un escritor vocacional, no profesional. Las dificultades económicas, que le persiguieron durante toda su vida, no le permitieron dedicarse a lo que, sin duda, fue su auténtica vocación, vivida además con una intensa pasión.

La muerte de su padre dejó a la familia económicamente desamparada, y Espinosa se vio obligado, con sólo 17 años, a hacerse cargo de las representaciones comerciales del padre. En 1944 finalizó el Bachillerato y emprendió la carrera de Derecho en la Universidad de Murcia, donde parece que pronto adquirió fama de alumno rebelde. Probablemente aquí surgió ya un principio de la desavenencia individuo-institución (cualquier institución) que recorrerá buena parte de sus obras más emblemáticas.

El 3 de noviembre de 1951 se casó con Teresa Artero Aréu, joven aprendiz de modista que había conocido tiempo antes y con la que tuvo dos hijos: Juan y Maravillas. Por esa época ya había escrito algunos ensayos y la novela Prometeo encadenado; y en 1954 comenzó a escribir la primera versión de la que sería su obra más emblemática, Escuela de Mandarines.

Su primera publicación fue Reflexiones sobre Norteamérica, en 1957. 

En 1961 su precaria situación económica lo movió a trasladarse a Madrid, a la búsqueda de mejorarla. Allí entró en contacto con intelectuales de referencia de aquella época: Tierno Galván, Ridruejo, Aranguren, etc., aunque pronto se alejó de aquella colectividad y del ámbito artístico de la época en un ejercicio de extrañamiento o autoexilio intelectual. En esta etapa madrileña escribió dos nuevas obras: Asklepios el último griego, que permaneció inédita hasta 1985, y Forma y revelación del mundo (Filosofía de elucidaciones), que aún hoy sigue inédita.

Su estancia en Madrid duró 7 años. En 1964, regresó a Murcia y en esta nueva etapa escribió la tercera y definitiva versión de Escuela de Mandarines. Con grandes dificultades consiguió que la editorial barcelonesa Libros de la Frontera se la publicara en 1974, 20 años después de su primera concepción. Un año después esta obra fue premiada con el Premio Ciudad de Barcelona 1975.

En 1980 publicó La Tríbada falsaria, primera parte de lo que sería su libro Tríbada. Theologiae Tractatus, propiciando un gran revuelo en Murcia (más adelante explico los motivos), comparable con la gran estima literaria con la que fue acogida esta obra.


• Cronología de la obra de Miguel Espinosa.

o Editada en vida: 1957 (con 36 años)- Las Grandes Etapas de la Historia Americana (Bosquejo de una Morfología de la Historia Política Norteamericana), reeditado como Reflexiones sobre Norteamérica; 1974 (con 48 años) Escuela de mandarines; 1980 (54 años) La tríbada falsaria.

 o Póstuma: 1984 La tríbada confusa; 1987 Tríbada. Theologiae tractatus (Edición conjunta de las dos tríbadas); 1985 Asklepios el último griego; 1990 La fea burguesía; 2004 Canciones y decires (coedición de Mercedes Rodríguez y Javier Marín Ceballos), 92 poemas, Editorial Alfaqueque; 2012 Historia del eremita (primera versión de Escuela de Mandarines, 512 págs.); 2017 Cartas a Mer-cedes, colección de más de 400 cartas de Miguel Espinosa a Mercedes Rodríguez (fruto de su larga relación epistolar desde 1954 hasta 1981), Editorial Alfaqueque.

o Inédita: Prometeo encadenado (escrita hacia 1951); Conversaciones con Europeus; Gentes y estilos; Forma y Revelación del Mundo (Filosofía de elucidaciones); Prepos-terius (lenguaje filosófico); Cartas morales; Falsos años.

  

• Estudios críticos y recepción académica de la obra de M.E.

Sin llegar a explorar demasiado en Internet, sobre la obra de Miguel Espinosa se pueden encontrar:
• 10 libros de ensayo-crítica-estudio 
• 5 tesis doctorales terminadas sobre la misma; años 1996, 2000, 2001, 2006 y 2017.
• He encontrado, además, unos 20 estudios complementarios. Habrá más en los repositorios universitarios a los que no puedo tener acceso.
• En noviembre de 1991 hubo un Congreso Internacional en la Universidad de Murcia, que reunió a más de 60 estudiosos de su obra. Pero aunque lo he intentado, no he podido conseguir las actas o conclusiones que se hayan publicado.
• 2006 se celebró un ciclo de charlas y conferencias, que alumbró el texto La imposible teología del burgués. Los tratados de Espinosa, que recoge 18 ponencias, comunicaciones o colaboraciones. 

 

• Su “musa” Mercedes Rodríguez García

Mercedes Rodríguez es la destinataria de las cartas objeto de publicación en 2017 y la considerada casi unánimemente como su "musa”; condición que ella niega. Su encuentro, según una entrevista publicada en el Diario La Verdad de Murcia 14-5-2004, con ocasión de la publicación de Canciones y decires: 90 poemas de M.E. fue como sigue:

Estamos en Murcia en 1954. «Llegué a Murcia para terminar la carrera de Química, que no había forma de finalizar en Madrid por culpa de una asignatura. Yo era una persona solitaria, lectora, visitadora de cafés. Me acerqué al bar Santos, que estaba aislado de las zonas de paso, y una de las tardes vi a un señor que estaba escribiendo; me gustó el aire que tenía y su concentración. Me levanté y le dije: “Oiga, déjeme leer qué está escribiendo porque si dice cosas profundamente interesantes, usted es el hombre de mi vida”. Dije esa bobada con toda tranquilidad. Él me invitó a sentarme y me leyó un texto. Me hizo una impresión tremenda. Así, poco a poco, comencé a conocerle, incluso durante una temporada no sabía que estaba casado. Pese a mis escasísimas posibilidades económicas, era tal su nece-sidad que en alguna ocasión me pidió algún dinero prestado. En ese tejemaneje, siempre que me lo devolvía, tomábamos café y hablábamos.»

Mercedes fue para Espinosa algo más que una inspiración. «Eres la juventud y la belleza; también la bondad y la dulzura. Eres lo que yo no quiero perder nunca». Cuando esto escribió en 1956, Miguel estaba ya casado y mantenía a dos familias (esposa y dos hijos; madre y tres hermanas), y se hallaba acuciado por problemas económicos, según la reseña publicada en La Opinión de Murcia el 27-12-2017, anunciando la publicación de Cartas a Mercedes por la Edit. Alfaqueque.

Aunque el amor desmesurado de Espinosa por Mercedes no disminuyó, su situación económica no mejoraba y Mercedes acabó casándose con Francisco Guerrero, amigo de ambos. Esto fue un duro golpe para él, que lo sumió en el desencanto y la melancolía. Guerrero dejó de ser entonces el amigo querido de antes y pasó a ser un peligroso rival al que empezó a odiar.

Mercedes es Azenaia Parzenós en Escuela de Mandarines. Egle (una de las hijas de Asklepio y Lampetia en la mitología griega) en Asklepios el último griego. Juana en la Tríbada y Clotilde en La fea burguesía.
Algo de la forma en que se conocieron Miguel Espinosa y Mercedes Rodríguez y de su relación, está reflejado en La fea burguesía: Camilo y Clotilde, fragmento 6 El trovador (pág. 133 de la edición de 2006 de Alfaguara).


• La obra de Miguel Espinosa

M.E. es un autor, novelista y ensayista, poco conocido por el gran público, pero muy celebrado por la crítica y en el ámbito académico.

La 1ª versión de Escuela de Mandarines la concibió entre 1954/56, con 512 páginas, lo que luego será Historia del eremita que publicará su hijo Juan. Así que tenemos un periodo de veinte años (1954-1974) entre la primera concepción de esta obra y su publicación definitiva, tras varias revisiones y reescrituras; por su parte, La fea burguesía, aunque se publicó en 1990, fue concebida alrededor de 1972/75. Merece la pena, pues, tener una mera aproximación al contexto literario alrededor de las fechas citadas. Algunos de los títulos más significativos de la novela experimental que se produjo en España, como superación del realismo social, son: 

Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín Santos. Señas de identidad (1966), de Juan Goytisolo. Cinco horas con Mario (1966), de Miguel Delibes. Volverás a Región (1967), de Juan Benet. Parábola del náufrago (1969), de Miguel Delibes. La saga/fuga de J.B. (1972), de Torrente Ballester. San Camilo 1936 (1969), de Cela. 

Y de la narrativa latinoamericana, por esos años se publican títulos fundamentales como La ciudad y los perros (1962) de Mario Vargas Llosa, La muerte de Artemio Cruz (1962) de Carlos Fuentes, Rayuela (1963) de Julio Cortázar y Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez 

La obra de M.E. compone un corpus escueto en títulos, pero muy ambiciosa en contenido; además de compleja, imprevisible, enigmática, dotada de una personalísima originalidad. Parte de una visión personal de rechazo de la modernidad que le tocó vivir que se manifiesta en un severo enjuiciamiento de esa modernidad y para ello conjuga narración, descripción y meditación.

Su legado es el de un profundo pensador, de alguien con una inmenso dominio del idioma; de un amante del lenguaje (rasgos semejantes a los de Juan Benet —aunque en Benet encontramos metáforas tan elaboradas como piezas de orfebrería, que Espinosa no emplea en absoluto—. Para él no existían sinónimos, decía que cada palabra tenía su estricto significado.

La potencia de la literatura de M.E. nace de profundas reflexiones filosóficas y ético-políticas. La dicotomía entre apariencia y autenticidad atraviesa toda su obra; intenta socavar la pared de lo meramente aparente, para buscar una posibilidad de sujeto auténtico, una vuelta al Ser. 

Quizá pueda apreciarse un exceso de virtuosismo en su pensamiento y en la exigencia de sus planteamientos, donde sólo los heterodoxos, los personajes cultos, dedicados al arte y que no participan del Poder y que viven de espaldas a él, podrían salvarse de caer en la banalidad, que es la cara externa del Mal. Los valores del intelectual, la defensa feroz de su autonomía, son mostrados con orgullo.

Asklepios el último griego, es un modelo de composición de carácter lírico es algo así como una autobiografía mítica. Aparece la constatación de que su ser estaba desplazado en el mundo que estaba viviendo. La suya era la cultura del mundo del saber y no la de los hechos. Y este podría ser el germen de toda su producción literaria.

Escuela de mandarines es un modelo de composición de carácter épico. Una obra de 714 páginas cuyo índice de personajes alcanza un cardinal de 487. Su protagonista, el Eremita, es un personaje de claros tintes quijotescos. La estructura, los relatos dentro del relato, el humor, la utilización de un referente ideal, Azenaia Parzenós, (como la Dulcinea en el Quijote), son evidentemente rasgos cervantinos. Como nos sucede con El Quijote, podemos abrir el libro al azar y la lectura de lo que encontremos nos atrapará todo el tiempo de que dispongamos, sea cual sea su cantidad. La obra se puede entender como la descripción de una genealogía del poder. Para M.E. este poder es una representación del Mal. Una relación Poder-Mal que tuerce el lenguaje y lo convierte en retórica para perpetuarse. Las mujeres en la obra de Espinosa se-rán remedos de Beatriz o de Laura.

La Tríbada falsaria es un modelo de composición de carácter dramático. El personaje principal, Damiana tiene 583 apelativos (o nombres) distintos y el personaje de Lucía 245. Está estructurado fundamentalmente de forma epistolar: Cartas de la amiga íntima y ex amante al marido de la esposa-amante adúltero-tribádica. En palabras de Mercedes Rodríguez, en este libro hay algo que le resulta terrible: que una amante suya no es que se vaya con otro sino que se acuesta con otra señora, y lo que le parece demoledor es la idea de que parece haber sido por frivolidad y no por un cambio de deseos profundos, que el origen sea un cambio de costumbres, un ahora voy a ver qué pasa con una señora; que fuera una consecuencia más de la banalidad del mundo.

Es fácil entender el escándalo que esta publicación provocó en su momento en la sociedad murciana. En la vida real, Marta Fernández Crespo, que había tenido con M.E. una relación continuada por unos ocho años, lo abandonó por otra mujer. Era el año de 1980 (la ley del divorcio su aprobó en 1981). Aunque los personajes principales, Daniel (M.E.), Damiana (Marta Fernández) y Juana (Mercedes Rodríguez) toman nombres ficticios, las situaciones, profesiones o actividades y descripciones son absolutamente reales; otros personajes secundarios aparecen con sus nombres verdaderos. Además, la trama sucede en Murcia, como Murcia; no en las seudo ficticias Vetusta (Oviedo) de Clarín o la Mágina (Úbeda) de Muñoz Molina.


• La fea burguesía

El propio título: un determinante, un adjetivo y un sustantivo, ya prefigura el juicio al que vamos a asistir con esta lectura. La obra fue escrita entre 1972-1975, responde pues a los intentos renovadores que perseguían acabar con la retórica de la cultura generada durante el franquismo y constituye un retrato de la moral e interioridad de las clases sociales que prosperaron bajo aquel sistema.

Así, el modelo de composición es de carácter cuentístico, donde se desgranan cuentos, casos o parábolas, lo que constituiría un ejemplario (forma narrativa breve medieval, destinada a ilustrar los sermones, de la que extraer una enseñanza moral, y que podían contener dos formas el ‘exemplum’ —suceso narrado— o la ‘descriptio’ —retratos de costumbres—).

En esta obra no hay argumento, sino un TEMA, ni mucho me-nos una estructura canónica de planteamiento, nudo y desenlace.

Aunque no lo parezca, La fea burguesía tiene un censo de 222 personajes. La sátira es despiadada, para lo que utiliza recursos a veces desmesurados, no exentos de humor burlón, por lo que podríamos decir que presentan rasgos rabelesianos.

Los no poderosos no tienen voz en esta narrativa porque la voz pertenece sólo al Poder, que la retuerce a su antojo. La distinción que el existencialismo francés hiciera entre sujetos auténticos e inauténticos.
El tedio se presenta en la novela como sinónimo de vacío o signo de clase. Relación del tedio con el vacío existencial; así como del círculo demoníaco: tedio-consumo-búsqueda de lo nuevo-viaje.

Construye una crítica de la moral y del comportamiento ético de esa actitud ante la vida que define como “burguesa” y lo hace mediante una mirada irónica, satírica y distanciadora de la realidad. Puede observarse una conjunción entre ética y estética y así la obra se presenta como un proyecto artístico y filosófico y no como mero instrumento narrativo.

Se muestra un mundo en el que lo que predomina es el materialismo, la mundanalidad, la falta de auténtica libertad y la carencia de avidez de cultura.

El contraste de la actitud ética del autor y el pragmatismo burgués permite presentar el comportamiento de la burguesía como espectáculo de las apariencias y una desmesurada afición a los bienes materiales. El intelectual que disecciona la realidad del ser burgués no encuentra sino la nada y el vacío. La novela va desvelando la fealdad moral de una sociedad mediante la presentación de una mediocridad generalizada.

El recurso utilizado por M.E. en la presentación del pensamiento burgués de esas figuras se fundamenta en tres aspectos básicos: quiénes son, qué hacen y cómo viven; es decir cuáles son sus valores, y se entretiene en su enumeración sistemática.

'La Feliz Gobernación', ente superior y acreedor de toda pleitesía en Escuela de Mandarines, se concreta en La fea burguesía en la figura del Gran Benefactor, nombrado en ocasiones llanamente como Dictador. Aunque es imposible evitar ver una referencia directa a Franco, esta sería solo una de las muchas referencias posibles. La obra no describe un momento ni situación concretos, sino toda una categoría de circunstancias, seres y aconteceres. En toda época ha habido, y, con toda y fatal probabilidad, seguirá habiendo seres encumbrados y seres marginados; y estas son las categorías que encontramos en La fea burguesía.


Estructura

Se desarrolla en dos partes: 

I.- Clase media. Aunque en ningún momento sepamos en qué época estamos, en qué ciudad, ni cuándo se producen los hechos presenta unidad de tiempo, espacio y acción.

Contiene cuatro capítulos, cada uno tiene unidad narrativa, titulados por el nombre de las parejas matrimoniales que los protagonizan, que no están desconectados lineal ni estructuralmente. Los machos tienen nombre y apellido y las hembras solo nombre.

Presenta cuatro perspectivas, cuatro tipos representados mediante un distanciamiento y un proceso de abstracción. Todos en su ascenso social, han asumido las exigencias del sistema: ascenso, consentimiento; individualismo, insolidaridad y envidia. Junto al análisis de sus propias palabras, nos encontramos con una gama de valores asumidos por todos ellos (ya he citado lo de la enumeración sistemática). Hay una identificación en estos burgueses entre actualidad y realidad (posesión emocional y sensorial) lo que provoca vivir en continua ansiedad y deseo.

La disección de la pareja burguesa es digna del mejor cirujano: El macho es la víctima de la hembra, y señor de ella; la hembra es posesión del macho y dominadora de su vida; el macho actúa y después él mismo queda fetichizado por la hembra, que lo convierte en un medio para sus apetencias banales. En sus conversaciones todo se reduce a charlas sobre viajes, objetos, etc. etc.

Atendiendo a lo dicho de ejemplario el 1º Castillejo y 3º Krensler constituirían una narración-cuento y el 2º Clavero y 4º Paracel, una descripción-retrato.

Y II.- Clase gozante.

Titulada Camilo y Clotilde, se subdivide en 46 fragmentos, que podríamos considerar como “monodiálogos” cada uno con su título, que son otras tantas invectivas «esclafadas» durante 7 días por parte de Camilo hacia su pasivo oyente Godínez. Espinosa juega con la figura del narrador en esta parte. El narrador es el “mudo” Godínez” que apenas nos menciona los gestos de Camilo y nos señala cuando empieza a hablar y cuando calla.

Los fragmentos 45 El salmo y el 46 El magnificat, constituirían “cantos”. El resto, más o menos, serían una mitad narrativos y la otra descriptivos. 

El 47 y último, El silencio, aparentemente, sólo aparentemente, parece no tener nada con todo lo precedente. Es lo único escrito en cursiva en todo el libro. Viene a ser la sublimación de todo lo que hemos presenciado desde Clase gozante hasta Clase media (habría muchas digresiones que hacer sobre este fragmento, tan breve pero tan intenso, pero ya es suficientemente largo este comentario como para extenderlo en ello; si alguien quisiera hablar sobre él, estaré encantado en hablarlo).

Camilo, el máximo representante de la moral burguesa, integrado totalmente en su sistema de valores, sin escrúpulos, es a su vez representativo de la corrupción; en Camilo hay impureza y maldad. La radicalidad con la que Espinosa aborda a este personaje se explicaría en que él mismo llegó a decir que la propia sociedad estaba desbordando lo que había escrito en sus obras.

Finalmente, hay un apéndice con dos aquilatados retratos, el de José López Martí y el de Juan Eugenio; dos figuras arquetípicas con las que M.E. parece querer dejar una especie de corolario del pensamiento expuesto.


Lenguaje, estilo

El lenguaje utilizado contiene abundantes elementos arcaizantes en sustantivos o adjetivos (ingenio de televisión, mostración modisteril) o uso de pronombre enclítico (allegose, honrose). Podemos preguntarnos si es esto sólo un rasgo de estilo de Espinosa o una significación de la ranciedad de los personajes, de sus vidas y del reflejo de la estructura social de la que son los grandes beneficiados; creo que ambas cosas a la vez. M.E. utiliza una intensa intertextualidad en todas sus obras, por tanto, es un evidente rasgo de estilo, pero simultáneamente su lenguaje sirve muy eficazmente a su propósito satírico.

El lenguaje es sólo aparentemente económico y barroco en forma paródica. Las ideas son expresadas directamente, sin ambages, no hay una sola metáfora en todo el libro, ni figuras retóricas, elipsis, u oraciones subordinadas. Tampoco hay descripción de paisaje o escenario que enmarque a los personajes. Lo que M.E. quiere contar lo hace de forma llana y contundente, pero con ese barniz elegante y distante que emana de su discurso aparentemente anacrónico —introduce cultismos en desuso, pero también neologismos— de una inmensa riqueza intertextual.

En contraste con esto, Espinosa no duda en recurrir a modismos populares o diminutivos familiares en algunos pasajes, sobre todo puestos en boca de los detentadores de poder cuando se refieren a los inferiores: Lanosilla, por Lanosa; Godinillo por Godínez…, en una mezcla de familiaridad concedida por el poderoso, que sirve simultáneamente a su desdén hacia el referido, pues con frecuencia presentan connotaciones negativas —ya en Escuela de Mandarines hacía un uso muy destacado del diminutivo—. Mientras que en Clase media se aplican a los burgueses y a los objetos que acumulan, en Clase gozante son empleados por Camilo —un integrado— para hacer referencia a los marginados y a sus escasas posesiones. En el primer caso implican crítica contra la forma de vida y los valores de los acomodados, y en el segundo muestra la insignificancia y miseria de quienes han sido excluidos de la estructura social. 

También se luce —y es seguramente un rasgo del humor irónico de M.E., —“seriedad irónica” en palabras de su hijo Juan— en el empleo de apodos que, en el caso de los poderosos son referidos a su época de niñez o juventud, cuando aún no eran nadie. Estos apodos son de tipo jocoso o castizo: el Furcias, el Esteras, el Lamemanteles; o extravagante: el Marsupial …

Una misma cuestión es tratada con insistencia en varias ocasiones, dando lugar a reiteraciones de asunto, de sintaxis e incluso de forma. Estas reiteraciones son el resultado de la rigurosidad con la que Miguel Espinosa se aproxima al objeto de estudio y han sido buscadas conscientemente para poner de manifiesto la rutina de la existencia burguesa. El escritor escruta desde diferentes puntos de vista su objeto de análisis, para quedar expuesto ante el observador en toda su desnudez, desprendiéndose de cualquier falsa apariencia; a lo que contribuye la precisión lingüística.

Utiliza extensos, quizá algo agotadores —rabelesianos—, listados de términos, a través de las cuales muestra el autor el exagerado y absurdo deseo de los burgueses de acopiar bienes, amistades prestigiosas y proyectos para el futuro. Y, por otra parte, aparecen también algunos motivos muy del gusto del autor: el bolso, el calendario, el automóvil, las cenas en restaurantes lujosos, las vacaciones estivales en la costa, o los viajes; estos motivos caracterizan a la clase privilegiada muy eficazmente.


Características generales de los personajes

Los personajes son caracterizados según sus actividades cotidianas. En la relación de unos personajes con otros se muestra complacencia con los semejantes y cosificación de los marginados.

Mediante la enumeración reiterada de los valores de cada uno, se ayuda a comprender la íntima unión de los burgueses con la mate-rialidad y alejamiento de toda comparecencia con lo trascendente; el verbo comparecer y comparecencia (acción de comparecer), están empleados con gran profusión.

Los juicios que sobre un determinado personaje emiten otros, no rebasan nunca el límite de las apariencias, que cobran en la sociedad que se aferra a lo inmediato una inusitada importancia, convirtiéndose en una formidable herramienta de diferenciación respecto de los marginados.

A lo largo del relato se mantiene constante un método de análisis sistemático en el acercamiento a los personajes que contribuye al distanciamiento respecto de lo narrado y, a la vez, pone de manifiesto la monotonía y la invariabilidad de la existencia de quienes siguen el dictado del presente.


Acerca del tipo de narrador

En la primera parte, Clase media, 4 primeros cuentos, hay un narrador omnisciente en tercera persona que es casi la única vía por la que se nos traslada la caracterización de los personajes y, por tanto, quien condiciona la visión final que acabaremos teniendo de ellos. 

En la segunda parte, Clase gozante, hay un narrador-personaje principal —Godínez— y otro secundario —Camilo—, pero es el segundo el protagonista narrativo, por cesión del primero. Esto tiene consecuencias en la configuración de lo narrado —personajes y sus circunstancias—, pues sea un personaje u otro el que hable, su discurso está limitado al no ser omnisciente.

En los diferentes cuentos aparecen personajes con nombre y apellido, que opinan sobre el protagonista del relato que ejercen como narradores auxiliares (Domingo Alberola, Juan Pérez Valenzuela, y otros), a los que Espinosa les asigna la función enjuiciadora y valorativa que niega al narrador —o sea, a sí mismo—. 

El caso de su amigo en la vida real José López Martí es significativo, ejerce a veces como narrador, a veces como comentador u opinador sobre otros personajes; J.L.M. es más omnisciente incluso que M.E. porque conoce no sólo los hechos de los personajes, sino también lo que estos piensan del mundo y de sí mismos.


Crítica a las instituciones

Miguel Espinosa introduce en su obra una crítica directa a instituciones, tales como la Iglesia, la Universidad y el Estado, con una visión desolada y pesimista en cuanto a las expectativas de cambio. El Estado aparece representado, sobre todo, por los burgueses de Clase gozante, que son, en muchos casos, miembros destacados de su estructura; la crítica a la Iglesia se hace manifiesta, por ejemplo, en el retrato de esos acomodados que son miembros de una "secta católica" denominada "Causa de Dios" (evidente trasunto del Opus Dei) o, en otra parte, la referencia explícita a la Acción Católica; o en la explicación de un comerciante de cómo ha decaído la compraventa de objetos litúrgicos. Pero es la Universidad como institución del saber al servicio del Poder la que recibe una de las críticas más severas por parte del escritor; de ahí que la figura del catedrático sea abordada, siempre de manera negativa y en reiteradas ocasiones a través de distintos personajes.


Consideración final

Una importante conclusión es la de que la burguesía no es una clase social, sino una forma de estar en el mundo, la comúnmente aceptada y asumida por la mayoría de personas. El dominio de la concepción burguesa de la existencia implica la muerte de Dios y el nacimiento de la figura del Benefactor, fuente primera de la que emana toda riqueza, y la prioridad de lo tangible e inmediato sobre el espíritu y lo trascendente, al igual que de la acción sobre la reflexión; lo que trae como consecuencia que las relaciones humanas estén condicionadas a priori por valores como el prestigio social, el poder o la capacidad económica, que serán los que hagan que las relaciones sean de una u otra clase. Por otra parte, en la sociedad burguesa también se debe incluir a quienes han sido apartados de su estructura, pues por oposición o integración, todos están vinculados a ella. Además, la burguesía desaparecería si no existiesen quienes no forman parte de la misma y no gozan de sus privilegios.

Con La fea burguesía, M.E. pretende ofrecer una contundente advertencia acerca del Mal que anida en la cotidianidad y en la norma. Estos son rasgos propios de la actualidad en la que vivimos, actualidad distinta a la descrita en La fea burguesía, pero, definitivamente, actualidad. y es conveniente comprender su verdadero poder y su carácter atemporal: devorador del pasado e ignorante del futuro y de la caduca naturaleza del presente. La lectura de esta obra, invita a no considerar que toda tentación pertenece al pasado y a la consciencia de la caducidad y banalidad de los ritos presentes.


• Clase media. 

Presenta cuatro perspectivas de parejas:

Castillejo y Cecilia. Perspectiva del vacío del triunfo.

De Cipriano Castillejo se puede destacar la intuición acerca de su propia mediocridad que sufre intensa y torturadoramente, aunque de forma transitoria y fugaz. El autor hace gala de su humor y crueldad respecto al protagonista cuando le otorga la experiencia de tres emociones:

Págs. 20/33 «Al año siguiente, apenas emprendido el curso académico, el catedrático vivió una emoción: de repente sintió tristeza,» …«Y se expresaba así porque acababa de experimentar una segunda emoción: el tedio de la vida», … y, finalmente: «Durante las seis conferencias, Castillejo vio en primera fila a su mujer, su hija y su futuro yerno. Entonces vivió su tercera emoción: la experiencia del apartamiento y de la imposibilidad de comunicación.»

Espinosa recurre a la cuantificación de los sueldos (en otros casos gastos) de sus protagonistas, mediante una relación comparativa. El resultado de la comparación no llega a establecer una dimensión cuantitativa, sino muy expresivamente cualitativa.

Hay cinco párrafos (anáfora-págs. 34, 35, 36, 38 y 40) que se inician del mismo modo «Conforme medita, Castillejo se derrumba» que van narrando el proceso de revisión de su vida por el propio personaje, aunque no es un examen del que se deriva autocrítica alguna, sino una constatación progresiva de su pobreza intelectual y del inexorable proceso de sustitución que alcanza a todos. 


Clavero y Pilar. Perspectiva de la “actualidad” como religión y sus nuevos ritos.

Hay 3 “perlas” en las págs. 42, 54/55 y 62. La pareja formada por Clavero y Pilar representa la inclinación por lo actual propia de la clase acomodada, que no desea ser consciente del carácter transitorio del tiempo y de la existencia humana. Aparece un tal Sergio Macanás como opinador.


Krensler y Cayetana. Perspectiva de la crueldad del orgullo.

Págs. 64-65 (2 orgullos) y 78. En el personaje de Krensler se hacen notorias la soberbia y la crueldad con la que trata a los marginados; es, además, el paradigma del ser que surge por negación de los otros.
Comparecencia de Domingo Alberola como comentador y 2º narrador.


Paracel y Purificación. Perspectiva de unción a lo material

Paracel y Purificación, ponen de manifiesto la estrecha unión de los burgueses con la materialidad como forma de aferrarse a la vida y negar la muerte.

Aparición de Juan Pérez Valenzuela de comentador y 2º narrador.

Pág. 87. «No podemos afirmar que la vivienda del médico resulte confortable y amable; más bien cabe sostener que ha sido configurada con el propósito de evidenciar el lujo.»

Aquí es donde se hace referencia a una secta católica “Causa de Dios”, evidente referencia al Opus Dei.


• Clase gozante

Son 47 fragmentos. Del 1 al 44, 21 son de carácter narrativo y 23 de carácter descriptivo (más abajo hay un análisis más detallado); 45 y 46 son cantos y el 47 una síntesis sublimada de todo lo leído,

Es un conjunto de cuentos: parábolas, historias, caracteres, poesías o himnos. 

En esta parte hay una mayor proximidad a lo descrito dado que es uno de sus miembros quien perfila el retrato de la clase a la que pertenece. De un punto de vista externo en la primera parte, pasamos a una perspectiva interna en la segunda.

En Camilo y Clotilde se nos presenta al grupo formado por Godínez, Lanosa y José López Martí (en ocasiones nombrados como Godinillo, Lanosilla y Lopecillo) en los que se muestra la inteligencia, la necesidad de enjuiciamiento y el amor a la verdad, lo que les instala irremediablemente en el ámbito de la marginación social y de la crítica al Poder y a sus representantes. Los tres personajes citados se constituyen en manifestación del espíritu frente a la materia, de la esencia frente a la apariencia, de lo trascendente frente a lo frívolo y de lo constante frente a lo efímero.

El gozante Camilo —diplomático— posee cualidades que no son propias de ningún otro acomodado, al menos, de los que desfilaron por la primera parte de la obra y de los que le rodean en la segunda. Está dotado de atributos que no son comunes entre los integrantes de su clase social; especialmente de inteligencia y, en particular, de capacidad de reflexión y de objetivación de sí mismo y de sus iguales. Para poder expresarse como lo hace, Miguel Espinosa lo ha dotado de un enorme cinismo y lo hace sentirse amparado por una plena impunidad, caracteres representativos del personaje, pues se dan en él con gran intensidad. Son sus propias palabras las que ponen al descubierto, sin pudor, el odio que siente hacia los marginados, el irracional culto que rinde a la materialidad, a los hechos y al prestigio, y el carácter servil de su persona y de los otros acomodados.

Y sobre todas sus características, destaca la maldad, de la que son conscientes no sólo sus críticos, sino, incluso, él mismo, hecho por el que se regocija y que le hace ser objeto de "un proceso de demonización" gracias a las propias afirmaciones de Camilo, que se define como ser contrario a la Divinidad y a sus preceptos, y como fuerza contraria a la Creación y a sus criaturas; también lógicamente, por las caracterizaciones que de él hacen los marginados reflexivos que lo observan. La irrealidad en la que vive el burgués y en cuya creación y mantenimiento parti-cipa, la arbitrariedad de sus actos y de su trato con los no gozantes y la banalidad de todo cuanto le rodea provoca que la burguesía se presenta ante nosotros como la encarnación del Mal en el mundo.

Camilo es testigo y defensor-acusador de sí mismo, conforme trata de defenderse más y más se acusa. Godínez, con su silencio ejerce como jurado y juez.


• A modo de exégesis de Clase gozante

Extractado del ensayo “La fea burguesía proceso y ejemplario” del profesor en la Universidad de Columbia (NY) Dr. Gonzalo Sobejano, publicado en 1996.

21 fragmentos narrativos y 23 fragmentos descriptivos

NARRATIVOS (21)

Narración por tres conductos: el cuento (se narra un suceso notable); la biografía (relato de una vida); y la parábola (figuración de un suceso ficticio para deducir un significado moral).
5 Cuentos: 1 La resurrección: don Gonzalillo, tendero de los ricos, resucita en el interior de un sueño de Godínez; 8 La mesa: El pudiente que llegó tarde a la muerte de su madre; 13 El entierro: Un gozante evita acudir al sepelio de su suegro rural; 18 La tumba: un hIjo no llegó a la inhumación del padre a la tumba que a éste legó su antiguo patrón; y 23 El viaje: viaje estropeado, al sentir de Camilo, por la compañía de una hermana ligada al pasado inconfesable. Casi todos estos cuentos tienen como tema central LA MUERTE.

6 Biografías: 3 Los iguales: quienes antaño fueron despreciados han llegado a triunfar; 6 El trovador: Lanosa fue el cantor de Clotilde y hoy ha dejado de serlo; 25 La fidelidad y la infelicidad: Clotilde se ha he-cho infiel a Lanosa y fiel a Camilo, mientras este empieza a ser infiel a Clotilde; 29 La inteligencia: imagina Camilo a Godínez como bufón de diplomáticos, igual que si ya lo hubiera vivido; 28 La conjura: por qué Pedrosa enloqueció su vida, su manía persecutoria, su muerte; y 43 La destrucción: para un anciano como don Jacinto y para individuo menos viejo, como Lanosa, el pasar de la edad es caminar hacia la muerte. Casi todos estos sumarios biográficos tienen como motivo cardinal EL DESTINO: el resultado de lo que fue antes en lo que ya es.

10 Parábolas (símiles morales que narrativamente dan forma a perdu-rables verdades): 5 Las banquetas: teorizadores como Godínez deberían permanecer siempre sentados en banquetas, …; 11 La eficacia: semanas de Camilo dedicado, imaginariamente, al exterminio de razas; 27 Los objetos: haber atesorado objetos raros; 30 El orden: orden como prisión pero también como resguardo; 31 La enfermedad: el padre enfermo, que prefirió al hijo importante que lo olvidaba, al hijo insig-nificante que lo cuidó; 34 El jardín: Lanosa derruido, sentado en el ban-co de un parque como Cristo clavado en su cruz; 37 El paraíso: gastar es coger sin trabajo frutas paradisíacas; 40 El automóvil: la madre de Camilo al notificar que su hijo vendrá a visitarla en coche “oficial” se transforma en la contrafigura de María; 41 El ojo: a los gozantes los mira el ojo humano, a los marginados el ojo de Dios; y 42 Los perros: adulan o muerden, por el Poder, reino en el que no habitan Lanosa ni Godínez. Casi todas ejemplifican el DUELO ENTRE EL BIEN Y EL MAL

DESCRIPTIVOS (23)

Están dirigidos al presente natural y no a un pretérito ya cumplido en la memoria o en la fantasía.
La descripción se produce en 3 formas: de menos a más abundancia: la pura descripción de objetos (cosas que se hacen presentes); la reflexión acerca de circunstancias o principios (glosa mental); y la etopeya (retratos morales)

4 Descripciones de cosas. 16 El hogar: enumeración de lo que encierra un hogar sentido como castillo defensivo; 21 El sueño: una máquina automática que solo registra en su mecanismo a los gozantes; 36 El fo-lleto: irrisión del folleto que consagra a un arribista; y 44 La mecedora: la imagen de Godinillo sentado en una mecedora, una noche de verano, frente a una vieja vecina, acrece la felicidad de no ser un Godínez. Exhiben la DIFERENCIA ENTRE GOZANTES E INDIGENTES.

5 Reflexiones o glosas ocasionales. 2 Los regalos: hacer modestos obsequios a padres y hermanos para ponerlos en su sitio, a lo lejos; 7 Las historias: sólo contadas desde el final revelan su sentido: Lanosa acabará rompiendo lo que de joven escribió a Clotilde; 9 El bolso: lleno de  dinero su bolso, la esposa acata al esposo que encarna el hecho olvidando al amador que en su palabra decía antaño la verdad; 12 Los inte-grados: gozantes bien situados contra auténticos marginados; y 35 Los dones y los sobredones: los sobredones del gozante brotan del poder que le quita al sufriente. Son paráfrasis de LA DISTANCIA El ENTRE VENCEDORES Y VENCIDOS.

14 Etopeyas. 4 El autoretrato: definición del gozante e indirecta autocrítica del locuaz Camilo; 10 Los oficios: Camilo enumera todo aquello que él no es, para proclamarse, en fin diplomático; 14 La cena: preparativos del homenaje al decano Mariano; 15 La visita: visita de Camilo a otros gozantes con quienes comparte la posesión de la actualidad; 17 Los chiflados: Lanosa y Godinillo, antítesis de los poderosos que los excluyen; 19 El calendario: se describe el año programado por los conformistas; 20 el rostro: la riqueza magnífica de los gozadores; 22 Los negado y lo dado: a Godínez le está negado el Poder y le vino dado asistir a la enfermedad y agonía de su madre; 24 El físico: el adulador que llegó a profesor de Física, Juan Eugenio González con su esposa Lucrecia y sus hijos Geromín y Gisela (familia muy semejante a las de “clase media”); 26 Los jóvenes: cierto Santillanito joven y sus siervos; 28 Los viejos: cierto viejo don Gerónimo, poderoso y sus siervos; 32 El tren blindado: Los ricos gastan, sólo los pobres compran; 33 El libro: Juan Eugenio González da sus clases universitarias siguiendo un manual elemental que para su orientación le recomendó José López Martí, y desprecia a éste por pobre; y 39 La impunidad: los protegidos impunes contra los inermes. Estas etopeyas acentúan el ODIO DE LOS FAVORECIDOS CONTRA LOS INVÁLIDOS.

Este sería el sentido último de este libro que con tan profundo humor renueva las formas principales de la moralística: verificar el proceso al MAL moderno, mostrando su innúmero ejemplario, y exaltar, a través del silencio el eterno BIEN: la caridad. 


A modo de bibliografía: textos consultados para la elaboración de este comentario:

(De los indicados en negrita se han extractado o resumido partes de su contenido)

Biografía de Miguel Espinosa, por desconocido.
Cartas a Mercedes, por Antonio Balsalobre.
Comentario de Pilar Fraile sobre el estudio de José Luis Bellón.
Los tratados de Espinosa. La imposible teología del burgués. Varios estudios de la Universidad de Murcia, de los que consultados especialmente:
Ficción y verdad en Miguel Espinosa, por Antonio Campillo Meseguer
Tríbada la novela de nunca acabar, por Agnes Moncy
Desencanto y denuncia en La fea burguesía, por Luciano Palao Rico
Miguel Espinosa, un poeta del pensamiento. Entrevista a Mercedes Rodríguez.
Sobre Escuela de Mandarines, por Desconocido.
Cartas a Mercedes, parte 1. (8 cartas).
Escuela de Mandarines. Comentario crítico, por Desconocido.
La fea burguesía, Proceso y ejemplario, por Gonzalo Sobejano.
Miguel Espinosa, La mirada de la desolación, por Carmen Carrión Pujante.
Miguel Espinosa, La construcción de la disidencia, por Fernando R. de la Flor.
Intertextualidad en la obra narrativa de Miguel Espinosa, tesis doctoral de Carmen Martínez Peña.
Un día en la vida de Miguel Espinosa, por José Luis Martínez Valero.